Cuando estábamos en el colegio aprendimos las “reglas del buen hablante y del buen oyente”, así como ciertas normas que en familia fueron reforzadas como buenos modales. ¿Sabías que estos te pueden hacer destacar entre una multitud con un solo gracias?
No solo demostrarán tu gentileza, también ese arte sutil que conocemos como feminidad.
Al recibir cumplidos
Por supuesto, existen cientos de ingeniosos tipos, desde los más osados hasta los más románticos; pero estos también incluyen una palabra de aliento por el buen trabajo de hiciste o por un gesto de compañerismo.
Cuando te piden ayuda
Ya sea un colega, tu mejor amiga de toda la vida o tus hijos, si vienen a ti en busca de consejos es porque confían en tu experiencia; además están demostrando vulnerabilidad. Después de conversar, no olvides decir “gracias” por haberme permitido ayudar.
El otro lado de la moneda
Nos referimos a cuando esa ayuda llega sin haberla pedido. Por ejemplo, cuando un vecino te ayuda al abrir la puerta del estacionamiento, ese no-instructor que te ayudó a calibrar la elíptica en el gimnasio, entre otros. ¿Por qué estar a la defensiva? Solo necesitas decir “gracias”.
Errores – horrores
Nada cuesta más que reconocer que nos hemos equivocado. Por eso, trata de no echarle la culpa a quien te lo diga, sino optar por decir “gracias” y seguir dando tu mejor esfuerzo.
Inesperados
Todos los días habrá alguien a tu alrededor que hará algo bueno y desinteresado. Sé un poco más detallista y no temas en darle las gracias de forma espontánea. Créenos, causarás una buena impresión que será más que duradera.
No solo demostrarán tu gentileza, también ese arte sutil que conocemos como feminidad.
Sigue leyendo y descubre esos instantes en que es válido dar las gracias:
Al recibir cumplidos
Por supuesto, existen cientos de ingeniosos tipos, desde los más osados hasta los más románticos; pero estos también incluyen una palabra de aliento por el buen trabajo de hiciste o por un gesto de compañerismo.
Cuando te piden ayuda
Ya sea un colega, tu mejor amiga de toda la vida o tus hijos, si vienen a ti en busca de consejos es porque confían en tu experiencia; además están demostrando vulnerabilidad. Después de conversar, no olvides decir “gracias” por haberme permitido ayudar.
El otro lado de la moneda
Nos referimos a cuando esa ayuda llega sin haberla pedido. Por ejemplo, cuando un vecino te ayuda al abrir la puerta del estacionamiento, ese no-instructor que te ayudó a calibrar la elíptica en el gimnasio, entre otros. ¿Por qué estar a la defensiva? Solo necesitas decir “gracias”.
Errores – horrores
Nada cuesta más que reconocer que nos hemos equivocado. Por eso, trata de no echarle la culpa a quien te lo diga, sino optar por decir “gracias” y seguir dando tu mejor esfuerzo.
Inesperados
Todos los días habrá alguien a tu alrededor que hará algo bueno y desinteresado. Sé un poco más detallista y no temas en darle las gracias de forma espontánea. Créenos, causarás una buena impresión que será más que duradera.