El secreto de tu personalidad, presente, pasado y futuro se esconde en una pequeña elección que haces todas las mañanas de tu vida. Una elección que acaba determinando cómo se va a desarrollar el resto de tu día y, consecuentemente, de tu vida. Por algo dicen que el desayuno es la comida más importante.
Y es verdad. Así desayunas, así eres.
1. Si desayunas un tazón de cereales con leche entera…
…eres una persona apegada al pasado, una persona de costumbres. De hecho, llevas desayunando exactamente lo mismo desde que empezaste a comer comida solida. En cuestiones gastronómicas innovas menos aún que en la cama. Tanto es así que cuando tus amigos empezaron a hablarte de algo llamado “brunch”, tú pensaste que se trataba de una nueva marca de arroz inflado chocolateado. Tener una alta tolerancia a la rutina queda muy bien en el currículum, pero recuerda que la magia siempre se encuentra fuera de tu zona de confort.
2. Si desayunas un café con leche y nada más…
…durante un tiempo de tu vida quisiste mudarte a París y vestir todo de negro. Solo escuchabas música triste y, en tu mesilla de noche, se apilaban las lecturas profundas. Sin embargo, no sabes muy bien cómo, has acabado con una hipoteca, un trabajo a 10 minutos de tu casa y planteándote tener hijos. Incluso has dejado de fumar. La única adicción que te queda es al café, lo único que persiste de aquel sueño de juventud que se te empieza a escurrir entre los dedos.
3. Si desayunas tostadas con mantequilla y mermelada…
…te gusta disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Eres un hedonista y haces lo que te apetece en cada momento sin pensar en las consecuencias. Tienes claro que no quieres llegar al final de tus días pensando en todo el azúcar que podrías haber comido y no comiste por querer estar a la moda siendo sano. Sobre todo cuando al final te estás muriendo igual. Piensas que, efectivamente, la vida no está hecha para contar calorías sino para comérselas y eso es lo que haces todas las mañanas.
4. Si desayunas bollería industrial…
…en tu vida hay un lema: nada de drogas duras ni blandas, solo bollería industrial. ¿Para qué llenar tu cuerpo de sustancias extrañas no reguladas por la ley pudiendo hacerlo de química supuestamente segura? Eres el Lady Gaga del desayuno, un rara avis al que no le importan esas miradas de desdén que atraen sus gofres, palmeras y cañas. Tú no necesitas que tu comida sea natural porque ya lo eres tú mismo. El que no entienda tu amor por los donuts no puede entenderte a ti. Quien quiera quererte tendrá que hacerlo tal y como sean tus niveles de colesterol en sangre.
5. Si no desayunas nada…
…estás muy loco. Eres un temerario pero, como nunca te han llegado los ahorros para hacerte motero, vives al límite saltándote la comida más importante del día. Porque, ¿qué narices es eso de tener que ingerir alimentos nada más levantarte? Desayunar es de nenazas, todo el mundo lo sabe. Además, tú nunca te mareas. Si de repente te sientas en cualquier lugar sin venir a cuento es solo porque tú eres un espíritu libre que hace lo que le da la gana en cada momento.
6. Si desayunas bagels…
…estás siempre a la última de todas las tendencias. Por eso ya no eres hipster sino muppie. Tú sabes la importancia de practicar deporte y no solo de contarlo en las redes. Sobre todo para olvidar que a los dos minutos de empezar a correr casi echas el hígado por la boca... Sabes que invertir tiempo por la mañana en elaborar un desayuno sano es invertir en futuro. No importa si llegas tarde al trabajo. El dinero no es lo más importante. Poder empezar el día subiendo a Instagram una foto bonita de tu desayuno, sí.
Y es verdad. Así desayunas, así eres.
1. Si desayunas un tazón de cereales con leche entera…
…eres una persona apegada al pasado, una persona de costumbres. De hecho, llevas desayunando exactamente lo mismo desde que empezaste a comer comida solida. En cuestiones gastronómicas innovas menos aún que en la cama. Tanto es así que cuando tus amigos empezaron a hablarte de algo llamado “brunch”, tú pensaste que se trataba de una nueva marca de arroz inflado chocolateado. Tener una alta tolerancia a la rutina queda muy bien en el currículum, pero recuerda que la magia siempre se encuentra fuera de tu zona de confort.
2. Si desayunas un café con leche y nada más…
…durante un tiempo de tu vida quisiste mudarte a París y vestir todo de negro. Solo escuchabas música triste y, en tu mesilla de noche, se apilaban las lecturas profundas. Sin embargo, no sabes muy bien cómo, has acabado con una hipoteca, un trabajo a 10 minutos de tu casa y planteándote tener hijos. Incluso has dejado de fumar. La única adicción que te queda es al café, lo único que persiste de aquel sueño de juventud que se te empieza a escurrir entre los dedos.
3. Si desayunas tostadas con mantequilla y mermelada…
…te gusta disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Eres un hedonista y haces lo que te apetece en cada momento sin pensar en las consecuencias. Tienes claro que no quieres llegar al final de tus días pensando en todo el azúcar que podrías haber comido y no comiste por querer estar a la moda siendo sano. Sobre todo cuando al final te estás muriendo igual. Piensas que, efectivamente, la vida no está hecha para contar calorías sino para comérselas y eso es lo que haces todas las mañanas.
4. Si desayunas bollería industrial…
…en tu vida hay un lema: nada de drogas duras ni blandas, solo bollería industrial. ¿Para qué llenar tu cuerpo de sustancias extrañas no reguladas por la ley pudiendo hacerlo de química supuestamente segura? Eres el Lady Gaga del desayuno, un rara avis al que no le importan esas miradas de desdén que atraen sus gofres, palmeras y cañas. Tú no necesitas que tu comida sea natural porque ya lo eres tú mismo. El que no entienda tu amor por los donuts no puede entenderte a ti. Quien quiera quererte tendrá que hacerlo tal y como sean tus niveles de colesterol en sangre.
5. Si no desayunas nada…
…estás muy loco. Eres un temerario pero, como nunca te han llegado los ahorros para hacerte motero, vives al límite saltándote la comida más importante del día. Porque, ¿qué narices es eso de tener que ingerir alimentos nada más levantarte? Desayunar es de nenazas, todo el mundo lo sabe. Además, tú nunca te mareas. Si de repente te sientas en cualquier lugar sin venir a cuento es solo porque tú eres un espíritu libre que hace lo que le da la gana en cada momento.
6. Si desayunas bagels…
…estás siempre a la última de todas las tendencias. Por eso ya no eres hipster sino muppie. Tú sabes la importancia de practicar deporte y no solo de contarlo en las redes. Sobre todo para olvidar que a los dos minutos de empezar a correr casi echas el hígado por la boca... Sabes que invertir tiempo por la mañana en elaborar un desayuno sano es invertir en futuro. No importa si llegas tarde al trabajo. El dinero no es lo más importante. Poder empezar el día subiendo a Instagram una foto bonita de tu desayuno, sí.