Para los que no han leído la parte anterior:
Al poco rato...
Ahí está: la ciudad de Houston, Texas. O tan siquiera sus ruinas, porque de ciudad solo le queda el nombre. Si supongo bien, el doctor tuvo que haber ido al centro de tratamiento de aguas o lo que queda. Porque lo destruí todo. Solo espero que siga con vida.
Adentrándome en la ciudad no veo señal alguna de movimiento. Ni animales, humanos e inclusive zombies. Pareciera que todos se hubieran ido, desaparecidos espontáneamente. En nuestra última visita a este lugar fuimos sorprendidos por una manada de zombies. Pero ahora, no están. Posiblemente el escuadrón del doctor se haya hecho cargo de ellos.
Avanzo en la camioneta por la ciudad hasta que puedo ver el palacio municipal. Y a unas cuantas cuadras los cimientos de lo que alguna vez fue el centro de tratamiento de aguas de Houston. Usando unos binoculares puedo divisar una camioneta tipo Suburban del ejército estadounidense. Deben ser ellos. Piso el acelerador y me dirijo a las ruinas del edificio.
He llegado, vaya. Encuentro varios cuerpos rodeando la zona. Debieron de aniquilar a los zombies. La mayoría de estos cuerpos presentan agujeros en la frente o les falta la tapa de los sesos. Calculo aproximadamente una centena de cadáveres. Bueno, un problema menos del cual preocuparse. Por si acaso oculto la camioneta en unos edificios cercanos.
Agarro mi escopeta. Uso la linterna de mi escopeta para explorar el lugar. Entonces encuentro una compuerta oculta entre los restos del edificio, pareciera que intencionalmente fuera tapada. La ocultaron para que no fuera encontrada. Abro y es un conducto con escaleras que luce como una entrada/salida al laboratorio. Así que comienzo el descenso hacia las instalaciones.
He llegado, aún brillan en baja intensidad uno que otro foco en este mar de oscuridad. Luce todo muy desordenado, así no estaba cuando me fui. Ni siquiera el monstruo de David hizo esto. No, es más reciente. Avanzo cautelosamente por el laboratorio para evitar recibir un disparo de manera accidental o intencional.
Es como si hubieran buscado algo. Quizás los documentos que sustraje cuando vine. Stevenson los quiere. Él sabía que el laboratorio no sería destruido por la explosión, solo quería despachar a los rebeldes para que no fueran problema alguno para cuando él viniera.
Escucho pisadas, muy rápidas para ser infectados. Probablemente sean los soldados que lo acompañaron. Aun así por seguridad apago la luz de la escopeta. De alguna manera el virus también ha aumentado ligeramente mi capacidad para ver en la oscuridad. Aprovecho esta habilidad para moverme y saber que está ocurriendo aquí.
Oigo unas voces claramente, me voy acercando al origen de éstas. Piso algo, es muy suave para ser un objeto de oficina. Con la poca luz que se me proporciona puedo ver que es un cuerpo. Por lo que alcanzo a observar le dispararon, porta uniforme de soldado. Maldición, esto no me da buena leche.
Avanzando el trayecto que las voces me guían llego a lo que parece ser el centro del laboratorio. Sí, así es. Aquí es donde maté por segunda vez a Williamson. En el fondo se encuentra la pared que rompí al impactar después de que ese bastardo me lanzará. Veo a un trío de personas en el centro del sector, están discutiendo. Un momento, hay alguien sentado ahí. Por sus prendas de vestir he de suponer que es George, carajo. No me luce bien este asunto. Escucho que discuten algo:
- Tell us, Doctor Stevenson. What is supposed that you and your men were doing here? I thought you were in Dallas, isn’t it?
- Well, yes. That’s true.
- So, why are you here?
- You know it, Marcus.
- I think that you mean to that body that I and my men recovered days ago. It looks like a monster. That thing isn’t human.
- It was a human, just like me, like you… like your brothers. Actually, it’s David.
- Don’t mention again my brothers or I swear for God that I will cut your tongue and put it in your fucking ass!
- Calm down, Marcus. George and David understood this; they knew what this virus can do. But you, you still being a simple student with basic knowledge in virology.
- Shut up!
- No, you shut up. You don’t know a thing about the Z-117. The Z-115 in comparison with this is nothing, that’s all, nothing. But this, this thing is the most powerful bioorganic weapon ever made by the man.
- I know it, doctor. And you’ll help me to make me better. Just like you did it with David.
- You don’t know what you’re talking about, Marcus. This virus is just too powerful, even for the best soldier. You need the Z-116 to control it; there is no other way to control the Z-117. Don’t you see? Until I have the Z-116, the Z-117 is useless.
- So in that case, you are going to get it, doctor.
- Stupid kid, don’t you know?
- What are you talking about?
- The only samples of the Z-116 are in two places in the entire world: Spain and the Antarctica. At least that you have an airplane or a boat with enough fuel for the travel. You cannot reach it.
- That wouldn’t be a big problem. If my contacts in Florida still alive, they could give me a vehicle and go to those places.
- You won’t have my help, little bastard.
- Your choice: help me and you also will get the body. Or refuse and die in this moment.
- First tell me where you have the body.
- At the city hall, you didn’t know about that place. Am I right?
