Alga Chlorella: ¡pequeña pero potente!
El nombre proviene de la voz griega “chlorós”, cuyo significado es “verde amarilloso”, sumado a la terminación latina “ela” (“pequeño”). Se trata de una microalga esférica de color verde, unicelular, que crece en aguas dulces. Ha estado presente en nuestro planeta durante más de dos millones y medio de años, por lo que se considera una de las formas de vida más primitivas; de hecho, existen especulaciones que indican que podría ser el primer eslabón en la cadena alimentaria. Fue descubierta por el sabio holandés Martinus Willem Beijerinck en el año 1890; Beijerinck era especialista en microbiología y la fascinación que tenía por el color verde obscuro de la laguna, fue lo que lo llevó a descubrir esta alga rica en pigmentos verdes de clorofila.
[Relacionado: Medicina, cada vez más personalizada]
Aunque hablamos de una diminuta alga que solo es posible observar mediante el uso de un microscopio, posee múltiples propiedades que permiten beneficiar nuestra salud, es una gran fuente natural de proteínas, vitaminas y minerales; además, contiene el llamado factor de crecimiento de la Chlorella (CGF), fitonutriente que la hace única.
Si hablamos de sus propiedades nutricionales, podemos mencionar que tiene:
Vitamina A.
Varias vitaminas de los complejos B, C y E.
Al ser un vegetal de hoja verde, tiene magnesio que mejora los niveles de azúcar en sangre, así como la salud del corazón y el cerebro.
Contiene minerales, como potasio, hierro y calcio.
Contiene 19 aminoácidos, incluidos los 8 esenciales, que deben ser ingeridos por medio de la alimentación, ya que nuestro organismo no puede producirlos por sí mismo.
Sus altas dosis de clorofila mejoran la inmunidad, alcalinidad y reducen la inflamación.
El 80% de los ácidos que contiene esta alga son de tipo insaturado, es decir, los más saludables.
[Galería: Los efectos curativos de los colores]
Ahora veamos algunos beneficios que podemos obtener si la consumimos:
Por su gran capacidad de desintoxicación ayuda a limpiar nuestro cuerpo a profundidad; esto, automáticamente mejorará nuestro estado de salud en general, así como también notaremos un aumento de energía, una vez que comencemos a consumirla.
Ayuda al cuerpo a metabolizar la grasa y mejorar la resistencia a la insulina, lo que ayuda a reducir grasa corporal. Es por lo anterior, que es indicada en programas para la pérdida de peso.
Estimula el crecimiento y la reparación de los tejidos; también ayuda a retrasar el proceso de envejecimiento.
Por su alto contenido de clorofila, mejora el tránsito intestinal y los procesos digestivos.
Ayuda a normalizar los niveles de azúcar en sangre (diabetes), pero también se ha demostrado su capacidad para normalizar el azúcar en casos de hipoglucemia (cuando el azúcar en sangre es baja).
Ayuda a fortalecer el sistema inmunológico.
En caso de tener heridas, lesiones y úlceras, acelera el proceso de curación.
Al ser rica en carotenoides que previenen la oxidación, también tiene beneficios anticancerígenos.
Ayuda a reducir el riesgo de padecer enfermedades coronarias, ya que tiene la capacidad de bajar los niveles de colesterol (LDL) y triglicéridos, además de bajar la presión arterial.
[Relacionado: Cerebro sano y bien alimentado]
En cuanto a su consumo, no existe ningún tipo de toxicidad; incluso es recomendada para niños, pues favorece su crecimiento. No existe incompatibilidad con café, té, alcohol, tabaco o cualquier otro tipo de fármaco. En el mercado puedes encontrar dos presentaciones: en polvo o comprimidos; por lo común, la dosis recomendada, como un complemento alimenticio, es de una a cinco tabletas (o su equivalente en polvo) en cada comida, es decir, tres veces al día. Como mínimo se deben consumir 5 gramos al día.
Pruébala, sus beneficios te sorprenderán.
