La respuesta obvia y facil deberia ser: Si.
Pero vamos a trabajar un poco mas en esto, les presento a david duke, historiador, politico de extrema derecha, activista supremacista blanco, el tipo con la barba mas divertida de todo Youtube y ex miembro del K K K, una organizacion terrorista, antisemita, supremacista blanca, anticatolica, anti control de armas, etc, etc, y esta es la historia de como a este fino representante de la raza superior (los blancos anglosajones protestantes no mediterraneos) un negro se la metio doblada:
Pero vamos a trabajar un poco mas en esto, les presento a david duke, historiador, politico de extrema derecha, activista supremacista blanco, el tipo con la barba mas divertida de todo Youtube y ex miembro del K K K, una organizacion terrorista, antisemita, supremacista blanca, anticatolica, anti control de armas, etc, etc, y esta es la historia de como a este fino representante de la raza superior (los blancos anglosajones protestantes no mediterraneos) un negro se la metio doblada:
A sus 61 años, Ron Stallworth puede contar como logró infiltrarse como miembro de la organización racista blanca Ku Klux Klan (KKK) en Colorado, de la que logró ser unos de sus dirigentes, a pesar de ser afroamericano.
Todo esto lo logró como agente encubierto, y ahora lo plasma en un libro denominado “Black Klansman”, publicado hace unos meses.
Con tan sólo 19 años de edad, Stallworth, egresado de la Austin High School en El Paso, se mudó a Colorado Springs, uniéndose a la fuerza policial a través de un programa de cadetes diseñado para atraer a las minorías.
Él, fue el primer cadete de afroamericanos que entró al programa. A los 22 años se convirtió en el primer detective de esta minoría y también el más joven en la historia del departamento.
Su historia con el Ku Klux Klan se remonta a 1970, cuando el grupo publicó un anuncio en el periódico local en busca de personas de la zona para iniciar un capítulo.
"Estaba en mi oficina leyendo el periódico", recuerda el sargento retirado Stallworth, quien ahora vive en Utah. “Cuando lo vi, decidí probar suerte”.
Quizá para entender ese impulso, habría que conocer el contexto de aquellos días. Según el ex policía, por ese entonces Denver estaba generando expectativas entre varios grupos extremistas –incluidos los Panteras Negras, El Partido Progresista del Trabajo y un grupo Marxista Leninista que deseaba declararle la guerra al Klan.
El KKK por su lado deseaba establecer uno de sus pilares territoriales en Colorado.
Stallworth escribió una carta y la envió al apartado de correos señalado en el anuncio, y se identificó como un hombre blanco a quien no le gustaba la gente de color.
Desde que Stallworth se unió a la fuerza policial, en 1975, como patrullero, su curiosidad y olfato por lo criminal lo llevaron a construir un camino hacia el trabajo encubierto.
No fue hasta que recibió una llamada telefónica, una semana después, que se preocupó por su descuido. El organizador local del KKK lo llamó para saber sus motivaciones para unirse al Klan y las intenciones que este grupo tenía de iniciar un capítulo en Colorado Springs. En esa primera conversación, el policía se quejó de que su hermana había empezado a salir con un hombre “negro” y que eso lo había impulsado a buscar al Klan “para evitar futuros abusos en contra de la raza blanca”. La actitud de Stallworth convenció de inmediato al supremacista blanco y a partir de entonces, él asistió a reuniones, participó en eventos, conoció a los destacados líderes del Klan, entre ellos a David Duke, ex Gran Mago del Klan, que más tarde se postuló para Presidente de EU y con quien conversaba regularmente por teléfono.
Durante los nueve meses que Stallworth posó como un miembro del Ku Klux Klan, el grupo lo nombró el nuevo líder del capítulo de KKK, “porque era un hombre del clan leal y dedicado”. El secreto de su trabajo encubierto se basó en las conversaciones telefónicas que tenía con los miembros del Klan y que, el día en que le solicitaron su presencia en alguna reunión importante, otro policía encubierto, de nombre Chuck, tomó su lugar.
“Cuando hablaba de mi aspecto físico, en realidad me la pasaba describiendo a Chuck. Me fijaba cómo había llegado ese día a la oficina y así me fui creando el personaje blanco de mí mismo”, dice.
Por irónico que parezca, durante sus conversaciones con David Duke, Stallworth le llegó a preguntar alguna vez si no tenía miedo de que el Klan fuese infiltrado por alguien de una minoría. Duke le tranquilizó, diciéndole que él podía decir cuando estaba hablando con un “negro”.
“Y yo –incrédulo- le pregunté: ¿podría mostrarme cómo, Señor Duke? Y él me contestó: porque los negros pronuncian las palabras de cierta manera", dice que le respondió.
A continuación, Stallworth le preguntó si la suya era la de un “negro”, a lo que Duke le contestó que su voz solo podría pertenecer a un miembro de la raza “pura superior”.
Pero su coartada casi queda al descubierto casi al final de su investigación, después de que su supervisor le asignara servir como guardaespaldas David Duke en una visita que el supremacista haría para visitar al capítulo local. "Él venía a la ciudad para hacer entrevistas y tratar de fomentar el interés en el Klan y a mí me lo asignaron porque había amenazas de muerte en su contra".
En ese momento, Stallworth estaba teniendo conversaciones telefónicas más o menos regulares con al menos tres miembros del Klan, entre ellos David Duke. "Estaba un poco nervioso de que reconocerían mi voz", dice.
“Cuando llegó, ni siquiera le quería hablar. Pero tenía que decirle algo. Me presenté como su guardaespaldas y le dije: Señor Duke, no concuerdo con sus ideas ni me simpatiza, pero con todo el profesionalismo que le puedo ofrecer, le prometo sacarlo de mi ciudad a salvo”.
El Gran Mago le dio las gracias y no se inmutó ante el oficial de color. “A los cinco minutos supe que no me habían reconocido y ya me pude relajar… fue chistoso ver aquella escena: el líder local, el Señor Duke y los dos Stallworth –el blanco y el de afroamericano— en un mismo lugar”, rememora.
Unos de los momentos que más rememora de esa vista ocurrió casi al final del evento. “Le dije al Señor Duke que, por cómo eran las cosas, nadie me creería que yo, un afroamericano, había servido de guardaespaldas suyo y que se me permitía tomarme una foto junto a ellos para probar mi historia”.
La foto la tomó el Stallworth blanco y en un descuido de los dos líderes supremacista, el Stallworth de color, posó sus brazos alrededor de los dos hombres. Obviamente esto molestó a Duke, quien intentó arrebatarle la cámara.
Stallworth y Duke forcejearon por la cámara y al final, el policía encubierto le dijo que si lo tocaba, lo arrestaría “por agredir a un agente de policía, y eso es un delito de cinco años en prisión".
Duke finalmente se echó atrás y se alejó. La foto hoy pertenece a la colección personal de Stallworth junto con una tarjeta de membresía que lleva en su billetera que le identifica como miembro del Klan, un certificado de pertenencia firmada por Duke y un libro –titulado Black Klansman y recién publicado este año- en el que se cuentan sus memorias sobre esta investigación.