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Sabias que el Bambino Veira es un Violador?

Offtopic2/14/2015
Con un pasado oscuro, el ex Jugador ahora se pasea por los medios. Una rara oportunidad que tuvo el Bambino de poder construir otro lazo con la sociedad. Quizás por su condición de futbolista, rubio y carilindo, o por una sociedad hipócrita y adormecida. Vaya uno a saber… "-¿Y qué le diría a Héctor Veira si lo tuviera cara a cara? -Lo miraría a los ojos y le diría que me arruinó la vida" -¿Qué pasó esa tarde? -Yo venía con mi papá y con un amigo en el auto por la calle Doblas. Cuando llegamos a la altura del 1100, vimos que Héctor Veira estaba parado en la vereda. Como en casa somos todos de River, bajé junto a Fabián para pedirle un autógrafo. Cuando llegamos, Veira puso la excusa de que no andaba la birome y me invitó a subir a su departamento. A mi amigo le dijo que se quedara abajo. Como no había lugar para estacionar en esa cuadra, mi papá pegó la vuelta a la manzana. Mientras subíamos por el ascensor, me puse nervioso y me dio un poco de miedo. Entré al departamento y me fui al baño. Salí, me llamó y me dijo que entrara a la pieza. Se bajó los pantalones marrones y me violó… -¿Y cómo siguió aquel día? -Cuando me subí al auto no dije nada. Me sentía sucio por dentro… Llegué a casa y le conté a mi mamá lo que había pasado. Se puso a llorar, y mientras me abrazaba me gritaba: "¿Hijo mío, por qué no te defendiste? ¿Qué te hizo ese h… de p…?". Después le contó a mi papá, él hizo la denuncia y comenzó la historia que todos conocen... El 17 de octubre de 1987, 35 horas más tarde de haber ocurrido el hecho, Luis José Candelmo, el padre de Sebastián Candelmo, consigue que le tomen la denuncia en la comisaría 10 de la ciudad de Buenos Aires (Luego de intentar denunciar por más de 24hs) que Héctor Rodolfo Veira había violado a su hijo en el departamento de Veira, Doblas 1103, Ciudad de Buenos Aires. El padre del niño afirma que su hijo le contó lo ocurrido primero a su madre, ya en casa y luego a él. Veira fue detenido por violación y salió con libertad condicional 36 horas después. Sebastián Candelmo declaró ante el juez Eduardo Albano: “Le pedí un autógrafo y me dijo que suba a su casa para darme unas fotos. Y allí me violó” Veira presentó como testigo a una sobrina suya -Gabriela, de 18 años-, que dijo vivir en el apartamento que Veira ocupaba cuando era soltero y confirmó la versión de su tío. Según éste llegó con un niño, le firmó el autógrafo y revisó algunos muebles para ver si encontraba un banderín que regalarle. Dicha declaración se comprobó como falsa durante el juicio. El jefe de la policía federal, comisario Juan Pirker, reconoció que la demora entre el momento en que se hizo la denuncia policial, el sábado 17 de octubre por la noche, y la comunicación al juez, el lunes 19 por la mañana, pudo permitir a Veira elaborar la coartada que presentó. La posición de Veira se desmoronó a medida que pasaban los días. En el careo con Sebastián Candelmo, Veira se puso muy nervioso y le acusó de tender una trampa. El niño relató con calma los hechos tal como los presentó en su denuncia inicial. Recordó detalles del apartamento y aseguró también que allí no había nadie más. Según él, Veira habría admirado sus piernas y le convenció de que se quitara el pantalón y el slip para ver si tenía condiciones físicas y podría ser un buen futbolista. Luego consumó la violación, a la que Sebastián se resistió. El viejo código presentaba un recurso por el que si no había semen en el interior no era violación sino abuso por lo que el 4 de abril de 1988, Albano condenó a Veira a cuatro años de prisión por tentativa de violación y promoción de corrupción de menor. La medida fue apelada y pasó a la Sala VI de la Cámara del Crimen, que el 30 de agosto de 1991 lo sentenció a 6 años por violación de un menor ya que sobraban las pruebas de que el hecho ocurrió pero demoró varios días la pericia por eso ya no había semen. Héctor Rodolfo Veira, que era técnico de Vélez en ese momento, ingresó el 4 de octubre a la Cárcel de Devoto. El 8 de septiembre de 1992, durante la presidencia de Carlos Menem, la Corte Suprema de la Nación Argentina, luego de recibir la apelación correspondiente, decidió recaratular la causa como intento de violación y le