Hola amigos de Taringa!. Les traigo una sexta entrega de Creepy-Pastas, asi que ojala y las disfruten.
Pero antes:
Ahora si comenzemos!
Canal de Televisión: VID (La Cara de la Muerte)
Hace años en 1990, había un canal de televisión ruso llamado VID. Pues se preguntaran porque dice: "VID (La cara de la Muerte)". Veran, este canal de television tenia un logotipo extraño cuando presentaba sus programas, el logotipo del canal. Una cara.
Por que cara de la muerte? Niños y algunas personas al ver esa cara, que era el logotipo, se asustaban y les daba pesadillas, a otras personas, les daba epilepsia.
Hubo un reporte aproximadamente en el 1993, un niño ruso de 10 años llamado Isyanov, tuvo un ataque epileptico al ver los circulos negros que aparecian en la pantalla antes de que apareceise la cara. Isyanov se recupero despues, y dijo que habia tenido recuerdos escalofriantes aquel día cuando vio la tele.
Una noche estaba viendo un show de deportes, hasta que el programa fue a comerciales, y el video-propaganda de VID aparecio, según el "La bola que aparecia en el fondo blanco, hizo que le empezara un ataque" y aqui fue cuando segundos despues le dio epilepsia. Justo al ver la cara, se tapo los ojos contra el piso y gritó "Maldita sea!", y cayó al suelo del ataque epileptico.
Más disgustante
Una niña de 6 años llamada Elza vio el logotipo y tambien llego a un ataque epileptico que hasta le alcanzó daños cerebrales.
Y fue asi en el 1999 cuando este logotipo desaparecio de la televisión. El logo se volvió como "mascota" de la compañia de television y por lo cual ahora es un famoso "meme" ruso.
La Escalera
Cuando era un niño, mi familia se mudo a una vieja casa de dos pisos con enormes cuartos vacíos y pisos que rechinaban al caminar. Mis dos padres trabajaban y constantemente me quedaba sola cuando regresaba de la escuela.
Una tarde cuando regrese de la escuela, no había electricidad, y la casa estaba totalmente obscura.
Grite: “Mama?”
Y escuche su voz: “Siiii?” Desde arriba en las escaleras.
Le volví a llamar mientras subía las escaleras para saber en que cuarto ella estaba, y otra vez escuche el “Siiii?”. Como acabábamos de mudarnos, estábamos decorando la casa, y todavía no sabia muy bien moverme entre el laberinto de cuartos, pero seguro ella estaba en alguno de los mas lejanos, al fondo del pasillo principal.
Me sentí incomoda, pero me imagine que era natural, me apure para ver a mi mama, a sabiendas que su presencia calmaría mis temores, como lo hace siempre la presencia de una madre. Justo cuando estaba a punto de abrir la puerta del cuarto, escuche como la puerta principal se abría en el primer piso, y escuche a mi madre gritar: “Cariño, ya estas en casa?”. Di un brinco hacia atrás confundida, y corrí hacia abajo por las escaleras con ella, pero mientras corría, mire hacia el cuarto y vi como la puerta se abría lentamente con un craqueo. Por un pequeño momento, vi algo extraño ahí… No se que es lo que era, pero estoy segura de que me estaba observando.
¿Mamá?
Una niña estaba en su cuarto, en el segundo piso de su casa, jugando, cuando escucho que su madre la llamaba desde la cocina. La niña bajo las escaleras corriendo y una mano debajo de la habitacion de la escalera la agarro y se la llevo dentro. La niña asustada miro quien o que la habia atrapado y era su madre, la cual le tapo la boca y le dijo, quedate quieta, yo tambien escuche eso.
El Espiritu 24
Todos los años, en noche buena y navidad, mi familia y yo nos reunimos en la casa de mi abuelita para festejarla...
Mis tíos hacen ponche, yo y mis primos echamos cuetes y mis tías y demás familiares se quedan dentro de la casa platicando o ayudando a hacer la cena...
Un día, el 24 de diciembre (Noche buena) en la noche...
Salí a echar cuetes con mis primos, como todos los años...
Pero cuando eran las 9 PM... aproximadamente... Empezó a hacer mucho Frío... les dije a mis primos que me esperaran y fui por una chamarra al segundo piso de mi casa, nadie estaba haya arriba y estaban todas las luces apagadas, entre a mi cuarto por mi chamarra y sentí que alguien me veía... Pero no le tome importancia y baje con mis primos, cuando estaba afuera... sentí que alguien me veía desde el 2 piso...
A las 10 PM... Entre al baño, el cual esta en el 2 piso... Cuando salí, escuche la voz de mi mamá diciendo mi nombre desde la parte donde esta mi cuarto... comencé a caminar hacia haya pensando en que tal vez quería que le ayudara a algo... cuando estaba apunto de llegar a su cuarto mi mamá me grito "¡la cena esta lista!"
Me asuste mucho, ya que había escuchado a mi mamá en el segundo piso, ¡y ella estaba en la cocina! que se encuentra en el primer piso.
Me fui corriendo hacia la cocina y cuando bajaba las escaleras escuche denuevo la voz de mi mamá gritándome desde mi cuarto... Y me asuste aun más... Me quede paralizado un momento y logre Ver a lo lejos una sombra que se movía hacia mí... Mi mamá subió para Ver que hacia y me vio sin poder moverme... Me dio un ligero golpe y reaccione... Les conté todo a mis familiares...Y nadie me creyó...
Días después, les conté a mis amigos y maestros sobre eso… y uno de ellos me dijo que el día 24 de cada mes, un raro espíritu elige alguna casa y se hace pasar por la madre de algún chico… cuando el chico la ve, el espíritu lo asusta tanto que hace que el chico muera, y se come su alma.
De hecho, este espíritu esta en el cuarto de tu madre… desde hace días…
Esperando a que el 24… tenga otra alma que comer.
No mires ATRAS...
Alguna vez cuando tu estas en algún lugar solo ¿No sentiste que alguien te mira pero tú sabes que estás solo?
Bueno yo te diré la lo que te podría estar observando. Hace algún tiempo un niño de 7 años llamado Antonni como todos los días iba de regreso del colegio hacia su casa por el mismo lugar, pero un día un perro negro lastimado de una pata se cruzo por su camino, Antonni conmovido fue tras el perro, lo siguió hasta un lugar desolado, y mientras el niño se dio la vuelta para ver donde estaba, el perro desapareció, entonces el niño perdido, fue en busca de ayuda para poder volver a su casa pero no encontró más que una pequeña casona, al ver que que anochecía se metió sin dudarlo, pero al entrar se dice que Antonni grito y grito de desesperación pero no había nadie para socorrerlo, pero ¿Por qué gritaba Antonni? Se dice que cuando entro a la casona una sombra sin cuerpo lo miro a los ojos con unos ojos amarillos, entonces Antonni se quedo petrificado del susto y murió. Al día siguiente la policía junto a su madre lo fueron a buscar, y por la información que les dieron llegaron a la casona, apenas entraron vieron el cuerpo sin vida de Antonni en el suelo, pero lo mas extraño fue que al acercarse al cuerpo vieron que lo ojos de Antonni estaban de un color amarillo, los policías con un poco de miedo se lo llevaron. En el momento que iban de salida un policía miro atrás porque creyó que algo lo observaba, lo que vio fue dos pares de ojos amarillos ¿pero de quien eran ese par de ojos adicionales?, entonces el policía lleno de miedo no dijo nada, pero en el camino enloqueció y se suicido con su pistola pero nadie supo porque lo hizo.
Y ahora lo que te voy a decir no es un juego, cuando te encuentres solo y repites tres veces el nombre de Antonni en voz clara y fuerte sentirás que alguien te mira atrás tuyo, pero te aconsejo que no te des vuelta o podrías quedar marcado de por vida, yo lo intente apenas una vez, pero no lo hice directamente, sino a través de un espejo y lo que vi fue un par de ojos amenazantes color amarillos que me hipnotizaron por algunos segundos, de no haber sido por mi madre que llamo a la puerta tal vez jamás hubiera despertado. Por eso te aconsejo no mirar hacia atrás, porque aunque no lo vi se dice que no solo te aparece un par de ojos, sino dos pares que se dice que un par son de Antonni, pero el otro par no se puede saber con exactitud pero se dice que son los mismos que miro Antonni antes de morir.
Esta historia es un hecho real, que espero que no intentes realizarla o quedarías marcado de por vida............
Baby Laugh a-lot
La marca REMCO había sido un éxito. Sus juguetes eran deseados por niños y niñas menores de 8 años, no es mi intención difamar la marca o sus juguetes… solo quiero contar mi testimonio.
Corría el año de 1988, una nueva muñeca había salido al mercado con el nombre de “Baby Laugh a-lot” Su función principal era producir risas si presionaban el botón de su pecho. Mientras reía, se mecía en su silla y no paraba de reír…
En ese año era una novedad ver a una muñeca hacer ese tipo de acciones tan naturales. Yo era una niña llena de caprichos, en cuanto vi el comercial, corrí con mi madre para pedirle que me la comprara, sin embargo, siempre vivimos en la humildad. Ahora me siento agradecida por no haber tenido tanto dinero…
Muchas amigas mías me presumieron que sus padres les comprarían la muñeca, las miraba con envidia mientras fingía alegría por ellas.
Y así fue, mis amigas consiguieron la muñeca y llegaron a mostrármela aún en sus empaques, les pedí que jugáramos con ella, pero se mostraron egoístas y negaron mi petición.
Lo siguiente no lo recuerdo con claridad… era solo una niña y no puedo explicar todo lo que sucedió… pero sé que fue la tarde del 14 de marzo.
Noté que el comercial de la muñeca ya no se transmitía en televisión.
Emma, una de mis amigas, cayó enferma gravemente, mi madre me dijo que tenía gripe, pero por la ventana de mi habitación veía llegar numerosos automóviles y hombres vestidos con bata saliendo de ellos. Yo sabía que no era una simple gripe, pero nadie quería contarme la verdad.
Poco después me enteré que había caído en un transe esquizofrénico en el que no podía dejar de reír a carcajadas, sus padres estaban aterrorizados, totalmente desesperados para encontrar una explicación. Pero la situación comenzó a empeorar, Emma expulsaba sangre de su nariz y oídos.
Tuve la oportunidad de visitarla y quede sorprendida de lo que vi… ¡Estaba casi muerta! No parecía una niña de 10 años, ¡era una pequeña anciana atada a todo tipo de artefactos médicos!
Miré su habitación y encontré la muñeca en su mesita de noche, parecía que la observaba atentamente… observaba los delirios y risas repentinas que Emma sufría.
Una semana después, vi llegar un largo automóvil negro a la casa de Emma, mi mamá dijo que Emma no regresaría del viaje.
Después fue Rose, comenzó con delirios, gritaba en las noches que la muñeca quería llevársela, después comenzaba a reír azotando su cabeza en la pared dejando manchas de sangre imposibles de limpiar.
También pude visitarla, su frente estaba cicatrizando y aunque sus padres habían pintado la pared, aún podía ver las tenues manchas de sangre. Y de igual manera, sentí la mirada de la muñeca.
No supe más de Rose, su madre la llevó a casa de sus abuelos, sé que encontró el mismo final que Emma. Pero antes de irse, dejó a la muñeca en la puerta de mi casa, mi madre la tomó y la guardó arriba del closet de mi habitación.
En la noche escuché el sonido de la madera hueca y pude ver que la muñeca se mecía en su silla. Salté de mi cama y del susto caí por las escaleras, terminé en un hospital por la fractura de mi brazo izquierdo y heridas leves en mi cuello. Le grité a mi madre que no quería la muñeca, le ordené que la quemara pero se negó. Al llegar a mi casa, tomé el alcohol etílico y el encendedor de la cocina, patee la muñeca, la cubrí totalmente y la vi arder frente a mí. Podía escuchar cómo se reía mientras su cara se calcinaba poco a poco… No dejé de escuchar esa risa por 4 largos años, 4 años de terapia psicológica.
Hace poco volví a ver el comercial de la muñeca en YouTube y no pude evitar llorar del terror.
La pagina
Me refiero a FSA, esa página web que estamos diseñando. Yo y dos amigos más. Es todo muy entretenido, y sentimos un entusiasmo voraz por acabar con ella, terminar de editarla, ponerla en la red de una vez por todas.
Hace ya algunas semanas que venimos prometiendo entretenimientos, música, videos, historietas, dibujos, cuentos, etc., y no había ninguna especie de problema con eso. Hasta hace unos días. Fuimos diciéndoles a todos que la página iba progresando, que iba acercándose al final. Cosa muy distinta era lo que ocurría en realidad.
Hace aproximadamente 10 días, tal vez 12; no lo recuerdo bien, se nos comenzó a manifestar cierto tipo de incomodidades… Sí, así podrían llamarse. La página tenía sus desperfectos, o el editor, mejor dicho: a menudo se nos tildaba y muchas veces nos complicaba subir música, imágenes.