- After all, you are kind of smart. But not smart as me. Release me or die right now.
- Don’t make me laugh, Stevenson. We killed all your men, who is going to kill me? You, tied to this chair?
- No… him. Lucio, fire!
En ese momento, sin saber cómo, levanto mi arma y abro fuego contra los hombres que rodean al doctor. Ya había matado a dos, excepto a ese tal Marcus que de alguna manera se ha escapado. Maldito. Me acerco al doctor y lo libero de sus ataduras. Entonces me explica la situación:
- Lucio, fortuna la mía que has llegado en el momento idóneo. ¡Vamos, tenemos que ir por ese hombre!
- ¿Cómo supo que estaba ahí?
- Intuición, pude ver una sombra y supuse que eras tú. En fin, apúrate, tenemos que ir a por ese cabrón.
- Alto ahí doctor. Usted no se me va sin darme algunas respuestas.
- ¡¿Qué respuestas, de qué me está hablando teniente?! ¡Tenemos que apresurarnos o se nos escapará!
- ¡Cálmese a menos que quiera un bonito hoyo entre ceja y ceja!
- Está bien, baja el arma. Dime, ¿qué quieres saber chico?
- Primero, ¿quién es ese hombre?
- Marcus Williamson, hermano de George y David. Supongo que los recuerdas durante tu última visita a Texas.
- Por supuesto, si yo mismo acabé con la mutación de David y eliminé a George.
- Ahora que tienes tus respuestas, ¿podemos ir ya?
- Alto ahí doctor. Eso no es todo.
- ¡Lucio, no tenemos tiempo!
- Claro que lo tenemos, escuché lo suficiente. Sabemos dónde está, en un momento le daremos caza. No se preocupe, ahora por favor tome asiento y siga respondiendo.
- Ay, maldición, está bien.
- Por lo que alcancé a oír, él tiene cuerpo de David. Dígame, ¿para qué lo quiere?
- Quiere ser como tú, un súper soldado, pero mejor.
- ¿Y usted?
- No debería de…
- ¡Respóndame maldición o le volaré la tapa de los sesos!
- Está bien. A sabiendas de que tú lo matarías y se convertiría en ese monstruo, creí que sería una excelente oportunidad para estudiar los efectos del Z-117.
- Antes, ¿a qué se refería cuándo dijo “Justo como lo hizo con David”? Explique eso.
- Te mentí, nunca fuiste el primer súper soldado. David fue el primero. Cuando el virus aún se encontraba en fase de pruebas, quisimos imitar a los europeos y empezamos nuestra busca de candidatos con inmunidad al Z-115. David fue el primero junto con otro, su nombre era Thomas. David era un comandante del ejército ya retirado que meses antes había sido encontrado culpable de asesinar a su esposa, argumentando que lo estaba engañando. Nuestras primeras búsquedas eran en las prisiones con presos condenados a cadena perpetua o pena de muerte. Para que de alguna manera lograrán redimirse, sirviendo a la ciencia. Sentenciado a una vida en prisión fue sustraído de ésta y lo trajimos al laboratorio. Después de semanas de exhaustivas pruebas solo David había sobrevivido, Thomas no aguantó y sucumbió a las pruebas físicas. Un par de meses después hubo una contingencia en el laboratorio. Tuvimos problemas con unas sustancias y las instalaciones tuvieron que ser evacuadas. Aparentemente, David usando sus nuevas habilidades logró escapar y se escondió. Posteriormente se unió a “New Alliance”; fue un fugitivo muy buscado pero nunca damos con su paradero. Pasaron los meses y entonces fue cuando ocurrieron los ataques a nuestras instalaciones y empezó el brote. El resto de la historia creo que ya la sabes.
- Otra cosa, ¿qué buscaban usted y su escuadrón además del cuerpo de David?
- Información. Todo lo que se pudiera sobre el virus y sus efectos. Incluso existían avances de la cura que me son necesarios para seguir con mi investigación a partir de tu sangre. También habían datos sobre los demás virus: Z-116, Z-117 y Z-118.
- Usted mencionó que con ayuda del Z-116 se puede controlar el Z-117, ¿a qué se refería?
- El Z-117 solo se puede provocar mediante la muerte de un súper soldado. Dota de grandes habilidades al reanimado, como usted pudo observar con David. Sin embargo, con el Z-116 el sujeto puede intercalar además de aumentar notablemente las habilidades del sujeto. ¿A qué me refiero? Bueno, no se necesitaría morir para pasar al estado del Z-117, sería absolutamente a voluntad. Sería el arma perfecta para cualquier guerra.
- ¿Y el Z-118?
- Las últimas investigaciones que los españoles hicieron sugieren una mejora “estética” por así decirlo al Z-117. Tendría las capacidades de la mutación surgida por éste último pero sin convertirse en ese monstruo, como usted lo llama. Seguiría siendo humano, al menos, en el aspecto externo. Aunque esto claro, es pura teoría.
- Si uno de estos virus, infectará a alguien que no fuera inmune, ¿qué pasa?
- Por los últimos reportes que recibí de España, los efectos de éstos son absolutamente perjudiciales para lo que queda de la especie humana.
- ¿Cómo afecta?
