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Aniversario de "La noche de los bastones largos"

Info•8/2/2011





A 45 años de la noche de los bastones largos


La noche del 29 de julio de 1966 trascendió en la historia como un episodio decisivo para la ciencia y educación universitaria de nuestro país. A sólo un mes del golpe de Estado que derrocó a Arturo Illia, el dictador Juan Carlos Onganía ordenó la intervención de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA).
Este hecho fue conocido en el mundo como la “noche de los bastones largos”, por ser el modo en que entraron las fuerzas de seguridad a la universidad, desalojando a estudiantes, docentes, científicos y autoridades a los “bastonazos”, con un resultado de más de 200 detenidos y varios heridos, producto de la golpiza.
La represión producida durante esa jornada sería una antesala más de la ferocidad con que actuaron las Fuerzas Armadas y de seguridad años más tarde. Los objetivos de tal intervención a una de las principales universidades de nuestro país fueron claros: quitarle autonomía a la UBA, eliminar la libertad de cátedra, atacar al ámbito intelectual, silenciar todo tipo de críticas u oposición al régimen dictatorial y vaciar la construcción científica en ascenso que se gestaba en la argentina de los años ´60.
Entre fines de los ‘50 y comienzo de los ´60, la UBA vivió un agitado proceso de crecimiento, signado por el avance en las investigaciones científicas, la visita constante de docentes y científicos extranjeros, la creación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET), la fundación de la Editorial Universitaria de Buenos Aires (EUDEBA), entre otros logros.
Tras la noche del 29 de julio, nada sería igual. Como consecuencia de este hecho, más de mil trescientos docentes renunciaron y centenares de científicos e investigadores partieron al exilio. De este modo comenzó a producirse la llamada “fuga de cerebros”, que se extendería hasta la actualidad, con miles de argentinos formados académicamente en nuestras universidades, pero residiendo en el exterior y trabajando para universidades y capitales extranjeros.
Traer a la memoria aquel episodio histórico no es un gesto caprichoso. Es más bien un disparador para pensarnos hoy, para indagar en nuestra realidad actual, la realidad de un contexto que nos invita a recuperar lo nuestro.
En este marco es justo reconocer los logros que protagonizan cambio concreto en el desarrollo de la ciencia argentina. Hablamos de la jerarquización de las políticas públicas de Ciencia y Tecnología, tras la creación ministerios, tanto a nivel nacional, como provincial. El incremento de recursos para investigación y aumento de becas de investigación. Hacemos referencia a la repatriación de 834 científicos que eligieron regresar y hacer ciencia en nuestro país. Seguramente también pensamos en la existencia infinidad de aciertos silenciosos que no llegan a oídos de la sociedad.
Pero es necesario plantearnos nuevos desafíos en relación a la construcción científica argentina. Necesitamos formar jóvenes que lleguen a nuestras universidades asumiendo posturas críticas, interpelando a la ciencia, jóvenes comprometidos con proyectos profesionales que respondan a las demandas actuales de los argentinos.
Cuando hablamos de tender un puente entre la ciencia y la sociedad, hacemos referencia a la urgencia de conocer qué se está investigando en nuestras universidades y cuál es el impacto y relación directa que dichas investigaciones tienen en la resolución de problemas concretos que nos atraviesan. Ese puente nos sugiere, al mismo tiempo, cierta coherencia en las políticas que vinculan a la ciencia con la sociedad. Porque es imposible divorciar ambos términos.
Ahora bien, debemos comprender que para ello no alcanza con dejar todas las decisiones en manos de los representantes encargados de diseñar y gestionar políticas de Estado. Hay que ir más allá y asumir el desafío profundamente democrático de ejercer una participación crítica, desde el humilde rol que cada uno cumple en la vida de nuestras instituciones.
Quizás por eso suenen tan vigentes las palabras mencionadas hace más de 30 años, por el Lic. Augusto Klappenbach, ex rector de la U.N.R.C., cuando decía:
“compañeros, yo les pido que tratemos en delante de no abrir un libro, ni tomar un tubo de ensayo sin preguntarnos qué relación tiene ese gesto nuestro con la inmensa mayoría de los argentinos, muchos de los cuales carecen de las condiciones elementales que hacen posible una vida digna, aquellas condiciones que a nosotros, aunque pasemos momentos difíciles, nos han sido otorgadas generosamente. Todo ese privilegio que nos ha dado la sociedad estamos obligados en estricta justicia a devolverlo y esta devolución no se limita a acompañar al pueblo a las movilizaciones masivas y a la lucha callejera, sino también que incluye un serio trabajo científico y técnico que haga posible al pueblo romper con la situación de dependencia y explotación en que ha sido mantenido durante años por el imperialismo de turno”


