Estimada familia de Taringa, existe un trastorno muy peculiar que afecta a una porción de la población masculina y que por su caracteristicas se habla muy poco. Ese encubrimiento del trastorno solo perjudica a quien lo sufre pues lo inhibe de ir al médico para su diagnóstico y tratamiento. Uno de cada diez hombres mayores de 40 la sufre, pero la mayoría lo desconoce. Es la enfermedad de La Peyronie, más conocida por su principal síntoma: la curvatura del pene. No se trata de hacia donde se desvíe el miembro masculino, sino de un problema médico que aparece, en la mayor parte de los casos, como consecuencia de microtraumatismos repetidos durante la relación sexual, que provocan la rotura de los vasos sanguíneos en los cuerpos cavernosos del pene. De acuerdo con los cálculos más elevados, más de 25 millones de hombres (sólo en Estados Unidos) poseen su miembro afectado por este trastorno . Esa cifra sorprendería a Francois de la Peyronie, el cirujano francés quien en 1743 describió por primera vez este desorden. Casi 300 años después, nadie sabe realmente la causa, pero no se descarta el factor genético. Aunque hay casos de niños con pene curvo, generalmente aparece alrededor de los 40 años y generalmente se asocia a algún trauma durante el coito, una doblez violenta, masturbaciones con movimientos muy fuertes o bruscos, golpes, etc. El pene se curva cuando se produce en el cuerpo cavernoso del pene una especie de cicatriz queloide. Los queloides son lesiones formadas por crecimientos exagerados del tejido cicatricial en el sitio de una lesión que puede ser producida por incisiones quirúrgicas, heridas traumáticas, etc. produciendo una dureza fibrosa. En el caso de la enfermedad de Peyronie la dureza en sí no es dolorosa y es poco visible. El problema se produce durante la erección, que es cuando ese queloide rígido tira hacia un lado, provocando que el resto del pene se doble. La cicatriz que originan estas lesiones provoca la pérdida de elasticidad de la zona y esto hace que el pene no actúe como un cuerpo elongable y elástico cuando los cuerpos cavernosos se llenan de flujo sanguíneo durante la erección, por lo que se arquea hacia la dirección de la cicatriz. La enfermedad o síndrome de Peyronie es una enfermedad benigna, pero algunas veces es dolorosa y se sufre en silencio. Puede llegar a aislar al varón hasta el punto de sufrir graves depresiones. Los síntomas de esta enfermedad dificultan las relaciones sexuales, por lo que los pacientes suelen experimentar ansiedad o falta de autoestima. Otros problemas que pueden afectar a la pareja son la insatisfacción, la falta de deseo o incluso el dolor coital en los casos en los que la vagina debe amoldarse a un pene con un grado de curvatura muy pronunciado. El problema es que es un trastorno infradiagnosticado, ya sea porque no se acude al médico por vergüenza o porque el paciente subestima el problema. Al día de hoy, todavía existen muchos prejuicios y muchos hombres no consultan por vergüenza o por desconocimiento de que lo que tienen es una enfermedad que se puede tratar. De hecho, un reciente estudio, publicado en la revista «The Journal of Sexual Medicine», analizó la percepción que tenían casi 200 hombres sobre la curvatura de su pene y comprobó que más del doble la subestimaban, en comparación con lo que diagnosticaron los médicos. Pero ¿cuáles son las señales de alarma de este trastorno? El hombre está ante un problema de enfermedad de La Peyronie cuando la curvatura aparece con una evolución clara hacia uno u otro lado, de una forma súbita después de un traumatismo, o de una forma progresiva (en un tiempo de entre 2 y 8 semanas), con dolor y/o bultos palpables al tacto a lo largo del pene, o estrechamiento del contorno o circunferencia, en ocasiones, en forma de reloj de arena.
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