InicioSalud BienestarDietas asesinas (químicos que matan)
Comunidad taringuera. Hace varios años que poco y nada entro a esta página. Hoy, sin embargo, me veo en la obligación moral de armar este post. Es sobre la salud y los químicos que le agregan a la comida, y que sin que lo sepamos nos van carcomiendo nuestro cerebro. Nos producen dolores de cabeza, mareos, vértigo, pérdida de memoria, pérdida de la visión, dolores musculares, tumores cerebrales, incluso Lupus y esclerosis múltiple y alzheimer, y decenas de otras contraindicaciones que serían muy largas de enumerar.

Mi finalidad es ayudar. No me importan un joraca los puntos, y ya les digo: apenas si entro a esta página. Es una finalidad moral. Y les cuento cómo viene la mano. Hace una semana concurrí a una charla de una agrupación política, y habló un tal Jorge Rulli. Mencionó, entre comentarios sobre el saqueo de los recursos naturales, a la industria alimenticia. Y dijo que su familia no tenía obra social – ni la necesitaba- porque comía sano. Y nos mencionó –a nosotros, los oyentes- que pusiéramos en el Google “Aspartamo consecuencias” para entender a qué se refería. Imagínense: ni bien llegué a casa me puse a investigar. Y descubrí que el Aspartamo es un endulzante que llevan casi todas las bebidas bajas en calorías, tales como la Coca Light y la Zero, y la Pepsi Light, y muchas otras más. Es el endulzante del Nutrasweet y el Equalsweet y de tantos otros productos que intentan reemplazar el azúcar en supuesto beneficio de nuestra salud. Lo que fui descubriendo me atemorizó. Me hizo poner en relieve el inmenso poder político y económico que tienen las farmacéuticas, y cómo los organismos que se encargan de protegernos están completamente corrompidos (pero si son personas curtidas en la vida, no creo que se sorprendan demasiado por esto último).

Imagínense una historia donde para aprobar un endulzante tenga que participar un presidente norteamericano al día de asumir la presidencia. Imagínense una historia turbia mucho más cercana de lo que creen. Cuando compran unas hamburguesas Paty, cuando beben una sopa Knorr, cuando toman un juguito Clight o Zuko o Ser, cuando comen una mermelada Cormillot, unas Dorito, cuando toman una Coca Light o una bebida Ser. Es una historia difícil. Díficil de asimilar. Pero nuestra salud está en juego.

Como les decía. A lo largo de esta semana estuve enviándole mails a mis contactos más queridos para advertirlos de muchos aditivos químicos que nos llenan de enfermedades sin saberlo. Ahora que estoy más informado, me veo en la obligación de hacer llegar esta información a muchas más bocas envenenadas. Voy a copiarles unos tres o cuatro mails que fui enviando, y que tienen mucha información valiosa. Valiosa para ustedes y sus amigos y sus familiares, y sobre todo sus hijos. Y si están embarazadas o si son diabéticos. Ténganlo en cuenta. Porque es grave. Muy grave.


Paso a copiar los mails.

Asunto: La dieta puede matarte, no consumas Aspartamo

¿Que harían si supieran que en sus comidas diarias los están envenenando? ¿Qué pasaría si alguien les dijera: "Ey, no toques esa gelatina Royal porque tiene veneno"? O: "No toques ese Clight, o ese yogur, o esa mermelada marca Cormillot". O incluso más: ¿qué harían si les dijera que la Coca Cola Light y la Coca Cola Zero tienen veneno? Probablemente se sorprenderían. Y es posible que dijeran que no hay forma de que eso sea posible. Y si dudan, me preguntarían cuáles son mis fuentes. Bueno, lo que quiero decirles es exactamente eso: las Cocas de dieta, entre otros muchos productos bajos en calorías, utilizan un endulzante que puede ser mortal para el cerebro humano.

