Hace tiempo que escucho el programa radial "La Noche de los Guardianes" el cual tiene un segmento semanal donde relatan distintas vivencias paranormales acaecidas en distintas parte del Norte Argentino, tome como hobby transcribir aquellas historias mas impactantes para compartir con uds, el dia de hoy les traigo dos relatos espeluznante uno proveniente de cordoba y otra cuyo origen en la provincia de tucuman
Si vas a comentar hacelo con el debido respeto, pensar distinto no te da derecho para agredir de forma arbitraria....
Maquinola te dejo un sound track para ambientar, Aguantiiiiaa hasta que cargue el post...
1° Historia: "Villa Gutierrez"
Villa Gutiérrez es un pequeño pueblito en Córdoba situado muy cerca de “Las Sierras” un lugar muy hermoso, tranquilo que sirve para romper la rutina de la vida citadina, hace un par de años viaje a la casa de unos familiares, con la intención de pasar las vacaciones de verano en la casa de unos parientes.
Si bien hace tiempo que no veía a mis primos, al ser de la misma edad prácticamente logre que nos lleváramos bien, especialmente con mi prima hicimos rápidamente una linda relación de amistad, los días pasaron y yo me incorpore al grupo de mis primos, organizamos salidas, excursiones, camping, etc.
A la tres semana de estar ahí ocurrió algo que aun hoy en día de tan solo recordar me da mucho miedo, la noche de un viernes fui con mis primos a un asado de uno de sus amigos, para llegar hasta la casa debíamos atravesar un radio de seis cuadras. (Si bien no era mucha la distancia, lo feo era la zona, estaba desolado con muchos terrenos baldíos, para colmo el alumbrado público era deplorable).
Había un camino que atravesaba varios terrenos (era una suerte de atajo), que si uno lo recorría podía ahorrarse dos cuadras del trayecto, esa noche la pasamos regio sin embargo a las cuatro de la madrugada, ya me había bajado el sueño le comento esto a mi prima, quien el verme cansada me dijo que volviéramos a su casa, (mi primo no regreso con nosotras porque decidió quedarse a beber).
Recorrimos el camino de regreso hablando banalidades de la juntada, para ahorrar tiempo, decidimos juntas atravesar aquel atajo que mencione al inicio, (no teníamos miedo de atravesar aquel descampado, Villa Gutiérrez es un pueblito en el que todos prácticamente se conocen, cero delincuencia en ese entonces).
A medida que íbamos caminando por aquel sendero, casi llegando a una zona donde hay un gran árbol de “paltas” (aguacate) nos detuvimos al ver una figura apoyada en dicho tronco, al acércanos un poco más nos dimos cuenta que era una mujer muy anciana, harapienta con ropas antiguas y muy sucias.
Agitadas apresuramos el paso, algo que no voy olvidar jamás es que en ese preciso momento en nos cruzábamos con aquella mujer, grito de una forma espantosa para luego dar una carcajada maligna, veo sorprendida y muy asustada como se interpone delante de nosotras para luego desaparecer (sus vestiduras cayeron al piso, del medio de aquellas telas negras se levantó un perro negro con los dos ojos completamente rojos).
Mi prima horrorizada me clavada con fuerza las uñas en el brazo, decidimos correr ´para escapar de aquella situación, al hacer 20 metros, vemos a una pequeña distancia debajo de un árbol grande de “pacara” se apreciaba la vislumbre de una fogata, nos tranquilizamos al suponer que era alguien del lugar. A medida que íbamos avanzamos la luz fue cambiando de tono paso de un color naranjado a uno blanco para finalmente hacerse de una matiz violeta.
Quedamos congeladas al llegar, mi corazón por la impresión que tuve al ver de dónde provenía esa luz parecía salirse de mi pecho, la fuente de esta era un pequeño ataúd de no más de 40 cm que estaba colocado en la raíz del árbol, Vicky me grito “ahí viene negra, ahí viene” me doy vuelta y aquel perro negro se acercaba gruñendo hacia nosotras.
Las dos quisimos correr en ese momento, pero los nervios y una mala coordinación de ambas provoco que cayéramos pesadamente al suelo, yo me lleve la peor parte caí a medio metro del cajón, estando muy cerca de este oí claramente un llanto proveniente del mismo.
Me dio mucha impresión, como pudimos nos reincorporamos tratando de atravesar lo más rápido posible ese descampado, no sé si fue intuición pero me di vuelta justo para ver como una criatura salía de aquel cajoncito, era horrible, su cuerpito tenía la piel muy blanca, pero su rostro era de una persona entrada en años con facciones muy curtidas, el sonido que salía de su boca era inhumano, más que un llanto de un bebe era más bien un chillido de un animal.
