El calzado ideal
Los zapatos adecuados, de la talla correcta, y con el correcto sistema de amortiguación brindan el soporte necesario para la actividad que vayas a realizar, y además podrás evitar lesiones por stress. Existen varias marcas y estilos de zapatos disponibles. Solo es cuestión de hacer la correcta elección de acuerdo a tus muy particulares necesidades por uso y por contextura corporal.
El responsable, el calzado, o mejor dicho, el calzado inadecuado. Con el cambio de estación llegan los útiles abiertos, las sandalias, los zuecos y se dice adiós a los calcetines, lo que produce un cambio de forma, de fricción y de presión al pisar. A esto se une el incremento de establecimientos de venta baratos y de mala calidad. Según explica la directora del área de podología del Instituto Canario de Especialidades Posturológicas (ICEP), «los materiales sintéticos plásticos aumentan la sudoración y propician la aparición de lesiones por hongos. Mejor que sean de piel, aunque se están creando materiales sintéticos interesantes, transpirables, antibacterias... Hay que informarse sobre la marca y características». Una de las claves a la hora de «vestir» los pies, reside en mirar la etiqueta. El material debe estar especificado en el mismo zapato. El forro de piel viene indicado con un símbolo de un corte de vaca. Si hay un rombo significa que es de plástico. Precisamente este tipo de material dificulta el agarre del pie al zapato, entorpeciendo la biomecánica de la marcha. «Puede influir en el equilibrio y en el funcionamiento de las articulaciones y músculos».
Entre los signos que confirman que no hemos hecho una buena compra están las ampollas que provocan las sandalias al ir sin calcetines. Éstas pueden ser séricas, es decir, el «líquido» que llevan dentro es sólo suero; purulentas, que al estar infectadas producen pus; y hemáticas, que están teñidas de sangre. Pese a que la costumbre de muchos es pincharlas, la especialista del CEU matiza que «sólo se pueden drenar las purulentas para limpiar la infección, las demás no, ya que existe riesgo de que empeoren. Lo mejor es protegerlas».
Otro clásico son las rozaduras. Los expertos insisten en que la talla no siempre es la misma en todas las marcas y fabricantes. «Si queda estrecho, no tengamos miedo a probarnos otra talla, puede que quede mejor de ancho y si sobra de capacidad, podemos poner una plantilla. Hay que desterrar la costumbre “ya darán de sí”. El calzado debe adaptarse al pie, no el pie al calzado».
Las consecuencias pueden ser especialmente graves para los diabéticos. Porque, debido a la falta de sensibilidad que sufren en la zona no se percatan de la herida y, si no se tratan pueden terminar en amputación. Por ello, Juan Carlos González, director de Indumentaria del Instituto de Biomecánica de Valencia explica que «trabajamos en una línea para estos pacientes. Deben ser zapatos blandos, sin costuras y, si ya existen úlceras, tienen que incorporar materiales técnicos, como plastazote, una especie de espuma que se deforma y adapta, lo que evita que el problema empeore».
Fascitis plantar
No obstante, si hay un trastorno que se incrementa en esta estación del año es la fascitis plantar, una inflamación producida por el cambio que hacemos del tacón al plano. La tracción de esa musculatura ya no está acostumbrada y se tensa más de lo normal. Así, produce un dolor agudo que notamos especialmente con el primer paso que damos al levantarnos de la cama. «Puede darse en todo el recorrido de esta fascia, que discurre desde las cabezas metatarsales hasta el hueso calcáneo, aunque su localización más frecuente es en el arco del pie», especifica Francisco Muñoz Piqueras, especialista en cirugía podológica y director de la clínica Piqueras. Los especialistas recomiendan que exista una diferencia entre la parte anterior y la posterior del pie, que «tengan cierta cuña o una suela más gruesa en la parte trasera. «Por ejemplo, una altura de un centímetro en la punta y entre 3 y 5 en el talón», dice Plata. Aunque también advierten de que «no sólo pasa con suelas finas, también ocurre con las chanclas que se deforman fácilmente». Si es así, es mejor cambiarlas, pues, aunque no lo parezca, se producen importantes desviaciones en el eje de movimiento de las articulaciones.
Biomecánica en alza
Los zapatos los llevamos muchas horas y hacen de interfase entre el pie y el suelo. Pensemos en un peso medio de 70 kilos. Con cada pisada aplica 1,2 veces su peso sobre cada pie, y 2 veces más si corre.