Quizá en el momento, en la sorpresa, no nos dimos cuenta. Se podría decir que hasta subestimamos lo que nos pasaba. La primera cosa extraña que notamos fue que, al abrir el editor, se tardaba más de la cuenta. Todos conocen la clásica barra de porcentaje que indica el progreso de carga de la página. Pues, lo que más nos desconcertó, de buenas a primeras, fue que esta misma barra se quedaba estancada en 1%. Cada vez que abríamos el editor; tanto era así, tan recurrente, que decidimos tomar el tiempo exacto que tardaba en regresar a la carga normal. 6 minutos exactos. Seis minutos demorados en ese 1.
Cada vez me costaba más subir la información. La carga siempre se interrumpía, el Plug-In se tildaba cada vez más seguido.
Era frustrante.
Debí intentar clausurar el proyecto de la manera que pudiera, y así perder todos los datos, todos los cambios hechos en la página. Pero subestimé lo que estaba pasando. Ineptamente, atribuía todos esos errores a que la página estaba sobrecargada y excedida en capacidad de archivos.
La máxima sorpresa fue al día siguiente.
Bueno, en realidad no me sorprendió cuando lo vi por primera vez. Hasta creo haber reído. Un enorme 10. Un enorme 10 escrito en todas y cada una de las páginas. Un 10 en color rojo. Y ahora que lo pienso, en una fuente que no conocía, y que ni la página ni mi computadora poseía.
Llamé a mis dos amigos y les consulté si esto era obra suya, alguna especie de broma; aunque sin mucha convicción. Sin convicción primero, porque si se trataba de una broma, obviamente intentarían mantenerla y no me dirían la verdad. Segundo, porque pensé que ellos serían incapaces de hacer algo así. Por más que tengamos cierta complicidad para las bromas, no somos muy tolerantes.
Pero ellos tenían el mismo problema. Y estaban empecinados, ambos, en que yo confesara que era obra mía.
No, no habían sido ellos. Los conozco demasiado como para saber cuándo mienten y cuándo no. Por otro lado, su voz sonaba incluso… asustada. Haciéndome ver que ellos sí se tomaban en serio que la página estuviese dando problemas.
Esa tarde decidimos reunirnos. Comenzamos a pensar, las ideas fueron descartadas tan rápido como fueron llegando. Consideramos tomarlo como un error de edición, en alguna imagen que podría haber surgido de una carga mal hecha; que quizás algunas de las imágenes que subimos simplemente se habían roto, e incluso en la posibilidad de un hacker.
En fin, el daño estaba hecho. El resto del día lo ocupamos borrando todos esos 10 enormes de cada página maestra, página y subpágina. Al volver a casa y sentarme en mi computadora me abordó una sensación de asco por el simple hecho de tener que encenderla y otra vez tener que ver ese monitor, escribir en ese incómodo teclado.
Abrí Facebook, creo que YouTube, y algunas páginas más, como buscando algo en que relajar mi cabeza. Incluso me preparé un té, cosa rarísima en mí.
Dejándome llevar por Internet, que es casi como una droga electrónica, sin darme cuenta, olvidé el extraño suceso vivido ese día. Llegado el momento, abrí el editor de la página, casi inconscientemente.
Tiré mi taza al suelo. Contuve mis ganas de maldecir.
Simplemente no podía apartar mis ojos del monitor. 10. Por todos lados. En cada página, otra vez.
Actualicé y actualicé millones de veces la página. La abría y la volvía a cerrar. Era imposible. ¿Acaso habíamos olvidado guardar los cambios esa misma tarde? No, fuimos cuidadosos. No se nos hubiera pasado por alto. Volví a Facebook esperando ver conectado a alguno de mis amigos. Me resigné enseguida.
Cerré mis ojos lanzando un bufido, pensando en lo tedioso que sería borrarlos de nuevo.
Hacker sin duda, pensé.
Al otro día me levanté algo tarde. Creo que mis padres ya habían almorzado. Por instinto encendí la computadora, inseguro de si realmente quería hacerlo o no. Entré a Facebook primero, tenía 3 mensajes. Dos de mis amigos diciendo… bueno, insultando, que los 10 estaban de nuevo en la página, ambos de la noche anterior.
Abrí el tercero, sin saber qué esperar. Sólo vi un 9. Sacudí la cabeza, y pestañeé, creí que un 9 sería lo último que me encontraría en mis mensajes.
Cansado de la situación me fui a preparar algo de comer. Recibí una llamada de mi amigo al rato, desconcertado repitiendo que entrara a la página. Corrí al ordenador.
9.
9 por todos lados.
—¡Mierda! —grité.
Era inminente, estábamos invadidos por hackers.
No sólo conseguimos antivirus de toda clase, como así anti-hackers y de los mejores, también fuimos a la biblioteca a iniciar la página desde ahí. La borramos totalmente de nuestras computadoras y nos trasladamos a la biblioteca. Hicimos lo posible por cambiar de contraseñas, nicks y demás. Inclusive enviamos un correo al dueño de ***, que es el editor desde el cual hacemos la página, contándole nuestros problemas, e implorándole ayuda.
Lo único que logramos fue frustrarnos aún más.
Tuvimos que ver cómo, con el pasar de los días, no sólo los números volvían a aparecer cuando los borrábamos, sino que también iban en cuenta regresiva. Nos sentíamos burlados. Y preferimos esperar a ver qué sucedería al llegar a 0.
Y por más molesta que la escena haya sido, el cero no llegó, quedando el conteo parado descaradamente en el 1.
Se mantuvo así, por un tiempo, hasta que nos dignamos de intentar borrarlo. Nos tomó un tiempo y fue más difícil que veces anteriores por la poca cooperación que ofrecía el editor. Acabamos y esperamos, un día pasó y al no ver más señales de que la situación fuese a continuar dimos como terminado el problema, aliviados.
Pero no fue así.
Por cada intento que hacíamos de subir una imagen, se nos era respondido con otra en su lugar. Vistas perturbadoras que nadie por voluntad propia se dispondría a contemplar. Todo cuanto tecleábamos aparecía en esa repulsiva fuente con la que estaban escritos los números, con su color que permanecía en negro, siempre, por más que intentáramos seleccionar de la paleta cualquier otro. Y las insistentes pesadillas. Eran las experiencias más aberrantes y desgarradoras que hayamos advertido.
Pero no sólo eso, solíamos escuchar un terrible chillido, que más de una vez me pareció entender que decía “one”. Acompañado de la constante, persistente frase: Just a Warning.
Cuando se nos denegó acceso completo a la página y una imagen apareció salvajemente en la pantalla; una delgada línea como un haz de luz en vertical, y un gran 10 rojo a su lado, sólo pudimos suponer lo peor.
Todo el maldito juego, una vez más, desde el comienzo.
Recuerdo que cruzamos las miradas resignados. Nos alejamos de la pantalla y sentamos en la cama, siempre con vista al computador. Y nos quedamos allí, observando…, observando la imagen. Imagen que parecía moverse.
Transcurrido alrededor de una hora el haz de luz se había hecho notoriamente más grande. Justo en ese momento, el 10 cambió tan abruptamente que la ilusión del 10 quedó grabada en nuestros ojos varios segundos, antes de que nos percatáramos de que sobre la pantalla se enseñaba un 9 morbosamente en rojo. Entonces pudimos distinguir que no era sólo un haz de luz. Era una puerta, que se estaba abriendo.
Fue justamente en el 8, una hora después exactamente, que nos dimos cuenta de la molesta melodía que sonaba detrás. Una horrible sensación nos llegó de tener la columna congelada, o peor, hecha de hielo. Causándonos esa sensación de sosiego, temiendo que el frágil hielo se quebrara de movernos.
Y transcurrían las horas, y con cada hora el número descendía aritméticamente. Hasta el 4 cesó el movimiento y la puerta quedó completamente abierta. Comenzamos a ver una silueta que aparecía; el sólo hecho de verla me erizó los pelos de todo el cuerpo. Se acercaba a paso lento, bastante lento.
Para este punto estábamos demasiado cansados, y vaya, hasta aburridos. Me recosté y conseguí dormir algo, dejando a mis dos amigos que se rehusaban a apartar la vista de la pantalla. No sé la verdad cómo logré conciliar el sueño en ese momento. Incluso soñé, nada tan exagerado, ni con mucho sentido, como usualmente se espera en mis sueños; pero me relajé por esas tres horas hasta que cayera el 1 anunciado por un espantoso grito que casi me tira de la cama. En el monitor había un rostro pálido y con los ojos vacíos, una boca abierta y profunda. Dejaba ver su roída mano con el índice levantado, en señal de silencio; o así fue como lo comprendí.
Dejó salir un gemido rasposo del que pude distinguir claramente “one”. Uno de mis amigos entró en llanto, y no hizo más que inquietarme.
Y entonces la energía se fue súbitamente, en toda la cuadra. Creo que si hubiera estado solo en mi casa en esa situación, no podría haberlo soportado. Hubiera gritado, hubiera gritado hasta que el desgarro de mis cuerdas vocales lograra saciar mi sed de calor, de algo en lo que aferrarme; hubiera gritado hasta que el dolor de desangrarme la garganta opacara el terror que estaba sintiendo.
La música regresó, su voz… Pero la energía seguía ausente.
Estaba en la habitación.
No tardamos mucho en ubicarlo a unos pasos de la puerta mirándonos fijamente, sonriendo con malicia. Pronunció unas palabras en inglés, en lo que parecía ser un dialecto bastante antiguo, que con dificultad logramos captar. Pero tal y como los discípulos de Jesús pudieron entenderse entre ellos aquella noche de la llegada del Espíritu Santo, aunque no hablaban la misma lengua, pudimos nosotros comprender sus palabras:
“Sólo fue una advertencia, pero continuaron persistiendo…”
Esa cosa se nos acercó y susurró suavemente a mi oído…
“Zero”.
El terror me cerró los pulmones haciéndome casi imposible respirar. Por una hora entera permanecí inerte ante sus violentos gritos, a su presencia, a las alucinaciones que nos obligaba ver. No sé muy bien dónde nos ha llevado, pero estoy seguro que no seguimos en mi habitación. Y ha comenzado a contar, una vez más, desde el 10 hacia abajo.
Se me nubla la vista.
4…
Mi pulso disminuye.
3…
Me recuesto en este frío suelo, incapaz de seguir en pie.
2…
Pierdo lentamente el conocimiento.
1…
Y dejo de respirar…
La curiosa
“ADVERTENCIA":
El siguiente relato contiene el testimonio de una paciente que se supone sufrió de una posesión demoníaca. El autor advierte que el continuar leyendo puede producir un contacto no deseado con fuerzas desconocidas. Sugiere que los que lean reciten la oración de protección que se encuentra en la última página del expediente”.
—¡Tonterías! —exclamó Micaela, estudiante de último año de psiquiatría, y quitó la pequeña nota escrita a mano que se encontraba pegada en la tapa de la carpeta que sostenía en sus manos—. Si no creo en Dios, mucho menos en el Diablo.
Dio una rápida mirada a su alrededor antes de continuar leyendo; estaba sola, todo a su alrededor no era más que silencio, un silencio apremiante que parecía oprimir a quien se atreviera a entrar en aquel débilmente iluminado sótano del instituto para enfermos mentales.
Cajas llenas con expedientes e historiales clínicos de pacientes del manicomio se podían ver apiladas de forma ordenada en estantes alrededor de las paredes. Sobre un pequeño escritorio, casi sepultado por una montaña de papeles, la futura doctora acababa de encontrar finalmente —y después de mucho buscar— un caso que le serviría para su tesis de grado y que había logrado despertar su curiosidad.
“Paciente: Rebeca Weissbrich.
Edad: 16 años
Familiares:
Gerald Weissbrich, padre. Actualmente en prisión por cargos de violación, incesto y asesinato.
Anna Blomeier, madre. Fallecida. Murió al dar a luz a la menor de sus hijas.
Marianne Weissbrich, hermana. Asesinada. Fue encontrada muerta, desangrada en la cajuela del auto de su padre.
Diagnóstico: Trastorno de personalidad múltiple, esquizofrenia, epilepsia, síndromes neurológicos tangibles. Poseída por el demonio.
Doctor: Christian M. Goldbeck.
Observaciones: Duerme en el suelo, come arañas, moscas, tierra y bebe su propia orina. Grita en su habitación por horas hasta que escupe sangre, rompe crucifijos, cuadros de Jesús, se rasga la ropa…
A continuación una transcripción de la última entrevista realizada a la paciente por el doctor Goldbeck. Al día siguiente ésta se suicidó ahorcándose con las sábanas de su cama”.
—¡Vaya!, este parece ser un caso interesante —se dijo al observar las aclaraciones escritas a mano y continuó leyendo el informe.
—Todo comenzó cuando mi hermanita menor me confesó un terrible secreto: «Creo que mi habitación está embrujada», me dijo. «Por las noches siento que me visita una presencia maligna, me observa mientras duermo, me domina, y me lastima». Si me hubieran preguntado en ese entonces si creía que algo así pudiera pasar… No, ni en un millón de años.
—¿Eso quiere decir que ahora crees en fantasmas, Rebeca?
—Oh no, no era un fantasma doctor. Estaba consciente de que era algo mucho peor, algo diabólico. Todo fue empeorando, las cosas con mi hermana se pusieron muy feas.
Te advierto, no deberías continuar leyendo esto.
—Dime, ¿qué pasó con ella?