- Bien, infectar a una persona sana con cualquiera de estos lo haría mutar como David, pero sin control. La fuerza de un súper soldado combinada con la falta de inteligencia de un zombie. Un total caos. Y con diferentes variaciones por cada uno.
- ¿Y si a un zombie se le infectará con estos virus?
- Un poco peor, no muta tanto. Pero aumentan sus habilidades físicas y cognitivas. Por ejemplo podrían tener sentido de manada, usar armas, coordinarse. Un verdadero ejército de no muertos. Se me olvidó mencionar, en ambos casos, tu capacidad de mimetismo dejaría de funcionar. Porque ya no serías uno de ellos, ellos contendrían el Z-116 o Z-117, por ejemplo, y tú solamente el Z-115. Ya no te verían como un semejante. Ahora serías visible, vulnerable a sus ataques.
- Vaya, eso sí que me sería desfavorable.
- Te podría decir más, si encontrará esa información. Buscamos por todas partes y no la encontramos. Marcus no la robó, no sé qué le pudo haber pasado. David no tuvo por qué haberla robado, tampoco le era de utilidad.
- Es su día de suerte, tenga.
- Pero, ¿cómo?
- La encontré y me la llevé creyendo que este lugar también sería destruido.
- Bueno, pues gracias. ¿Algo más que quieras saber?
- Una cosa más, ¿por qué se hizo una orden de aprehensión en contra mía por supuesto desacato de órdenes?
- ¿Qué se hizo qué?
- ¿No lo sabía?
- La verdad no, tendría que consultarlo con el general Smith.
- Bien, gracias aun así, doctor. Mejor váyase, supongo que la camioneta de afuera es suya.
- Lo era, Marcus robó las llaves. Quizás ya se encuentre en la alcaldía.
- Yo me encargaré de él y devolveré el cuerpo de David a usted. Venga conmigo, quizás nos podamos llevar una camioneta de esos cabrones, una de carga nos serviría si queremos transportar el cuerpo. ¿No le parece?
- Tiene razón.
- Veamos que tenían estos cabrones. Una carabina M4 con un par de cargadores y un revólver calibre .45, bien es algo. Tenga usted la pistola, esperará afuera. Usted aún le debe esa cura al mundo, dispare para defenderse. Vamos.
- Bien, vale.
Salimos de las instalaciones por la escalera de emergencia y nos dirigimos caminando hacia el ayuntamiento para que no nos vean llegar. Nos escondemos en las ruinas de los edificios y empezamos a hacer un plan. Después me bajo y sigilosamente cruzo la calle y el parque para llegar hasta la cabecera municipal. He arribado, hora de entrar.
De una patada abro las puertas fuertemente y puedo divisar rápidamente que me encuentro rodeado de una docena de hombres armados. Encaro el fusil en cuestión de un parpadeo y empiezo a disparar. Sin que ellos se dieran cuenta, han muerto.
Meto el otro cargador y sigo avanzando por el edificio. Encuentro no tanta resistencia como esperaba, no recordaba que son los remanentes de “New Alliance”. Sigo avanzando por el complejo eliminando a todo aquel que se interponga entre mí y mi objetivo. Maldición, ya no tengo munición en la carabina, mejor la tiro ya no me sirve.
Ahora desenfundo las escuadras y sigo mi camino de exterminio de soldados. Ahí va uno, otro a mi derecha, tres a la izquierda. Todos mueren, que fácil me ha resultado. Oh, otro se oculta en las sombras, no lo creo amigo. He despejado mi camino pero me he acabado la munición de las escuadras. Las enfundo y encaro la escopeta. No encuentro a Marcus, ¿dónde estará el maldito?
Me encuentro en la oficina del alcalde, carece de iluminación. Un foco encima de su escritorio parpadea, hay algo sobre éste, algo grande, como un cuerpo. Atrás veo una figura humana con algo en su mano, pareciera un frasco con un líquido oscuro en su interior y entonces la persona dice:
- Lieutenant Gutierrez, what a pleasure to have you here. I suppose that you came here for the body of my brother, don’t you?
- You are right, Marcus. Just give me the body and nobody gets hurt, alright?
- We both know that you’re lying. That’s why I took this.
- What’s in the glass?
- David’s blood infected with Z-117.
- So, what you’re going to do?
- Drink it.
- Don’t even move or you’ll have lots of buck shots all over your body.
- Too late, lieutenant. *gulp*
- Damn it.
En acto reflejo le vació todas mis municiones en mi escopeta sobre Marcus y cae muerto… pero no del todo. Se levanta con todo su cuerpo perforado por mis postas, pero no muere. Rápidamente recargo al tope la escopeta y le vuelvo a disparar todo el cargador, pero no cae. Solo lo empujan mis disparos, esto no puede ser bueno.
De repente su carne se regenera, factor de curación, maldición. Entonces, lo peor viene: la mutación. Su piel empieza a engruesarse formando una especie de caparazón, los dedos de sus pies y manos empiezan a alargarse tomando la forma de garras. Sus dientes se convierten en filosos colmillos del tamaño de mi dedo medio y sus ojos son tan grandes como del diámetro de una botella de un aspecto amarillo rojizo y unas pupilas tipo felinas.
Empieza a correr hacia mí con la intención de taclearme pero apenas consigo esquivarlo. Enardecido se abalanza otra vez contra mí, pero esta vez no falla. Me lanza contra las paredes y se rompen, termino en la zona verde del cabildo. Que hueco he formado.