Desde hace unos años la industria del calzado también se ha unido a la tecnología con el fin de mejorar la calidad. «La biomecánica empezó a aplicarse al calzado deportivo y se ha ido ampliando a los habituales».
Tacón. En general es incómodo y acorta la musculatura de la pantorrilla. Sólo hay que usarlo de vez en cuando. Hace unos meses se presentaron unos revolucionarios que incorporan una plantilla de gel inyectado y diseño ergonómico. Una suela de cinco piezas unidas por siliconas aporta una distribución homogénea y el tacón amortigua el impacto.
Niños. La transición del gateo al caminar es importante. El patuco debe ser estable, con suela plana y flexible y llevar un contrafuerte en el talón no muy rígido. Tienen que ofrecer estabilidad y adherencia, para que el niño pueda gatear al impulsarse con la puntera.
A la hora de atarlos (especialmente las botas para quienes se atreven con el campo o el tradicional Camino de Santiago) «mientras levantamos la punta del pie tiramos de los cordones para sujetar el empeine, pero no demasiado a la altura del tobillo, ya que el exceso de presión genera tendinitis».
En ocasiones los problemas morfológicos requieren de un estudio para determinar cuál es el calzado ideal. No obstante, se realizan más en deportistas y no son baratos. «Consiste en una medida de presiones para saber si hay sobrecarga y observar el patrón de la marcha, y un análisis del movimiento».
1 - Reducen el dolor de espalda
La colección de verano de FitFlop está diseñada con la entresuela Microwobbleboard, que tonifica los músculos mientras la persona camina. Perfecciona la postura, mejora la circulación y reduce el dolor lumbar, así como el impacto del cuerpo.
2- Con tacón
Los nuevos «Sxoe» tienen una plantilla de gel inyectado y diseño ergonómico que favorece el movimiento del pie dentro del zapato. La suela está formada por cinco piezas de silicona que distribuye de manera homogénea el contacto de la planta a través de la expansión de la suela en el momento de la pisada. Además, el tacón amortigua el impacto mediante un sistema de suspensión.
3- Tonificantes
El diseñador Karl Müller crea «Joya», una zapatilla compuesta de cuatro plantillas internas y el sistema «Active Airpump», que a través de una serie de conductos de aire mantiene el interior del calzado fresco y seco. Disminuye el impacto en las articulaciones y ayuda a tonificar la musculatura.
4 - Glúteos firmes
Diseñadas por un ingeniero de la NASA, Bill McInnis, estas zapatillas de Reebok producen hasta un 28 por ciento más de activación muscular de los glúteos que una zapatilla normal. Incorporan unas almohadillas de equilibrio que crean inestabilidad con cada paso y ayudan a tonificar.
5 - Aterrizaje suave
La tecnología formotion 3D de Adidas permiten un aterrizaje más suave y reducen el ángulo de pronación. Su plantilla de triple capa proporciona una amortiguación extra en la pisada y la confección no tiene costuras.
TIPS
1. Antes de comprar tus zapatos, deberás realizar un poco de investigación. Generalmente los mejores lugares para acudir son tiendas especializadas, ahí podrás encontrar variedad de zapatos y recibirás la asistencia necesaria para escoger el zapato que mejor se ajuste al tipo de actividad que realizas o planeas realizar. A veces las tiendas o cadenas muy grandes no cuentan con el personal adecuado para poder dar una verdadera y fiable asesoría.
2. El peso y tamaño de los zapatos es directamente proporcional a la carga que estos van a recibir. Es decir, a más rápida y más corta es la distancia que vas a caminar o correr, necesitas un zapato más liviano. Y lo opuesto resulta cuando vas a caminar muchas horas, por varios días, con mochila pesada, donde vas a necesitar una bota con buena suela, excelente soporte, mucha estabilidad, y muy resistente. Los zapatos para actividades “outdoors” se pueden dividir en estas categorías básicas:
a. Trail Running: Zapatos para correr en senderos o caminos destapados. Algunas modalidades o variantes de este deporte son el Cross Country y las Carreras de Aventura. Estos zapatos se enfocan en el poco peso, la flexibilidad, el confort, la transpirabilidad, y el agarre de la suela.
b. Light Hiking: Estos zapatos o botas están diseñados para caminar por senderos o caminos destapados irregulares y con presencia de obstáculos naturales. Estos zapatos o botas se enfocan en el poco peso, la flexibilidad, el confort, la transpirabilidad, el agarre de la suela, y la durabilidad.