redujo la pena a tres años. Como Veira ya había cumplido más de un tercio de la condena, quedó en libertad condicional el 17 de septiembre por decisión de el juez Eduardo Albano. Las fuentes informativas de la época reflejan que la amistad entre Carlos Menem y Héctor Rodolfo Veira podría haber influido ante la justicia para lograr la libertad del entrenador mediante una recomendación a varios jueces de la Corte Suprema de Justicia. Cabe recordar que el gobierno de Carlos Menem tenía mayoría propia en la Corte Suprema de Justicia en ese periodo. En 1998 Héctor Rodolfo Veira fue condenado a pagar un resarcimiento de 110.000 pesos Argentinos por los daños psicológicos generados a Práxedes (Sebastián) Candelmo en el intento de violación ocurrido en 1987. El juez en lo Civil Luis Dupuo consideró viables los argumentos de la familia de la víctima. link: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=MZqGnpwjUxA ¿Que es de la vida de Sebastian Candelmo? Nota Revista Gente El miércoles 26 de septiembre a las once de la noche, me puse un vestido negro, me pinté los labios y cuando estaba frente al espejo, junté coraje y salí a la calle. A pocas cuadras, me esperaba mi primer cliente. Tomé tres vasos de whisky, y cuando estaba un poco mareada entramos al hotel alojamiento. Una hora después volví corriendo a casa. Subí las escaleras, me encerré en mi cuarto y me puse a llorar. Así terminó mi primer día como travesti…". Malenna se arregla el pelo. Con la mano derecha se acomoda las extensiones e intenta taparse la cara. Y con la izquierda se limpia las lágrimas que le brotan incontrolables. El llanto será una constante a lo largo de toda la nota. A pesar de que está sentada en el sillón del comedor de su casa, ninguna posición le parece cómoda. De fondo, en la pared que da a la calle, cuelgan dos cuadros con fotos de cuando tenía dos años. Los retratos, amarillentos por la humedad, muestran a un niño sonriente jugando en un parque. Su nombre es Sebastián Candelmo, no Malenna. Es el chico que el 17 de octubre de 1987, cuando tenía 13 años, sufrió un intento de violación -según dictaminó la justicia- por parte de Héctor Bambino Veira. Esa terrible tarde su vida cambió para siempre. Y este presente así lo demuestra: hoy está sentado frente a nosotros con la cara maquillada, una reciente operación para colocarse siliconas, y minifalda. Hoy Sebastián Candelmo es un travesti. -¿Qué pasó esa tarde? -Yo venía con mi papá y con un amigo en el auto por la calle Doblas. Cuando llegamos a la altura del 1100, vimos que Héctor Veira estaba parado en la vereda. Como en casa somos todos de River, bajé junto a Fabián para pedirle un autógrafo. Cuando llegamos, Veira puso la excusa de que no andaba la birome y me invitó a subir a su departamento. A mi amigo le dijo que se quedara abajo. Como no había lugar para estacionar en esa cuadra, mi papá pegó la vuelta a la manzana. Mientras subíamos por el ascensor, me puse nerviosa (Candelmo hablará siempre en femenino de su persona) y me dio un poco de miedo. Entré al departamento y me fui al baño. Salí, me llamó y me dijo que entrara a la pieza. Se bajó los pantalones marrones y me violó… Otra vez la charla es interrumpida por las lágrimas. Candelmo saca un pañuelo de su bolso negro y trata de que no se le corra el maquillaje. Toma un vaso de agua y con la voz entrecortada arremete:"Encima después se comentaron un montón de cosas. Se dijo que nosotros le hicimos "una cama", que yo le quería sacar plata. Todo el mundo opinaba y hablaba estupideces mientras yo me moría de dolor encerrada en cuatro paredes". -¿Y cómo siguió aquel día? -Cuando me subí al auto no dije nada. Me sentía sucio por dentro… Llegué a casa y le conté a mi mamá lo que había pasado. Se puso a llorar, y mientras me abrazaba me gritaba: "¿Hijo mío, por qué no te defendiste? ¿Qué te hizo ese h… de p…?". Después le contó a mi papá, él hizo la denuncia y comenzó la historia que todos conocen. -Muchos dijeron, incluso, que usted en ese momento ya era homosexual. ¿Cómo era realmente su vida? -A los trece años me gustaban los hombres y las mujeres. Pero todavía no había tenido ninguna experiencia sexual. Veira fue la primera persona… -¿Cree que ese hecho le cambió la vida? -Seguro, porque yo todavía no sabía bien lo que quería. Y aunque después