Detrás de la producción del veneno están todos los poderosos: las farmacéuticas, las industrias químicas, los grandes monopolios como Monsanto (el mayor "semillero de soja, maíz, algodón y productor de agroquímicos del mundo"; "es la empresa norteamericana que maneja el mercado mundial de la soja. Es la misma empresa que fabricó PCB, y ocultó durante 50 años que ese aceite era cancerígeno. Ahora es empresa que produce y que patentó las semillas de soja genéticamente modificadas, para resistir agroquímicos y tempestades." ), está la cúpula del gobierno norteamericano, está Reagan (ex presidente norteamericano), está Donald Rumsfeld (el Secretario de Defensa de Bush); pero antes que la vida, antes que la ciencia, antes que la salud, antes que todo eso está el negocio. El dinero contante y sonante.

Y la historia comienza con un descubrimiento casual. Un científico que buscando otra cosa se terminó topando con un químico que era muy dulce, doscientas veces más dulce que el azúcar. Un químico que, a diferencia del azúcar, no engorda. Pero que tiene, en cambio, 92 contraindicaciones. Un químico llamado Aspartamo. Y si miran la etiqueta de la Coca Cola Light que tienen al lado, van a poder leerlo. Aspartamo es uno de los ingredientes. ¿Por qué no sabemos qué es el Aspartamo? Porque la industria de los alimentos no le interesa que lo sepamos. La salud es uno de los mayores negocios de la humanidad. Los medicamentos son una notable fuente de ingresos. No voy a buscar cifras; pero la industria de los alimentos y de la salud mueven una cantidad de dinero alrededor del mundo que no pueden ni siquiera imaginar. Para poner solamente un ejemplo: Monsanto financió buena parte de la campaña presidencial de Bush. Y esas multinacionales se empastan con los medios de comunicación para generar miedo, y necesidad, y un aumento gigantesco en sus ventas. La gripe porcina fue un ejemplo acabado de cómo las farmacéuticas trabajan junto con los medios de comunicación. ¿Dónde quedó la gripe porcina? Nunca existió; nunca hubo tal cosa. Sencillamente ya no está en ningún lado. Y ni siquiera hubo grandes procesos de vacunación. En Argentina ya nadie tiene miedo de tomarse un colectivo y terminar muerto en un hospital.

¿Pero qué contraindicaciones produce el Aspartamo? ¿Por qué es un veneno que puede ser letal? ¿Por qué no voy a tomar una Coca Cola Light nunca más en mi vida? Porque los mismos científicos que trabajaban en el FDA (Foods and Drugs Administration; el organismo norteamericano encargado de aprobar los nuevos productos químicos) se opusieron fervientemente a la aprobación de este endulzante. Hicieron investigaciones en ratas con el Aspartamo, y el Aspartamo les agujereaba el cerebro. Producía tumores cerebrales. Traía una cantidad enorme de problemas neurálgicos.

"El Dr. Ralph Walton, Profesor y Presidente del Departamento de Psiquiatría, de la Northeastern Ohio Universities College of Medicine ha escrito acerca de los problemas conductuales y psiquiátricos activados por la disminución de serotonina causada por el aspartame: 'El Aspartame causa dolores de cabeza, pérdida de memoria, ataques cardíacos, perdida de visión, coma y cáncer. Empeora o imita los síntomas de tales enfermedades y condiciones como la fibromyalgia, MS, lupus, déficit de atención, diabétes, Alzheimer, fatiga crónica y depresión'. " ( )

No voy a alargar este mail demasiado. Sólo quiero que estén advertidos. Que tomen decisiones concientes, y que, por favor, hagan circular esto. No es joda. No es un asunto menor. No son papelitos de colores. Hay miles de investigaciones científicas sobre este químico, y las únicas investigaciones que hablan a favor son las que están financiadas por la misma empresa que lo produce. Innumerables organizaciones de la salud en Estados Unidos fueron sobornadas por estos tipos.

