La cuestión es que casi todas las articulaciones de nuestro cuerpo están lubricadas con a un líquido viscoso, llamado líquido sinovial. Cuando hacemos algún movimiento brusco con los dedos o nos los apretamos, su reflexión repentina hace que la articulación se estire, por lo tanto, hay más volumen y menos presión. En el líquido sinovial hay gases disueltos, como nitrógeno, oxígeno y dióxido de carbono. En los gases, a menor presión, menos solubilidad (en este caso en el líquido sinovial) y entonces escapan en forma de burbuja. El chasquido que escuchamos, es cuando la burbuja alcanza la superficie y explota. A menor presión menor cantidad de gases en el liquido Este líquido tarda en absorber los gases unos diez minutos, así que para volverlos a hacer sonar deberemos esperar este lapso de tiempo. ¿Es malo sonarse los dedos? Contrariamente a lo que muchos piensan, aún no hay estudios científicos concretos que asocien sonarse los huesos a complicaciones como por ejemplo artritis. Un médico llamado Donald L. Unger pasó 60 años haciéndose sonar los dedos para ver si provocaba artritis. Luego mediante estudios y sus propias articulaciones como testigos, demostró que sonarse los dedos no provoca artritis y fue galardonado con el Premio lg Nobel de Medicina.