Hola Taringueros hoy les voy a contar del mejor trabajo que tuve. Todo comienza, al terminar la secundaria. Tenía 17 años y estaba embolado de estudiar, así que busqué trabajo, lo primero que conseguí fue vendiendo libros, era tranquilo limpio y quedaba cerca de mi casa, pero la dueña era de TERROR, nos maltrataba mucho a mi compañera y a mí. Después conseguí trabajo en un taller de tapicería, me encantaba la onda de ese taller. Las diferentes muestras de telas exhibidas en las paredes, el olor a aceite de las maquinas de coser, y el excelente trato por parte de mis jefes. Nunca conocí a personas más detallistas, cada trabajo tenía que quedar PERFECTO, por más que fuese un asiento de auto, hasta un sillón todo quedaba impecable. Mi tarea era la limpieza, de los pisos, del mostrador y del taller, pasado un tiempo, comenzaron a darme mis primeros trabajos de costura, después de explicarme y ponerme a prueba con la costura de dos puntos, cocía fundas de guitarras y de asientos de auto. Era un trabajo muy agradable, llegaba temprano, trabajaba hasta medio día y cada 15 días cobraba. Una tarde el hijo del dueño llamó por teléfono, para decirme que abría una reunión con los empleados, estando en la reunión el dueño nos explico que trasladarían el local a un nuevo lugar, y que los costos eran demasiados, así que tendrían que prescindir de algunos empleados, unos de ellos fui yo. Nos pagaron 2 meses juntos a modo de fondo de desempleo. En fin trabajé 5 excelentes meses. Paso un mes, la plata que había ganado se termino, así que busque otro trabajo. En este punto muchos me preguntan ¿y tus viejos no te daban plata? Bueno la verdad es que en mi casa el dinero nunca sobro, vivíamos con el sueldo de mi viejo, había veces que el dinero no alcanzaba para los gatos diarios, menos para darle a 4 hijos para que salgan de joda. Un buen día, un amigo llamo para preguntarme si quería ayudarlo en un trabajo, tenía que hacer una pequeña remodelación en un local. El trabajo consistía en dejar en condiciones un par de paredes con manchas de humedad, y pintarlas. Nunca explico donde era el trabajo, solo que pasaría a buscarme a mi casa temprano para comprar los materiales, y luego pasaríamos por el local a trabajar. El local era una joyería, pequeña pero muy pintoresca. No era de esas grandes joyerías lujosas, que espantan a la gente común, si no una más pequeña. Una decoración simple muy elegante, con hermosos cuadros Europeos y muebles antiguos. Los dueños eran una pareja mayor, el era de Polonia y ella Argentina. Pensamos que el trabajo pedíamos hacerlo en un día, pero era demasiado lo terminamos en 3 días. al tercer día de trabajo, ya dirigiéndome al local, mi amigo llamo por teléfono, su novia estaba en labor de parto, realmente no podía ir a trabajar. Quedamos en que me pagaría como ayudante, pero dadas las circunstancias, y considerando que yo terminaría más del 50% del trabajo, el pago total del trabajo era de mitad y mitad. Mientras trabajaba, a la señora Irma (la dueña), le gustaba charlar, hablamos de todo un poco, le conté un poco de mi vida y de lo linda que era su joyería. Ella por su parte, contaba como comenzaron con la joyería, todos los trabajos que realizaron para distintas personas importantes acá en Argentina, anillos de oro para Mirtha Legrand, cadenas de oro para Sandro y algunos más. Una vez terminado el trabajo, querían pagarme, pero les comente un poco la situación de mi amigo, y que le pagaran a él, ya que el que tomo el trabajo fue Carlos mi amigo. Este simple gesto los sorprendió de sobre manera, remarcaron lo honesto que fui y el hecho de no haber aceptado el dinero cuando pude hacerlo. La verdad no me pareció un gesto de nobleza en lo absoluto, actué por simple lógica, Carlos tomo el trabajo, lo cobra y me paga, así de simple. Pasado una semana, Carlos llamo por teléfono había cobrado y me pagaría. Estando en su casa, me pago el 50% como acordamos, y me presento a su