Para que entiendan, someramente, cómo funcionan los procesos de poder. Les voy a dejar dos párrafos de un artículo que recomiendo intensamente. Si les parece que es demasiada lectura, sáltenlos y vayan al final. Aunque les recomiendo que los lean:

"Como se había señalado anteriormente, el presidente Ronald Reagan despidió en su momento al comisionado de la FDA que había rechazado la aprobación del Nutrasweet [producto cuya base química es el Aspartamo] dada la cantidad de estudios que la desaconsejaban. Reagan, considerado un “amigo” del laboratorio Searle –toda una maravilla en esto de reunir amigos-, nombró en su lugar al Dr. Arthur Hayes. Ante tanta oposición a la aprobación del aspartamo, éste debió designar una Junta de investigación, la que a su vez recomendó nuevamente que no se aprobara la sustancia. Entonces, tercamente –de todas maneras para eso había sido puesto en el cargo-, Hayes desconoció la decisión de la Junta y aprobó el uso del aspartamo-Nutrasweet. Al poco tiempo, y mientras muchos se preguntaban de qué manera la cuenta bancaria del Dr. Hayes había engrosado tan rápidamente, éste dejó su cargo para ocupar un alto puesto en la consultora de relaciones públicas Burton-Marsteller, encargada de lavar la cara de Searle, Monsanto y otras compañías por el estilo."

"Otro dato para nada menor: la facilidad de Monsanto para desparramar dinero a efectos de aceitar convenientemente todos los engranajes necesarios, siempre que sean útiles a sus fines, incluyó un fabuloso aporte monetario para el financiamiento de la campaña a la presidencia del actual mandatario estadounidense, George W. Bush. Se aseguró así una importantísima contraprestación, por supuesto. Y si hablamos de contraprestaciones desde un nivel gubernamental, otros datos al margen (o no tan al margen), nos revelan que varios de los prohombres y mujeres del equipo presidencial, o que pertenecieron a él, están ligados a diversas multinacionales, que si bien no son todas del rubro químico-farmacéutico, igualmente hacen estragos, como corresponde a una multinacional que se precie, en todo el mundo. Tenemos así que el propio presidente norteamericano, además de sus negocios petroleros, es accionista de General Electric; su vicepresidente Dick Cheney, además de su vinculación a Halliburton y otras empresas ligadas a armamentos y construcción, tiene contactos empresariales con Procter & Gamble; Colin Powell y Donald Rumsfeld en General Dynamics; el ex secretario del Tesoro, Paul O’Neill, en Lucent Technologies; y la secretaria de Agricultura, Ann Veneman, tiene contactos empresariales, además de acciones, en Monsanto."
( )


Les recomiendo que hagan lo siguiente. Miren el documental "Sweet misery, a poisoned world". Lo produjo una mujer que contrajo Esclerosis múltiple a causa de su afición por los productos bajos en caloría que utilizan el Aspartamo como endulzante. Este es el

Y lean también el siguiente artículo. Es fundamental. Ahí está claramente demostrado cómo la industria de la salud no es más que un negocio, y está escrito muy prolijamente el recorrido que hizo el Aspartamo para recibir su aprobación en el mercado:

También el siguiente video en inglés es altamente interesante: EXCITOTOXINS: The Taste That Kills ; Discover the many and hazards of chemicals added to processed foods and how they damage your health.


Y después de mirar ese documental y de leer el artículo de Ecoportal, les recomiendo que hagan lo que hice yo. Vayan a sus alacenas y fíjense en los productos que tienen. Yo arrojé a la basura más de 20 sobres de Clight, arrojé una mermelada de Cormillot, arrojé una gelatina de Royal y otra de Exquisita. Y ahora cuando paso por un supermercado y veo una Coca Cola Light o Zero, estoy obligado a pensar "qué hijos de mil puta". Porque la pregunta es: ¿vale la pena, con tal de ingerir menos calorías, consumir un producto que está científicamente comprobado que puede dañar tu mecanismo cerebral? ¿Vale la pena, supuestamente en aras de cuidar la salud, perjudicar nuestra propia salud superando límites peligrosos? La respuesta es obvia. Y se hace más obvia cuando se piensa, además de enuno mismo, también en la familia, y en todas esas personas que se están volviendo adictas a los productos bajos en caloría made in Aspartamo.

Mi vieja, al menos, ya arrojó a la basura toda la mierda que lleva Aspartamo en su composición química. Espero que ustedes hagan lo mismo.