Comenzó arrastrarse primero para luego incorporarse y correr con pasos muy pequeños, horrorizadas sin poder creer lo que estaba viviendo, hice lo único viable salir corriendo tratando de no mirar hacia atrás, ya casi saliendo de aquel baldío llegando a la calle principal, se nos apareció el perro con aquel bebe a su lado. Sin dudar nos metimos por medio de los yuyos para evitar toparnos con ellos, pudimos salir de ahí, me di vuelta por última vez para comprobar de si seguían detrás nuestro, ahí vi un resplandor cuyos colores se intercalaban entre violeta y naranja brillando con mucha intensidad justo en el mismo lugar donde estaba ubicado ese árbol de "pacara".
Nos apresuramos para llegar a la casa, muy asustadas sin comprender el motivo de nuestra experiencia, comentamos lo sucedido como una suerte de desahogo a la mama de mi prima, quien luego de oírnos, nos comentó que seguramente nos habíamos topado con una bruja del lugar ya que estas los días viernes solían hacer sus “trabajos” por aquella zona……
2° Historia: "Simoca"
Hola guardián, desde hace tiempo te escucho espero impaciente todos los miércoles para oir tu programa, deseo compartir la historia de mi abuelo una anécdota que siempre que podía nos la comentaba con mucho temor, ocurrió en 1947 cuando tenía tan solo 19 años de edad, en una localidad llamada “El Jardín” en “Simoca” (Tucumán).
Por aquel tiempo trabajaba como cuidador de cosecha, en una casa fuera del pueblo, en realidad había dos viviendas la casa principal donde habitaban sus patrones y otra un poco más alejada que era utilizaba por los trabajadores de aquella familia, esta última se encontraba rodeada de cañaverales (cañas de azúcar).
Todos los meses (en los primeros días) se realizaba una feria en el pueblo donde concurría la totalidad de la gente para comprar o vender artículos varios, mi abuelo luego de cobrar su “mensual” (sueldo) fue a la feria y después de disfrutar un día ameno se volvió para la casa de sus patrones (ya muy entrada la noche).
El camino que debía recorrer para llegar a su vivienda lo hacia con una yegua, era una zona que mucha gente evitaba recorrer una vez que oscurecía, porque se decía que aparecían cosas extrañas, mucha gente había sido testigos de apariciones por aquel lugar, mi abuelo hizo oídos sordos a esas historias en aquel momento por el simple hecho de estar un poco tomado (borracho).
En lo que iba en ese camino montado en su yegua, esta se detuvo justo por debajo de una higuera sin responder, mi abuelo “taloneaba” para que caminara pero la bestia no hacía caso a sus órdenes, de la nada comenzó a tener la sensación de que alguien lo seguía, al darse vuelta no vio a nadie pero al volver la mirada al frente del camino vio a una víbora negra muy oscura y extremadamente grande en el medio del sendero.
Sus ojos denotaban un brillo amarillo casi hipnótico, mi abuelo se asustó tanto que sujeto con fuerza el machete que llevaba consigo, la víbora se acercó hasta la higuera y se trepo en aquella planta, salió de allí con rapidez pero a medida que avanzaba sentía que alguien lo seguía muy de cerca, recorría un camino oscuro rodeado por ambos lados de cañaverales (imaginen un lugar prácticamente oscuro solo estaba iluminado por la escasa luz de la luna y de las estrellas).
Al estar llegando a su destino vio que en la orilla del cerco una persona con la cabeza agacha venia caminando, la yegua se rehúsa a seguir avanzando, mi abuelo saco el rebenque y comenzó a golpear al animal para que avanzara después de mucho esfuerzo la bestia hizo caso, en ese instante que cruzaba camino con aquel hombre sintió un escalofrió tremendo impidiendo que palabra alguna saliera de su boca.
Al llegar a su casita entro, pero en ese instante que ingresaba sintió un silbido muy agudo, se metió en la construcción y desde una ventana que daba hacia afuera se asomó, vio que aquella misma persona con la que se cruzó momentos antes estaba parada en el cerco del inmueble.
Se fue adentro a buscar el arma que le dio su patrón, volviéndose rápidamente hacia la ventana, al acercarse a dicha abertura aprecio que aquel hombre se acercaba a paso lento hacia la entrada de la casa, mi abuelo desesperado pensando que lo quería robar apunto el arma contra aquel hombre pero en ese mismo momento que apunto, una voz grotesca muy grave y espantosa dijo “ahora seguís vos”.
