la gran polarización desatada en el Perú, contrasta con las similitudes programáticas y de propuestas que tanto la hija del ex dictador y hoy preso Fujimori, como el ex oficial del ejército sostienen. Tanto Keiko como Humala adhirieron al Acuerdo Nacional, propuesto en 2002 como garantía de que todos los partidos respetarán las bases del régimen de "democracia para ricos" y el modelo económico para hacer un Perú "competitivo". ¿Quién es Keiko Fujimori? Keiko Fujimori que ya fungió como primera dama durante el gobierno de su padre, pretende establecer una coherente continuidad con las políticas llevadas adelante en su gobierno y continuadas por Toledo y García actualmente. Nombró como parte de su equipo técnico al Dr. Alejandro Aguinaga, quien durante el gobierno de su padre fue el responsable de planificación familiar del Estado y afrontó un juicio, del cual salió impune, por ser el responsable de 300 mil esterilizaciones forzadas a mujeres de bajos recursos. Asimismo, mientras la retórica democrática está en boca de todos, Keiko ya anunció que no permitirá que se denomine “grupos beligerantes” a grupos “terroristas, es decir, todo aquél que cuestione la voluntad de los Fujimori será tratando como en la década de los ‘90, con cárcel y represión. Keiko es la continuidad orgánica del llamado neoliberalismo, garante de la impunidad a su padre y todos los genocidas de la dictadura fujimorista. De ganar las elecciones, muy probablemente su padre y algunos pocos generales condenados obtendrán su libertad. Ante este escenario, muchas organizaciones de izquierda (y centroizquierda, además de sectores burgueses como el que representa el ex presidente Toledo) de las más diversas corrientes ideológicas, se han juramentado impedir que Keiko llegue a la presidencia apoyando decididamente al nacionalista Humala. Sin embargo, ¿Quién es Humala? Con un discurso tibiamente nacionalista y anticorrupción, con vagas promesas de cambio, Humala y su coalición, sustentada PNP (Partido Nacionalista del Perú) intenta pintarse como “progresista”. Sin embargo, Humala fue Capitán del ejercito peruano durante la lucha contra Sendero Luminoso y el MRTA. Con el argumento de la lucha contra el terrorismo, el Estado peruano y sus respectivos gobiernos llevaron adelante uno de los más grandes genocidios que conoce el Perú, solo comparable con el de la dictadura argentina o chilena. Según la Comisión de Verdad y Reconciliación, organismo creado para justificar la lucha antiterrorista con la teoría de los dos demonios y exculpar a la mayoría de los militares al responsabilizar casi exclusivamente a Sendero Luminoso, el número de asesinados ascendería a casi 70 mil personas. Humala fue parte activa de todo este plan sistemático de aniquilación y tortura en las sierras del país vecino, y junto a su hermano, hoy preso, impulsaron el movimiento que hoy preside Ollanta. La familia de Humala reclama la pena de muerte para los homosexuales. En el plano económico, aunque empezó cuestionando el TLC, a lo largo de la campaña su discurso se ha moderado cada vez más, al punto que por ejemplo el reaccionario y derechista literato Vargas Llosa ha declarado que “Sin alegría, con muchos temores, voy a votar por Humala y voy a pedir a los peruanos democráticos que hagan lo mismo que yo” (La Tercera, 20/4), con el argumento que votar por Keiko sería legitimizar la dictadura de su padre. Es decir el capitán Humala, quien obedeció órdenes del plan antiterrorista al servicio de Fujimori, hoy se ha convertido en campeón nada menos que de la democracia. Asimismo, el ex presidente peruano, el “Cholo” Toledo, continuador de las políticas de hambre y entrega llevada adelante por Fujimori, ha decidido brindar su apoyo a Humala y ha llamado a votar por él. Si este escenario es posible, es gracias a la moderación que ha mostrado Humala durante su campaña, prometiendo aumentos de salario y mejoras para la policía (al igual que Keiko), respetar los acuerdos pro imperialistas como el TLC, aunque afirmando que protegerá la industria nacional “por otros medios”, respetar la constitución del ‘93 que permitió la entrega del Perú y un ataque brutal sobre los trabajadores y el pueblo. Sobre las concesiones mineras que hoy alimentan el tesoro del estado peruano gracias a los altos precios, Humala a lo máximo que llega es a pedir más impuestos a las ganancias mineras. Ninguno de los contendientes ha anunciado que todos aquellos que han participado en violaciones, asesinatos, torturas, esterilizaciones forzosas, expropiación de tierras, asesinatos de indígenas, van presos. Y no lo pueden hacer, ya que ambos han participado de una u otra manera, como jefes o como subordinados, de una de las páginas más negras de la historia del país vecino. Es decir, se plantea una polarización entre “corrupción vs. honestidad” por importantes personeros de la burguesía y del gorilaje latinoamericano que apoyan a Humala (al mismo tiempo que nacionalistas y progresistas, desde Chávez a los kirchneristas), no por la eventualidad de reformas democráticas, sino por cierto temor a que Keiko reedite los métodos dictatoriales y represivos de su padre, incluso ajustando cuentas con otros sectores burgueses, lo que en una situación histórica distinta a la de principios de los ‘90, podría tener consecuencias desestabilizadoras para el régimen. FUENTE
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