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METALES PESADOS TÓXICOS EN UNA BOMBILLA "ECOLÓGICA"????
-NO PUEDEN FUNCIONAR SIN MERCURIO
Las bombillas de bajo consumo tipo CFL (fluorescentes compactas) fueron diseñadas para ahorrar energía en beneficio del medio ambiente. Sin embargo, estas bombillas supuestamente “ecológicas” son una trampa mortal y altamentes contaminantes; tan es así, que pueden conllevar serios riesgos para la salud. Si caen al suelo y se rompen, liberan mercurio, una de las sustancias más tóxicas que existen para humanos y demás habitantes del planeta.
¿Por qué se tolera el mercurio en las lámparas fluorescentes compactas?
En la actualidad, las bombillas tradicionales se están retirando del mercado, sustituyéndolas por otras de menor consumo energético, principalmente por lámparas fluorescentes compactas (CFL, siglas del inglés “compact fluorescent lamp”) que contienen mercurio.
Dado que el mercurio es una sustancia peligrosa, normalmente su uso está prohibido en equipos eléctricos y electrónicos, pero se permite de manera excepcional en cantidades limitadas, por ejemplo, en lámparas fluorescentes compactas.
En la actualidad, es científica y técnicamente imposible fabricar lámparas fluorescentes compactas sin mercurio, pero las nuevas tecnologías pueden reducir el contenido de mercurio, y la cantidad permitida se irá reduciendo de manera gradual.
El mercurio solo podría salirse del interior de las lámparas si se rompen accidentalmente o se desechan junto con los residuos domésticos. Si los consumidores llevan las lámparas fundidas a puntos de recogida, el mercurio que contienen se reciclará y no se emitirá al medio ambiente.
¿Cómo podría afectar a la salud el mercurio liberado por la rotura de una lámpara fluorescente compacta?
Los estudios sobre trabajadores expuestos han demostrado que inhalar cantidades significativas de mercurio puede provocar inflamación de los pulmones, trastornos en los riñones, gastroenteritis, agitación y temblores. Ingerir una gran dosis de mercurio puede ser mortal. Incluso la exposición a niveles inferiores durante largos períodos de tiempo puede ser perjudicial. Además, se sabe que los niños y los fetos son más vulnerables frente al mercurio.
Cuando una lámpara fluorescente se rompe, el nivel de vapor de mercurio en el aire de la habitación puede ser, por un breve momento, relativamente alto, pero el vapor se transforma rápidamente en pequeñas gotas que pueden adherirse a las superficies o al polvo durante algún tiempo, especialmente si la habitación no está bien ventilada o si no se ha limpiado a fondo. Así, el mercurio podría ser inhalado o ingerido por las personas presentes en la habitación.
Es muy poco probable que una rotura de este tipo suponga algún riesgo para la salud de los adultos, y el riesgo para un feto expuesto a través de su madre es insignificante.
Los niños tienden a estar más expuestos que los adultos al mercurio liberado, aunque en la actualidad se desconoce el alcance de este riesgo añadido. De hecho, si los comparamos con los adultos, los niños aspiran más aire en relación a su tamaño y son más activos físicamente, por lo que inhalarían cantidades relativamente mayores de vapor. Además, los niños pequeños se meten los dedos en la boca y otros objetos, por lo que es más probable que ingieran cualquier gotita de mercurio adherida a las superficies o al polvo.
¿Las emisiones de mercurio debidas al uso y eliminación de bombillas suponen un riesgo para el medio ambiente?
Si las comparamos con las bombillas incandescentes tradicionales, las lámparas fluorescentes compactas no solo ahorran energía, sino que también reducen las emisiones de mercurio durante toda su vida útil. Esta reducción de las emisiones de mercurio es superior a la cantidad de mercurio que contienen, y que potencialmente podrían liberar si se rompieran o se eliminaran de manera inadecuada.
De hecho, la producción de electricidad en centrales térmicas de carbón implica la emisión de mercurio al medio ambiente. Dado que casi un tercio de la electricidad en Europa se genera a partir de carbón, el uso de cualquier tipo de bombilla contribuye a la emisión de mercurio, aunque la bombilla en sí no lo contenga.
Para comparar las emisiones de mercurio de los diferentes tipos de bombillas, hay que tener en cuenta su potencia luminosa (en lúmenes) y su vida útil. Para una misma potencia luminosa, las bombillas incandescentes convencionales son las que suponen las mayores emisiones de mercurio, seguidas de las lámparas fluorescentes compactas (CFL) y las halógenas. En el caso de las CFL, la mayoría del mercurio se emite al final de la vida útil de la lámpara, si se desecha junto con residuos domésticos sin clasificar en lugar de ser reciclada.
Cada año, los fenómenos naturales (por ejemplo la actividad volcánica o la erosión de rocas) y las actividades humanas (por ejemplo la minería, el uso de combustibles o las amalgamas dentales) son responsables de la emisión de miles de toneladas de mercurio al medio ambiente.
Se calcula que las emisiones de mercurio en la UE asociadas al uso y a la eliminación de lámparas de uso doméstico (incandescentes, halógenas & CFL juntas) son relativamente bajas en comparación con otras fuentes. Por lo tanto, se considera muy poco probable que su contribución a la cantidad de mercurio presente en el medio ambiente suponga algún riesgo.
Sin embargo, las instalaciones en las que se recogen y reciclan lámparas podrían plantear un problema medioambiental local si no se ocupan adecuadamente de las potenciales emisiones de mercurio.
Actualmente existen tres tipos de bombillos de bajo consumo:
Bombillas halógenas, nacieron para los coches, luego vinieron las llamadas dicroicas y hoy en día existen bombillas de formato convencional pero con esta tecnología, y consumen la mitad parte que la bombillas tradicionales.
Bombillas CFL, (Fluorescentes compactas) gastan unas 5 veces menos, y tienen una mayor vida útil, tienen la misma tecnología que los fluorescentes comunes, contienen mercurio por lo que hay que ser cuidadoso en su uso y manipulación.
Bombillas LED, es la mejor tecnología disponible, no presenta riesgo para la salud, gastan unas 8 veces menos, tienen una vida útil mucho mayor que cualquiera de las otras, su luz es mas cálida y direccional, son bastantes mas caras (aunque actualmente han bajado mucho de precio), pero debido a su larga duración y bajo consumo en verdad terminan resultando mas económicas.
Que hacer si se nos rompe una bombilla fluorescente compacta:
Primero salir de la habitación por 15 minutos aproximadamente, luego entrar y ventilar la habitación otros 15 minutos, luego recoger todos los trozos ponerlos en un frasco o bolsa tipo ziploc, para llevarlos a un centro de reciclaje.