Sacha Baron Cohen, actor que cobró fama mundial gracias a su personaje de Borat en la película homónima, protagonizó un escándalo en la alfombra roja de los Oscar.

El actor ya había sido advertido por la Academia que no le iban a permitir ingresar a la ceremonia vestido como su personaje en El Dictador, su última película. Sin embargo, el actor, caracterizado como General Aladeen, emitió primero un comunicado en el que aseguraba que el veto a su persona y a su país, la república norafricana de Wadiya, traería “inimaginables consecuencias”. Y así fue.
El actor llegó a la alfombra roja de los Oscar caracterizado como Aladeen, con su traje blanco de gala, escoltado por varias guardias femeninas y con una urna mortuoria con la cara del fallecido líder de Corea del Norte, Kim Jong-il.
“Tengo la oportunidad de traer a mi amigo con quien juego al tenis. Fue su sueño venir a los Oscar y esparcir las cenizas en la alfombra roja“, le dijo el Baron Cohen al conductor Ryan Seacrest, quien lo entrevistó en la alfombra roja, y acto seguido le arrojó un puñado de cenizas .
Ante la agresión, la gente de seguridad de la Academia se llevó al actor del sitio, mientras Seacrest no salía de su asombro.