Logro ponerme en pie, aunque muy adolorido. No sé cómo no se me rompió algún hueso, supongo que mi sistema óseo se endureció con las mutaciones del virus, al menos, eso creo.
Entonces, Marcus toma impulso y salta casi aplastándome. Es muy rápido, demasiado para mí. Creo que más rápido que su hermano, solo que este es más como un animal, tan siquiera David podía razonar. Eso puede ser un impedimento, la existencia del raciocinio nos vuelve más lentos. Pero él no, es una verdadera bestia.
Recargo otra vez con mis últimas rondas la escopeta, apunto a sus ojos pero logra esquivar todos los perdigones. Maldición, sin cartuchos. Hora de usar los revólveres. Son .357, las balas más rápidas para armas cortas hechas por el hombre. Empiezo a disparar, pero no hacia él, sino hacia dónde se mueve. Como si fuera “Space Invaders”.
Se cubre los ojos con sus garras y a pesar de mi velocidad de recarga y buena puntería, no le he hecho ni un solo daño. Además las municiones se me empiezan a agotar, estas son mis últimas piñas. Este es el momento, todo o nada. Ven bastardo, vamos a bailar un poco.
Sin titubear corro a toda velocidad hacia él, con los revólveres en mano abro fuego contra él. Se cubre y corta las balas con sus garras como si fueran pan, esto no puede ser bueno. Me ha, atravesado. Maldición, no, no puede ser. Como pude ser tan despistado.
Me alza como si nada con sus dedos atravesando cada vez más mi abdomen y pecho. Quiero gritar, pero no puedo, ya no tengo aire en mis pulmones. ¿Será este mi fin? Después de todo lo que he hecho, muero como un simple perro, todo por lo que he peleado, ha sido en vano. Acá termina la historia del teniente Lucio Joaquín Gutiérrez Urbina, exlíder del quinto regimiento de infantería del Ejército Mexicano.
Mi vista se torna muy borrosa, veo que Marcus lentamente empieza a alzar su otra mano, creo que me quiere cortar la cabeza. Si pudiera quitarme estas garras, quizás mi factor de curación detendría la hemorragia y el sangrado pararía, pero creo que no será así.
Aún tengo un revólver en mi mano izquierda, pero sin balas. La piña está afuera esperando una bala, pero ya no tengo. Meto mi mano en mi bolsillo derecha y encuentro un objeto de metal, un poco oxidado. Es una bala, mi bala del suicidio. Si tan solo pudiera cargar. Muevo mi mano hacia la piña y meto la bala, cierro el revólver y pulso el martillo. Logro alzar el revólver apuntando hacia el ojo de Marcus y al mismo tiempo que él dirige su otra mano hacia mi rostro jalo el gatillo. El proyectil sale disparado y perfora su ojo izquierdo.
Quita sus manos de mí, la hemorragia, ha parado. Mis sistemas se recuperan, pero él… Se está retorciendo del dolor, quizás fue un daño parcial. Desenfundo mis cuchillos y corro hacia él y lo derribo con lo que tengo de fuerza. Con mis manos firmes ambos filos atraviesan sus ojos y perforan su cerebro. Ya no se mueve, ha, ha muerto, finalmente.
Caigo desmayado, he perdido mucha sangre.
- ¿Dónde estoy? ¿Por qué está todo blanco?
- Vaya, veo que lo lograste. Sabía que no me decepcionarías.
- ¿Pero qué…?
- ¿Me extrañabas hermanito?
- ¡Luis, no lo puedo creer! Pero, ¿cómo? Estás muerto.
- Mi cuerpo murió, pero mi espíritu no. No me podía ir sin despedirme de ti.
- Luis, *sniff* lo siento tanto. Todo esto es mi culpa, tu muerte, todo
- Oye, para de llorar. No es tu culpa, yo decidí entrar en el ejército, si morí, fue mi culpa. Sabía a lo que me metía.
- No digas eso, de no haber sido por mí, nunca te habrías enlistado. No habrías muerto.
- Tranquilo, Lucio. Oye, no podemos cambiar el pasado. Vive tu presente, el futuro te depara grandes cosas. Créeme, lo he visto.
- No creo, quizás esto sea una alucinación mía.
- Sé que no crees en Dios, pero él cree en ti. Ten fe, esperanza, aunque esto sea una alucinación como dices, no quiere decir que sea falso. He venido a darte ánimos, a que no renuncies a tus objetivos.
- Luis…
- No tengo mucho tiempo, tengo que irme. Nos veremos después, un favor dile adiós a mamá y papá. Diles que siento lo de mi muerte.
- Alto, no te vayas, te necesito.
- Ya no más. Despierta, Lucio.
- Despierta, Lucio. Vamos, aún te necesitamos con vida.
- ¿Doctor, qué, qué ocurrió?
- Estabas perdiendo mucha sangre, creí que te perdía. Es un alivio ver que aún respiras.
- ¿Ocurrió algo en mi corta ausencia?
- No, nada de nada. Marcus está muerto, creo que nuestra misión ha terminado.
- ¿Algo más?
- Solo que estabas balbuceando mientras estabas inconsciente, decías un nombre: Luis.
