
No me mal entiendan. Los Superclásicos serán una fiesta por el color del público y sus cánticos, pero son horribles a nivel futbolístico. Generalmente, casi siempre, son trabados, luchados, de mucho contacto, porque si se pierde, por lo menos no se debe poder decir que no se puso huevo dentro de la cancha.
Esto también es culpa de los arbitrajes, que son muy permisivos. Miren cualquier partido de fútbol europeo y verán cómo los jugadores no pegan con animosidad, porque son rápidamente amonestados. Incluso se cuidan de tener contacto físico o agarrar de las camisetas, porque se cobra falta, como se debe hacer. Allá sí se permite al jugador habilidoso hacer de las suyas, como a los delanteros del Barça, que pueden entrar al área tocando.

Además, la pésima calidad de los partidos se debe a que se empieza con más miedo a perder que con valor para ganar. Si por algún motivo se rompe el cero en algún arco, entonces se puede poner interesante, pero más a nivel emotivo que futbolístico. El equipo que tiene que conseguir la igualdad ataca sin ideas, tratando de llevarse al rival por delante a fuerza de correr y meter, pero con pocas jugadas interesantes.
Ojalá el partido de hoy me demuestre todo lo contrario y podamos ver buen fútbol... y goles.
