La importancia de perder la “VIRGINIDAD” anal
Son muchos los corrillos y grupos de hombres, adolescentes y mayores, que hablan en algún momento de su vida sobre el tema. Porque al igual que las mujeres, los hombres también “tenemos nuestras cosas…” y sin duda el screening del tacto rectal es una de ellas, aunque no sea una exploración exclusiva de los hombres…
Existen los que debido a su orientación sexual (o bien por ser más viciosillos), pueden verlo como algo cotidiano no necesariamente violento o que no resulte “tan especial”; por otra parte puede haber personas a las que les incomode la idea de que, algún día, una persona que no conocen les haga perder “su virginidad anal” y que bajo ningún concepto sucumbirán a tal exploración; y por último, podríamos encontrarnos con aquellos (entre los que yo me encuentro) que comprenden la necesidad de realizar dicha “pruebita” (porque en el fondo es una “bobá”, o me lo vais a comparar con un cateterismo …¿?) pero que nunca hemos dejado a nadie jugar en nuestro “jardín trasero”, y podríamos sentir una ligera tensión, en el momento previo a dicha consulta (no lo vamos a negar…).
Ánimo chico, no es el fin del mundo
De ahí quizás el motivo de realizar este post, a modo de concienciación, para comprender la importancia y función/rol que tiene dicha prueba; no porque no se sepa lo que vaya a decir y sea nada nuevo, sino por que a veces vemos dragones donde sólo hay salamandras…
El tacto rectal.
Habitualmente recurrido por humoristas en sus monólogos o programas (como Andreu Buenafuente hace poco en su programa “En el Aire”) el tacto rectal es una exploración que permite valorar el tamaño de la próstata y detectar si existen nódulos duros sugestivos de cáncer (además de ofrecer la posibilidad de recoger una muestra en otro tipo de situaciones o afecciones).
Este tacto rectal no tiene porqué ser molesto (y mucho menos doloroso) si el urólogo lo realiza con cuidado y sin prisas. Y yo añado, si se es profesional y sobre todo cordial y cercano con el paciente. Al fin y al cabo no deja de ser la intimidad de una persona; y ya sabemos que todas las personas no somos iguales (algo de lo que somos muy conscientes en el ámbito de la enfermería). De modo que algo fundamental para que esa experiencia sólo sea una más y no se saque de contexto es tratar de una manera cercana y afable a ese paciente (todos sabemos que puede variar nuestro “humor” de un día para otro). También hay que tener en cuenta que si se quiere sacar de contexto la situación, por parte de la persona, el hecho de la amabilidad puede llegar a ser irrelevante.
¿ Porqué se realiza esta prueba?
Lo que muchos hombres no tienen en cuenta es que su próstata se desarrolla desde que nacen (como el resto del organismo en general…) y llegados a los 40 – 50 se suele suceder en la mayoría de varones una hiperplasia (aumento de tamaño) benigna (no maligna) de próstata (HBP). La próstata, al crecer, puede ir comprimiendo progresivamente la uretra y provocar, por tanto, dificultad al orinar. Podríamos decir que es la “progresión natural” la que hace que suceda y se estima que un 90% de los hombres mayores de 80 años la padecen. Es el curso de la naturaleza…
Sin embargo, y teniendo en cuenta que sabemos que existen “crecimientos malignos”, será vital diferenciar si el crecimiento que sufrimos los hombres en nuestras próstatas son benignos o por el contrario hay crecimiento maligno, no? De ahí la importancia de perder la “virginidad anal”, por mucho que algunos se empeñen en darle más importancia que la que en realidad tiene. Y si no le parece suficiente motivo para que el médico/urólogo correspondiente le realice dicha prueba que se atenga a las consecuencias… que pueden ser devastadoras.
Próstata normal vs hiperplasia
Además es importante recalcar que entre el 30 y 40% de los varones de 50 a 80 años pueden tener cáncer de próstata sin síntomas clínicos (latente). En estos casos, una revisión prostática diagnosticará dichos cánceres (debido a su “facilidad”, rapidez y su bajo coste económico) si tenemos en cuenta que las manifestaciones clínicas del cáncer de próstata son muy parecidas a las de la HBP (hiperplasia benigna de próstata), por lo que a través de la clínica no puede diferenciarse entre un cáncer y un crecimiento benigno. La frecuencia del cáncer de próstata aumenta con la edad y es más frecuente en varones con familiares que han tenido cáncer de próstata.
Si existe un crecimiento maligno (cáncer) y se diagnostica en fase precoz (localizado) puede tratarse adecuadamente con excelentes resultados, de ahí la importancia de los chequeos y revisiones generalizadas para la población. Por otra parte si el crecimiento es benigno, se le podrá indicar si precisa tratamiento para mejorar sus síntomas miccionales.
Para revisar la próstata es obligatoria la realización de una buena historia clínica por un urólogo con experiencia, dedicando el tiempo necesario para que el paciente nos cuente todos sus problemas prostáticos, sexuales, etc… La historia clínica debe de completarse con una buena exploración física de los riñones, abdomen, vejiga, testículos y sobre todo de la próstata.
Tacto rectal en directo.
Además del tacto rectal, la revisión básica de la próstata debe incluir un análisis de sangre, determinando PSA (Antígeno Prostático Específico) y creatinina, (función del riñón) y un análisis de orina.
En determinados pacientes, puede ser aconsejable la realización de otras pruebas: test genérico para la detección de cáncer de próstata (PCA3), ecografía, flujometría, residuo miccional, etc. El urólogo debe decidir qué pacientes necesitan estas pruebas.
Quitémosle hierro al asunto, porque al fin y al cabo no deja de ser una “pruebita” más… que puede ahorrarnos más de un disgusto.
