
Buenmozo, inteligente, poderoso; fueron los principales rasgos del rey Alejandro III de Macedonia (356 a.C. al 323 a.C.) Su padre, el rey Filipo II, hizo de Macedonia una potencia sobre las demás naciones griegas, pero fue ejecutado, haciendo de Alejandro su sucesor en el trono. El rey Alejandro emprendió de inmediato la principal empresa que su difunto padre perdió en el camino: la conquista del Imperio Persa. Con un ejército pequeño de 35.000 hombres, batalló sobre los persas, merced a su excelente organización y adiestramiento, así como al valor y al genio estratégico que demostró; las innovaciones militares introducidas por Filipo, como la táctica de la línea oblicua, suministraban ventajas adicionales. Alejandro conquistó victorioso el Asia Menor, Asiria, Fenicia, Egipto y la Mesopotamia. Pero cambió la faz del mundo conocido al tomar las capitales persas de Susa y Persépolis y conquistando a Persia y destronar al rey Darío III. Una vez conquistada la capital de los persas, Alejandro licenció a las tropas macedónicas que le habían acompañado durante la campaña y se hizo proclamar emperador, ocupando principalmente el puesto de los reyes aqueménidas de Persia. Enseguida lanzó nuevas campañas de conquista hacia el este: derrotó y dio muerte a Bessos y sometió Partia, Aria, Drangiana, Aracosia, Bactriana y Sogdiana. Dueño del Asia central y del actual Afganistán, se lanzó a conquistar la India , albergando ya un proyecto de dominación mundial. Aunque incorporó la parte occidental de la India, hubo de renunciar a continuar avanzando hacia el este por el amotinamiento de sus tropas, agotadas por tan larga sucesión de conquistas y batallas. Concibió entonces la idea de unificar a los griegos con los persas en un único imperio en el que convivieran bajo una cultura de síntesis. Para ello integró un gran contingente de soldados persas en su ejército, organizó en Susa bodas simultáneas de miles de macedonios con mujeres persas, y él mismo se casó con dos princesas orientales: Roxana y Sogdiana. Todas las naciones que Alejandro conquistó eran las únicas que el hombre conocía en ese tiempo, y así se reconoció que el joven macedonio había conquistado, pues, todo el planeta. Su imperio planetario fue llamado Imperio Helénico, con centro en las polis griegas, y pasó a ser llamado Alejandro Magno . Jamás perdió una batalla; la única batalla que perdió fue contra la muerte. Hospedado en el palacio de Nabucodonosor III en Babilonia, varios amigos suyos le atendieron en sus últimas horas de vida. Segundos antes de morir, sus soldados le preguntaron a quien iba a dejar el imperio, puesto que no tenía herederos, y Alejandro respondió a duras penas "Al más fuerte", sin más aliento, murió. Su muerte provocó un colapso en el imperio y, con el tiempo, su desaparición. Por el momento y desconociendo quien sería el más fuerte, su imperio planetario se dividió entre los cuatro principales líderes de su ejército:
- Tolomeo como gobernante de Egipto, se mantuvo aislado y estable desde el principio.
- Seleuco se instaló en la Mesopotamia y Siria, dominó después un territorio más amplio, ya que se adueñó de Asia , que estaba en poder de Antígono.
- Demetrio como rey en la Macedonia misma y con el hijo de Antígono Monoftalmos; conquistaron juntos Casandro y ocuparon también Grecia.
- Lisímaco obtuvo Tracia y el Asia Menor pero no logró fundar una dinastía ni consolidar sus dominios como lo hicieron Tolomeo, Seleuco y Demetrío.
¿PERO DE QUÉ MURIÓ?
Cortejo fúnebre de Alejandro.
No hay certeza cierta de que es lo que mató a Alejandro Magno . Se atribuye su muerte a la malaria, tan abundante en las fértiles regiones mesopotámicas en las que transitaba. Además de que todavía no pueden encontrar la tumba de Alejandro. Se han elaborado decenas de teorías sobre lo que pudo causar la muerte al joven. Hay quien cree que fue víctima de la malaria, la fiebre tifoidea o el virus del Nilo, aunque la hipótesis que siempre ha tenido más fuerza es la de que fue envenado. No es de extrañar. Los generales de Alejandro tenían un enorme poder (de hecho, sufrió varios motines antes de su muerte), y eran capaz de cualquier cosa por tomar el mando. De hecho, todos los familiares y herederos del emperador fueron asesinados tras su muerte por orden de Casandro, uno de los generales que aspiraba al trono. Aparte de los síntomas de la malaria que presentó Alejandro, agonizó con una aparición repentina de dolor epigástrico y retroesternal, que también pudo estar acompañado de náuseas y vómitos, algo recurrente en personas envenenadas.