¡Tú generas el cambio
El nombre proviene de la voz griega “chlorós”, cuyo significado es “verde amarilloso”, sumado a la terminación latina “ela” (“pequeño”). Se trata de una microalga esférica de color verde, unicelular, que crece en aguas dulces. Ha estado presente en nuestro planeta durante más de dos millones y medio de años, por lo que se considera una de las formas de vida más primitivas; de hecho, existen especulaciones que indican que podría ser el primer eslabón en la cadena alimentaria. Fue descubierta por el sabio holandés Martinus Willem Beijerinck en el año 1890; Beijerinck era especialista en microbiología y la fascinación que tenía por el color verde obscuro de la laguna, fue lo que lo llevó a descubrir esta alga rica en pigmentos verdes de clorofila.
[Relacionado: Medicina, cada vez más personalizada]
Aunque hablamos de una diminuta alga que solo es posible observar mediante el uso de un microscopio, posee múltiples propiedades que permiten beneficiar nuestra salud, es una gran fuente natural de proteínas, vitaminas y minerales; además, contiene el llamado factor de crecimiento de la Chlorella (CGF), fitonutriente que la hace única.
Si hablamos de sus propiedades nutricionales, podemos mencionar que tiene:
Vitamina A.
Varias vitaminas de los complejos B, C y E.
Al ser un vegetal de hoja verde, tiene magnesio que mejora los niveles de azúcar en sangre, así como la salud del corazón y el cerebro.
Contiene minerales, como potasio, hierro y calcio.
Contiene 19 aminoácidos, incluidos los 8 esenciales, que deben ser ingeridos por medio de la alimentación, ya que nuestro organismo no puede producirlos por sí mismo.
Sus altas dosis de clorofila mejoran la inmunidad, alcalinidad y reducen la inflamación.
El 80% de los ácidos que contiene esta alga son de tipo insaturado, es decir, los más saludables.
[Galería: Los efectos curativos de los colores]
Ahora veamos algunos beneficios que podemos obtener si la consumimos:
Por su gran capacidad de desintoxicación ayuda a limpiar nuestro cuerpo a profundidad; esto, automáticamente mejorará nuestro estado de salud en general, así como también notaremos un aumento de energía, una vez que comencemos a consumirla.
Ayuda al cuerpo a metabolizar la grasa y mejorar la resistencia a la insulina, lo que ayuda a reducir grasa corporal. Es por lo anterior, que es indicada en programas para la pérdida de peso.
Estimula el crecimiento y la reparación de los tejidos; también ayuda a retrasar el proceso de envejecimiento.
Por su alto contenido de clorofila, mejora el tránsito intestinal y los procesos digestivos.
Ayuda a normalizar los niveles de azúcar en sangre (diabetes), pero también se ha demostrado su capacidad para normalizar el azúcar en casos de hipoglucemia (cuando el azúcar en sangre es baja).
Ayuda a fortalecer el sistema inmunológico.
En caso de tener heridas, lesiones y úlceras, acelera el proceso de curación.
Al ser rica en carotenoides que previenen la oxidación, también tiene beneficios anticancerígenos.
Ayuda a reducir el riesgo de padecer enfermedades coronarias, ya que tiene la capacidad de bajar los niveles de colesterol (LDL) y triglicéridos, además de bajar la presión arterial.
[Relacionado: Cerebro sano y bien alimentado]
En cuanto a su consumo, no existe ningún tipo de toxicidad; incluso es recomendada para niños, pues favorece su crecimiento. No existe incompatibilidad con café, té, alcohol, tabaco o cualquier otro tipo de fármaco. En el mercado puedes encontrar dos presentaciones: en polvo o comprimidos; por lo común, la dosis recomendada, como un complemento alimenticio, es de una a cinco tabletas (o su equivalente en polvo) en cada comida, es decir, tres veces al día. Como mínimo se deben consumir 5 gramos al día.
Pruébala, sus beneficios te sorprenderán.
¡Tú generas el cambio