- Creo que sí.
- En fin, en pie soldado. Tenemos que llevarnos estos cuerpos, no podemos dejarlos expuestos y que cualquier cabeza de chorlito se acerque y se los lleve. Vamos.
- Está bien, doctor, lo que usted diga.
Recojo mis armas, creo que ya no tengo munición. Quizás los muertos aún tengan algo encima. Luis, si estás viéndome donde sea que estés, gracias hermano.
Una hora después...
Bien, hemos puesto los cuerpos en la camioneta del doctor. Las llaves estaban en el escritorio de Marcus, vaya suerte. Afortunadamente no superaban los 150 kilogramos, y con mi fuerza incrementada no representaron gran problema.
He hurtado de los cadáveres de los soldados y apenas he conseguido recargar ambos cargadores de mis escuadras, un cargador de la carabina. Supongo que se les agotó la munición, eran los remanentes de “New Alliance”. Tarde o temprano tendrían que sucumbir, o a nosotros o a los muertos. Sus días ya estaban contados.
Bien, he dejado mis revólveres y escopeta en el asiento de copiloto, no me sirven sin munición, quizás solo como garrotes. Encendemos nuestras camionetas y partimos a toda marcha hacia Dallas, no sin antes haber vaciado lo que había de combustible en los tanques de los vehículos que encontramos.
Dos horas después...
Nos acercamos a la ciudad, pero antes de arribar nos topamos con un convoy militar conformado por tres vehículos, quizás sea el general. Entonces me desvío del trayecto del doctor y me adentro en las llanuras para bloquearles el paso, al fin y al cabo es una Jeep. A toda velocidad freno a unos pocos metros de los vehículos militares y ellos hacen lo mismo. Bajo de mi camioneta y me pongo frente a los soldados, que me están apuntando con sus armas, en cualquier momento podrían disparar. Es él, el general Smith.
- Remember me, general?
- Lieutenant, is that you?
- Obviously, I’m back baby.
- Why?
- Because you made a reward for me. Why? Just because I disobey your orders?
- Not just that, I know that you have information that could expose the governments of the world.
- So? What are you going to do? Shoot me?
- If it’s necessary, I will.
- So what are you waiting for, coward?
- Soldiers! Aim…
- Stop! –Grita el doctor Stevenson pulsando el martillo del revólver apuntando al general.
- George? What are you doing? Are you collaborating with this terrorist?
- He isn’t a terrorist, Abraham.
- Your first name is Abraham?
- Calm down Lucio, this isn’t time for jokes. General, he helped me to recover the body of George. And not just that, he saved from his brother Marcus and killed his mutation. That’s right, we got another body. He has made more for the cure in the last weeks that you in five years in this war. And don’t forget that he is the only immune person in the world that we know; he is the solution to this. If you kill him, you’ll have to kill me too, the only scientist that can finish with this illness. So tell me Abraham, what are you going to do?
- Soldiers, keep down your guns. Get on the vehicles and get back to Dallas. You win this time, Gutiérrez. And officer, I am going to quit that reward for your head, be happy, you are a free man, once again.
Ya una vez solucionadas nuestras diferencias, todos los presentes volvemos a nuestros vehículos y arrancamos rumbo a Dallas. Afortunadamente no tuve que usar las pocas municiones que me quedan, espero poder obtener más munición en la ciudad, también más provisiones. No podría aguantar mucho tiempo con lo que tengo, ya estoy en las últimas.
Después de unos 15 minutos hemos llegado a la ciudad texana. Nos abren las puertas y bajamos de los vehículos. El general me da órdenes de acompañarlo a él y al doctor Stevenson a su laboratorio, tenemos asuntos que discutir.
- So, tell me lieutenant, is there something else that me and the American Army can do for you? We’re at your service.
- Well, actually it is. I need more ammo and supplies.
- What kind of ammo and how much?
- At least a box of ammunition of each caliber that I have.
- And those are?
- .12, 9mm, .357 and 5.56x45 mm. Also I’ll need two magazines for Beretta 92 and one for a M4.
- You’ve got them and the supplies too. I’ll send a couple of soldiers to give you what you need.
- Thanks a lot, general.
- Something more?
- Now that I think about it, I need other stuff.
- Like what?
- First of all, I need Stevenson.
- What?!
- You heard me. I need him and also an airplane, with enough fuel for a travel to Spain. And also a squad of your best soldiers.
- Did you just lose your mind?! I can’t let you do that, lieutenant!
- You just don’t understand. Tell him what you explained me at Houston, doctor.
- What is he talking about doctor?
- I didn’t have to tell you, general. But in Spain, there could be a solution to this.
- Why?
- They have the equipment, technology, all that I need for get a cure, or at a least an antivirus for the Z-115.
- I thought that they could have more.
- That’s not all, Abraham. They also have other virus: Z-116 and Z-118. I have the Z-117 and the Z-117-1 inside the bodies of the Williamson’s brothers. But without the 116 the 117 is useless. I need it, so in that way the subject can control the Z-117.
- And the subject is our dear lieutenant Gutiérrez. Am I right?
- Yes, with those viruses with him, I could research more about this. We could even, I don’t know, turn a zombie into a human. Just think about the possibilities, they are infinite. If you give him what he asked to you, we’ll finish all this shit.