Fuente:


Homenaje porteño por La Noche de los Bastones Largos


Como hace 45 años, los gritos, bastonazos y simulacros de fusilamiento con los que la policía, por orden del gobierno de facto de Juan Carlos Onganía, reprimió y desalojó a docentes y estudiantes de la universidad, volvieron a oírse ayer entre los gruesos muros de la Manzana de las Luces.
Un video con imágenes de lo ocurrido el 29 de julio de 1966 en la tristemente célebre Noche de los Bastones Largos fue la introducción de un homenaje del gobierno porteño a la universidad pública.
El programa "Puertas del Bicentenario" y el Ministerio de Cultura destinaron seis de las 200 medallas del Bicentenario, con las que este año galardonan a personalidades de distintas disciplinas. a docentes investigadores que directa o indirectamente fueron víctimas de esos hechos y tres de los rectores que condujeron la Universidad de Buenos Aires desde el retorno al país del sistema democrático.
Ellos son Pablo Miguel Jacovkis, Mariana Weissman, Juan Manuel Borthagaray, Francisco Delich, Guillermo Jaim Etcheverry y Rubén Hallú.
"Yo daba clases en Ciudad Universitaria. Vine a este edificio porque sabía que habría una reunión del consejo directivo de la Facultad de Ciencias Exactas para tomar alguna decisión sobre la intervención que había anunciado el gobierno, pero no pude entrar porque estaba rodeado por la policía", dijo a LA NACION Weissman, doctora en física, experta en lo que hoy se conoce como nanociencias.
En los 60, Weissman era una joven docente del Departamento de Meteorología de la UBA. Vivió luego en Chile y en Venezuela y regresó al país en los 80.
Borthagaray, hoy de 83 años, en 1966 era profesor titular y miembro del consejo directivo de la Facultad de Arquitectura. "Renuncié junto con una veintena de docentes. Nos fuimos porque, si con eso podíamos influir para que la dictadura fuera más corta, aunque sea unos minutos más corta, debíamos intentarlo. Volví a la universidad en 1983", contó a este diario.
Durante el acto, habló el ministro de Cultura, Hernán Lombardi. Destacó el papel que cumple la universidad pública y justificó que se recordara aquella noche. "Como consecuencia, se perdió una generación completa de investigadores", argumentó.
El jefe de gobierno Mauricio Macri entregó las medallas. Uno de los más conmovidos fue el profesor de matemática y ex presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Pablo Jacovkis.
"Esta medalla la recibo más como un homenaje a mi padre, David, que falleció en 1976. El era profesor y recibió los palazos de la policía", comentó a LA NACION quien en ese momento tenía 20 años y, como estudiante, participó de la funesta reunión. "Salí a tomar un café y cuando volví no pude entrar porque estaba la policía. Mi padre fue detenido e integró el grupo a los que les hicieron un amago de fusilamiento. Fue liberado durante la noche y cuando llegó a casa tenía un olor muy fuerte a gas lacrimógeno", recordó.
Delich valoró la recuperación de la autonomía universitaria: "En 200 años de historia, nunca vivimos 25 años seguidos de autonomía. Si se mira para atrás, este país ahora es distinto".


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Y aca esta el capitulo que hizo telefe en "lo que el tiempo nos dejo"








Bueno espero que les haya gustado y que esto no se olvide y no se repita
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