Mail 2 - Asunto: La dieta puede matarte II

Estoy terminando de ver el segundo video que les recomendé. El que está en inglés. Es tremendo. Hay toda una explicación muy grosa sobre por qué el aditivo Glutamato monosódico, un químico que realza el sabor de las comidas, es muy perjudicial para nuestro cerebro. Buscando ligeramente encontré el siguiente post:

Al parecer este químico está en alimentos como sopas, salsas, comidas de dieta y bebidas. Acabo de tirar a la basura unas sopas Quick de Knorr que contienen este veneno. Tomen sus precauciones.


Mail 3: Dieta asesina (y un poco más)


Antes que nada quiero hacerles una advertencia: no soy una persona sana, pero tampoco soy un boludo. Hace unos días les mandé unos mails enérgicos que repudiaban el consumo de Aspartamo, de Ciclamato de sodio y de Glutamato monosódico (también conocido como Ajinomoto o simplemente como "resaltador del sabor". Los enlacé con un artículo y un documental que enumeraban las largas complicaciones que el Aspartamo -endulzante de la Coca Light, Pepsi Light, y todas las gaseosas bajas en calorías- producían en nuestro cada vez más debilitado cuerpo.

¿Pero qué fuerza tiene el mensaje si no se lo contrapone con ejemplos? ¿Cómo estar seguros de que mis investigaciones cibernéticas no caen en saco roto? Las respuestas son varias. Investigar, y saber investigar, tener capacidad crítica, fortalecen la lectura, y desmenuzan aquello que muchas veces se esconde entrelíneas. De todas formas, no necesité mucha capacidad crítica para atrapar lo evidente. Una vez que los científicos del organismo norteamericano encargado de aprobar los aditivos químicos (FDA: Food and Drugs Administration) narran las peligrosas consecuencias del Aspartamo, un endulzante que fue aprobado a la "fuerza" -dinero y alianzas políticas de por medio- por la gigantesca multinacional Monsanto, la verdad -eso siempre inasible, pero para aquellos que no creemos en dios y en lo eterno a veces, a cuentagotas, podemos aferrar-, la verdad, entonces, se volvió evidente.

Si no les bastara confiar en mi supuesta capacidad crítica (cosa que harían bien, pues ni yo mismo confío demasiado), y dándose el caso de que se preocuparan por su salud, les bastaría hacer la búsqueda que yo realicé para toparse con innumerables estudios científicos que confirman lo que los organismos oficiales encargados de cuidar nuestra salud se niegan a confirmar. El inmenso negocio que hay detrás de la salud. Los frescos millones de dólares que corren para aprobar productos que correrán por millones de bocas -hombres, mujeres, niños, embarazadas y adorables ancianas y ancianos- hasta acabar en un negocio redondo para las farmacéuticas, para los bioquímicos. Y para los políticos también.

¿Qué propongo? En este momento les propongo dos cosas. Pero antes, lo obligado. El que quiera cegar su salud y martillarse dentro de veinte años con innumerables dolores que les harán recurrir a innumerables doctores... deténgase, cierre el mail, y tómese una refrescante Coca Cola Light.

Pero basta de retórica. Sigamos con el recorrido. Hoy, o mejor dicho, esta madrugada, continué con mis investigaciones y volví a leer sobre el Aspartamo. ¿Y con qué me vine a topar? ¿Qué carajo fue lo que destapó mi asombro y me hizo putear de lo lindo? Así es. El Aspartamo había entrado en casa. Y había entrado por el cerebro de un familiar muy cercano. Mirando algunas de las 92 contraindicaciones, algunas elegidas por un especialista para ilustrar su crítica al Aspartamo y para alertar a los que no somos especialistas, me encontré con que mi abuela tenía todos o casi todos esos síntomas que aparecían.

"El aspartamo es especialmente dañino para los diabéticos", decía ( ). Y seguí leyendo. Y ante mis ojos aparecieron síntomas que mi abuela sufrió durante muchos años (y que aún perduran). Mareos, vértigo, dolores punzantes, dolores de cabeza recurrentes, dolor articular, visión borrosa, pérdida de memoria. Todo eso mi abuela lo sufre, y todo eso, siempre que recurrió a los especialistas de Swiss Medical, fue minuciosamente analizado, minuciosamente estudiado, ¿y qué encontraron los brillantes doctores? Por supuesto. No encontraron nada. No pudieron determinar por qué tenía esos fuertes mareos que a veces no le permitían levantarse de la cama, ni esos fuertes dolores de cabeza y ni siquiera -algo que comenzó hace poco- no supieron decirle por qué está perdiendo la vista. Remedios, remedios, y remedios. Así es. Y una cura que se escurre como un jabón mojado.