- I believe in what George is telling me, Lucio. I’ll give you what you need. If once for all we could end with this nightmare, I’ll do whatever I can so you can finish your mission.
- Thanks a lot, general.
- Stay at the city for two days. In that time I’ll get you what you need. I know about a couple of pilots from the Air Force that could help you. And I also have the team that you want; they’re the best from the city. I think that you already know them.
- Who are them?
- The same soldiers that you were about to shoot some hours ago.
- Oh, right. Well, thanks general. See you later. Bye.
Salgo de la sala mientras que el general y el doctor siguen conversando. Necesito descansar un poco, hoy casi muero por otro monstruo. El doctor mencionó la variante Z-117-1, ¿será acaso el 117 en un humano promedio? Posiblemente así sea, en fin, debí ser infectado, ¿no? Pero no muestro signos de mutación, ahora que recuerdo George me mencionó inmunidad también a los demás virus.
Que sueño, creo que dormiré en los asientos traseros de mi Jeep, no se me asignó un barracón como la anterior ocasión, no importa, me iré en dos días. Ahí está mi camioneta, hora de descansar.
Horas después...
Me ha despertado un golpeteo en una de las puertas de la camioneta, es el general. ¿Qué querrá? Le abro y empezamos a dialogar:
- Good night, lieutenant. Sorry for disturbing you.
- No problem, what brings you to my “house”?
- Um, well, I want to give you this.
- What is it?
- A uniform, from our army.
- Cool, look, it’s from my size.
- Oh please, look at the inscription in the chest.
- Let me see, here says: “Captain Gutiérrez”. Wait, what?!
- It’s a gift, for your services to this community. Even after that I put a reward for your head.
- Thanks, and from what am I captain?
- From the seventh squad of infantry of the American Army.
- Which is…?
- The same squad that will go with you to Spain.
- It’s an honor, general.
- Also, here you have your magazines, totally loaded.
- Oh, thanks.
- Here’s your ammo. Is less that you wanted, because of your trip you cannot have a lot of weight. I hope you don’t have problems with that. They’re enough for your weapons.
- Incredible, hey I have something to ask you for, Smith.
- You can tell me.
- For coming here, I faked my death to the Mexican Army. So this, that I am live, let’s keep it as a secret, for the moment. Because if they know about my abilities and all this stuff, it could cause problems.
- Don’t worry about it, captain. I’ll keep the secret.
- Thanks, and well, I better go back to sleep. Good night, Abraham.
- Good night, Lucio. See you tomorrow; we’re going to have a meeting with your new team at Stevenson’s laboratory, 12:00 p.m.
Guardo lo que el general me dio en la parte trasera de la camioneta, bien, eso es todo. Debería de hacer inventario, veamos que tenemos:
• Remington 870: 25 cartuchos (8 por tubo). Nota personal: Creí que solo le cabían 7.
• 2 Beretta 92: 60 balas (15 por cargador, 4 cargadores).
• Carabina M4: 60 balas (30 por cargador, 2 cargadores.)
• 2 Revólveres Python: 50 balas (6 por piña).
• 2 cuchillos.
Creo que con esto bastará, lo que no sé, ¿a qué parte de España iremos? Podría ser donde fuera: Salamanca, Madrid, Barcelona, Sevilla, Toledo, hay varios lugares. Eso se verá mañana, mientras tanto a dormir.
A la mañana siguiente...
¿Qué hora marca el reloj de la camioneta? Vaya, las 11:45 de la mañana. No se me vaya a hacer tarde, por suerte el laboratorio queda a 10 minutos del estacionamiento, así que no debería de preocuparme. Me pongo el uniforme gringo, vaya es más cómodo que el de mi madre patria. En fin, me pongo mis pistoleras y enfundo los cuchillos y corro hasta el laboratorio.
Pocos minutos después...
He llegado, justo a tiempo. Entro y todos están en una mesa con unos papeles, ¿de qué estarán hablando?
- Oh, captain Gutiérrez, we’re glad that you have come. Let me introduce you your new team:
• Lieutenant Rogers, expert in hand to hand combat.
• Sub Lieutenant Palmer, the fastest pistol in Dallas.
• Sergeant Harrison, one of the best military medics you ever known.
• Lance corporal Jackson, my favorite sniper.
• And private Jackman, he can fix your gun in a couple of seconds.
This, captain, is your new team. Best in Texas, so what do you think?
- Great, it’s an honor to command this squad. Nice to meet you guys, like Smith said I am the captain Gutiérrez, but you can call me Lucio. I don’t like formality. OK, so Abraham, tell us our objective.
- Um, OK. You are going to use a Learjet 60, one of the fastest private jets in the world. We found it at the airport, it could belong to a rich guy, but he maybe is dead, capacity: 10 persons. Whatever, your destination: the University of Salamanca. There are the viruses that Stevenson wants.
- That’s right soldiers; the place has been secured by the Spanish army. And for what I know there is a partner of mine, the doctor Juan Alvarez. He has the viruses.
- That’s right, doctor. But there is a problem, the Learjet just can reach a distance of 2,772 miles and Salamanca is 4,832 miles from Dallas, according to our scientists. You are going to make a scale at an aircraft carrier located in the middle of the Atlantic Ocean that belongs to the NATO, to resupply your fuel, we don’t know if they still alive prepare to fight if it’s necessary.