—Días antes de su muerte, Marianne murmuraba por toda la casa que «los demonios la seguían». Esto hacia que hasta mi padre la evitara, todos se alejaban de ella, excepto yo. Siempre me gritaba que la dejara sola, pero nunca lo hice, era mi hermanita pequeña, y además…
—¿Sí?
—Yo… no le creía.
—Te comprendo Rebeca —murmuró Micaela en voz baja y rápidamente dio la vuelta a la hoja, movida por las ansias de saber qué pasaría a continuación. Obvió por segunda vez la inquietante advertencia escrita a mano.
—Nunca había visto algo así, después de un tiempo Marianne me dijo que sentía que había sido poseída por el Diablo. Los crucifijos en su cuarto se volteaban hacia abajo misteriosamente y las ventanas se rompían como si alguien les hubiera estado aporreando; luego comenzó a tener violentas sacudidas que estremecían todo su cuerpo, además de posturas corporales humanamente imposibles. Mi padre se negaba a llevarla a la clínica, pero cuando empezó a vomitar y a dejar de comer, finalmente lo hizo. Le diagnosticaron epilepsia y nos dieron una noticia perturbadora…
—¿Qué noticia?
—Marianne estaba embarazada. ¿Cómo podía ser? Era tan sólo una niña, tenía12 años.
—¡Ajá, eso es! —exclamó la estudiante de psiquiatría y empezó a formular una teoría—. Mucha gente que es abusada sexualmente, especialmente cuando el abuso es grave y traumático, desarrolla un trastorno de identidad disociativo, lo que ocasiona que la personalidad se divida y se fracture en aspectos diferentes, aspectos oscuros que tratan de controlar a la persona, como si dos o más entes lucharan dentro de ella por el control de su cuerpo, haciendo que se piense que están poseídas —Hizo una pausa y antes de seguir leyendo, concluyó—. ¡¿Marianne fue abusada por su propio padre?!
—¿Crees que tu papá… fue el responsable?
—Él sólo hizo lo que todo buen padre haría por su pequeña y adorada hija.
—¿Qué fue lo que hizo?
—Lo que los doctores no podía hacer por ella… salvar su alma.
—¡Maldito enfermo pervertido! —gritó indignada Micaela y su voz rompió el silencio que reinaba en el interior del pequeño sótano—. ¡La asesinó para que no pudieran acusarlo!
—Una noche cuando ella ya no estaba, dormí en su cuarto. Sentía una curiosidad enfermiza por experimentar por mí misma lo que mi hermanita había pasado, ya que todavía me negaba a creer. Primero empecé a escuchar algo que parecía una escalofriante tonada, flotaba en el ambiente y me adormeció por completo… Es uno de los ruidos típicos con los que comienza un demonio, para que la víctima sepa que está allí.
—¿Qué? Seguramente algún vecino dejó el equipo encendido —bromeó Micaela.
—La cama empezó a estremecerse, las paredes a emitir ruidos extraños, como si alguien golpeara del otro lado. Estaba asustada. Escuché pasos y vi cómo una sombra entró en la habitación. A esto se le llama invasión; empiezan a escucharse ruidos en la casa, normalmente sonidos de golpes acompañados de visiones.
Por el rabillo del ojo, Micaela dirigió una nerviosa mirada hacia la puerta entreabierta que daba al pasillo; estaba casi segura de haber visto pasar una sombra corriendo. «Es solo mi imaginación», se dijo, segura de que su mente le estaba haciendo una mala jugada.
—Yo estaba paralizada, no podía mover los músculos; lo que sea que fuera, se subió en la cama y se deslizó hasta mi pecho, presionó su rostro sobre el mío, tenía pómulos y una quijada prominentes. Parecía enojado y violento. Gruñía, era un sonido que no se parecía a nada que haya escuchado antes, una mezcla entre un ronroneo infernal y un rugido como de león, es lo mejor que puedo describirlo; pero eso sí, cuando me habló, no sonaba como humano…
En este punto, Micaela estaba segura de que no debía continuar leyendo, acababa de escuchar un ruido extraño y seco. Parecían pisadas de cascos, como los de un caballo, acercándose cada vez más hasta donde ella estaba.
—¿Te habló?, ¿y qué fue lo que dijo?
—Me dijo su nombre.
—¿Cuál era su nombre, Rebeca?
Por tu propia seguridad, ¡cierra el archivo ahora!
—Doctor, estoy asustada, no quiero continuar con esto, estoy viendo cosas horribles.
—Son sólo alucinaciones, ¡Vamos, haz un esfuerzo! Necesito toda la información que puedas darme para poder ayudarte.
—No creo que sea seguro decirlo, no por mí, sino por usted, ya que al parecer funciona como una especie de llamado. Sí, parece responder a su nombre y viene rápidamente dispuesto a poseer y atormentar, ¿seguro que quiere que se lo diga…? No creo que esté preparado para recibir su visita esta noche, doctor, pero si quiere correr el riesgo, se lo diré. Su nombre es…
Micaela repitió cada letra inconscientemente y de inmediato se llevó las manos a la boca alterada.
—In girum imus nocte et consumimur igni. Damos vueltas en la noche y somos consumidos por el fuego.
—Lo siento Rebeca, no entiendo lo que dices.
—Rebeca ya no está aquí doctor, pero no se preocupe, muy pronto usted se le unirá.
La víctima se contorsionaba de tal forma que sus huesos parecían a punto de fracturarse en una dolorosa lucha por expulsar de su cuerpo a la presencia maligna.
—Rebeca, ¡detente, tranquilízate!
—Anima est hostia pro carnifice timeant aeterno semper appositis. El alma de la víctima debe aprender a temer a su verdugo por toda la eternidad, con el fin de hallarse para siempre sujeta a él…
Fin de la transcripción.
El corazón de Micaela latía violentamente, estaba segura de que alguien la observaba, una presencia extraña que acechaba desde las sombras. En su mente, luchaba frenéticamente para que el nombre del demonio dejara de asomarse en su cabeza, pero era inútil.
«Tus pensamientos te delatan», escuchó decir a una voz en su interior; una voz como la de una bestia enfadada a punto de atacar.
¡La oración de protección!, recordó, y empezó a pasar las hojas restantes del archivo, llenas de fotografías tan perturbadoras y horribles que estaba segura de que no podían ser fruto de su imaginación. En una de ellas creyó ver la imagen de dos jovencitas crucificadas de cabeza, con sangre saliendo de sus bocas.
«Tú serás la tercera», repetía la bestial voz en su cabeza.
Finalmente y sintiendo el miedo recorrer cada fibra de su cuerpo, llegó a la última página del archivo y lo único que encontró fue una pequeña nota, escrita con la misma caligrafía a mano con las que se habían escrito las notas aclaratorias a lo largo del informe.
“Te advertí que no siguieras leyendo. Una de las principales enfermedades del hombre es su inquieta curiosidad por conocer lo que no debería llegar a saber. He tomado y destruido la oración de protección; debo librarme de él…Debo pasar esta maldición a otra persona y la única forma de hacerlo es consiguiéndole otra alma para atormentar. Buena suerte.
Atte.
Dr. Goldberg”.
Micaela ahogó un grito de terror al sentir una prominente quijada que se pegaba a la suya, y que en un susurro se abrió, mientras pronunciaba claramente dos palabras que le calaron hasta lo más profundo de sus huesos:
«Eres mía».
Al otro lado de la linea telefonica
Cuentan que aquella enorme casa de la colina no ha sido comprada o alquilada en muchos años. No, no es una cuestión de precios, lo que ocurre es que muchos saben lo que ocurrió allí. Una historia amarga que ha corrido de boca en boca y que es básicamente la siguiente:
Era un matrimonio con tres hijos, un matrimonio de gente ocupada e importante; personas con muchos compromisos sociales, políticos o algo así. El punto es que, cuando salían a sus reuniones, dejaban a sus hijos con una chica de la urbanización a la que venían contratando desde cierto tiempo atrás.
La muchacha, que según se cuenta era muy guapa, era una de esas chicas alocadas, felices y algo despreocupadas. No obstante siempre había cuidado bien de los chicos. Así, esa noche jugó un rato con ellos y después de dormirlos fue a la cocina, se hizo unas palomitas y se recostó a ver alguna película en la televisión con el volumen alto.
Pasados algunos minutos el teléfono sonó:
—Buenas noches, ¿con quién desea hablar?
—…
—Hola, ¿me escucha?…¿hola?
Siguió intentando obtener respuestas pero a duras penas podía escuchar una respiración y una especie de risa contenida de fondo; así que, irritada, cerró el teléfono con brusquedad y continúo viendo la televisión. ¿Quién sería?: ¿algún idiota sin nada que hacer?, ¿un amigo suyo?, ¿un pervertido?…En todo caso sería mejor ignorar a quien sea que estuviese fastidiando al otro lado de la línea.
Pero una y otra vez seguía sonando el teléfono y aquella risa de fondo se repetía, cada vez colgaba más rápido e incluso pensó en desenchufar la línea, pero no podía hacerlo, los padres de los niños le habían dejado bien claro que en todo momento debía estar atenta a sus llamadas. Muerta de miedo y perdiendo su paciencia, llamó a una operadora de la Policía. Algo andaba mal con esas risitas contenidas y ella debía saber qué diablos estaba ocurriendo.
Para su suerte la operadora, lejos de reírse, le dijo que habían introducido una derivación de su línea en la central y todo lo que ella tenía que hacer era entretener al desconocido para que en la central tuvieran tiempo de localizarlo.
Quince minutos después el teléfono sonó otra vez… ¿Sería él? En efecto, solo que esta vez ya no estaba la risita contenida de fondo sino una carcajada histérica, sádica, parecida a esas que a veces muestran las películas de terror de Hollywood.
—¡Pare de reír!…¡¿Qué le he hecho yo?!, ¡¿Por qué me hace esto?! —dijo nerviosa, irritada y con la voz al borde del llanto.
Nada, el hombre no hacía más que reírse cruelmente, con más histeria a medida que aumentaban las suplicas y la desesperación de la muchacha. No le quedó más que colgar, después de lo cual intentó en vano calmarse.
Finalmente, apenas unos cinco minutos más tarde el teléfono sonó otra vez. Esta vez los nervios fueron tales que sintió como el corazón luchaba por salírsele del pecho. “No contestes, no contestes”, se dijo a sí misma aunque no pudo resistirse y contestó:
—Habla la Policía. ¡Salga inmediatamente de la vivienda! Las llamadas que recibía vienen de la otra línea de la casa en que está. Hemos mandado una patrulla, ¡salga ya!
El teléfono se le cayó de las manos y gotas de frío sudor resbalaban por su frente empalidecida por el susto. Quería correr pero sus piernas no respondían, sólo temblaban y temblaban…
Cuando respondieron echó a correr con desesperación hacia la escalera para recoger a los niños que estaban en la planta de arriba, pero antes de subir, aquella misma carcajada sádica la detuvo en seco. Al mirar al final de las escaleras, junto a la puerta del cuarto de los niños estaba un hombre alto, de frente amplia y cabello rizado y gris. Estaba vestido con un mono blanco como el de los pintores, pero estaba lleno de manchas rojas y en su mano derecha el hombre sostenía un enorme cuchillo ensangrentado.
El terror que sintió fue tal que quiso gritar y no pudo, se tropezó mientras intentaba llegar a la puerta de salida y, una vez que estuvo enfrente, intentó una y otra vez abrirla pero las manos le temblaban tanto que la llave se le caía o ella la metía mal. Mientras esa horrenda carcajada de fondo, sonando cada vez más fuerte a medida que el asesino se acercaba con una lentitud tan extrema como cruel y premeditada.
Gracias a Dios consiguió por fin abrir la puerta y tuvo la suerte de que a pocas calles estaba en camino un coche de la policía. Corriendo, se alejó unos cincuenta metros de la casa viendo con asombro como el asesino no la seguía. La Policía entró en la casa pero nunca encontraron al hombre, que probablemente escapara por alguna ventana; pero, lo que aquellos agentes vieron ese día en el cuarto de los niños les marcaría por el resto de sus vidas.
Las paredes estaban cubiertas de manchas de sangre, había tripas y vísceras esparcidas por el suelo, las tres cabezas de los chicos estaban sin ojos y separadas de los cuerpos y, junto a otras atrocidades de la escena del crimen, se habían encontrado unos pañuelos que a modo de mordaza habían impedido que los gritos de sus víctimas sonaran en toda la calle. La niñera al estar viendo la televisión con el volumen muy alto nunca escuchó nada y el psicópata aprovechaba los pequeños “descansos” mientra torturaba y asesinaba a los niños para llamarla por teléfono y reírse de el hecho de que a escasos metros estaba acabando con la vida de los pequeños que ella debía cuidar.
No leas en voz alta
Antes que empezar mi relato, no pido que lo creas, dudo que lo creas la verdad, tan solo te pido que lo leas atentamente, puedes hacerme ese favor, ¿No?.