c. Hiking y Backpacking: Estas botas están diseñadas para ser usadas dentro y fuera de senderos llevando cargas de livianas a moderadas. Tienen mejor soporte y se enfocan mucho más en la resistencia y durabilidad que las botas de Light Hiking.
d. Extended Backpacking y Montañismo: Estas botas están diseñadas para ser usadas dentro y fuera de senderos, y en expediciones de varios días con cargas moderadas a pesadas. Son muy durables, proveen gran soporte, alta protección para el pie y talón. Muchas son lo suficientemente rígidas para ser usadas con crampones en travesías de hielo y nieve.
b. Light Hiking: Estos zapatos o botas están diseñados para caminar por senderos o caminos destapados irregulares y con presencia de obstáculos naturales. Estos zapatos o botas se enfocan en el poco peso, la flexibilidad, el confort, la transpirabilidad, el agarre de la suela, y la durabilidad.
c. Hiking y Backpacking: Estas botas están diseñadas para ser usadas dentro y fuera de senderos llevando cargas de livianas a moderadas. Tienen mejor soporte y se enfocan mucho más en la resistencia y durabilidad que las botas de Light Hiking.
d. Extended Backpacking y Montañismo: Estas botas están diseñadas para ser usadas dentro y fuera de senderos, y en expediciones de varios días con cargas moderadas a pesadas. Son muy durables, proveen gran soporte, alta protección para el pie y talón. Muchas son lo suficientemente rígidas para ser usadas con crampones en travesías de hielo y nieve.
3. Otro punto a tener en cuenta es qué tipos de materiales van con la actividad que vas a realizar: ¿necesitas materiales livianos, muy transpirables, o necesitas materiales impermeables, resistentes? Entre los materiales livianos encontramos mallas de nylon y polyester, o combinaciones de mallas de nylon con cuero. Estos materiales livianos tienen el problema que ofrecen menos durabilidad. Entre los materiales resistentes encontramos cuero, cuero sintético, y fibras de nylon bastante densas. Además estos materiales pueden venir laminados con membranas, como el GORE-TEX®, que los hacen impermeables y transpirables. En este punto vale la pena aclarar que la impermeabilidad de tus zapatos o botas depende en gran medida de cómo trates a tu calzado. Agujeros o cortes profundos cortarán la membrana y el agua puede penetrar. Asegúrate de seguir las instrucciones de cuidado y mantenimiento de tus zapatos para que estos mantengan su buen desempeño por largo tiempo.
4. En cuanto a los materiales de la suela intermedia del zapato, éstas generalmente están hechas de goma EVA (Etileno Vinil Acetato) o Poliuretano. Ambos materiales absorben bien los impactos. Generalmente la goma EVA es más liviana y el Poliuretano es más resistente.
5. Las suelas exteriores generalmente están hechas de caucho. En los zapatos de montaña las suelas Vibram® son reconocidas por su tracción y durabilidad.
6. Trata de juntar cierta información básica personal como la talla de zapato que sueles usar, el tamaño de arco que tienes, el tipo de cuerpo que tienes, cómo toca el piso tu pie, la distancia que corres o caminas, el tipo de camino en que corres o caminas. Todas estas características dictarán qué tipo de zapato debes comprar.
7. Respecto al pie, es importante saber su longitud, su ancho, y su volumen. Las dos primeras características pueden ser medidas con los instrumentos de medición para pies, disponibles en los locales de venta de zapatos. El volumen se refiere básicamente al alto del empeine. Diferentes estilos y marcas de zapatos van a tener diferentes combinaciones de ancho y volumen en los zapatos. El zapato adecuado para ti va a sostener el pie y evitar que éste se deslice dentro del zapato, sin causar incomodidad.
8. Debe quedar suficiente espacio en la puntera. Entre la punta del zapato y la punta del dedo gordo del pie debería entrar el dedo pulgar.
9. El talón debe ajustar en la parte trasera y el pie no debería deslizarse. Por eso la pieza sólida en la parte trasera, llamada contrafuerte, es de gran importancia para el correcto soporte del talón.
10. También puede resultar útil saber el tipo de inclinación lateral que tienes en tus pies (pronación o inclinación hacia adentro; supinación o inclinación hacia fuera). Para esto puedes poner un papel en el piso, camina con el pie húmedo sobre éste. Si la figura que queda marcada es relativamente delgada, entonces tienes poca pronación o supinación.