- It sounds easy.
- Not so fast Rogers, after you get the fuel at the carrier, you will make another scale at the airport of Lisbon, Portugal. Or you won’t reach Salamanca, at least you want to walk or in the best of the possible cases: drive a distance of 292 miles through infected territory, if you survey the crash. I think that flying is your best chance.
- All right, captain, we’ll do it.
- OK, captain. By the way, I didn’t present you the pilots: captain McDougal and Corporal Truman.
- Nice to meet you, gentlemen. Thanks for your services to this mission.
- Captain, you and your team will land at Salamanca, go to the University, get the viruses –whatever it costs-, get back to the jet, scale in Lisbon, again in the carrier and back in Dallas. Do it as faster as you can, we don’t have time to waste.
- Got it, general. I’m sure that my new team and I won’t have any troubles.
- I know it, captain. You fly tomorrow, at 4:00 a.m., I’ll wait for you at the airport. You can go, sleep, relax; you’ll need your energies.
Salimos todos los presentes del laboratorio y volvemos a nuestros hogares. No me gusta hablar mucho, solo cuando es necesario. Siempre he sido reservado, sobre todo con la nueva gente. Él que calla, otorga.
Debo de volver a mi camioneta, ahí duermo después de todo. Afortunadamente los asientos son cómodos. Bien, aquí estoy. Dormiré, luego voy a cenar y vuelvo para descansar. Para finalmente partir mañana a Salamanca.
A la mañana siguiente...
Hora de partir. Tomo las llaves de la Jeep y las guardo en mi bolsillo. Me pongo las pistoleras y cargo mis armas cortas. Tomo el M4 y lo cargo al igual que mi escopeta. Los cuelgo en mi espalda y enfundo los cuchillos. Guardo los cargadores y municiones de la escopeta y revólveres en mi pernera y bolsillos del uniforme. Salgo del vehículo dejando ahí mi ropa y lo que sea que tenga ahí. Y empiezo a caminar al aeropuerto, es temprano.
He llegado al aeropuerto y me acompañan mi nuevo pelotón. El general nos da un discurso:
- Soldiers, I wish you the best of the lucks. I know that maybe not all you will survive, that’s for sure. The future isn’t written. Take care; this flight may take like a half day. Inside of the jet are your backpacks with supplies, there is also some food and water inside. The doctor George Stevenson will go with you, he has to talk with Juan Alvarez. Don’t worry; the pilots know the location of the carrier. Well, I think that’s all. Good luck.
Vaya, el doctor viene que sorpresa. Podría sernos de gran utilidad, nunca se sabe. Hora de partir, le entrego las llaves de mi Jeep al general, que la cuide mientras no estoy. Ya estoy dentro, que cómodo se ve. Me siento junto a la ventana y veo el avión despegar mientras el general se despide. España, prepárate. Adiós América.
Al poco rato...
Ahí está: la ciudad de Houston, Texas. O tan siquiera sus ruinas, porque de ciudad solo le queda el nombre. Si supongo bien, el doctor tuvo que haber ido al centro de tratamiento de aguas o lo que queda. Porque lo destruí todo. Solo espero que siga con vida.
Adentrándome en la ciudad no veo señal alguna de movimiento. Ni animales, humanos e inclusive zombies. Pareciera que todos se hubieran ido, desaparecidos espontáneamente. En nuestra última visita a este lugar fuimos sorprendidos por una manada de zombies. Pero ahora, no están. Posiblemente el escuadrón del doctor se haya hecho cargo de ellos.
Avanzo en la camioneta por la ciudad hasta que puedo ver el palacio municipal. Y a unas cuantas cuadras los cimientos de lo que alguna vez fue el centro de tratamiento de aguas de Houston. Usando unos binoculares puedo divisar una camioneta tipo Suburban del ejército estadounidense. Deben ser ellos. Piso el acelerador y me dirijo a las ruinas del edificio.
He llegado, vaya. Encuentro varios cuerpos rodeando la zona. Debieron de aniquilar a los zombies. La mayoría de estos cuerpos presentan agujeros en la frente o les falta la tapa de los sesos. Calculo aproximadamente una centena de cadáveres. Bueno, un problema menos del cual preocuparse. Por si acaso oculto la camioneta en unos edificios cercanos.
Agarro mi escopeta. Uso la linterna de mi escopeta para explorar el lugar. Entonces encuentro una compuerta oculta entre los restos del edificio, pareciera que intencionalmente fuera tapada. La ocultaron para que no fuera encontrada. Abro y es un conducto con escaleras que luce como una entrada/salida al laboratorio. Así que comienzo el descenso hacia las instalaciones.
He llegado, aún brillan en baja intensidad uno que otro foco en este mar de oscuridad. Luce todo muy desordenado, así no estaba cuando me fui. Ni siquiera el monstruo de David hizo esto. No, es más reciente. Avanzo cautelosamente por el laboratorio para evitar recibir un disparo de manera accidental o intencional.
Es como si hubieran buscado algo. Quizás los documentos que sustraje cuando vine. Stevenson los quiere. Él sabía que el laboratorio no sería destruido por la explosión, solo quería despachar a los rebeldes para que no fueran problema alguno para cuando él viniera.