Bien, debo empezar diciendo que soy un chico como cualquiera, voy a la universidad, salgo con amigos y claro, también una que otra vez tengo de ocio estar en el computador. Me gusta todo lo que tenga que ver con lo paranormal ¿Qué puedo decir? Simplemente me llama la atención, leo seguido historias por Internet, me gusta investigarlas, me emociona de algo forma ello y hasta siento cierto morbo, si, se que eso no es algo tan normal ¿o si? Bueno, tampoco es que eso sea lo importante en este relato pero es bueno saberlo, saber que a alguien tan “normal” como yo le pudo pasar algo que hasta el día de hoy no se lo explica.
Aún recuerdo el día que comenzó todo, era miércoles, la fecha exacta no la recuerdo pero era invierno, tenia vacaciones por lo que podía hacer lo que quisiera, dormir tarde, comer a la hora que quisiera… Aclaro también que esas semanas estaba solo, mis padres habían ido a otra ciudad a ver a los hermanos de mi madre, yo no quise ir puesto que sabía que mi aburrimiento allí seria mucho. En fin, eran aproximadamente las doce de la mañana, hacia frío y había dormido hasta esa hora porque la noche anterior me había quedado hablando con unos amigos por msn. Lo primo que hice fue levantarme y dejar salir a mi gato al patio, luego revise lo que había para preparar la comida luego, me bañé y volví a mi habitación, como de costumbre encendí la computadora y lo primero que hice fue ver una pagina de historias de miedo haber si habían actualizaciones –La noche anterior había leído todas las que había podido-, para mi fortuna efectivamente había una historia nueva hace tan solo unos segundos publicadas, emocionado hice click en la historia para comenzar a leer. Unos minutos pasaron, la página no cargaba, algo que me extraño, pues tenia una Internet rápida. Más minutos pasaron, mi desesperación aumentaba, si me preguntan porque seguía esperando que cargaba, no sabría que responder, lo normal hubiera sido cerrar la pagina, ¿No?. Finalmente cargo, un alivio para mi pero… había algo extraño, no era la pagina que acostumbraba a leer, los colores de esta pagina eran extraños, ni siquiera puedo describirlos bien, pero eran colores vivos, parecía que se salieran de la pantalla. Igualmente me parecía una buena página y mi morbo era mayor.
La historia estaba en un post e inmediatamente empecé a leerla, pero no se podía decir que era una historia, cuando observe la publicación tan solo estaban escritas palabras extrañas –No las voy a escribir, no me lo pidan-, cabe destacar que cuando leo lo hago en voz alta. Bueno, me pareció absurdo, una broma de mal gusto pero ya había leído de todas formas esas extrañas palabras, grave error. No pasaron ni tres segundos y sentí un fuerte ruido en el primer piso –Mi habitación esta en el segundo-, baje tan rápido como pude, había tomado mi raqueta de tenis por si cualquier cosa, peor resulto que no había absolutamente nada, suspire de forma pesada y volví a subir, para mi sorpresa al regresar, mis cuadernos, juegos etc, estaban todos desordenados, fue la primera vez en mi vida que sentí un inmenso miedo ¿Qué estaba pasando?. No supe como reaccionar, estaba supuestamente solo en casa ¿Cómo había ocurrido algo como eso? Mi primera opción fue pensar en llamar a policía pero rápidamente descarte eso al sentir ciertas y burlonas risas en el piso de abajo, me asome por las escaleras nuevamente encontrándome que no había nada, ya concluyendo que esto era algo sobrenatural.
Pasaron unos minutos y parecía todo calmado una vez más, tenía miedo y era normal por lo que no pensé en ningún momento en investigar mi casa, me encerré en mi habitación y de nuevo me senté frente al escritorio donde estaba el pc, me decía a mi mismo que era producto de mi imaginación, sugestión por tantas historias leídas. Levante mi mirada para ver el monitor, la pagina extraña de antes había desaparecido y estaba nuevamente en la pagina que acostumbraba a frecuentar, la actualice y extrañamente la “historia” de antes había desaparecido, pregunte por el chat si alguien más la había visto pero nadie lo había hecho, extrañado no seguí insistiendo en el tema pero conté lo que me había pasado con los ruidos y risas a los usuarios conectados. En ese momento nadie quiso hablar, pensaba que se animarían a decir algo siendo que como yo, le gustaban esas cosas, pero nada. Uno de los conectados se decidió a escribir por fin, tan solo me dijo “Si lo que dices es cierto amigo, es mejor que huyas cuanto antes, antes dijiste algo sobre una historia extraña, ¿verdad? ¿Tenia unas frases extrañas?” Le conteste que si, “Mira, como sabes muchas historias de terror son falsas, pero hubo una vez que publicaron una de la historia sobre otra historia que al hacerle click te redirigía luego de varios minutos a una pagina sumamente extraña y con la publicación de la historia, el autor decía que la publicación tan solo tenia palabras sin sentido pero que realmente era una invocación diabólica por lo que no se debía pronunciar en voz alta, el autor publico las palabras pero luego de días borraron la historia de aquí, por el hecho que muchos chicos pensando que era un Creepypasta lo habían pronunciado, luego decían por el chat que sentían ruidos, risas y hasta gritos, varios días después jamás volvían a aparecer por la pagina y una que otra persona que investigaba esto se encontraba con la sorpresa que los chicos habían muerto, cierta la historia que te cuento o no, ten cuidado”. Era realmente escalofriante, sobretodo porque explicaba todo lo que había pasado hasta ahora.
Lleno de miedo y angustia, gire mi cabeza para levantarme pero justo al momento de girarme mis ojos se encontraron a centímetros de un rostro deforme, no era humano, sus ojos eran grandes y penetrantes, al mismo momento gritó, todo esto paso en segundos y yo llorando de solo el miedo cerré mis ojos, al abrirlos esa cosa se había ido. Sentía escalofríos, los pelos de mi mis brazos estaban de punta y al otro lado de la puerta de mi habitación se escuchaban pasos, no de una persona o dos, de muchas y pisadas fuertes, risas malévolas, burlonas, no sabia que hacer, no se imaginan el miedo que experimentas en una situación así. Abrí la puerta temeroso, esperando cualquier cosa pero si iba a morir algo, no tenia sentido esperar y dejar que esas cosas jugaran conmigo, para mi sorpresa, no había ya nada.
Debo decirles que hasta el día de hoy, esas cosas me siguen pasando no es todo el tiempo menos mal, no puedo decir que ya me he acostumbrado y ahora mismo escribo esto temeroso, esperando que esas cosas diabólicas no tengan ganas de jugar conmigo hoy, aunque confieso que me siento observado, probablemente en este mismo momento estén riendo para si mismos, burlándose de mi mientras escribo esto para desahogarme, para saber que aun mantengo algo de cordura, pero que esas criaturas no piensen que me están ganando, después de todo, no pueden seguir jugando conmigo si me quito la vida.
Youtube Maldito
Estaba como cualquier día, eran un viernes por la madrugada. Estaba solo en mi casa y las horas se pasaban como un caracol. Aburrido, decidí abrir mi Notebook, conectarla a mi televisor a través de HDMI (era nuevo, y quería estrenarlo) con la esperanza de encontrar algo que matara mi tiempo.
En mi computadora, buscando páginas webs con algo para entretenerme ,el tiempo fue pasando… Ya prácticamente eran las 5 de la madrugada, y el ambiente estaba terriblemente silencioso. A causa de esto puse música, para acompañar mi estadía en la computadora.
Pasaron los minutos, y ya casi sin esperanzas de encontrar algo que valiera la pena en la Web encontré algo… Algo que nunca había visto, era un estilo de “Youtube”. Hasta tenía los mismos colores, pero con la diferencia de que estos estaban invertidos. Entré, ya que no tenía nada mejor que hacer.
Tenía un formato diferente al de la página web original, incluso a la versión vieja. Los videos estaban un poco mal formados, su contorno no era perfectamente rectangular, pero eso no era lo que más me llamaba la atención. Lo más raro del sitio es que el título se presentaba en español, pero los videos estaban totalmente en un idioma que mi computadora no registraba, por lo tanto ponía esos caracteres rectangulares, remplazando a las letras originales. Esa fue mi primera señal de alerta, pero estaba tan aburrido, y a la “búsqueda de diversión” que seguí…
Luego de dejar cargar la página unos 2 minutos me encontré que en las miniaturas de los videos había un mensaje naranja. Como era de esperarse, era un idioma rarísimo.
Bien (me dije), selecciona alguno al azar y veamos. Creo haber seleccionado el primer video de la segunda línea…
Empezó a cargar (más cosas raras, tampoco había “me gusta” y el “dislike”). Comenzó con el clásico 3, 2, 1, de cualquier película antigua. Se consumieron los números y arranco el clip… Eran 2 niños jugando en su casa, y luego el padre los llamaba a que entraran. El video tenía una duración de 1:30, lo termine de ver si ningún problema. Simplemente era un video familiar, en el que estaba la mamá, su esposo y los dos hijos de la familia.
Mi aburrimiento no había desaparecido, al contrario; por lo que decidí abrir otro video. Esta vez fue diferente, el video cargo directamente al entrar, incluso cargo antes que el contorno de la página. Me puse a verlo ,esta vez con más atención que el anterior…
Comenzó en una autopista, y la cámara se movía mucho. El hombre del video caminaba arlado de la autopista. Ya en el 1:02, aburrido (porque seguía caminando, no había cambios) ,estaba a punto de sacar el video e irme a dormir, pero de repente ,el video se movió demasiado ,como si algo hubiese impactado… En ese momento la televisión (a la cual tenía conectada a la computadora, ¿recuerdan?) comenzó a cambiar rápidamente de canal, pero no se veían los números, solamente se veía el fondo gris con rallas negras, ese cuando no tenes señal. Estupefacto veía eso ,y cuando me quise dar cuenta ,la televisión paró. Se detuvo en un canal que decía “000000000000000000”… Cubría casi todo el ancho de la televisión. Yo seguía mirando, pero de repente me acorde de la computadora con el clip puesto. Baje la mirada lentamente, ya con un poco de miedo, y lo que observe fue horrible.
Lo que había impactado en aquel hombre fue nada menos que un camión, un camión que transportaba vacas. Muchas, demasiadas vacas…
La cámara siguió grabando, aun con el hombre desmayado y envuelto de sangre en el pecho. El camión paro a un costado, y el hombre que lo conducía fue a ayudarlo. Se podía observar que no sabía qué hacer, y con poco lugar en el frente del camión, decidió ponerlo en el compartimento de las vacas.
Ya casi no se veía nada, porque en ese lugar estaba muy oscuro. Solamente se podía escuchar a las vacas mugiendo… Pasaron 5 minutos y se empezó a escuchar un grito, un grito horrible, terriblemente fuerte (tanto que tuve que bajar el volumen, hasta dejarlo en 5%). Imagine que era aquel hombre, al que había golpeado el conductor, y que se estaría quejando por su fuerte dolor en el pecho.
Luego de unos segundos, el grito se corto, y el video empezó a dar tumbos. Siguió oscuro durante unos 6 minutos.
Decidí volver a ver la televisión, a ver qué es lo que sucedía… READY? .READY? .READY? .Este mensaje empezó a titilar en un rojo sangriento. Me asusté, sinceramente me asuste, y quería mandar todo esto al carajo. Empecé por desconectar el cable HDMI, pero justo antes de hacerlo cambio el video de la computadora. Se veía más iluminado, y el camión que transportaba vacas había llegado a destino…
La cámara seguía cumpliendo su función, continuaba grabando.
De repente, se abrió la compuerta trasera del cargamento de vacas, y no deseaba ver eso… Fue horrible… Se veía al hombre que filmaba en la autopista abierto en el centro, todo mordido, con los órganos expulsado. Las vacas lo pisaban como pasto fresco, aplanando los restos.
El hombre que manejaba el camión salió corriendo, y no lo volví a ver en el video. Luego vi algo más asqueroso todavía… Un encargado que manejaba las vacas fue, y saco al hombre. En ese momento pude ver todo en primera plana… Totalmente asqueado ,cambie la vista a el televisor ,y como por “arte de magia” el video de la computadora se transfirió al televisor, pero ligeramente había cambiado. Estaba el hombre parado, con los ojos como hoyos de golf, repleto de sangre, comiendo sus viseras. Yo no aguante más, y me tape los ojos con el sofá y los oídos con las manos…
No sé cuánto tiempo pasó, pero sentí una mano, algo deforme y fría. De repente pensé: – Es mi papa. Llego! .Al fin, esta pesadilla terminó.
Abrí los ojos, y vi a aquel hombre, el del clip. Exactamente igual que el del televisor. Me pregunto: READY? Y yo simplemente me quede mirándolo ,no pensaba en nada. Absolutamente en nada…
Lo siguiente fue lo mejor que me pudo haber pasado en toda mi vida. Un apagón. Se fue toda la electricidad existente en mi casa. Todos los aparatos se apagaron, y mi corazón se detuvo. Pensé… ¿Estoy vivo? .Dios ,esto es una locura…
Automáticamente luego de pensar esto corrí al baño, lave mi hombro manchado de sangre. En el espejo vi algo que me decía: “mátalo ,mátalo antes de que te alcance”. Agarré un martillo, destrocé mi computadora, el monitor y prendí fuego el cable HDMI.
Nunca más voy a ver las autopistas y los camiones de carga con vacas de nuevo, nunca más.