Si la figura que queda marcada es normal, entonces tienes una pronación normal. Si la figura que queda marcada es bastante gruesa entonces tienes hiper pronación o pie plano.
Existen zapatos o por lo menos plantillas que brindan mayor confort de acuerdo al tipo de pronación. Para un pie con hiper pronación, lo ideal es un zapato con horma curva y arco pronunciado para que evite que el pie se deslice hacia adentro. Los modelos en la marca Vasque que cumplen con estas especificaciones son: Breeze, Aether, Celerator, Momenta, Amphora, Solera, Velocity, Switchback.
Para un pie con poca pronación, lo ideal es un zapato con horma recta y arco poco pronunciado, para que favorezca el desplazamiento del pie hacia adentro. Los modelos en la marca Vasque que cumplen con estas especificaciones son: Mantra, Ranger, Blur, Synergist, Volta.
El motivo para esta receta es que la pronación o desplazamiento del pie en el suelo es el amortiguador natural del pie. El pie plano o con hiper pronación se desliza demasiado hacia adentro lo que hace trabajar en exceso a las rodillas. En cambio el pie cavo o con poca pronación no proporciona la suficiente amortiguación y las rodillas también van a sufrir.
11. Otro dato que podría ser útil es saber la forma del pie. Es decir si en el caso del punto 10, la silueta del pie deja ver que tu talón está alineado con la bola de la planta del pie, entonces tienes pie recto. Pero si el talón se alinea con las partes externas de la parte superior de tu pie, entonces tienes pies curvados. Para pies curvados hacia el exterior se recomienda zapatos que se utilizan en la hiperpronación. Para pies curvados hacia el interior se recomienda zapatos que se utilizan en la poca pronación.
12. Cuando vayas por nuevos zapatos, lleva tus zapatos antiguos. Esto ayudará para que recibas una mejor asistencia al momento de elegir el nuevo zapato. No solamente por el tipo de zapato que utilizas, sino que al observar los patrones de desgaste en la suela del zapato y daños en la estructura superior del zapato, podrás elegir algo que se ajuste mejor al tipo caminata que tienes. Generalmente el punto de mayor desgaste es la parte externa del talón, ya que es lo primero en topar el piso.
13. Busca nuevos modelos de zapatos, aunque tengas un modelo que trabaje muy bien para ti, puede ser que hayan nuevos modelos que sean aún mejores.
14. Busca el confort. Antes de probarte el zapato tócalo por dentro, aplástalo para sentir el tipo de absorción de impactos que tiene. Zapatos de suela delgada tienden a ser más livianos pero tienen menos absorción de impactos y duran menos.
15. Lleva las medias o el tipo de medias con las que piensas utilizar los zapatos, esto ayudará de mejor manera a encontrar el zapato que se ajusta a tu pie.
16. Preferiblemente acude a la tienda de zapatos luego de haber caminado o haber estado sobre tus pies varias horas. Recuerda que los pies tienden a hincharse con la actividad, por lo tanto es mejor probar tus zapatos con los pies en estas condiciones.
17. Siempre prueba y pon atención a tus nuevos zapatos antes de comprarlos. Utilízalos en la tienda por unos 10 minutos para ver como se sienten. Mejor si lo puedes probar en subidas y bajadas, o corriendo (si es el caso). Si el zapato es confortable, tiene adecuado soporte, es de la talla y tamaño correcto, y se ajusta al uso que le vas a dar, lo más probable es que estés con el zapato adecuado.
18. Hay que “amansar” a los zapatos. Nunca vayas a utilizar un par de zapatos nuevos en una carrera o en una salida larga. Una buena medida es haber andado alrededor de 8 Kilómetros con tus zapatos antes de llevarlos a una carrera o a una salida larga. Usar zapatos nuevos en una carrera o en una salida larga es buscar tener ampollas.
19. Pon atención al kilometraje que pones en tus zapatos. Al igual que en las llantas para tú vehículo, los zapatos tienen un período de vida limitado. Se estima que los zapatos para correr tienen una vida útil entre los 600 y 1000 Kilómetros de recorrido. Pasado este período algunos zapatos no mostrarán tanto desgaste en la suela, pero definitivamente, en todos los casos, los zapatos habrán perdido su capacidad de absorción de impacto. Por lo tanto ya no brindarán esa amortiguación y ese soporte necesario para tus actividades deportivas.
