Existen platillos que no lucen para nada apetecibles pero que su sabor es inigualable, esos que probablemente probamos como parte de un reto o simple valentía y que ahora son parte de nuestros gustos culposos. Aquí te presentamos esos platillos que no querrás ver pero sí probar.
Pancita o menudo
Unos la aman y otros la detestan. La pancita, también conocida como menudo, se prepara en América Latina y Europa, sobre todo en España. Su ingrediente principal es estómago de vaca y se acompaña de chile y especias. En México, la pancita tiene la fama de poder curar la resaca por su picor y sabor. Su origen es incierto, pero hay registro de su preparación desde el siglo XVI, en el libro Arte de Cozina, de Diego Granado en España.
Tostadas de pata
Las tostadas de pata se preparan con pata de res, vinagre y especias para terminar su cocción con vinagre y lograr que sepan a escabeche. Aunque está cortada en trozos, su textura es gelatinosa y gomosa, por lo que a muchas personas no les apetece en absoluto. Sin embargo, los que se atreven a probarla, aseguran que es uno de los ingredientes más sabrosos que puede llevar una tostada.
Patas de pollo
En muchas partes del mundo, las patas de pollo se comen como un entremés. En las patas de pollo no hay mucha carne de músculo, la mayoría es piel y tendones por lo que su textura es gelatinosa. En México, se consumen con caldo o simplemente como aperitivo y se hierven; en China, las consumen fritas o a fuego lento en una salsa condimentada; en Trinidad y Tobago se cuecen en agua y se remojan con pepino, cebolla y pimienta en los días festivos. Otros países como Jamaica, Filipinas o Perú, también las consumen en un sinfín de presentaciones, por lo que podemos asegurar que es un platillo sumamente versátil.
Ostiones
El ostión es un molusco que se consume en muchos países por la gran versatilidad de preparaciones que tiene. Se pueden consumir frescos, ahumados, en vinagre, secos o gratinados y horneados con queso. Sin embargo, a muchas personas no les agradan por su apariencia desagradable, similar a la de un ojo y su consistencia acuosa.
Gusanos de maguey
El gusano de maguey es oriundo de México. Crece en las pencas del agave y es uno de los manjares más representativos de nuestro país con gran prestigio mundial, de la misma manera que los escamoles. Se fríe y puede ser un aperitivo o como acompañamiento del platillo principal, puesto que su producción y consumo es muy caro.
Huitlacoche
También conocido como Cuitlacoche, es un hongo que se da en el maíz. La mezcla de estos dos ingredientes crea una preparación típica y muy consumida en México. El huitlacoche es considerado un manjar mexicano, muchas veces comparado con las trufas francesas. Se puede consumir en quesadillas, guisado con epazote, como relleno para tamales, o como parte de sopas y crepas en los restaurantes.
Era conocido desde la época prehispánica y es fuente de gran cantidad de recursos nutricionales, como aminoácidos esenciales, grasas esenciales, Omega 3, Omega 6 y antioxidantes.
Era conocido desde la época prehispánica y es fuente de gran cantidad de recursos nutricionales, como aminoácidos esenciales, grasas esenciales, Omega 3, Omega 6 y antioxidantes.
Manitas de puerco
Se pueden consumir capeadas, en salsa verde o roja o en escabeche. Para los catalanes, las manitas de puerco en salsa y con tocino es uno de los platos más típicos; en México también se consumen.
Sesos
En muchas culturas se come el cerebro de los animales como caballos, reses, monos, pollos y cerdo, pero son preparados de distintas maneras. En México los que más suelen comerse son de res, cerdo y borrego, en tacos o quesadillas. En la cocina francesa también se emplean para realizar platos típicos como el cervelle de veau cuya traducción literal es cerebro de ternera y su preparación se hace simplemente acompañándolo con un poco de mantequilla.
Moronga
Una combinación de sangre, especias como orégano y menta, cebolla y chiles se vierten en el intestino del cerdo para cocinarlos por varias horas. Es un embutido que muchos ni siquiera se atreven a probar por su color y saber que está hecha de sangre, sin embargo, su sabor es delicioso e incomparable con cualquier otra salchicha.
Ojo
Casi siempre servido en taco, el ojo de res, chivo o borrego, suele comerse en muchas regiones de México; normalmente en puestos ambulantes donde la gente se reúne para calmar el hambre. El taco de ojo es parte de la tradición culinaria mexicana, es grasoso y pastoso, por lo que a muchas personas, aunque lo prueben, la imagen del ojo no se desvanece de su cabeza. A pesar de los prejuicios a su alrededor, el taco de ojo es considerado un manjar de la comida diaria de México.