Ojala y les haiga gustado si creen que necesita mas imagenes haganmelo saber y con gusto pongo mas imagenes
Pero antes:
Ahora si comenzemos!
Canal de Televisión: VID (La Cara de la Muerte)
Hace años en 1990, había un canal de televisión ruso llamado VID. Pues se preguntaran porque dice: "VID (La cara de la Muerte)". Veran, este canal de television tenia un logotipo extraño cuando presentaba sus programas, el logotipo del canal. Una cara.
Por que cara de la muerte? Niños y algunas personas al ver esa cara, que era el logotipo, se asustaban y les daba pesadillas, a otras personas, les daba epilepsia.
Hubo un reporte aproximadamente en el 1993, un niño ruso de 10 años llamado Isyanov, tuvo un ataque epileptico al ver los circulos negros que aparecian en la pantalla antes de que apareceise la cara. Isyanov se recupero despues, y dijo que habia tenido recuerdos escalofriantes aquel día cuando vio la tele.
Una noche estaba viendo un show de deportes, hasta que el programa fue a comerciales, y el video-propaganda de VID aparecio, según el "La bola que aparecia en el fondo blanco, hizo que le empezara un ataque" y aqui fue cuando segundos despues le dio epilepsia. Justo al ver la cara, se tapo los ojos contra el piso y gritó "Maldita sea!", y cayó al suelo del ataque epileptico.
Más disgustante
Una niña de 6 años llamada Elza vio el logotipo y tambien llego a un ataque epileptico que hasta le alcanzó daños cerebrales.
Y fue asi en el 1999 cuando este logotipo desaparecio de la televisión. El logo se volvió como "mascota" de la compañia de television y por lo cual ahora es un famoso "meme" ruso.
La Escalera
Cuando era un niño, mi familia se mudo a una vieja casa de dos pisos con enormes cuartos vacíos y pisos que rechinaban al caminar. Mis dos padres trabajaban y constantemente me quedaba sola cuando regresaba de la escuela.
Una tarde cuando regrese de la escuela, no había electricidad, y la casa estaba totalmente obscura.
Grite: “Mama?”
Y escuche su voz: “Siiii?” Desde arriba en las escaleras.
Le volví a llamar mientras subía las escaleras para saber en que cuarto ella estaba, y otra vez escuche el “Siiii?”. Como acabábamos de mudarnos, estábamos decorando la casa, y todavía no sabia muy bien moverme entre el laberinto de cuartos, pero seguro ella estaba en alguno de los mas lejanos, al fondo del pasillo principal.
Me sentí incomoda, pero me imagine que era natural, me apure para ver a mi mama, a sabiendas que su presencia calmaría mis temores, como lo hace siempre la presencia de una madre. Justo cuando estaba a punto de abrir la puerta del cuarto, escuche como la puerta principal se abría en el primer piso, y escuche a mi madre gritar: “Cariño, ya estas en casa?”. Di un brinco hacia atrás confundida, y corrí hacia abajo por las escaleras con ella, pero mientras corría, mire hacia el cuarto y vi como la puerta se abría lentamente con un craqueo. Por un pequeño momento, vi algo extraño ahí… No se que es lo que era, pero estoy segura de que me estaba observando.
¿Mamá?
Una niña estaba en su cuarto, en el segundo piso de su casa, jugando, cuando escucho que su madre la llamaba desde la cocina. La niña bajo las escaleras corriendo y una mano debajo de la habitacion de la escalera la agarro y se la llevo dentro. La niña asustada miro quien o que la habia atrapado y era su madre, la cual le tapo la boca y le dijo, quedate quieta, yo tambien escuche eso.
El Espiritu 24
Todos los años, en noche buena y navidad, mi familia y yo nos reunimos en la casa de mi abuelita para festejarla...
Mis tíos hacen ponche, yo y mis primos echamos cuetes y mis tías y demás familiares se quedan dentro de la casa platicando o ayudando a hacer la cena...
Un día, el 24 de diciembre (Noche buena) en la noche...
Salí a echar cuetes con mis primos, como todos los años...
Pero cuando eran las 9 PM... aproximadamente... Empezó a hacer mucho Frío... les dije a mis primos que me esperaran y fui por una chamarra al segundo piso de mi casa, nadie estaba haya arriba y estaban todas las luces apagadas, entre a mi cuarto por mi chamarra y sentí que alguien me veía... Pero no le tome importancia y baje con mis primos, cuando estaba afuera... sentí que alguien me veía desde el 2 piso...
A las 10 PM... Entre al baño, el cual esta en el 2 piso... Cuando salí, escuche la voz de mi mamá diciendo mi nombre desde la parte donde esta mi cuarto... comencé a caminar hacia haya pensando en que tal vez quería que le ayudara a algo... cuando estaba apunto de llegar a su cuarto mi mamá me grito "¡la cena esta lista!"
Me asuste mucho, ya que había escuchado a mi mamá en el segundo piso, ¡y ella estaba en la cocina! que se encuentra en el primer piso.
Me fui corriendo hacia la cocina y cuando bajaba las escaleras escuche denuevo la voz de mi mamá gritándome desde mi cuarto... Y me asuste aun más... Me quede paralizado un momento y logre Ver a lo lejos una sombra que se movía hacia mí... Mi mamá subió para Ver que hacia y me vio sin poder moverme... Me dio un ligero golpe y reaccione... Les conté todo a mis familiares...Y nadie me creyó...
Días después, les conté a mis amigos y maestros sobre eso… y uno de ellos me dijo que el día 24 de cada mes, un raro espíritu elige alguna casa y se hace pasar por la madre de algún chico… cuando el chico la ve, el espíritu lo asusta tanto que hace que el chico muera, y se come su alma.
De hecho, este espíritu esta en el cuarto de tu madre… desde hace días…
Esperando a que el 24… tenga otra alma que comer.
No mires ATRAS...
Alguna vez cuando tu estas en algún lugar solo ¿No sentiste que alguien te mira pero tú sabes que estás solo?
Bueno yo te diré la lo que te podría estar observando. Hace algún tiempo un niño de 7 años llamado Antonni como todos los días iba de regreso del colegio hacia su casa por el mismo lugar, pero un día un perro negro lastimado de una pata se cruzo por su camino, Antonni conmovido fue tras el perro, lo siguió hasta un lugar desolado, y mientras el niño se dio la vuelta para ver donde estaba, el perro desapareció, entonces el niño perdido, fue en busca de ayuda para poder volver a su casa pero no encontró más que una pequeña casona, al ver que que anochecía se metió sin dudarlo, pero al entrar se dice que Antonni grito y grito de desesperación pero no había nadie para socorrerlo, pero ¿Por qué gritaba Antonni? Se dice que cuando entro a la casona una sombra sin cuerpo lo miro a los ojos con unos ojos amarillos, entonces Antonni se quedo petrificado del susto y murió. Al día siguiente la policía junto a su madre lo fueron a buscar, y por la información que les dieron llegaron a la casona, apenas entraron vieron el cuerpo sin vida de Antonni en el suelo, pero lo mas extraño fue que al acercarse al cuerpo vieron que lo ojos de Antonni estaban de un color amarillo, los policías con un poco de miedo se lo llevaron. En el momento que iban de salida un policía miro atrás porque creyó que algo lo observaba, lo que vio fue dos pares de ojos amarillos ¿pero de quien eran ese par de ojos adicionales?, entonces el policía lleno de miedo no dijo nada, pero en el camino enloqueció y se suicido con su pistola pero nadie supo porque lo hizo.
Y ahora lo que te voy a decir no es un juego, cuando te encuentres solo y repites tres veces el nombre de Antonni en voz clara y fuerte sentirás que alguien te mira atrás tuyo, pero te aconsejo que no te des vuelta o podrías quedar marcado de por vida, yo lo intente apenas una vez, pero no lo hice directamente, sino a través de un espejo y lo que vi fue un par de ojos amenazantes color amarillos que me hipnotizaron por algunos segundos, de no haber sido por mi madre que llamo a la puerta tal vez jamás hubiera despertado. Por eso te aconsejo no mirar hacia atrás, porque aunque no lo vi se dice que no solo te aparece un par de ojos, sino dos pares que se dice que un par son de Antonni, pero el otro par no se puede saber con exactitud pero se dice que son los mismos que miro Antonni antes de morir.
Esta historia es un hecho real, que espero que no intentes realizarla o quedarías marcado de por vida............
Baby Laugh a-lot
La marca REMCO había sido un éxito. Sus juguetes eran deseados por niños y niñas menores de 8 años, no es mi intención difamar la marca o sus juguetes… solo quiero contar mi testimonio.
Corría el año de 1988, una nueva muñeca había salido al mercado con el nombre de “Baby Laugh a-lot” Su función principal era producir risas si presionaban el botón de su pecho. Mientras reía, se mecía en su silla y no paraba de reír…
En ese año era una novedad ver a una muñeca hacer ese tipo de acciones tan naturales. Yo era una niña llena de caprichos, en cuanto vi el comercial, corrí con mi madre para pedirle que me la comprara, sin embargo, siempre vivimos en la humildad. Ahora me siento agradecida por no haber tenido tanto dinero…
Muchas amigas mías me presumieron que sus padres les comprarían la muñeca, las miraba con envidia mientras fingía alegría por ellas.
Y así fue, mis amigas consiguieron la muñeca y llegaron a mostrármela aún en sus empaques, les pedí que jugáramos con ella, pero se mostraron egoístas y negaron mi petición.
Lo siguiente no lo recuerdo con claridad… era solo una niña y no puedo explicar todo lo que sucedió… pero sé que fue la tarde del 14 de marzo.
Noté que el comercial de la muñeca ya no se transmitía en televisión.
Emma, una de mis amigas, cayó enferma gravemente, mi madre me dijo que tenía gripe, pero por la ventana de mi habitación veía llegar numerosos automóviles y hombres vestidos con bata saliendo de ellos. Yo sabía que no era una simple gripe, pero nadie quería contarme la verdad.
Poco después me enteré que había caído en un transe esquizofrénico en el que no podía dejar de reír a carcajadas, sus padres estaban aterrorizados, totalmente desesperados para encontrar una explicación. Pero la situación comenzó a empeorar, Emma expulsaba sangre de su nariz y oídos.
Tuve la oportunidad de visitarla y quede sorprendida de lo que vi… ¡Estaba casi muerta! No parecía una niña de 10 años, ¡era una pequeña anciana atada a todo tipo de artefactos médicos!
Miré su habitación y encontré la muñeca en su mesita de noche, parecía que la observaba atentamente… observaba los delirios y risas repentinas que Emma sufría.
Una semana después, vi llegar un largo automóvil negro a la casa de Emma, mi mamá dijo que Emma no regresaría del viaje.
Después fue Rose, comenzó con delirios, gritaba en las noches que la muñeca quería llevársela, después comenzaba a reír azotando su cabeza en la pared dejando manchas de sangre imposibles de limpiar.
También pude visitarla, su frente estaba cicatrizando y aunque sus padres habían pintado la pared, aún podía ver las tenues manchas de sangre. Y de igual manera, sentí la mirada de la muñeca.
No supe más de Rose, su madre la llevó a casa de sus abuelos, sé que encontró el mismo final que Emma. Pero antes de irse, dejó a la muñeca en la puerta de mi casa, mi madre la tomó y la guardó arriba del closet de mi habitación.
En la noche escuché el sonido de la madera hueca y pude ver que la muñeca se mecía en su silla. Salté de mi cama y del susto caí por las escaleras, terminé en un hospital por la fractura de mi brazo izquierdo y heridas leves en mi cuello. Le grité a mi madre que no quería la muñeca, le ordené que la quemara pero se negó. Al llegar a mi casa, tomé el alcohol etílico y el encendedor de la cocina, patee la muñeca, la cubrí totalmente y la vi arder frente a mí. Podía escuchar cómo se reía mientras su cara se calcinaba poco a poco… No dejé de escuchar esa risa por 4 largos años, 4 años de terapia psicológica.
Hace poco volví a ver el comercial de la muñeca en YouTube y no pude evitar llorar del terror.
La pagina
Me refiero a FSA, esa página web que estamos diseñando. Yo y dos amigos más. Es todo muy entretenido, y sentimos un entusiasmo voraz por acabar con ella, terminar de editarla, ponerla en la red de una vez por todas.
Hace ya algunas semanas que venimos prometiendo entretenimientos, música, videos, historietas, dibujos, cuentos, etc., y no había ninguna especie de problema con eso. Hasta hace unos días. Fuimos diciéndoles a todos que la página iba progresando, que iba acercándose al final. Cosa muy distinta era lo que ocurría en realidad.
Hace aproximadamente 10 días, tal vez 12; no lo recuerdo bien, se nos comenzó a manifestar cierto tipo de incomodidades… Sí, así podrían llamarse. La página tenía sus desperfectos, o el editor, mejor dicho: a menudo se nos tildaba y muchas veces nos complicaba subir música, imágenes.
Quizá en el momento, en la sorpresa, no nos dimos cuenta. Se podría decir que hasta subestimamos lo que nos pasaba. La primera cosa extraña que notamos fue que, al abrir el editor, se tardaba más de la cuenta. Todos conocen la clásica barra de porcentaje que indica el progreso de carga de la página. Pues, lo que más nos desconcertó, de buenas a primeras, fue que esta misma barra se quedaba estancada en 1%. Cada vez que abríamos el editor; tanto era así, tan recurrente, que decidimos tomar el tiempo exacto que tardaba en regresar a la carga normal. 6 minutos exactos. Seis minutos demorados en ese 1.
