Edward Bloom siempre fue un gran relator de sus acontecimientos. Viajaba frecuentemente, e iba acumulando experiencias que recrean con detalles sus narraciones llenas de aventuras. Eran cuentos que iba enriqueciendo cada versión y su poderos encanto se gana la adhesión de su pueblo de Alabama. De todos modos Will sigue sin creerle sus aventuras.
Estos derivan en especial del relato, dividido en dos tiempos. Uno es el actual, en el que Bloom recibe en su tiempo de enfermo recibe a Will quien ha estado distanciado por un largo tiempo. Vuelven al pasado para contar las aventuras juveniles de Eduard desde que descubrió que el pueblito le quedaba chico y salio a vivir su propia vida.
El segundo invita a participar de la fantasía: es como un libro de cuentos en el que hay brujas hombres lobos cantoras siamesas, gigantes, y fenómenos de circo. . En el otro, en cambio, hay alguna nota falsa, además un soporte dramático que se va debilitando con el avance del tiempo y personajes sin mayor desarrollo.
El encuentro con el gigante al que todos le temen en realidad un solitario victima; la llegada al escondido paraíso donde todo el mundo anda descalzo porque hay un pasto en lugar de cemento. Las grandes apariciones del GRAN PEZ; la visita nocturna de los chicos a la casa de la bruja con su ojo anticipa la imagen de la propia muerte.
Se manifiesta libremente cuando pasa por lo fantástico que cuando llega la ora de descubrir su tramo con la realidad: las sugerencias, en su caso, hablan más que las explicaciones. Tampoco se lo advierte muy a gusto al pulsar la cuerda sentimental que remata el drama familiar.
Todo el elenco brilla. Desde Ewan McGregor y Albert Finney (los dos rostros de Bloom) hasta Billy Crudup en un papel (el del hijo) que al lado de los otros corre riesgo de desdibujarse. Entre los "invitados" que hacen apariciones breves hay por lo menos dos dignos de mención: Steve Buscemi, y magnate de Wall Street, y Helena Bonham-Carter, irreconocible como bruja.
Sin duda, el mundo fantástico mundo de Bloom se ha inventado es mas colorido e interesante que ese en el que ha vivido de verdad. Y la indagación de Willy solo lo llevara a descubrir que el muro que separa la realidad de la ficción es muy permeable: acaso solo se trate de aplicar una mirada política al modesto espectáculo del mundo cotidiano para descubrir sus secretas bellezas.
Estos derivan en especial del relato, dividido en dos tiempos. Uno es el actual, en el que Bloom recibe en su tiempo de enfermo recibe a Will quien ha estado distanciado por un largo tiempo. Vuelven al pasado para contar las aventuras juveniles de Eduard desde que descubrió que el pueblito le quedaba chico y salio a vivir su propia vida.
El segundo invita a participar de la fantasía: es como un libro de cuentos en el que hay brujas hombres lobos cantoras siamesas, gigantes, y fenómenos de circo. . En el otro, en cambio, hay alguna nota falsa, además un soporte dramático que se va debilitando con el avance del tiempo y personajes sin mayor desarrollo.
El encuentro con el gigante al que todos le temen en realidad un solitario victima; la llegada al escondido paraíso donde todo el mundo anda descalzo porque hay un pasto en lugar de cemento. Las grandes apariciones del GRAN PEZ; la visita nocturna de los chicos a la casa de la bruja con su ojo anticipa la imagen de la propia muerte.
Se manifiesta libremente cuando pasa por lo fantástico que cuando llega la ora de descubrir su tramo con la realidad: las sugerencias, en su caso, hablan más que las explicaciones. Tampoco se lo advierte muy a gusto al pulsar la cuerda sentimental que remata el drama familiar.
Todo el elenco brilla. Desde Ewan McGregor y Albert Finney (los dos rostros de Bloom) hasta Billy Crudup en un papel (el del hijo) que al lado de los otros corre riesgo de desdibujarse. Entre los "invitados" que hacen apariciones breves hay por lo menos dos dignos de mención: Steve Buscemi, y magnate de Wall Street, y Helena Bonham-Carter, irreconocible como bruja.
Sin duda, el mundo fantástico mundo de Bloom se ha inventado es mas colorido e interesante que ese en el que ha vivido de verdad. Y la indagación de Willy solo lo llevara a descubrir que el muro que separa la realidad de la ficción es muy permeable: acaso solo se trate de aplicar una mirada política al modesto espectáculo del mundo cotidiano para descubrir sus secretas bellezas.