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Tarde, casi noche de lluvia en una Provincia del norte Argentino, avenida principal, cuadra donde se encuentra el mejor Hotel de la ciudad. El lustrabotas no para de maldecir su mal día... nadie lustrará sus zapatos con el mal tiempo reinante.
De pronto, como de la nada, dos gauchos se paran frente a él, uno pide que le lustre sus botas mientras mantiene la conversación con su compañero...
-El jefe está enojadísimo! al negro se le quedó el auto como a 100 kilómetros de acá y no llegará a tiempo para el show.
El otro responde: -Peor sería que faltemos alguno de las guitarras, bombistas hay en todos lados, solo hay que encontrarlos.
El lustrabotas terminaba su labor con una idea dandole vueltas en la cabeza.
Si logro que me incluyan en este grupo aunque sea por esta noche, ganaré más de lo que saco aquí en un par de semanas
Para los que conocen el interior de la Republica Argentina, sabrán que en las calles principales siempre hay disquerias que ponen sus parlantes en la puerta para promocionar la música que quieren vender.
Nuestro amigo lustrazapatos estaba casi frente a uno de estos negocios y mataba su tiempo acompañando la música de la disquería haciendo repiquetear su cajón de lustrabotas cual si fuera un bombo.

Lo pensó una y mil veces en un par de minutos, guardó sus cosas en el estacionamiento de la vuelta y se mandó para el hotel.
Con la colaboración de uno de los empleados del hotel llegó hasta la habitación de la estrella del folklore. Golpeó la puerta con firmeza y esperó tembloroso.
El gran cantautor abrió la puerta y el lustrabotas se presentó, hola Horacio, se que anda con problemas para el show de esta noche, mire yo soy bombista... acá en el pueblo todos me conocen, (mintió) pero con esta lluvia ni ahí que puedo llegar a casa a buscar el bombo y algo de pilchas! El barro está bravo, nos vamos a empantanar!
Las pilchas y el bombo es lo de menos, la cosa es que sepas tocar, o al menos acompañarnos, seguro que te animás?
-Si no le sirvo le lustro las botas gratis cada vez que ande por acá!!!
No!, gracias de verdad gracias, pero cada vez que paro en este hotel mando lustrar las botas con el muchacho que está acá abajo, es buenísimo lustrando.
Lo que ignoraba el folklorista es que tenia frente a frente al lustrabotas
El show se llevó a cabo con éxito, el bombista improvisado pasó la prueba y siguió de gira con el grupo,
ya pasaron más de 20 años de esta anecdota, pero Horacio Guarany conoció la verdad recién 5 años después, cuando en un festival galardonaron al bombista de su grupo, casi con lagrimas en los ojos, se ofreció a lustrarle las botas ante todos en el escenario.

Suerte, destino o viveza criolla?