Cada vez me costaba más subir la información. La carga siempre se interrumpía, el Plug-In se tildaba cada vez más seguido.
Era frustrante.
Debí intentar clausurar el proyecto de la manera que pudiera, y así perder todos los datos, todos los cambios hechos en la página. Pero subestimé lo que estaba pasando. Ineptamente, atribuía todos esos errores a que la página estaba sobrecargada y excedida en capacidad de archivos.
La máxima sorpresa fue al día siguiente.
Bueno, en realidad no me sorprendió cuando lo vi por primera vez. Hasta creo haber reído. Un enorme 10. Un enorme 10 escrito en todas y cada una de las páginas. Un 10 en color rojo. Y ahora que lo pienso, en una fuente que no conocía, y que ni la página ni mi computadora poseía.
Llamé a mis dos amigos y les consulté si esto era obra suya, alguna especie de broma; aunque sin mucha convicción. Sin convicción primero, porque si se trataba de una broma, obviamente intentarían mantenerla y no me dirían la verdad. Segundo, porque pensé que ellos serían incapaces de hacer algo así. Por más que tengamos cierta complicidad para las bromas, no somos muy tolerantes.
Pero ellos tenían el mismo problema. Y estaban empecinados, ambos, en que yo confesara que era obra mía.
No, no habían sido ellos. Los conozco demasiado como para saber cuándo mienten y cuándo no. Por otro lado, su voz sonaba incluso… asustada. Haciéndome ver que ellos sí se tomaban en serio que la página estuviese dando problemas.
Esa tarde decidimos reunirnos. Comenzamos a pensar, las ideas fueron descartadas tan rápido como fueron llegando. Consideramos tomarlo como un error de edición, en alguna imagen que podría haber surgido de una carga mal hecha; que quizás algunas de las imágenes que subimos simplemente se habían roto, e incluso en la posibilidad de un hacker.
En fin, el daño estaba hecho. El resto del día lo ocupamos borrando todos esos 10 enormes de cada página maestra, página y subpágina. Al volver a casa y sentarme en mi computadora me abordó una sensación de asco por el simple hecho de tener que encenderla y otra vez tener que ver ese monitor, escribir en ese incómodo teclado.
Abrí Facebook, creo que YouTube, y algunas páginas más, como buscando algo en que relajar mi cabeza. Incluso me preparé un té, cosa rarísima en mí.
Dejándome llevar por Internet, que es casi como una droga electrónica, sin darme cuenta, olvidé el extraño suceso vivido ese día. Llegado el momento, abrí el editor de la página, casi inconscientemente.
Tiré mi taza al suelo. Contuve mis ganas de maldecir.
Simplemente no podía apartar mis ojos del monitor. 10. Por todos lados. En cada página, otra vez.
Actualicé y actualicé millones de veces la página. La abría y la volvía a cerrar. Era imposible. ¿Acaso habíamos olvidado guardar los cambios esa misma tarde? No, fuimos cuidadosos. No se nos hubiera pasado por alto. Volví a Facebook esperando ver conectado a alguno de mis amigos. Me resigné enseguida.
Cerré mis ojos lanzando un bufido, pensando en lo tedioso que sería borrarlos de nuevo.
Hacker sin duda, pensé.
Al otro día me levanté algo tarde. Creo que mis padres ya habían almorzado. Por instinto encendí la computadora, inseguro de si realmente quería hacerlo o no. Entré a Facebook primero, tenía 3 mensajes. Dos de mis amigos diciendo… bueno, insultando, que los 10 estaban de nuevo en la página, ambos de la noche anterior.
Abrí el tercero, sin saber qué esperar. Sólo vi un 9. Sacudí la cabeza, y pestañeé, creí que un 9 sería lo último que me encontraría en mis mensajes.
Cansado de la situación me fui a preparar algo de comer. Recibí una llamada de mi amigo al rato, desconcertado repitiendo que entrara a la página. Corrí al ordenador.
9.
9 por todos lados.
—¡Mierda! —grité.
Era inminente, estábamos invadidos por hackers.
No sólo conseguimos antivirus de toda clase, como así anti-hackers y de los mejores, también fuimos a la biblioteca a iniciar la página desde ahí. La borramos totalmente de nuestras computadoras y nos trasladamos a la biblioteca. Hicimos lo posible por cambiar de contraseñas, nicks y demás. Inclusive enviamos un correo al dueño de ***, que es el editor desde el cual hacemos la página, contándole nuestros problemas, e implorándole ayuda.
Lo único que logramos fue frustrarnos aún más.
Tuvimos que ver cómo, con el pasar de los días, no sólo los números volvían a aparecer cuando los borrábamos, sino que también iban en cuenta regresiva. Nos sentíamos burlados. Y preferimos esperar a ver qué sucedería al llegar a 0.
Y por más molesta que la escena haya sido, el cero no llegó, quedando el conteo parado descaradamente en el 1.
Se mantuvo así, por un tiempo, hasta que nos dignamos de intentar borrarlo. Nos tomó un tiempo y fue más difícil que veces anteriores por la poca cooperación que ofrecía el editor. Acabamos y esperamos, un día pasó y al no ver más señales de que la situación fuese a continuar dimos como terminado el problema, aliviados.
Pero no fue así.
Por cada intento que hacíamos de subir una imagen, se nos era respondido con otra en su lugar. Vistas perturbadoras que nadie por voluntad propia se dispondría a contemplar. Todo cuanto tecleábamos aparecía en esa repulsiva fuente con la que estaban escritos los números, con su color que permanecía en negro, siempre, por más que intentáramos seleccionar de la paleta cualquier otro. Y las insistentes pesadillas. Eran las experiencias más aberrantes y desgarradoras que hayamos advertido.
Pero no sólo eso, solíamos escuchar un terrible chillido, que más de una vez me pareció entender que decía “one”. Acompañado de la constante, persistente frase: Just a Warning.
Cuando se nos denegó acceso completo a la página y una imagen apareció salvajemente en la pantalla; una delgada línea como un haz de luz en vertical, y un gran 10 rojo a su lado, sólo pudimos suponer lo peor.
Todo el maldito juego, una vez más, desde el comienzo.
Recuerdo que cruzamos las miradas resignados. Nos alejamos de la pantalla y sentamos en la cama, siempre con vista al computador. Y nos quedamos allí, observando…, observando la imagen. Imagen que parecía moverse.
Transcurrido alrededor de una hora el haz de luz se había hecho notoriamente más grande. Justo en ese momento, el 10 cambió tan abruptamente que la ilusión del 10 quedó grabada en nuestros ojos varios segundos, antes de que nos percatáramos de que sobre la pantalla se enseñaba un 9 morbosamente en rojo. Entonces pudimos distinguir que no era sólo un haz de luz. Era una puerta, que se estaba abriendo.
Fue justamente en el 8, una hora después exactamente, que nos dimos cuenta de la molesta melodía que sonaba detrás. Una horrible sensación nos llegó de tener la columna congelada, o peor, hecha de hielo. Causándonos esa sensación de sosiego, temiendo que el frágil hielo se quebrara de movernos.
Y transcurrían las horas, y con cada hora el número descendía aritméticamente. Hasta el 4 cesó el movimiento y la puerta quedó completamente abierta. Comenzamos a ver una silueta que aparecía; el sólo hecho de verla me erizó los pelos de todo el cuerpo. Se acercaba a paso lento, bastante lento.
Para este punto estábamos demasiado cansados, y vaya, hasta aburridos. Me recosté y conseguí dormir algo, dejando a mis dos amigos que se rehusaban a apartar la vista de la pantalla. No sé la verdad cómo logré conciliar el sueño en ese momento. Incluso soñé, nada tan exagerado, ni con mucho sentido, como usualmente se espera en mis sueños; pero me relajé por esas tres horas hasta que cayera el 1 anunciado por un espantoso grito que casi me tira de la cama. En el monitor había un rostro pálido y con los ojos vacíos, una boca abierta y profunda. Dejaba ver su roída mano con el índice levantado, en señal de silencio; o así fue como lo comprendí.
Dejó salir un gemido rasposo del que pude distinguir claramente “one”. Uno de mis amigos entró en llanto, y no hizo más que inquietarme.
Y entonces la energía se fue súbitamente, en toda la cuadra. Creo que si hubiera estado solo en mi casa en esa situación, no podría haberlo soportado. Hubiera gritado, hubiera gritado hasta que el desgarro de mis cuerdas vocales lograra saciar mi sed de calor, de algo en lo que aferrarme; hubiera gritado hasta que el dolor de desangrarme la garganta opacara el terror que estaba sintiendo.
La música regresó, su voz… Pero la energía seguía ausente.
Estaba en la habitación.
No tardamos mucho en ubicarlo a unos pasos de la puerta mirándonos fijamente, sonriendo con malicia. Pronunció unas palabras en inglés, en lo que parecía ser un dialecto bastante antiguo, que con dificultad logramos captar. Pero tal y como los discípulos de Jesús pudieron entenderse entre ellos aquella noche de la llegada del Espíritu Santo, aunque no hablaban la misma lengua, pudimos nosotros comprender sus palabras:
“Sólo fue una advertencia, pero continuaron persistiendo…”
Esa cosa se nos acercó y susurró suavemente a mi oído…
“Zero”.
El terror me cerró los pulmones haciéndome casi imposible respirar. Por una hora entera permanecí inerte ante sus violentos gritos, a su presencia, a las alucinaciones que nos obligaba ver. No sé muy bien dónde nos ha llevado, pero estoy seguro que no seguimos en mi habitación. Y ha comenzado a contar, una vez más, desde el 10 hacia abajo.
Se me nubla la vista.
4…
Mi pulso disminuye.
3…
Me recuesto en este frío suelo, incapaz de seguir en pie.
2…
Pierdo lentamente el conocimiento.
1…
Y dejo de respirar…
La curiosa
“ADVERTENCIA":
El siguiente relato contiene el testimonio de una paciente que se supone sufrió de una posesión demoníaca. El autor advierte que el continuar leyendo puede producir un contacto no deseado con fuerzas desconocidas. Sugiere que los que lean reciten la oración de protección que se encuentra en la última página del expediente”.
—¡Tonterías! —exclamó Micaela, estudiante de último año de psiquiatría, y quitó la pequeña nota escrita a mano que se encontraba pegada en la tapa de la carpeta que sostenía en sus manos—. Si no creo en Dios, mucho menos en el Diablo.
Dio una rápida mirada a su alrededor antes de continuar leyendo; estaba sola, todo a su alrededor no era más que silencio, un silencio apremiante que parecía oprimir a quien se atreviera a entrar en aquel débilmente iluminado sótano del instituto para enfermos mentales.
Cajas llenas con expedientes e historiales clínicos de pacientes del manicomio se podían ver apiladas de forma ordenada en estantes alrededor de las paredes. Sobre un pequeño escritorio, casi sepultado por una montaña de papeles, la futura doctora acababa de encontrar finalmente —y después de mucho buscar— un caso que le serviría para su tesis de grado y que había logrado despertar su curiosidad.
“Paciente: Rebeca Weissbrich.
Edad: 16 años
Familiares:
Gerald Weissbrich, padre. Actualmente en prisión por cargos de violación, incesto y asesinato.
Anna Blomeier, madre. Fallecida. Murió al dar a luz a la menor de sus hijas.
Marianne Weissbrich, hermana. Asesinada. Fue encontrada muerta, desangrada en la cajuela del auto de su padre.
Diagnóstico: Trastorno de personalidad múltiple, esquizofrenia, epilepsia, síndromes neurológicos tangibles. Poseída por el demonio.
Doctor: Christian M. Goldbeck.
Observaciones: Duerme en el suelo, come arañas, moscas, tierra y bebe su propia orina. Grita en su habitación por horas hasta que escupe sangre, rompe crucifijos, cuadros de Jesús, se rasga la ropa…
A continuación una transcripción de la última entrevista realizada a la paciente por el doctor Goldbeck. Al día siguiente ésta se suicidó ahorcándose con las sábanas de su cama”.
—¡Vaya!, este parece ser un caso interesante —se dijo al observar las aclaraciones escritas a mano y continuó leyendo el informe.
—Todo comenzó cuando mi hermanita menor me confesó un terrible secreto: «Creo que mi habitación está embrujada», me dijo. «Por las noches siento que me visita una presencia maligna, me observa mientras duermo, me domina, y me lastima». Si me hubieran preguntado en ese entonces si creía que algo así pudiera pasar… No, ni en un millón de años.
—¿Eso quiere decir que ahora crees en fantasmas, Rebeca?
—Oh no, no era un fantasma doctor. Estaba consciente de que era algo mucho peor, algo diabólico. Todo fue empeorando, las cosas con mi hermana se pusieron muy feas.
Te advierto, no deberías continuar leyendo esto.
—Dime, ¿qué pasó con ella?
