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El espejo Retrovisor.

Salud Bienestar1/19/2014
El espejo Retrovisor.

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El espejo Retrovisor.







Cuando una maneja chequea de vez en cuando por el espejo retrovisor
y los pequeños espejos a los lados de las puertas delanteras del carro.
Es importante chequear para ver que viene de atrás y si uno puede pasar con seguridad para seguir hacia adelante.


Sin embargo a través del espejo de adelante parabrisas tenemos una panorámica completa de las opciones que la vía nos da.
Si queremos seguir hacia adelante y cruzar por una vía a los lados debemos chequear si lo podemos hacer. y hay veces que nos toca retroceder.





Aunque tenemos un retrovisor y unos espejitos pequeños a los lados la importancia es ver a donde vamos realmente.
Es por ello que el espejo delantero es mucho mayor en tamaño que el retrovisor.
Sigue por el camino de la vida, con la vista puesta hacia adelante, sin olvidar los aprendizajes que hemos tenido, pero no viviendo en el pasado, sino en el aquí y ahora,en el presente, en que puedo hacer para que mi vida vaya mejor,y pueda dar lo mejor de mi


En el remate de 2013 y tras la cercanía de 2014, cada uno de nosotros podría decir que tiene anhelos cumplidos.

Hay otros sueños que no han sobrevivido al paso inexorable de los meses; y hay unos cuantos más que, aunque parezcan desvanecidos, merecen ser rescatados.

Muchos nos atrevemos a ver a través de un singular espejo, ese que nos permite apreciar lo que dejamos atrás.

Recordemos lo positivo que nos pasó, sin olvidar darle gracias a Dios por la oportunidad de vivir tan gratas situaciones.

Y si el retrovisor de nuestra vida nos recuerda que algo o alguien se nos fue, es esencial que nos adaptemos a las nuevas condiciones.


¿Cómo hacerlo?

Volviéndonos a plantar, abonando la flor que somos, de manera que las raíces puedan alcanzar más confianza y esperanza en nosotros mismos.

Si hemos sufrido, no nos quejemos. Hemos de comprender que todos atravesamos por valles de dolores, y al renegar lo único que logramos es poner más espinas en el camino.

En lugar de ello, llenemos nuestra alma de luz, fortalezcamos la fe y llevemos las penurias con mansedumbre y mucha paz. El dolor es un maestro, y aunque no nos guste su forma de enseñar, a veces él es clave para darle más temple a nuestro espíritu.


Si hemos fracasado, tendremos que admitir con dignidad que nos equivocamos, sin ‘flagelarnos’ por ello. A veces nuestros errados procederes vienen de ese afán de querer ser lo que no somos.

Aprendamos que debemos vivir de una manera honrada y dentro de nuestras posibilidades.

En estos pocos días que faltan para concluir el año y durante todo el 2014, asumamos que el valor de la vida estriba más en su contenido que en su duración.

No nos afanemos por poseer mucho o por aparentar, interesémonos por amar y servir. No nos inquietemos con mil preguntas sobre lo que fue antes y lo que será después.


Así las cosas, vivamos cada segundo como si fuera el último, pero también diseñemos la vida como si no tuviese fin.


No les demos importancia a las cosas triviales, vivamos intensamente los buenos momentos, asumamos con entereza las cosas fuertes que nos corresponda vivir y, sobre todo, hagamos todo lo posible para que mañana no tengamos que lamentar el tiempo perdido. Ojo: los días pasan por nosotros como el agua entre los dedos; así como se nos fue este 2013.

Fe y acción

La falta de plata, la pereza de volver al

trabajo, el recuerdo del amor perdido o, por

qué no decirlo, los ‘guayabos de siempre’ nos deprimen con relativa frecuencia.

La idea de despedir el año viejo debe ir más allá de quemar nuestros dolores y atraer la mejor de todas las energías.

El próximo año no se la pase esperando sentado lo que cree que es bueno para usted.

Es mejor creer con fe que tendrá la ‘gasolina’ suficiente para prender los motores de su año nuevo, desde las mismas 00:00 horas locales del año 2014.