Son muchos los corrillos y grupos de hombres, adolescentes y mayores, que hablan en algún momento de su vida sobre el tema. Porque al igual que las mujeres, los hombres también “tenemos nuestras cosas…” y sin duda el screening del tacto rectal es una de ellas, aunque no sea una exploración exclusiva de los hombres…
Existen los que debido a su orientación sexual (o bien por ser más viciosillos), pueden verlo como algo cotidiano no necesariamente violento o que no resulte “tan especial”; por otra parte puede haber personas a las que les incomode la idea de que, algún día, una persona que no conocen les haga perder “su virginidad anal” y que bajo ningún concepto sucumbirán a tal exploración; y por último, podríamos encontrarnos con aquellos (entre los que yo me encuentro) que comprenden la necesidad de realizar dicha “pruebita” (porque en el fondo es una “bobá”, o me lo vais a comparar con un cateterismo …¿?) pero que nunca hemos dejado a nadie jugar en nuestro “jardín trasero”, y podríamos sentir una ligera tensión, en el momento previo a dicha consulta (no lo vamos a negar…).
Ánimo chico, no es el fin del mundo
De ahí quizás el motivo de realizar este post, a modo de concienciación, para comprender la importancia y función/rol que tiene dicha prueba; no porque no se sepa lo que vaya a decir y sea nada nuevo, sino por que a veces vemos dragones donde sólo hay salamandras…
El tacto rectal.
Habitualmente recurrido por humoristas en sus monólogos o programas (como Andreu Buenafuente hace poco en su programa “En el Aire”) el tacto rectal es una exploración que permite valorar el tamaño de la próstata y detectar si existen nódulos duros sugestivos de cáncer (además de ofrecer la posibilidad de recoger una muestra en otro tipo de situaciones o afecciones).
Este tacto rectal no tiene porqué ser molesto (y mucho menos doloroso) si el urólogo lo realiza con cuidado y sin prisas. Y yo añado, si se es profesional y sobre todo cordial y cercano con el paciente. Al fin y al cabo no deja de ser la intimidad de una persona; y ya sabemos que todas las personas no somos iguales (algo de lo que somos muy conscientes en el ámbito de la enfermería). De modo que algo fundamental para que esa experiencia sólo sea una más y no se saque de contexto es tratar de una manera cercana y afable a ese paciente (todos sabemos que puede variar nuestro “humor” de un día para otro). También hay que tener en cuenta que si se quiere sacar de contexto la situación, por parte de la persona, el hecho de la amabilidad puede llegar a ser irrelevante.
¿ Porqué se realiza esta prueba?
Lo que muchos hombres no tienen en cuenta es que su próstata se desarrolla desde que nacen (como el resto del organismo en general…) y llegados a los 40 – 50 se suele suceder en la mayoría de varones una hiperplasia (aumento de tamaño) benigna (no maligna) de próstata (HBP). La próstata, al crecer, puede ir comprimiendo progresivamente la uretra y provocar, por tanto, dificultad al orinar. Podríamos decir que es la “progresión natural” la que hace que suceda y se estima que un 90% de los hombres mayores de 80 años la padecen. Es el curso de la naturaleza…
Sin embargo, y teniendo en cuenta que sabemos que existen “crecimientos malignos”, será vital diferenciar si el crecimiento que sufrimos los hombres en nuestras próstatas son benignos o por el contrario hay crecimiento maligno, no? De ahí la importancia de perder la “virginidad anal”, por mucho que algunos se empeñen en darle más importancia que la que en realidad tiene. Y si no le parece suficiente motivo para que el médico/urólogo correspondiente le realice dicha prueba que se atenga a las consecuencias… que pueden ser devastadoras.
Próstata normal vs hiperplasia
Además es importante recalcar que entre el 30 y 40% de los varones de 50 a 80 años pueden tener cáncer de próstata sin síntomas clínicos (latente). En estos casos, una revisión prostática diagnosticará dichos cánceres (debido a su “facilidad”, rapidez y su bajo coste económico) si tenemos en cuenta que las manifestaciones clínicas del cáncer de próstata son muy parecidas a las de la HBP (hiperplasia benigna de próstata), por lo que a través de la clínica no puede diferenciarse entre un cáncer y un crecimiento benigno. La frecuencia del cáncer de próstata aumenta con la edad y es más frecuente en varones con familiares que han tenido cáncer de próstata.
Si existe un crecimiento maligno (cáncer) y se diagnostica en fase precoz (localizado) puede tratarse adecuadamente con excelentes resultados, de ahí la importancia de los chequeos y revisiones generalizadas para la población. Por otra parte si el crecimiento es benigno, se le podrá indicar si precisa tratamiento para mejorar sus síntomas miccionales.
Para revisar la próstata es obligatoria la realización de una buena historia clínica por un urólogo con experiencia, dedicando el tiempo necesario para que el paciente nos cuente todos sus problemas prostáticos, sexuales, etc… La historia clínica debe de completarse con una buena exploración física de los riñones, abdomen, vejiga, testículos y sobre todo de la próstata.
Tacto rectal en directo.
Además del tacto rectal, la revisión básica de la próstata debe incluir un análisis de sangre, determinando PSA (Antígeno Prostático Específico) y creatinina, (función del riñón) y un análisis de orina.
En determinados pacientes, puede ser aconsejable la realización de otras pruebas: test genérico para la detección de cáncer de próstata (PCA3), ecografía, flujometría, residuo miccional, etc. El urólogo debe decidir qué pacientes necesitan estas pruebas.
Quitémosle hierro al asunto, porque al fin y al cabo no deja de ser una “pruebita” más… que puede ahorrarnos más de un disgusto.