—Días antes de su muerte, Marianne murmuraba por toda la casa que «los demonios la seguían». Esto hacia que hasta mi padre la evitara, todos se alejaban de ella, excepto yo. Siempre me gritaba que la dejara sola, pero nunca lo hice, era mi hermanita pequeña, y además…
—¿Sí?
—Yo… no le creía.
—Te comprendo Rebeca —murmuró Micaela en voz baja y rápidamente dio la vuelta a la hoja, movida por las ansias de saber qué pasaría a continuación. Obvió por segunda vez la inquietante advertencia escrita a mano.
—Nunca había visto algo así, después de un tiempo Marianne me dijo que sentía que había sido poseída por el Diablo. Los crucifijos en su cuarto se volteaban hacia abajo misteriosamente y las ventanas se rompían como si alguien les hubiera estado aporreando; luego comenzó a tener violentas sacudidas que estremecían todo su cuerpo, además de posturas corporales humanamente imposibles. Mi padre se negaba a llevarla a la clínica, pero cuando empezó a vomitar y a dejar de comer, finalmente lo hizo. Le diagnosticaron epilepsia y nos dieron una noticia perturbadora…
—¿Qué noticia?
—Marianne estaba embarazada. ¿Cómo podía ser? Era tan sólo una niña, tenía12 años.
—¡Ajá, eso es! —exclamó la estudiante de psiquiatría y empezó a formular una teoría—. Mucha gente que es abusada sexualmente, especialmente cuando el abuso es grave y traumático, desarrolla un trastorno de identidad disociativo, lo que ocasiona que la personalidad se divida y se fracture en aspectos diferentes, aspectos oscuros que tratan de controlar a la persona, como si dos o más entes lucharan dentro de ella por el control de su cuerpo, haciendo que se piense que están poseídas —Hizo una pausa y antes de seguir leyendo, concluyó—. ¡¿Marianne fue abusada por su propio padre?!
—¿Crees que tu papá… fue el responsable?
—Él sólo hizo lo que todo buen padre haría por su pequeña y adorada hija.
—¿Qué fue lo que hizo?
—Lo que los doctores no podía hacer por ella… salvar su alma.
—¡Maldito enfermo pervertido! —gritó indignada Micaela y su voz rompió el silencio que reinaba en el interior del pequeño sótano—. ¡La asesinó para que no pudieran acusarlo!
—Una noche cuando ella ya no estaba, dormí en su cuarto. Sentía una curiosidad enfermiza por experimentar por mí misma lo que mi hermanita había pasado, ya que todavía me negaba a creer. Primero empecé a escuchar algo que parecía una escalofriante tonada, flotaba en el ambiente y me adormeció por completo… Es uno de los ruidos típicos con los que comienza un demonio, para que la víctima sepa que está allí.
—¿Qué? Seguramente algún vecino dejó el equipo encendido —bromeó Micaela.
—La cama empezó a estremecerse, las paredes a emitir ruidos extraños, como si alguien golpeara del otro lado. Estaba asustada. Escuché pasos y vi cómo una sombra entró en la habitación. A esto se le llama invasión; empiezan a escucharse ruidos en la casa, normalmente sonidos de golpes acompañados de visiones.
Por el rabillo del ojo, Micaela dirigió una nerviosa mirada hacia la puerta entreabierta que daba al pasillo; estaba casi segura de haber visto pasar una sombra corriendo. «Es solo mi imaginación», se dijo, segura de que su mente le estaba haciendo una mala jugada.
—Yo estaba paralizada, no podía mover los músculos; lo que sea que fuera, se subió en la cama y se deslizó hasta mi pecho, presionó su rostro sobre el mío, tenía pómulos y una quijada prominentes. Parecía enojado y violento. Gruñía, era un sonido que no se parecía a nada que haya escuchado antes, una mezcla entre un ronroneo infernal y un rugido como de león, es lo mejor que puedo describirlo; pero eso sí, cuando me habló, no sonaba como humano…
En este punto, Micaela estaba segura de que no debía continuar leyendo, acababa de escuchar un ruido extraño y seco. Parecían pisadas de cascos, como los de un caballo, acercándose cada vez más hasta donde ella estaba.
—¿Te habló?, ¿y qué fue lo que dijo?
—Me dijo su nombre.
—¿Cuál era su nombre, Rebeca?
Por tu propia seguridad, ¡cierra el archivo ahora!
—Doctor, estoy asustada, no quiero continuar con esto, estoy viendo cosas horribles.
—Son sólo alucinaciones, ¡Vamos, haz un esfuerzo! Necesito toda la información que puedas darme para poder ayudarte.
—No creo que sea seguro decirlo, no por mí, sino por usted, ya que al parecer funciona como una especie de llamado. Sí, parece responder a su nombre y viene rápidamente dispuesto a poseer y atormentar, ¿seguro que quiere que se lo diga…? No creo que esté preparado para recibir su visita esta noche, doctor, pero si quiere correr el riesgo, se lo diré. Su nombre es…
Micaela repitió cada letra inconscientemente y de inmediato se llevó las manos a la boca alterada.
—In girum imus nocte et consumimur igni. Damos vueltas en la noche y somos consumidos por el fuego.
—Lo siento Rebeca, no entiendo lo que dices.
—Rebeca ya no está aquí doctor, pero no se preocupe, muy pronto usted se le unirá.
La víctima se contorsionaba de tal forma que sus huesos parecían a punto de fracturarse en una dolorosa lucha por expulsar de su cuerpo a la presencia maligna.
—Rebeca, ¡detente, tranquilízate!
—Anima est hostia pro carnifice timeant aeterno semper appositis. El alma de la víctima debe aprender a temer a su verdugo por toda la eternidad, con el fin de hallarse para siempre sujeta a él…
Fin de la transcripción.
El corazón de Micaela latía violentamente, estaba segura de que alguien la observaba, una presencia extraña que acechaba desde las sombras. En su mente, luchaba frenéticamente para que el nombre del demonio dejara de asomarse en su cabeza, pero era inútil.
«Tus pensamientos te delatan», escuchó decir a una voz en su interior; una voz como la de una bestia enfadada a punto de atacar.
¡La oración de protección!, recordó, y empezó a pasar las hojas restantes del archivo, llenas de fotografías tan perturbadoras y horribles que estaba segura de que no podían ser fruto de su imaginación. En una de ellas creyó ver la imagen de dos jovencitas crucificadas de cabeza, con sangre saliendo de sus bocas.
«Tú serás la tercera», repetía la bestial voz en su cabeza.
Finalmente y sintiendo el miedo recorrer cada fibra de su cuerpo, llegó a la última página del archivo y lo único que encontró fue una pequeña nota, escrita con la misma caligrafía a mano con las que se habían escrito las notas aclaratorias a lo largo del informe.
“Te advertí que no siguieras leyendo. Una de las principales enfermedades del hombre es su inquieta curiosidad por conocer lo que no debería llegar a saber. He tomado y destruido la oración de protección; debo librarme de él…Debo pasar esta maldición a otra persona y la única forma de hacerlo es consiguiéndole otra alma para atormentar. Buena suerte.
Atte.
Dr. Goldberg”.
Micaela ahogó un grito de terror al sentir una prominente quijada que se pegaba a la suya, y que en un susurro se abrió, mientras pronunciaba claramente dos palabras que le calaron hasta lo más profundo de sus huesos:
«Eres mía».
Al otro lado de la linea telefonica
Cuentan que aquella enorme casa de la colina no ha sido comprada o alquilada en muchos años. No, no es una cuestión de precios, lo que ocurre es que muchos saben lo que ocurrió allí. Una historia amarga que ha corrido de boca en boca y que es básicamente la siguiente:
Era un matrimonio con tres hijos, un matrimonio de gente ocupada e importante; personas con muchos compromisos sociales, políticos o algo así. El punto es que, cuando salían a sus reuniones, dejaban a sus hijos con una chica de la urbanización a la que venían contratando desde cierto tiempo atrás.
La muchacha, que según se cuenta era muy guapa, era una de esas chicas alocadas, felices y algo despreocupadas. No obstante siempre había cuidado bien de los chicos. Así, esa noche jugó un rato con ellos y después de dormirlos fue a la cocina, se hizo unas palomitas y se recostó a ver alguna película en la televisión con el volumen alto.
Pasados algunos minutos el teléfono sonó:
—Buenas noches, ¿con quién desea hablar?
—…
—Hola, ¿me escucha?…¿hola?
Siguió intentando obtener respuestas pero a duras penas podía escuchar una respiración y una especie de risa contenida de fondo; así que, irritada, cerró el teléfono con brusquedad y continúo viendo la televisión. ¿Quién sería?: ¿algún idiota sin nada que hacer?, ¿un amigo suyo?, ¿un pervertido?…En todo caso sería mejor ignorar a quien sea que estuviese fastidiando al otro lado de la línea.
Pero una y otra vez seguía sonando el teléfono y aquella risa de fondo se repetía, cada vez colgaba más rápido e incluso pensó en desenchufar la línea, pero no podía hacerlo, los padres de los niños le habían dejado bien claro que en todo momento debía estar atenta a sus llamadas. Muerta de miedo y perdiendo su paciencia, llamó a una operadora de la Policía. Algo andaba mal con esas risitas contenidas y ella debía saber qué diablos estaba ocurriendo.
Para su suerte la operadora, lejos de reírse, le dijo que habían introducido una derivación de su línea en la central y todo lo que ella tenía que hacer era entretener al desconocido para que en la central tuvieran tiempo de localizarlo.
Quince minutos después el teléfono sonó otra vez… ¿Sería él? En efecto, solo que esta vez ya no estaba la risita contenida de fondo sino una carcajada histérica, sádica, parecida a esas que a veces muestran las películas de terror de Hollywood.
—¡Pare de reír!…¡¿Qué le he hecho yo?!, ¡¿Por qué me hace esto?! —dijo nerviosa, irritada y con la voz al borde del llanto.
Nada, el hombre no hacía más que reírse cruelmente, con más histeria a medida que aumentaban las suplicas y la desesperación de la muchacha. No le quedó más que colgar, después de lo cual intentó en vano calmarse.
Finalmente, apenas unos cinco minutos más tarde el teléfono sonó otra vez. Esta vez los nervios fueron tales que sintió como el corazón luchaba por salírsele del pecho. “No contestes, no contestes”, se dijo a sí misma aunque no pudo resistirse y contestó:
—Habla la Policía. ¡Salga inmediatamente de la vivienda! Las llamadas que recibía vienen de la otra línea de la casa en que está. Hemos mandado una patrulla, ¡salga ya!
El teléfono se le cayó de las manos y gotas de frío sudor resbalaban por su frente empalidecida por el susto. Quería correr pero sus piernas no respondían, sólo temblaban y temblaban…
Cuando respondieron echó a correr con desesperación hacia la escalera para recoger a los niños que estaban en la planta de arriba, pero antes de subir, aquella misma carcajada sádica la detuvo en seco. Al mirar al final de las escaleras, junto a la puerta del cuarto de los niños estaba un hombre alto, de frente amplia y cabello rizado y gris. Estaba vestido con un mono blanco como el de los pintores, pero estaba lleno de manchas rojas y en su mano derecha el hombre sostenía un enorme cuchillo ensangrentado.
El terror que sintió fue tal que quiso gritar y no pudo, se tropezó mientras intentaba llegar a la puerta de salida y, una vez que estuvo enfrente, intentó una y otra vez abrirla pero las manos le temblaban tanto que la llave se le caía o ella la metía mal. Mientras esa horrenda carcajada de fondo, sonando cada vez más fuerte a medida que el asesino se acercaba con una lentitud tan extrema como cruel y premeditada.
Gracias a Dios consiguió por fin abrir la puerta y tuvo la suerte de que a pocas calles estaba en camino un coche de la policía. Corriendo, se alejó unos cincuenta metros de la casa viendo con asombro como el asesino no la seguía. La Policía entró en la casa pero nunca encontraron al hombre, que probablemente escapara por alguna ventana; pero, lo que aquellos agentes vieron ese día en el cuarto de los niños les marcaría por el resto de sus vidas.
Las paredes estaban cubiertas de manchas de sangre, había tripas y vísceras esparcidas por el suelo, las tres cabezas de los chicos estaban sin ojos y separadas de los cuerpos y, junto a otras atrocidades de la escena del crimen, se habían encontrado unos pañuelos que a modo de mordaza habían impedido que los gritos de sus víctimas sonaran en toda la calle. La niñera al estar viendo la televisión con el volumen muy alto nunca escuchó nada y el psicópata aprovechaba los pequeños “descansos” mientra torturaba y asesinaba a los niños para llamarla por teléfono y reírse de el hecho de que a escasos metros estaba acabando con la vida de los pequeños que ella debía cuidar.
No leas en voz alta
Antes que empezar mi relato, no pido que lo creas, dudo que lo creas la verdad, tan solo te pido que lo leas atentamente, puedes hacerme ese favor, ¿No?.
Bien, debo empezar diciendo que soy un chico como cualquiera, voy a la universidad, salgo con amigos y claro, también una que otra vez tengo de ocio estar en el computador. Me gusta todo lo que tenga que ver con lo paranormal ¿Qué puedo decir? Simplemente me llama la atención, leo seguido historias por Internet, me gusta investigarlas, me emociona de algo forma ello y hasta siento cierto morbo, si, se que eso no es algo tan normal ¿o si? Bueno, tampoco es que eso sea lo importante en este relato pero es bueno saberlo, saber que a alguien tan “normal” como yo le pudo pasar algo que hasta el día de hoy no se lo explica.