Lo que acabo de hacer es simple: arrojé a la basura esa estúpida caja de Equalsweet. Esa mierda de Equalsweet que contiene Aspartamo. Será reemplazado por el endulzante natural Stevia, una planta que nuestros nativos consumen hace miles de años y que aplauden todos los científicos que se interesan realmente por la salud. Y no sólo eso. También arrojé unos yogures Ser dietéticos que cargan con el mismo endulzante infernal en sus ingredientes.

Les voy a dejar una página que recolecta una suma de aditivos químicos que dañan nuestra salud. El análisis no es exhaustivo, cosa positiva para los lectores que tengan poco tiempo y se interesen por vuestras saludes. Pero es una entrada a la investigación.

http://www.moleculasysalud.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=25&Itemid=1 (lo único malo, si se quiere, es que la letra del artículo, a veces, vaya uno a saber por qué, es muy pequeña; pero se soluciona copiándolo en un word y agrandándole la letra).

Copio algunos párrafos:

"El siguiente antioxidante es el TBHQ o Butil-hidroquinona terciaria es infaltable en ciertos alimentos como doritos, papas fritas y galletas, sus efectos son: Probablemente mutagénico y genotóxico. Y finalmente el antioxidante BHT o Hidroxitolusol butilado, en los alimentos que se pueden encontrar este aditivo en galletas y papas fritas (también en chester, doritos, etc.) y sus riesgos son: Tumores cancerosos en ratas de laboratorio. Aumento de colesterol en la sangre, alergias, hemorragias y daños al hígado en altas concentraciones."

También el colorante Tartrazina (que sí, amigo Damián, lamentablemente está presente en las bebidas Ser): "Las células que absorben TARTRAZINA no pueden desecharla, por eso la tartracina se va acumulando lentamente a nivel celular y puede llegar a producir cáncer."

Y por último, para terminar un extenso mail pro salud, los voy a advertir de otro enemigo invisible que nuestra ciencia amablemente nos pone en nuestras bocas. Esto es: el fluoruro de sodio. También comercializado como flúor, producto que "ayuda" a nuestros dientes. Químico que también se usa en varios países, tales como Estados Unidos y Chile para fluorar el agua, en supuesto beneficio de nuestra indefensa e inútil dentadura occidental. Pues bien, he aquí que el fluoruro de sodio es muy perjudicial para nuestra salud; no tanto en las pastas de dientes, ya que no ingerimos el producto. Pero sí en el agua. Tengan cuidado: mi novia el otro día compró una Villavicencio y notó para su desdicha que la Villavicencio está fluorada. No hice un estudio detenido de qué aguas pueden tomarse y cuáles no. Pero tengan cuidado. Es realmente una porquería. Les dejo, para que se asombren un poquito, un apabullante video de cuatro minutos que habla sobre este tema.

(cuando en el video dice "es tiroteada", quiere decir que la echaron de su trabajo; cuando lo vean lo van a entender, el subtítulo es incorrecto)

La información es fácil de encontrar. Les pongo otro fragmento que encontré en otra página, y que critica el fluoruro de sodio contándonos de dónde proviene (información fácilmente verificable):

"El fluroruro de sodio es un subproducto de la industria del aluminio; literalmente es un desecho tóxico. Los daños que provoca al cuerpo (a largo plazo, he ahí el truco) son numerosos: osteorporosis, artritis, fluorosis, etc. Más información: www.fluoridealert.org" ( )

Amigos: la información está al alcance de la mano. No se dejen engatuzar por mis mails, investiguen por su cuenta. La mierda nos rodea, y a veces cuesta olerla. Pero está por todos lados, y también viene en paquete de galletitas, jugos, gaseosas, carne (como el glutamato monosódico en las Paty) y cientos de productos que se sumergen en esas categorías. Hay dos opciones: o nos cagan, o los cagamos. Y yo voto por la segunda opción.
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