20. Recuerda que generalmente obtienes resultados por lo que has pagado. A largo plazo, comprar zapatos baratos no es lo más económico. Definitivamente los zapatos baratos duran menos, tienen inferior desempeño, y al final terminas pagando más por las reposiciones más seguidas, o por los daños sufridos en tus pies a causa de los zapatos.
Niños
Problemas en los pies y al caminar
Muchos bebes recién nacidos tienen los pies hacia dentro posiblemente como consecuencia de la posición que han tenido en el útero o a causa de algún otro problema en los huesos o en la cadera. Pero son desviaciones que tienden a corregirse entre los 6 meses y los 3 años.
También es muy frecuente que cuando empiezan a caminar giren los pies hacia afuera, otros lo hacen de puntillas o con los talones. Si lo hace de vez en cuando no tiene demasiada importancia, pero si la costumbre se prolonga en el tiempo, será necesario consultarlo.
Es normal que cuando el niño comienza a caminar se caiga repetidas veces y tenga gran inestabilidad. No es frecuente que en esta etapa se evidencien problemas en las piernas o en los pies, pero el pediatra, en los controles periódicos, estará atento a los trastornos que puedan aparecer mientras aprende a caminar.
Zapatos hasta que empiezan a gatear
Todos los ortopedistas están de acuerdo en que los zapatos de los niños deben de ir cambiando de acuerdo a su edad. Deben ajustarse a sus necesidades de desarrollo por lo que es importante que cumplan ciertos requisitos.
Hasta los 7 u 8 meses, cuando el niño comienza a gatear, es bueno que tenga los pies descalzos o con medias de lana o algodón. Si hace frío, los zapatos recomendados son livianos, suaves y muy flexibles, hechos con tejidos transpirables, la suela debe ser blandita, el pie del bebé debe estar suelto y cómodo.
Zapatos para el gateo
Una vez que el bebé comienza a gatear, intentará también ponerse de pie. Es el momento de elegir zapatos que le aporten más seguridad.
Además, poco a poco tendrá que acostumbrarse a estar calzado, de hecho, algunos pediatras recomiendan utilizar modelos con una plantilla interior para estimular la formación del arco plantar.
En general, los zapatos recomendados para el gateo deben cumplir las siguientes características:
*Son preferibles las botas, para proporcionar sujeción a los tobillos sin quitar libertad en los movimientos.
*Conviene que tengan un refuerzo en la puntera para evitar que se lastime con los golpes.
*La suela debe prolongarse hasta el talón para que no se golpee con el suelo al estar sentado, una postura muy frecuente en esta etapa de su evolución.
*Es recomendable que no tengan costuras internas para que no le lastimen la piel que es muy delicada.
Zapatos para cuando empieza a caminar
Algunos pediatras recomiendan que los niños estén el mayor tiempo posible descalzos siempre que la superficie sea calentita, regular y no haya objetos que impidan la marcha. La arena de la playa o el césped son "pavimentos" ideales para dejarles descalzos.
Otros, consideran que un zapato es esencial para la formación del pie del niño. Incluso, algunos zapatos correctivos detienen el desarrollo de algunas deformidades, alteraciones que, si no se tratan, podrían ocasionar molestias en la edad adulta.
El zapato ideal para los niños que empiezan a caminar debe ser:
*Liviano, flexible y de forma más o menos cuadrangular, como el pie.
*Las suelas deben ser antideslizantes.
*Deben proteger el pie pero no restar capacidad de movimiento. -La plantilla anatómica es adecuada para fomentar la formación del arco plantar.
*Deben llevar refuerzos laterales y posteriores para evitar que el pie se ladee.
*Los pies del niño no deben encontrar resistencias, han de estar bien sujetos y sin posibilidad de deslizarse hacia los lados.
*Desde la punta de los dedos hasta el extremo delantero del zapato debe sobrar, al menos, 1 cm.
*Deben tener muy poco taco para facilitar el movimiento de la articulación del pie.
Es imprescindible probárselos
Nunca debemos comprar los zapatos sin antes probárselos. Para probarles los zapatos es aconsejable ponerle una media similar a las que vaya a utilizar.
Hay que observar al niño mientras camina por el negocio y estar atento para observar si se encuentra o no molesto. Aunque conozcamos su talla, siempre hay que probar los zapatos al niño antes de comprarlos. Además de que las tallas no son coincidentes en todas las marcas, no todos los modelos encajan igual en los pies de los pequeños.
Una forma sencilla para saber si es su talla exacta, es meter el dedo entre el talón y la parte trasera del zapato con el niño de pie. Si entra con soltura, es su talla.
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