Aún recuerdo el día que comenzó todo, era miércoles, la fecha exacta no la recuerdo pero era invierno, tenia vacaciones por lo que podía hacer lo que quisiera, dormir tarde, comer a la hora que quisiera… Aclaro también que esas semanas estaba solo, mis padres habían ido a otra ciudad a ver a los hermanos de mi madre, yo no quise ir puesto que sabía que mi aburrimiento allí seria mucho. En fin, eran aproximadamente las doce de la mañana, hacia frío y había dormido hasta esa hora porque la noche anterior me había quedado hablando con unos amigos por msn. Lo primo que hice fue levantarme y dejar salir a mi gato al patio, luego revise lo que había para preparar la comida luego, me bañé y volví a mi habitación, como de costumbre encendí la computadora y lo primero que hice fue ver una pagina de historias de miedo haber si habían actualizaciones –La noche anterior había leído todas las que había podido-, para mi fortuna efectivamente había una historia nueva hace tan solo unos segundos publicadas, emocionado hice click en la historia para comenzar a leer. Unos minutos pasaron, la página no cargaba, algo que me extraño, pues tenia una Internet rápida. Más minutos pasaron, mi desesperación aumentaba, si me preguntan porque seguía esperando que cargaba, no sabría que responder, lo normal hubiera sido cerrar la pagina, ¿No?. Finalmente cargo, un alivio para mi pero… había algo extraño, no era la pagina que acostumbraba a leer, los colores de esta pagina eran extraños, ni siquiera puedo describirlos bien, pero eran colores vivos, parecía que se salieran de la pantalla. Igualmente me parecía una buena página y mi morbo era mayor.
La historia estaba en un post e inmediatamente empecé a leerla, pero no se podía decir que era una historia, cuando observe la publicación tan solo estaban escritas palabras extrañas –No las voy a escribir, no me lo pidan-, cabe destacar que cuando leo lo hago en voz alta. Bueno, me pareció absurdo, una broma de mal gusto pero ya había leído de todas formas esas extrañas palabras, grave error. No pasaron ni tres segundos y sentí un fuerte ruido en el primer piso –Mi habitación esta en el segundo-, baje tan rápido como pude, había tomado mi raqueta de tenis por si cualquier cosa, peor resulto que no había absolutamente nada, suspire de forma pesada y volví a subir, para mi sorpresa al regresar, mis cuadernos, juegos etc, estaban todos desordenados, fue la primera vez en mi vida que sentí un inmenso miedo ¿Qué estaba pasando?. No supe como reaccionar, estaba supuestamente solo en casa ¿Cómo había ocurrido algo como eso? Mi primera opción fue pensar en llamar a policía pero rápidamente descarte eso al sentir ciertas y burlonas risas en el piso de abajo, me asome por las escaleras nuevamente encontrándome que no había nada, ya concluyendo que esto era algo sobrenatural.
Pasaron unos minutos y parecía todo calmado una vez más, tenía miedo y era normal por lo que no pensé en ningún momento en investigar mi casa, me encerré en mi habitación y de nuevo me senté frente al escritorio donde estaba el pc, me decía a mi mismo que era producto de mi imaginación, sugestión por tantas historias leídas. Levante mi mirada para ver el monitor, la pagina extraña de antes había desaparecido y estaba nuevamente en la pagina que acostumbraba a frecuentar, la actualice y extrañamente la “historia” de antes había desaparecido, pregunte por el chat si alguien más la había visto pero nadie lo había hecho, extrañado no seguí insistiendo en el tema pero conté lo que me había pasado con los ruidos y risas a los usuarios conectados. En ese momento nadie quiso hablar, pensaba que se animarían a decir algo siendo que como yo, le gustaban esas cosas, pero nada. Uno de los conectados se decidió a escribir por fin, tan solo me dijo “Si lo que dices es cierto amigo, es mejor que huyas cuanto antes, antes dijiste algo sobre una historia extraña, ¿verdad? ¿Tenia unas frases extrañas?” Le conteste que si, “Mira, como sabes muchas historias de terror son falsas, pero hubo una vez que publicaron una de la historia sobre otra historia que al hacerle click te redirigía luego de varios minutos a una pagina sumamente extraña y con la publicación de la historia, el autor decía que la publicación tan solo tenia palabras sin sentido pero que realmente era una invocación diabólica por lo que no se debía pronunciar en voz alta, el autor publico las palabras pero luego de días borraron la historia de aquí, por el hecho que muchos chicos pensando que era un Creepypasta lo habían pronunciado, luego decían por el chat que sentían ruidos, risas y hasta gritos, varios días después jamás volvían a aparecer por la pagina y una que otra persona que investigaba esto se encontraba con la sorpresa que los chicos habían muerto, cierta la historia que te cuento o no, ten cuidado”. Era realmente escalofriante, sobretodo porque explicaba todo lo que había pasado hasta ahora.
Lleno de miedo y angustia, gire mi cabeza para levantarme pero justo al momento de girarme mis ojos se encontraron a centímetros de un rostro deforme, no era humano, sus ojos eran grandes y penetrantes, al mismo momento gritó, todo esto paso en segundos y yo llorando de solo el miedo cerré mis ojos, al abrirlos esa cosa se había ido. Sentía escalofríos, los pelos de mi mis brazos estaban de punta y al otro lado de la puerta de mi habitación se escuchaban pasos, no de una persona o dos, de muchas y pisadas fuertes, risas malévolas, burlonas, no sabia que hacer, no se imaginan el miedo que experimentas en una situación así. Abrí la puerta temeroso, esperando cualquier cosa pero si iba a morir algo, no tenia sentido esperar y dejar que esas cosas jugaran conmigo, para mi sorpresa, no había ya nada.
Debo decirles que hasta el día de hoy, esas cosas me siguen pasando no es todo el tiempo menos mal, no puedo decir que ya me he acostumbrado y ahora mismo escribo esto temeroso, esperando que esas cosas diabólicas no tengan ganas de jugar conmigo hoy, aunque confieso que me siento observado, probablemente en este mismo momento estén riendo para si mismos, burlándose de mi mientras escribo esto para desahogarme, para saber que aun mantengo algo de cordura, pero que esas criaturas no piensen que me están ganando, después de todo, no pueden seguir jugando conmigo si me quito la vida.
Youtube Maldito
Estaba como cualquier día, eran un viernes por la madrugada. Estaba solo en mi casa y las horas se pasaban como un caracol. Aburrido, decidí abrir mi Notebook, conectarla a mi televisor a través de HDMI (era nuevo, y quería estrenarlo) con la esperanza de encontrar algo que matara mi tiempo.
En mi computadora, buscando páginas webs con algo para entretenerme ,el tiempo fue pasando… Ya prácticamente eran las 5 de la madrugada, y el ambiente estaba terriblemente silencioso. A causa de esto puse música, para acompañar mi estadía en la computadora.
Pasaron los minutos, y ya casi sin esperanzas de encontrar algo que valiera la pena en la Web encontré algo… Algo que nunca había visto, era un estilo de “Youtube”. Hasta tenía los mismos colores, pero con la diferencia de que estos estaban invertidos. Entré, ya que no tenía nada mejor que hacer.
Tenía un formato diferente al de la página web original, incluso a la versión vieja. Los videos estaban un poco mal formados, su contorno no era perfectamente rectangular, pero eso no era lo que más me llamaba la atención. Lo más raro del sitio es que el título se presentaba en español, pero los videos estaban totalmente en un idioma que mi computadora no registraba, por lo tanto ponía esos caracteres rectangulares, remplazando a las letras originales. Esa fue mi primera señal de alerta, pero estaba tan aburrido, y a la “búsqueda de diversión” que seguí…
Luego de dejar cargar la página unos 2 minutos me encontré que en las miniaturas de los videos había un mensaje naranja. Como era de esperarse, era un idioma rarísimo.
Bien (me dije), selecciona alguno al azar y veamos. Creo haber seleccionado el primer video de la segunda línea…
Empezó a cargar (más cosas raras, tampoco había “me gusta” y el “dislike”). Comenzó con el clásico 3, 2, 1, de cualquier película antigua. Se consumieron los números y arranco el clip… Eran 2 niños jugando en su casa, y luego el padre los llamaba a que entraran. El video tenía una duración de 1:30, lo termine de ver si ningún problema. Simplemente era un video familiar, en el que estaba la mamá, su esposo y los dos hijos de la familia.
Mi aburrimiento no había desaparecido, al contrario; por lo que decidí abrir otro video. Esta vez fue diferente, el video cargo directamente al entrar, incluso cargo antes que el contorno de la página. Me puse a verlo ,esta vez con más atención que el anterior…
Comenzó en una autopista, y la cámara se movía mucho. El hombre del video caminaba arlado de la autopista. Ya en el 1:02, aburrido (porque seguía caminando, no había cambios) ,estaba a punto de sacar el video e irme a dormir, pero de repente ,el video se movió demasiado ,como si algo hubiese impactado… En ese momento la televisión (a la cual tenía conectada a la computadora, ¿recuerdan?) comenzó a cambiar rápidamente de canal, pero no se veían los números, solamente se veía el fondo gris con rallas negras, ese cuando no tenes señal. Estupefacto veía eso ,y cuando me quise dar cuenta ,la televisión paró. Se detuvo en un canal que decía “000000000000000000”… Cubría casi todo el ancho de la televisión. Yo seguía mirando, pero de repente me acorde de la computadora con el clip puesto. Baje la mirada lentamente, ya con un poco de miedo, y lo que observe fue horrible.
Lo que había impactado en aquel hombre fue nada menos que un camión, un camión que transportaba vacas. Muchas, demasiadas vacas…
La cámara siguió grabando, aun con el hombre desmayado y envuelto de sangre en el pecho. El camión paro a un costado, y el hombre que lo conducía fue a ayudarlo. Se podía observar que no sabía qué hacer, y con poco lugar en el frente del camión, decidió ponerlo en el compartimento de las vacas.
Ya casi no se veía nada, porque en ese lugar estaba muy oscuro. Solamente se podía escuchar a las vacas mugiendo… Pasaron 5 minutos y se empezó a escuchar un grito, un grito horrible, terriblemente fuerte (tanto que tuve que bajar el volumen, hasta dejarlo en 5%). Imagine que era aquel hombre, al que había golpeado el conductor, y que se estaría quejando por su fuerte dolor en el pecho.
Luego de unos segundos, el grito se corto, y el video empezó a dar tumbos. Siguió oscuro durante unos 6 minutos.
Decidí volver a ver la televisión, a ver qué es lo que sucedía… READY? .READY? .READY? .Este mensaje empezó a titilar en un rojo sangriento. Me asusté, sinceramente me asuste, y quería mandar todo esto al carajo. Empecé por desconectar el cable HDMI, pero justo antes de hacerlo cambio el video de la computadora. Se veía más iluminado, y el camión que transportaba vacas había llegado a destino…
La cámara seguía cumpliendo su función, continuaba grabando.
De repente, se abrió la compuerta trasera del cargamento de vacas, y no deseaba ver eso… Fue horrible… Se veía al hombre que filmaba en la autopista abierto en el centro, todo mordido, con los órganos expulsado. Las vacas lo pisaban como pasto fresco, aplanando los restos.
El hombre que manejaba el camión salió corriendo, y no lo volví a ver en el video. Luego vi algo más asqueroso todavía… Un encargado que manejaba las vacas fue, y saco al hombre. En ese momento pude ver todo en primera plana… Totalmente asqueado ,cambie la vista a el televisor ,y como por “arte de magia” el video de la computadora se transfirió al televisor, pero ligeramente había cambiado. Estaba el hombre parado, con los ojos como hoyos de golf, repleto de sangre, comiendo sus viseras. Yo no aguante más, y me tape los ojos con el sofá y los oídos con las manos…
No sé cuánto tiempo pasó, pero sentí una mano, algo deforme y fría. De repente pensé: – Es mi papa. Llego! .Al fin, esta pesadilla terminó.
Abrí los ojos, y vi a aquel hombre, el del clip. Exactamente igual que el del televisor. Me pregunto: READY? Y yo simplemente me quede mirándolo ,no pensaba en nada. Absolutamente en nada…
Lo siguiente fue lo mejor que me pudo haber pasado en toda mi vida. Un apagón. Se fue toda la electricidad existente en mi casa. Todos los aparatos se apagaron, y mi corazón se detuvo. Pensé… ¿Estoy vivo? .Dios ,esto es una locura…
Automáticamente luego de pensar esto corrí al baño, lave mi hombro manchado de sangre. En el espejo vi algo que me decía: “mátalo ,mátalo antes de que te alcance”. Agarré un martillo, destrocé mi computadora, el monitor y prendí fuego el cable HDMI.
Nunca más voy a ver las autopistas y los camiones de carga con vacas de nuevo, nunca más.
Ojala y les haiga gustado si creen que necesita mas imagenes haganmelo saber y con gusto pongo mas imagenes