Hoy es común entre los adolescentes conocer a alguien, pasarse los contactos y descubrirse por la Web. Todo es posible. El doctor Juan Carlos Kusnetzoff responde las dudas más comunes.
"Hace una semana que chateo con una chica por Internet. Ahora ella me pide que le muestre mis pechos. Aunque sea con una computadora mediante, me da vergüenza. ¿Está bien?”
No está ni bien ni mal. En realidad, conviene respetar los estilos, las indicaciones educacionales y demás gustos elementales, en toda ocasión y ante cualquier medio. Lo importante es que le hagas saber tu incomodidad y no te sientas incómoda, sino respetada.
“Estoy enamorada de un chico que conocí por Internet. Todavía no nos vimos personalmente, pero él nunca me pregunto mi edad. Sé que tiene 23 años. Nunca le dije que yo tengo 16. ¿Se asustará cuando me vea?”
Internet tiene eso: en general, se ignora qué edad tiene la persona con la cual se intercambia información, lo que es poco prudente. Tampoco sabemos que tan sincera es la persona e ignoramos sus intenciones. A veces es peligroso exponerse uno mismo o compartir los datos personales. Y siempre conviene ser precavido.
“Tengo experiencias gays por la Web muy excitantes y una novia real que no me gratifica tanto. ¿Soy gay?”
Es muy probable que seas homosexual. Y eso está determinado por lo que mencionás, es decir, por la satisfacción sexual, que te produce el vínculo con otros hombres.
“Vi el Facebook de mi hija de 15 años abierto y le descubrí una conversación erótica con un compañero de clase. ¿Puedo decirle que eso no está bien, le saco el tema sin aclararle que vi la charla o no tengo que hacer nada?”
No parece conveniente no hacer nada. Es muy probable que esté buscando hablar, dialogar e informarse sobre esos temas. Leer un libro juntas, comentar ilustraciones y responder preguntas es lo mejor que pueden hacer los padres frente a estas situaciones.
“Conocí a una chica en un boliche y, como vive muy lejos, mantuvimos relaciones sexuales por chat. Básicamente nos masturbamos viéndonos mutuamente. El tema es que hace dos semanas nos pudimos encontrar y el encuentro físico resultó bastante menos satisfactorio. ¿A qué puede deberse? Se supone que ya nos conocíamos bastante”.
El conocimiento no se reduce a conversar, ya sea personalmente o en un chat. La presencia física, con sus modalidades, es esencial para conocer realmente a alguien. La experiencia “en vivo y en directo” no es reemplazable por nada. Esa diferencia, se veía en siglos anteriores con las cartas. Hoy es con el chat e Internet.
Extractos del coleccionable "Las 1.000 preguntas que siempre te hiciste sobre sexo" del doctor Juan Carlos Kusnetzoff, médico psiquiatra y sexólogo.
"Hace una semana que chateo con una chica por Internet. Ahora ella me pide que le muestre mis pechos. Aunque sea con una computadora mediante, me da vergüenza. ¿Está bien?”
No está ni bien ni mal. En realidad, conviene respetar los estilos, las indicaciones educacionales y demás gustos elementales, en toda ocasión y ante cualquier medio. Lo importante es que le hagas saber tu incomodidad y no te sientas incómoda, sino respetada.
“Estoy enamorada de un chico que conocí por Internet. Todavía no nos vimos personalmente, pero él nunca me pregunto mi edad. Sé que tiene 23 años. Nunca le dije que yo tengo 16. ¿Se asustará cuando me vea?”
Internet tiene eso: en general, se ignora qué edad tiene la persona con la cual se intercambia información, lo que es poco prudente. Tampoco sabemos que tan sincera es la persona e ignoramos sus intenciones. A veces es peligroso exponerse uno mismo o compartir los datos personales. Y siempre conviene ser precavido.
“Tengo experiencias gays por la Web muy excitantes y una novia real que no me gratifica tanto. ¿Soy gay?”
Es muy probable que seas homosexual. Y eso está determinado por lo que mencionás, es decir, por la satisfacción sexual, que te produce el vínculo con otros hombres.
“Vi el Facebook de mi hija de 15 años abierto y le descubrí una conversación erótica con un compañero de clase. ¿Puedo decirle que eso no está bien, le saco el tema sin aclararle que vi la charla o no tengo que hacer nada?”
No parece conveniente no hacer nada. Es muy probable que esté buscando hablar, dialogar e informarse sobre esos temas. Leer un libro juntas, comentar ilustraciones y responder preguntas es lo mejor que pueden hacer los padres frente a estas situaciones.
“Conocí a una chica en un boliche y, como vive muy lejos, mantuvimos relaciones sexuales por chat. Básicamente nos masturbamos viéndonos mutuamente. El tema es que hace dos semanas nos pudimos encontrar y el encuentro físico resultó bastante menos satisfactorio. ¿A qué puede deberse? Se supone que ya nos conocíamos bastante”.
El conocimiento no se reduce a conversar, ya sea personalmente o en un chat. La presencia física, con sus modalidades, es esencial para conocer realmente a alguien. La experiencia “en vivo y en directo” no es reemplazable por nada. Esa diferencia, se veía en siglos anteriores con las cartas. Hoy es con el chat e Internet.
Extractos del coleccionable "Las 1.000 preguntas que siempre te hiciste sobre sexo" del doctor Juan Carlos Kusnetzoff, médico psiquiatra y sexólogo.