InicioSalud BienestarTragar la propia orina para curarse


Podría considerarse como una de las terapias más exóticas y tal vez más ineficaces que existen.




La urinoterapia -u orinoterapia- es un dudoso "tratamiento" médico que consiste en usar la orina para curar enfermedades, para incrementar la belleza o limpiarse los intestinos. La mayoría de las personas que la llevan a cabo beben su propia orina. Para ser más exactos, la primera de la mañana. Algunos la prefieren como viene y calentita, otros la mezclan con jugo o bañan la fruta con ella. No falta quien prefiere un par de gotas mezcladas en una cuchara que contiene agua, aplicándola en forma sublingual varias veces al día. Lo primero que uno piensa es que la orina debe tener un gusto asqueroso, pero también hay remedios que no tienen muy buen sabor.

Se dice que en Japón, muchas mujeres se bañan con orina. Las más valientes usan su propia orina y la hacen ingresar a su organismo vía enemas. La orina no es precisamente el mejor desayuno, pero es el elixir preferido por algunos santones de la India donde el beber la orina se viene practicando desde hace miles de años. Esta "bebida" es la preferida de los naturópatas y otros partidarios de "curas naturales". La mayor atracción de este elixir casero es su costo, disponibilidad y facilidad de transporte. Es mucho más barato que cualquier bebida o líquido que tenga alguna propiedad curativa. La mayoría de la gente dice no experimentar efectos secundarios debidos a una intoxicación.




¿Para que se usa la urinoterapia?

Muchos afirman que la orina es una panacea -que otros ni siquiera pueden oler. Y los que practican la urinoterapia dicen que prácticamente no hay nada que este "tratamiento" no cure: gripe, resfríos, huesos quebrados, dolor de muelas, piel seca, psoriasis y cualquier problema relacionado con la piel. También afirman que retrasa el envejecimiento y que ayuda para tratar el SIDA -afirmación arriesgada si las hay. Dicen que es útil para las alergias, el cáncer -aquí otra vez suena la alarma-, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, intoxicación química, constipación, gastroenteritis y neumonía. A ello se la agrega una larga lista de enfermedades y trastornos: disentería, edemas, eczemas, irritación ocular, fatiga, fiebre, gonorrea, gota, viruela, desórdenes inmunológicos, infecciones, infertilidad, calvicie, insomnio, hepatitis, ictericia, sarcoma de Kaposi, lepra, desórdenes linfáticos, urticaria, resaca, obesidad, HPV (papiloma virus), parasitosis, úlcera, reumatismo, infartos, congestión, lumbago, tifus, depresión, tuberculosis, tétano, enfermedad de Parkinson, hongos, diabetes y otras enfermedades relacionadas con las hormonas. Parece demasiado para un solo compuesto ¿verdad? Pero esto no es nada.




Algunos partidarios de la urinoterapia ven a la orina como la manifestación de la inteligencia cósmica. Usan su propia orina para liberar su "kundalini" y enviarlo directamente al "tercer ojo", trayendo el esclarecimiento instantáneo. Con semejantes propiedades resulta rarísimo que la ciencia no se haya preocupado por desarrollar esta "medicina", sabiendo que uno tiene el remedio en el bolsillo, por así decirlo. Cada individuo sería una farmacia que camina. Homer Smith escribió una vez que "el hombre es una máquina para transformar el vino en orina". Pero no advirtió que el hombre es una máquina de transformar casi cualquier cosa en un tónico medicinal.


Lo que se sabe

Es cierto que se están investigando ciertos componentes de la orina para ver si tienen potencial terapéutico. Pero esto no equivale a decir que tomar la propia orina sea terapéutico. Puede ser que se descubra que algún componente de la orina es anticancerígeno. Sin embargo es poco probable que beber la propia orina vaya a aportar suficiente cantidad de ese supuesto componente como para curar el cáncer. Pero el hecho de orinar -que no hay que confundir con la orina- es beneficioso para el cuerpo. Por ejemplo, si estamos tomando más vitamina C -una vitamina que es soluble en agua- que la que el cuerpo necesita o puede procesar, el exceso va a ser eliminado cuando orinemos. Ahora, de ahí no se sigue que tomar la propia orina sea un buen medio para incorporar vitamina C. Es preferible comer una naranja o tomar una pastilla. Más todavía: si uno orina el exceso de vitamina C, ¿qué podríamos pensar que hará el cuerpo con la vitamina C que uno ingiere cuando bebe su orina? Muy fácil: nuestro organismo se deshará de ese exceso... ¡orinando!
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