Aquel sujeto levanto la cabeza (la cual en todo ese tiempo la tuvo agachada), mi abuelo quedo espantado, no tenía rostro, en los ojos solo había dos cuencas negras, la piel estaba completamente quemada, el recuerda que saco valor del mismo miedo generado y disparo a quemarropa.
Esa figura dio una carcajada tan diabólica que hizo desesperar a mi abuelo, espantado comenzó a disparar hasta quedarse sin municiones de repente aquel hombre se arrojó al suelo y estando recostado tomo la forma de la misma víbora negra con la que se cruzó en la higuera en el principio de su recorrido, de no creer mi pariente recuerda que aquella víbora se arrastró hasta los cañaverales pero a medida que avanzaba iba dejando una estela de fuego en el suelo.
Al ver esto se dio cuenta que se trataba del maligno, se fue hasta el patio trasero y se montó en su caballo, al atravesar la parte de frente vio anonadado como la totalidad de los cañaverales se estaban quemando, aquella serpiente zigzagueaba de un lado a otro en medio del fuego, apresuro el paso y llego hasta sus patrones. Atemorizado comento todo lo que paso, su jefe lo escucho sin inmutarse y luego de que terminara de contar lo sucedido dijo “vamos” ambos salieron y fueron hasta el lugar, al llegar vieron como el fuego devoraba todo a su paso, como no podían hacer nada se regresaron a la vivienda principal, mi abuelo paso la noche allí.
Al día siguiente, la esposa del patrón lo despierta a mi abuelo con la intención de que arrimara al comedor para merendar, estando ahí le pregunta por su esposo esta respondió que muy de mañana en el alba salió en busca de los demás peones que se habían ausentado la noche anterior, para ver ademas si se podía salvar algo del lugar. Pasaron las horas y este hombre no volvía algo preocupado sumando también el pedido de la esposa, mi abuelo partió fue en busca de los demás peones al llegar y preguntar por el patrón estos tampoco lo habían visto en toda la mañana, rápidamente se armó una cuadrilla para ir hasta la casa (esa misma que la noche anterior estaba siendo devorada por el fuego).
El lugar era completamente inhóspito, lo único que se mantenía en pie era la casa pero a causa de las llamas era muy peligroso introducirse adentro, decidieron recorrer el camino hacia el pueblo, primero encontraron el caballo de su jefe y luego de atravesar la totalidad de la finca, en la misma parte de la higuera donde mi abuelo había visto la víbora, estaba el patrón tirado boca abajo.
Uno de los hombres se acercó con mucho temor hasta el cuerpo lo dio vuelta y allí espantados vieron como aquel hombre estaba completamente quemado (lo raro es que el cuerpo tenia estas heridas pero las ropas no tenían daño alguno, es algo inconcebible de asimilar, el fuego consume todo a su paso).
Unos cuantos se quedaron con el cuerpo mientras otros se fueron en busca de la policía, al llegar el comisario tomo la indagatoria a todos, después de escuchar atentamente a mi abuelo, el policía reunió a todos y les dijo lo siguiente “de la que se salvaron muchachos, siempre se rumoreo que este hombre había hecho un trato con el maligno ahora por lo visto le pasaron factura, la familia por mucho tiempo estuvo bajo investigación, todos los años se perdió un "chango" (hombre) por esos lares sin dejar rastro pero al no haber cuerpo, ni pistas concretas no se podía hacer nada, lo mejor tomen un consejo y dejen de laburar allí”
Algo más extraño aun luego de las requisas y antes de que mi abuelo se volviera para “Simoca” el comisario lo llamo para que se presentara en la dependencia, allí le comento que al hacer las requisas en la casa antes de tirarla abajo, los bomberos se sorprendieron al ver que lo único que no fue consumido por las llamas era una cruz de madera que estaba encima de una cama.
Esa cruz era de mi abuelo un regalo por parte de su madre, el comisario volvió a insistir que dejara aquel trabajo, esta vez hizo caso al consejo nunca más volvió a saber de aquella familia, ni quiso volver a trabajar por mucho tiempo en finca alguna, aquella cruz hoy en día la tiene mi papa como regalo por parte de mi abuelo, prueba infalible como una suerte de testimonio ocular de aquella horrible noche en “El Jardín”……..
Si queres mas relatos paranormales te invito a ver mis publicaciones anteriores.....