Fergie es un perro fiel, y no solo a su amo. El noble can no se pierde ni un solo juego del Manchester United por televisión. Hasta deja de comer su platillo preferido para ver los regates de Rooney, ladra con pasión cada gol del Chicharito, gruñe ante las pifias de David De Gea y se duerme cuando lo ve a Berbatov sentado en el banco de suplentes.
Pero Fergie tiene un pequeño problema: pierde la cabeza con solo ver cualquier referencia al Liverpool, uno de los acérrimos rivales de su amado Man. United. El odio se multiplica al ver al uruguayo Luis Suárez, el polémico y peligroso delantero de los Reds.
Sin dudas, Fergie necesita asistir a unas clases para aprender a controlar la ira. Después de todo, el fútbol es un juego.