traté de acercarme a las mujeres, cuando se enteraban que había sido "el chico del caso Veira", me miraban raro y se iban. Para la sociedad yo era un homosexual. Y cuando acumulás tanto rechazo, inconscientemente te vas perfilando para donde te empujan. -¿Alguna vez formó una pareja estable? -No. Eso para Malenna es algo imposible. Porque en algún momento se enteran de lo que pasé y se van. Es una cruz que llevo colgada y que la voy a llevar toda la vida. -¿Siente que Veira es el responsable de que Sebastián se haya convertido en Malenna? -En parte, sí. Pero tampoco me voy a hacer la víctima y decir que me puse hormonas, que me operé los glúteos y las lolas por lo que él me hizo. Seguro que influyó, así como también influyó la discriminación que me hizo la sociedad. Siento que Veira es culpable de mi homosexualidad pero no de mi travestismo. Claro que ese hecho me marcó para toda mi vida. Porque cuando yo tenía 16 años, los chicos del colegio me escupían, me pegaban y me tocaban diciendo: "Dale, vení, que vos sos el chico del Bambino". Todo eso me mataba. En la habitación de arriba, Nélida, la mamá de Sebastián-Malenna golpea las puertas con fuerza. Se escuchan gritos y su abuela baja y pide que por favor terminemos. Candelmo se frota la reina Alien que tiene tatuada en la mano izquierda -tiene seis tatuajes más distribuidos por todo el cuerpo-, acomoda unas cajas de muñecos de la serie Star Wars -guarda 155 en total- y posa para las últimas fotos: "A mi mamá todo esto la pone muy mal. Creo que está con un ataque de nervios. Hoy, cuando vio la nota de Intrusos -el programa que Jorge Rial conduce en América y que inició esta investigación-, quedó destrozada. No quiere que se vuelva a repetir aquella historia de corridas y de tener que estar todo el día encerrados en casa. Con todo lo que pasó, nos tuvimos que mudar tres veces". Antes de salir, acomoda una horma de zapato que está tirada en el piso: "Quiero confeccionar zapatos para travestis", afirma. La nota seguirá una hora después en un bar ubicado en el barrio de Palermo. Ahí, Jorge Rial la espera para hacer la primera entrevista que Malenna Candelmo aceptó dar para la televisión. Una vez que se apagan los reflectores, más tranquilo y con un vaso de whisky en una mano, continúa. -¿Y cuándo decidió transformar su cuerpo? -Fue hace unos meses. Después de ver la película Malena. Se trata de la historia de una chica que es violada y discriminada. Yo me sentí identificada y decidí operarme. En abril comencé a ponerme hormonas y a mis papás les dije que en realidad quería sacar un poco más de pecho. Pero después tuve que aclarar la situación. De entrada a mi papá no le gustó mucho, pero después lo aceptó. Es más, cuando me operé las lolas, el 8 de marzo de este año, me acompañó a la clínica. Ahí me gasté todos mis ahorros. -¿Y qué dijo cuando se enteró de que iba a trabajar en la calle como travesti? -Mi papá se enteró recién el sábado. Cuando se lo conté, miraba para otro lado. Creo que sintió mucha vergüenza. El es contador y va a ser muy duro entrar a su oficina pensando que todo el mundo lo va a estar señalando por lo que yo hago. Pero creo que ésa es mi vida y la tiene que respetar. El fotógrafo le pide una última foto. La idea es que Malenna tome con sus manos un recorte de la revista GENTE con una foto que fue publicada cuando Sebastián cumplió los 18 años. A los 18 años en la última foto que se conocía de él y que publicó GENTE. Pero Candelmo se niega: "Es que no me traen muy buenos recuerdos. En casa, después de mis dos intentos de suicidio -a los 16 y a los 18 años se cortó las venas y tuvieron que internarlo-, rompimos todas las fotos que tenía y no me hace muy bien volver a esos recuerdos". Antes de salir, la últimas dos preguntas: Candelmo llora en su casa al recordar los intentos de suicidio que tuvo a los 16 y 18 años. Muestra las marcas en sus muñecas y dice que sufrió una gran crisis depresiva cuando Veira quedó en libertad. -¿Qué desea hoy para su vida? -Encontrar una pareja, formar una familia y poder ser feliz. Aunque sé que para toda la gente siempre voy a ser el chico que el Bambino se violó. -¿Y qué le diría a Héctor Veira si lo tuviera cara a cara? -Lo miraría a los ojos y le diría que me arruinó la vida.
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