Tenga fe y actúe desde ya.

Y si algo falla: ¡Persevere!

La fe es la gran amiga de nuestro espíritu.



Los buenos propósitos

Durante estos días, una extraña energía se enciende en los corazones y ‘salen a flote’ los buenos propósitos por los días que están por llegar. ¡Nos ocurre a todos! Nos haya ido ‘bien’ o ‘mal’ durante el año que termina, siempre hay la esperanza de tiempos mejores.

La escalera hacia el cielo es posible de subir y el ‘hechizo’ de lo que está por venir, hace que empecemos a pedir todo lo que nos hace falta: algunos sueñan con un mejor sueldo, tal vez un trabajo nuevo, un amor verdadero, un auto lujoso, una casa propia o, de pronto, un viaje largo de vacaciones.


Todos estos deseos vienen acompañados de recuerdos.

Son mil momentos de alegría y de dolor. En ellos se tiene presente todo cuanto fue posible y aquellas cosas que nunca se nos dieron.

A veces nos prometemos demasiado, sin tener presente que quien más promete, más debe.


¡Esperamos que el ‘apetito’ no le gane al sentido común!

Lo fundamental siempre será pedirle a Dios para que nos dé un año feliz; pero también tenemos que pedirle que nos enseñe a repartir felicidad por doquier.

¡Y lo anterior se logra con la abundancia de las acciones, no con los excesos de las palabras!



Si quiere

Si quiere tener el mar, ¡contémplelo! Abra sus manos en sus aguas y todo el mar estará en ellas; porque si las cierra para retenerlo, las manos se quedarán vacías.

Si quiere tener el viento, extienda sus brazos y abra sus manos y todo el viento será suyo; porque si quiere retenerlo, se quedará sin nada.

El triste, anhela una voz de consuelo; el que lucha por algo, solo requiere una ayuda moral; un hombre adinerado, tal vez solo quiere lo ameno de su buena charla; y el pobre, espera solo un céntimo de su

dinero, ¡no más!

Pero, ¿podemos dar un poco más?


¡Claro que sí!

Al triste le podemos dar algo más que una ‘palmadita’ en la espalda; al que lucha por sus metas, podríamos respaldarlo; al opulento, podríamos encontrarle cualidades distintas a las de su

poder económico; y al pobre, podríamos enseñarle a pescar.

En la aritmética hay un signo que todos podemos usar.

¿Cuál es? ¡El del más!

¿Cuántas de las horas que usted tiene al día les da a los demás?

Sume, no reste en su vida.

Gánese el cariño de la gente, esa es la utilidad más satisfactoria de la vida.

No les complique la vida a los demás, sea facilitador de procesos. Comparta lo que

sabe y lo que tiene, para disfrutar la alegría de sentirse amado.

Por sentido común, estamos llamados a ser felices. Prefiera ser feliz a ser importante. Los triunfos con arrogancia traen sinsabores.

¡A más altura, mayor sencillez!



Pensar en los demás

Un hombre, ‘pasado en años’, estaba cavando hoyos al borde de un camino y a pleno sol.

De pronto un peregrino se detuvo. Sorprendido al ver a ese anciano fatigado y sudoroso, le preguntó qué hacía.

- “Estoy sembrando árboles frutales”, respondió.

¿Y por qué lo hace si su edad, perdone que se lo diga, no le permitirá alimentarse con sus

frutos?

- “¡Así es! pero toda mi vida he comido lo que han sembrado otros y esta es mi manera de

agradecerlo”, replicó.

¡Bonito mensaje! Siempre hay que pensar en los que vendrán después de nosotros, pues

esa es la auténtica generosidad.

Por último, lo invitamos a hacer la siguiente oración:

Gracias Señor por mi hogar, ese

que llamo ‘recinto de paz’ o ‘escuela de amor’. Mi casa, por humilde que sea, es la mansión

de gloria, es ese pequeño cuarto que usted me regaló y que sirve de abrigo para mi familia. Amén.


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