bebe, hermoso y completamente sano. Contaba que fue a cobrar, y que esta pareja le pidió, mi teléfono. Una mañana, estaba cortando el pasto de mi casa, y escucho a mi vieja llamándome, alguien quería hablarme por teléfono, era el señor Budny (el dueño de la joyería), tenía que instalar una nueva vitrina, y quería que yo lo hiciera. La instalación era bastante complicada, la vitrina quedaría situada en una esquina, y a su vez tenía que acoplarse con el mostrador. Después de muchos dolores de cabeza, y de correrlo de lugar muchas veces lo terminamos, Luego la señora Irma me pregunto algo que me sorprendió, ¿cómo organizarías está vitrina? Saco del mostrador un pequeño busto para exhibir collares, y algunos anillos y un par de relojes de bolsillo bañados en oro, haber como lo haces, me dijo dando unos pasos Asia atrás. La vitrina contaba con dos estantes de vidrio, lo primero que pensé, fue donde pondría el busto, arriba quedaba muy alto, abajo en el centro parecía una buena idea pero deslucía las demás cosas, lo puse en la esquina derecha ligeramente inclinado hacia el centro, los anillos en el estante de arriba para que relucieran, y los relojes al lado del busto, esta organización pareció gustarle a la señora Irma. La señora Irma llamo a su esposo y ambos lo miraron. Me gusta! Exclamo el señor Budny, asintiendo y acercándose para mirar más de cerca. Ambos se miraron, y pidiéndome un momento se fueron a una evitación detrás de los mostradores, pasado unos minutos el señor budny me llamo, estaba sentado en la silla al lodo de mesa de trabajo. -Juan tenemos una propuesta para usted. Me dijo mirando a su mujer. -hace un tiempo, que estamos buscando un empleado nuevo que tenga ganas de trabajar, ¿le interesa? . Me dijo mirándome fijo, la verdad no savia que decir, esto era justo lo que buscaba, traté de hablar lentamente para no parecer más desesperado de lo que estaba. -sí, Bueno pero no sé nada de joyas. Le respondí, tratando de ser lo más honesto posible, así supieran, que mi intensión era seria. -Tranquilo Muchacho! Todo eso se puede solucionar. Me dice riendo y mirando a su esposa. De ahí en más, fue toda una nueva etapa, había mucho que aprender, mucho que trabajar y mucho que aportar. El señor Budny (nunca supe su nombre de pila jajaja ) , era un hombre alto y robusto, calvo con una barba rubia, que le daba un aspecto serio y sofisticado, la verdad es que era una persona muy agradable, divertida y un joyero excepcional. La señora Irma también era muy agradable, siempre sonriendo, era bajita con unos hermosos ojos azules con el pelo largo, siempre perfectamente arreglado, unas personas maravillosas. En el tiempo que trabajé con ellos aprendí muchas cosas, los diferentes tipos de gemas, como diferenciar una real de una falsa, y las muchas formas que existen de moldear oro, para hacer hermosas piezas de joyería. La verdad no lo consideraba un trabajo, era toda una experiencia donde cada día aprendía algo nuevo, algo que de otro modo nunca abría aprendido. Cada momento que pase, en ese maravilloso lugar que hoy solo vive en los recuerdos, y ocupa un lugar especial en todas las personas que alguna vez lo conocieron. El último año que trabaje ahí, el señor Budny estaba muy enfermo, y me conto de una tradición que tenían en su pueblo en Polonia, que era regalarle un anillo al aprendiz de joyero, se saco el anillo que tenia puesto y me lo regalo. Me sentí tan conmovido, por la historia, por la tradición. El señor Budny falleció 2 meses después. Hoy solo me quedan los recuerdos, de aquella maravillosa experiencia, la verdad me duele el no haber seguido la tradición como joyero, pero sé que algún día tendré mi joyería y continuare con la tradición. Hasta entonces me queda seguir trabajando para alcanzar esa meta. Para los que siempre me hinchan los huevos acá las certificadas Gracias por pasar
Te cuento del mejor trabajo que tuve en mi vida.
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