Artículo publicado en el blog de
Clicpsicologos - Psicólogo Online
La palabra emoción tiene diversos usos en nuestra cultura, aunque se utiliza preferentemente para referirse a sentimientos positivos o negativos producidos por determinadas situaciones. Las emociones son patrones de respuesta fisiológicas y conductas típicas que, además, en los seres humanos, van acompañadas de sentimientos.
El propio Charles Darwin sugirió que las expresiones humanas de emoción son respuestas innatas, no aprendidas, constituidas por un complejo conjunto de movimientos, principalmente de los músculos faciales. Darwin obtuvo dichas conclusiones observando diferentes culturas y sociedades, llegando a la conclusión de que no diferían en cuanto a la expresión emocional. Dichas aportaciones de Darwin fueron corroboradas por investigaciones más recientes entre las que destacan las llevadas a cabo por Friesen y sus colaboradores.
Por otra parte, a pesar de que las expresiones emocionales parecen ser innatas, en realidad los seres humanos solemos tener muy presente que dichas emociones pueden ser percibidas por las demás personas, y por eso las adaptamos en función del contexto. De hecho en múltiples ocasiones, las personas intentamos esconder nuestros verdaderos sentimientos, haciendo lo posible por parecer impasibles o incluso por mostrar una emoción diferente a la que realmente sentimos. En otras ocasiones también podemos exagerar nuestra respuesta emocional para asegurarnos de que los demás notan cómo nos sentimos. De este modo, aunque los patrones de movimientos musculares que acompañan a un determinado sentimiento están determinados biológicamente, dichos movimientos pueden ser controlados y modulados hasta cierto punto. Una investigación muy relevante al respecto fue la llevada a cabo por Ekman y sus colaboradores, en la que presentaron estímulos emotivos a personas de diferentes culturas, evaluando la diferencia entre la expresión de sus emociones cuando se encontraban solas o cuando estaban acompañadas por otras personas. Los principales resultados que obtuvieron fue que cuando las personas de diferentes culturas estaban solas, sus expresiones emocionales eran muy similares, mientras que cuando estaban acompañadas sus expresiones emocionales eran muy diferentes. De esta forma concluyeron que las personas de las diferentes culturas muestran las mismas expresiones emocionales, pero están sujetas a diferentes patrones culturales a la hora de expresarlas.
Por tanto y teniendo en cuenta las aportaciones de las distintas investigaciones, se puede afirmar que la expresión de las emociones es innata, si bien tanto las culturas como los diversos contextos ejercen una poderosa influencia a la hora de expresarlas.
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Por otra parte, a pesar de que las expresiones emocionales parecen ser innatas, en realidad los seres humanos solemos tener muy presente que dichas emociones pueden ser percibidas por las demás personas, y por eso las adaptamos en función del contexto. De hecho en múltiples ocasiones, las personas intentamos esconder nuestros verdaderos sentimientos, haciendo lo posible por parecer impasibles o incluso por mostrar una emoción diferente a la que realmente sentimos. En otras ocasiones también podemos exagerar nuestra respuesta emocional para asegurarnos de que los demás notan cómo nos sentimos. De este modo, aunque los patrones de movimientos musculares que acompañan a un determinado sentimiento están determinados biológicamente, dichos movimientos pueden ser controlados y modulados hasta cierto punto. Una investigación muy relevante al respecto fue la llevada a cabo por Ekman y sus colaboradores, en la que presentaron estímulos emotivos a personas de diferentes culturas, evaluando la diferencia entre la expresión de sus emociones cuando se encontraban solas o cuando estaban acompañadas por otras personas. Los principales resultados que obtuvieron fue que cuando las personas de diferentes culturas estaban solas, sus expresiones emocionales eran muy similares, mientras que cuando estaban acompañadas sus expresiones emocionales eran muy diferentes. De esta forma concluyeron que las personas de las diferentes culturas muestran las mismas expresiones emocionales, pero están sujetas a diferentes patrones culturales a la hora de expresarlas.
Por tanto y teniendo en cuenta las aportaciones de las distintas investigaciones, se puede afirmar que la expresión de las emociones es innata, si bien tanto las culturas como los diversos contextos ejercen una poderosa influencia a la hora de expresarlas.
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