La circuncisión: mitos, verdades y sexo
Poco se sabe de qué se trata, cómo influye en el sexo, o porqué existen hombres que deben circuncidarse.

Las respuestas:
La sexualidad da mucha tela para cortar, opinar y consultar. Pero justamente, la intimidad que conllevan los temas sobre sexo hace que muchos dejen en la penumbra sus dudas.
“La circuncisión” es uno de esos temas, y a nivel de la sexualidad aparece con una mochila de supuestos, verdades a medias y desconciertos: ¿Menos virilidad? ¿Mal rendimiento? ¿Mejor amante? ¿Sensibilidad perdida...? La lista de preguntas (¿o mitos?) sigue.
Si querés enterarte realmente qué es, qué implica, cómo se hace, y lo que puede implicar a la hora de tener relaciones sexuales, no dejes de leer esta nota con la opinión de profesionales.
Empezar por el principio
Pero..., y ¿qué es la circuncisión? Para entender mejor cómo puede repercutir en la sexualidad (o no) se tiene que entender antes el término.
Según José Luis Rodríguez médico psicoterapeuta, especialista en sexología, y docente universitario, “la circuncisión es una práctica quirúrgica que consiste en la extirpación, parcial o total, del prepucio; que es el repliegue de piel que cubre al glande del pene”.
Para sumar opiniones profesionales, el doctor Luis Pardo, cirujano urólogo de la clínica Santa María definió: “se trata de una cirugía plástica que se realiza sobre el prepucio para dejar liberado el glande. A esta intervención se le denomina ‘posteoplastia’”.
Y si bien es una práctica muy ligada a realidades y costumbres religiosas, no es privativa de ellas. Su aplicación puede deberse a distintos motivos. “Esta práctica tiene dos vertientes, una es la religiosa, que es una decisión impuesta por la tradición que identifica al varón circuncidado como parte de una comunidad. En nuestro medio lo conocemos en las religiones judía y musulmana. La otra vertiente tiene que ver con la indicación médica de esta práctica que es la denominada ‘fimosis’, circunstancia en la cual el orificio de ese prepucio es tan estrecho que no alcanza a descubrir el glande; lo que dificulta las relaciones sexuales y la higiene”, contó el sexólogo.
La otra indicación que el especialista remarcó es la “parafimosis”, problema más leve que no se presenta cuando el pene está fláccido (permitiendo la higiene) pero sí en la erección; dificultando o impidiendo la relación sexual.
Según explicó Pardo, “si bien la circuncisión es una decisión que puede generarse desde lo cultural y religioso, también se da en muchos casos por enfermedades. Por ejemplo cuando el prepucio del hombre tiene lesiones (HPV), pequeños tumores de piel, o ha perdido las fibras elásticas generando que no se pueda retraer. También por enfermedades autoinmunes, infecciones de glande, causas que tienen que ver con mala irrigación o enervación”.
Pero si no hay una causa religiosa, o de enfermedades, ¿por qué hay personas que lo piden? “Algunos lo hacen por razones de higiene y, como no tiene ninguna contraindicación médica y la cirugía no es larga, no existe problema para hacerlo”, explicó Pardo.
En el caso de los niños que deben pasar por esta operación es porque suelen presentar un problema congénito, con un cuadro de estrechez del anillo prepucial.

Esas preguntas incómodas
Existen varios interrogantes a nivel de la sexualidad que el tema trae inevitablemente. Nada mejor que desentrañarlos desde la palabra del sexólogo.
1) ¿Cuándo se realiza?
- En el caso de la circuncisión religiosa, cada una tiene sus propios tiempos determinados por la tradición. La quirúrgica tiene las dos indicaciones que mencionamos, la parafimosis y la fimosis. Queda una tercera circunstancia quirúrgica que ha estado en boga en Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. En esa época comenzó a realizarse la práctica a todos los recién nacidos, tuvieran o no indicación. La argumentación era que de esta manera se facilitaba la higiene.
2) ¿La circuncisión genera mayor higiene, y por ende es mejor a la hora del encuentro sexual?
- Si el varón no presenta fimosis es innecesaria, ya que se puede realizar una buena higiene igual, retrayendo el prepucio y lavándose con agua y jabón. Esto debe enseñársele al niño desde pequeño, en el momento en que se baña, indicándole cómo hacerlo para que lo incorpore como algo cotidiano y natural.
3) ¿Esta cirugía influye en la eyaculación precoz?
- Algunos han pretendido, mediante la circuncisión, “curar” la eyaculación precoz. La explicación que se le daba al paciente era que eyaculaba rápido porque tenía un prepucio sensible. No hay ninguna evidencia de este mecanismo y mucho menos de que solucione el problema.
4) ¿Modifica el rendimiento sexual?
- En absoluto. No modifica en nada el rendimiento sexual y no diferencias que estén determinadas por la presencia -o no- del prepucio.
5) ¿Genera molestia o dolor en el hombre o la mujer?
- La molestia se presenta cuando el varón sufre de fimosis y se le dificulta la erección. Puede producir dolor, impedir la penetración, y llegar a complicaciones más serias: si se fuerza la retracción del prepucio, se edematiza (se inflama) y comprime la base del glande. Esto constituye una urgencia por la que hay que consultar inmediatamente, ya que puede disminuir seriamente el aporte de sangre al extremo del pene y producir daños serios e irreversibles.
6) ¿La operación favorece o disminuye las sensaciones que siente el hombre durante la penetración?
- No hay cambios significativos, ni a favor ni en contra. En los casos de una fimosis el cambio significativo es que deja de sufrir un problema, y la relación al dejar de ser incómoda o dolorosa se convierte en placentera.
7) ¿Se pierde sensibilidad?
- Definitivamente no. La sensibilidad está en el glande y queda intacto. A lo sumo, luego de que el varón se acostumbra al roce (que puede ser incómodo en la sensación, pero que no tarda más de diez días), se produce un cambio en la mucosa del glande, se queratiniza (es como que se vuelve piel común). Pero a la hora de la relación sexual la sensibilidad es la misma que antes.
8) ¿Cuál es la mirada femenina al respecto?
- Este es un tema de mayor peso para los varones que para las mujeres. La mujer, por lo general, le da menos importancia y valora al hombre en su conjunto, en su relación, afectividad. Y, si somos reduccionistas, en su técnica amatoria.
Pocas mujeres de acuerdo a respuestas a estudios sociológicos (Kinsey, 1948, Hunt 1974, Hite,1977, Cetis 1985), han referido una cuestión más estética que práctica. Hay quienes les gusta ver el pene con prepucio y retraerlo, y hay quienes prefieren un pene circunciso. En ninguna de las opiniones resulta significativo.