Tu salud mental y física podría estar en riesgo.
Todos en algún momento hemos sido presas de grandes anuncios con mujeres atractivas anunciado cerveza o a hombres musculosos vendiendo jeans, sin embargo, lejos de distraernos mientras vamos al volante, estos espectaculares nos puede causar graves daños psicológicos y fisiológicos.
La psicoanalista de la UNAM, Yolanda Rendón habló de las consecuencias que puede tener en nuestra salud mental y física la contaminación visual que genera el uso desmedido de publicidad en las ciudades.
Durante la presentación de la Fundación por el Rescate y Recuperación del Paisaje Urbano, la especialista aseguró que la cantidad de información que recibe nuestro cerebro puede desencadenar trastornos mentales como elborder line o limítrofe.
Esta patología afecta las relaciones interpersonales, en la que el paciente experimenta alteraciones en el humor o estado de ánimo debido a una falla en el control de impulsos generados por una “nueva realidad”.
Nuestras emociones dependen del inconsciente que se forma a través de las vivencias y experiencias tempranas, cuando estás son alteradas, nuestro cerebro experimenta dificultad para distinguir la fantasía de la realidad”, dijo.
La investigadora asegura que los espectaculares dejan huellas en la memoria, a tal punto de no saber por qué un estimulo nos despierta tal impulso, pensamiento o emoción; a esto se le conoce como pérdida de juicio de realidad.
La cantidad de información exterior impide que nos conectemos con nuestro interior, es aquí cuando nuestro cerebro es incapaz de procesar tanta información para distinguir hasta donde llega la realidad”, explicó.
Estas tipo de emociones causadas por los estereotipos en los anuncios nos hacen desear cosas que no necesitamos y pensar en lo que no tenemos y queremos, lo que también puede conducirnos a la depresión.
Al ver un espectacular de una tienda con una chica joven y delgada, nos puede provocar inseguridad, ira o sentimiento de vacío, pues los estereotipos nos hacen creer que nunca igualaremos a la modelo”, dijo la investigadora.
Sin embargo, esta cantidad de emociones no sólo dañan a nuestro cerebro si no a nuestro organismo.
Asegura que la cantidad de cambios de estados de ánimo que experimentamos a causa de los pensamientos inducidos por los anuncios, ocasiona la producción de sustancias que pueden desencadenar dolores de cabezas, problemas de digestión o respiratorios.
Una de estas sustancias es la adrenalina, un neurotransmisor adictivo que segregamos cuando nos enfrentamos a emociones apasionantes, como los que puede causar un anuncio muy llamativo.
Cuando dejamos de experimentar momentos de satisfacción, nuestra sistema de recompensa se ve afectado y nos puede generar depresión y ansiedad”.
Esta misma saturación de anuncios causan fátiga y estrés que aumenta la producción de cortisol, una hormona que aumenta el daño oxidativo de nuestras células mismo que puede ocasionar enfermedades como el cáncer.