Luciana Delfabro
Dedica sus días a un trabajo tan encantador como es la edición de cuentos para chicos. Se trata de Luciana Delfabro (31), la mujer detrás de Planta Editora, un sello que rescata del olvido textos infantiles para que vuelvan a ser leídos. En esta charla, Luciana nos cuenta cómo un sueño se convirtió en realidad.
–Luciana, ¿cómo surge la idea de Planta Editora?
–Yo quería hacer libros lindos y simples.
–Son textos que rescatás… ¿qué fue lo que te inspiró a hacerlo?
–Para armar la editorial fue fundamental analizar qué se había estado haciendo en nuestro país en los últimos sesenta, setenta años. La idea surgió cuando nos encontramos con los textos. Fuimos a la “edad de oro del libro infantil”, una época en la que las calidades de impresión y de producción estaban en su punto más alto y al ver que, en ese momento, escritores de la talla de Oesterheld o Sara Gallardo habían escrito cuentos para niños que estaban en una biblioteca, completamente olvidados, decidimos volver a ponerlos en circulación.
–¿Fue algo así cómo un salto al vació la decisión o confiaban en lo que tenían para proponer?
–Era un misterio, era un riesgo porque no sabíamos por qué estaban fuera de circulación. De todas formas, creímos en nuestra intuición: reeditamos los textos con ilustraciones actuales y nos fue muy bien.
Pausada y súmamente tímida, agradecemos que Luciana se haya entregado a la experiencia de ser fotografiada en el estudio de nuestra fotógrafa. ¡Fue un placer recibirla! Fotografía de Alejandra López.
–¿A partir de qué ideas –o sobre qué premisas– nace el sello?
–Es una editorial destinada a chicos y a grandes por igual, buscamos una relación directa entre arte y literatura. Invitamos a artistas a que ilustren los cuentos porque consideramos que es una manera concreta de ofrecer un contacto directo con el arte.
–Se parece más a un sueño que a un plan profesional.
–La verdad es que sí, de alguna manera se fusionaron las dos cosas.
–Concretamente, ¿de dónde vienen los cuentos, cómo es la búsqueda y la selección?
–El proceso es sumamente azaroso y siempre tiene que ver con mis intereses del momento. Ahora que comenzamos a trabajar con escritores contemporáneos también depende de empatías.
–¿Sabés por qué te centrás en textos infantiles?
–Me interesa la infancia porque es el lugar que tienen en común todas las personas: los adultos ya pasaron por ella y los niños la están pasando. Es algo que está en todos, que además se caracteriza por ser una etapa muy especial, llena de experiencias y de elementos que van a acompañarnos el resto de nuestras vidas. Es hacia donde siempre es necesario volver para refugiarse.
–¿Qué es lo que te resulta más interesante de lo que hacés?
–Me gustan mucho los libros y el cine. Estar en permanente contacto con esto, que sean mis materiales de trabajo me hace muy feliz.
–¿Qué otras cosas te movilizan, te apasionan de esto?
–En la editorial trabajamos de un modo bastante intuitivo, no seguimos lo que dictaminan los estudios de mercado. Lo más emocionante es que, después de mucho tiempo de estar concibiendo un libro, trabajando con los textos y los dibujos, das a conocer algo con lo que estás muy comprometida emocionalmente, con la intención de que llegue a las personas con la misma afectividad con que lo creaste.
Se nota que la editora está orgullosa de lo que ha logrado: cuentos para niños que a su vez son auténticas obras de arte. Fotografía de Alejandra López.
–Cuidás mucho lo que hacés, ¿cómo ves la cultura infantil en este momento?
–Trabajar con niños es un privilegio. Son abiertos, están bien predispuestas a aprender y conocer cosas nuevas sin prejuicios. Este modo de los chicos es una constante a lo largo del tiempo. Sería muy lindo que también sea constante el impulso de los padres y adultos en general de acercarles buenas experiencias a través de los libros.
–En un contexto de nuevas tecnologías, ¿cómo influye esto en la literatura infantil?
–Creo que en este ámbito, todavía es prematuro hablar de nuevas tecnologías. Hay cosas nuevas, como los libros animados para pantalla, pero me parece que son una mera variación, que aún no se pensó en un lenguaje específico que haga que este soporte se diferencie del libro.
–Para terminar, ¿un sueño por cumplir?
–Que la editorial se sostenga a lo largo del tiempo y que tenga muchos lectores.