Es cierto que muchos padres de familia quieren bienestar para sus hijos; les dan educación, enseñan la importancia de los valores y tratan de sacarlos adelante día con día, pero con esta sociedad "libre" lamentablemente los malos hábitos están a la vuelta de la esquina como por ejemplo fumar tabaco ¿cómo reaccionar ante esto?
Un encendedor, muchos chicles y obviamente olor a cigarro son las pistas más comunes para detectar si tu hijo fuma o no, en entrevista con yoinfluyo.com, Fabiola Ávila Guzmán, consultora familiar de "De Padreas a Hijos", señaló que es importante la cultura de prevención.
"No nos vamos al dato de que si fumar es malo o no, eso creo todos lo sabemos, yo en mi adolescencia pase por esa etapa, donde quería hacerme la interesante y me gustaba que todos me vieran fumar, es lo más común en los aún niños que comienzan con este verdadero vicio", comentó la especialista.
Ávila Guzmán aclaró que no es cuestión de respetar gustos o preferencias, "hay edades para la inducción y el consejo, lo mejor es prohibirlo y hacerle ver que tanto repercute en su organismo; ante la primer sospecha hay que actuar pero hay que ser originales, no aventar un sermón aburrido y predecible, utilicen ejemplos y prevénganles un mal que a la larga podría ocasionarle un vicio".
También compartió algunos puntos relacionados con jóvenes propensos al tabaquismo:
• Los adolescentes que poseen pocas o ineficaces habilidades sociales y técnicas de resolución de problemas y se refugian en el tabaco para paliar el estrés y la ansiedad.
• Adolecentes rodeados de fumadores activos: padres, hermanos, amigos…
• Adolecentes que asocian el cigarro con diversión y con las situaciones sociales.
• Aquellos que tienen una baja autoestima.
• Los jóvenes obsesionados por la delgadez, ya que el tabaco es un potente inhibidor del apetito.
Finalmente la especialista recomendó dar confianza a los hijos y no alterarse en caso de comprobar que están fumando, "recuerda que para ellos decirles no lo hagas parece decirles lo contrario, aunque se lo prohíbas él lo hará a tus espaldas, dale confianza y deja que te diga por qué lo hace, si tratas esto con seriedad y verdaderamente quieres evitarle una adicción dedícale interés".
Nunca está de más tener siempre en cuenta que en cada fumada se va la vida; según la Organización Mundial de la Salud, el tabaco causa la muerte de tres millones de personas anualmente además causa más decesos que el SIDA, accidentes de tránsito, la violencia, consumo de alcohol y drogas ilícitas juntos.
El tabaco es el principal factor de riesgo de los problemas coronarios, las afecciones cerebrovasculares y el cáncer; y se ha demostrado su vinculación con al menos 52 enfermedades.
Pongamos manos a la obra y evitemos el consumo de este mal en los hijos como en nosotros mismos, recuerda que es mejor un grito antes que dos después.
Un encendedor, muchos chicles y obviamente olor a cigarro son las pistas más comunes para detectar si tu hijo fuma o no, en entrevista con yoinfluyo.com, Fabiola Ávila Guzmán, consultora familiar de "De Padreas a Hijos", señaló que es importante la cultura de prevención.
"No nos vamos al dato de que si fumar es malo o no, eso creo todos lo sabemos, yo en mi adolescencia pase por esa etapa, donde quería hacerme la interesante y me gustaba que todos me vieran fumar, es lo más común en los aún niños que comienzan con este verdadero vicio", comentó la especialista.
Ávila Guzmán aclaró que no es cuestión de respetar gustos o preferencias, "hay edades para la inducción y el consejo, lo mejor es prohibirlo y hacerle ver que tanto repercute en su organismo; ante la primer sospecha hay que actuar pero hay que ser originales, no aventar un sermón aburrido y predecible, utilicen ejemplos y prevénganles un mal que a la larga podría ocasionarle un vicio".
También compartió algunos puntos relacionados con jóvenes propensos al tabaquismo:
• Los adolescentes que poseen pocas o ineficaces habilidades sociales y técnicas de resolución de problemas y se refugian en el tabaco para paliar el estrés y la ansiedad.
• Adolecentes rodeados de fumadores activos: padres, hermanos, amigos…
• Adolecentes que asocian el cigarro con diversión y con las situaciones sociales.
• Aquellos que tienen una baja autoestima.
• Los jóvenes obsesionados por la delgadez, ya que el tabaco es un potente inhibidor del apetito.
Finalmente la especialista recomendó dar confianza a los hijos y no alterarse en caso de comprobar que están fumando, "recuerda que para ellos decirles no lo hagas parece decirles lo contrario, aunque se lo prohíbas él lo hará a tus espaldas, dale confianza y deja que te diga por qué lo hace, si tratas esto con seriedad y verdaderamente quieres evitarle una adicción dedícale interés".
Nunca está de más tener siempre en cuenta que en cada fumada se va la vida; según la Organización Mundial de la Salud, el tabaco causa la muerte de tres millones de personas anualmente además causa más decesos que el SIDA, accidentes de tránsito, la violencia, consumo de alcohol y drogas ilícitas juntos.
El tabaco es el principal factor de riesgo de los problemas coronarios, las afecciones cerebrovasculares y el cáncer; y se ha demostrado su vinculación con al menos 52 enfermedades.
Pongamos manos a la obra y evitemos el consumo de este mal en los hijos como en nosotros mismos, recuerda que es mejor un grito antes que dos después.