Escucho pisadas, muy rápidas para ser infectados. Probablemente sean los soldados que lo acompañaron. Aun así por seguridad apago la luz de la escopeta. De alguna manera el virus también ha aumentado ligeramente mi capacidad para ver en la oscuridad. Aprovecho esta habilidad para moverme y saber que está ocurriendo aquí.
Oigo unas voces claramente, me voy acercando al origen de éstas. Piso algo, es muy suave para ser un objeto de oficina. Con la poca luz que se me proporciona puedo ver que es un cuerpo. Por lo que alcanzo a observar le dispararon, porta uniforme de soldado. Maldición, esto no me da buena leche.
Avanzando el trayecto que las voces me guían llego a lo que parece ser el centro del laboratorio. Sí, así es. Aquí es donde maté por segunda vez a Williamson. En el fondo se encuentra la pared que rompí al impactar después de que ese bastardo me lanzará. Veo a un trío de personas en el centro del sector, están discutiendo. Un momento, hay alguien sentado ahí. Por sus prendas de vestir he de suponer que es George, carajo. No me luce bien este asunto. Escucho que discuten algo:
- Tell us, Doctor Stevenson. What is supposed that you and your men were doing here? I thought you were in Dallas, isn’t it?
- Well, yes. That’s true.
- So, why are you here?
- You know it, Marcus.
- I think that you mean to that body that I and my men recovered days ago. It looks like a monster. That thing isn’t human.
- It was a human, just like me, like you… like your brothers. Actually, it’s David.
- Don’t mention again my brothers or I swear for God that I will cut your tongue and put it in your fucking ass!
- Calm down, Marcus. George and David understood this; they knew what this virus can do. But you, you still being a simple student with basic knowledge in virology.
- Shut up!
- No, you shut up. You don’t know a thing about the Z-117. The Z-115 in comparison with this is nothing, that’s all, nothing. But this, this thing is the most powerful bioorganic weapon ever made by the man.
- I know it, doctor. And you’ll help me to make me better. Just like you did it with David.
- You don’t know what you’re talking about, Marcus. This virus is just too powerful, even for the best soldier. You need the Z-116 to control it; there is no other way to control the Z-117. Don’t you see? Until I have the Z-116, the Z-117 is useless.
- So in that case, you are going to get it, doctor.
- Stupid kid, don’t you know?
- What are you talking about?
- The only samples of the Z-116 are in two places in the entire world: Spain and the Antarctica. At least that you have an airplane or a boat with enough fuel for the travel. You cannot reach it.
- That wouldn’t be a big problem. If my contacts in Florida still alive, they could give me a vehicle and go to those places.
- You won’t have my help, little bastard.
- Your choice: help me and you also will get the body. Or refuse and die in this moment.
- First tell me where you have the body.
- At the city hall, you didn’t know about that place. Am I right?
- After all, you are kind of smart. But not smart as me. Release me or die right now.
- Don’t make me laugh, Stevenson. We killed all your men, who is going to kill me? You, tied to this chair?
- No… him. Lucio, fire!
En ese momento, sin saber cómo, levanto mi arma y abro fuego contra los hombres que rodean al doctor. Ya había matado a dos, excepto a ese tal Marcus que de alguna manera se ha escapado. Maldito. Me acerco al doctor y lo libero de sus ataduras. Entonces me explica la situación:
- Lucio, fortuna la mía que has llegado en el momento idóneo. ¡Vamos, tenemos que ir por ese hombre!
- ¿Cómo supo que estaba ahí?
- Intuición, pude ver una sombra y supuse que eras tú. En fin, apúrate, tenemos que ir a por ese cabrón.
- Alto ahí doctor. Usted no se me va sin darme algunas respuestas.
- ¡¿Qué respuestas, de qué me está hablando teniente?! ¡Tenemos que apresurarnos o se nos escapará!
- ¡Cálmese a menos que quiera un bonito hoyo entre ceja y ceja!
- Está bien, baja el arma. Dime, ¿qué quieres saber chico?
- Primero, ¿quién es ese hombre?
- Marcus Williamson, hermano de George y David. Supongo que los recuerdas durante tu última visita a Texas.
- Por supuesto, si yo mismo acabé con la mutación de David y eliminé a George.
- Ahora que tienes tus respuestas, ¿podemos ir ya?
- Alto ahí doctor. Eso no es todo.
- ¡Lucio, no tenemos tiempo!
- Claro que lo tenemos, escuché lo suficiente. Sabemos dónde está, en un momento le daremos caza. No se preocupe, ahora por favor tome asiento y siga respondiendo.
- Ay, maldición, está bien.
- Por lo que alcancé a oír, él tiene cuerpo de David. Dígame, ¿para qué lo quiere?
- Quiere ser como tú, un súper soldado, pero mejor.
- ¿Y usted?
- No debería de…
- ¡Respóndame maldición o le volaré la tapa de los sesos!
- Está bien. A sabiendas de que tú lo matarías y se convertiría en ese monstruo, creí que sería una excelente oportunidad para estudiar los efectos del Z-117.
- Antes, ¿a qué se refería cuándo dijo “Justo como lo hizo con David”? Explique eso.
- Te mentí, nunca fuiste el primer súper soldado. David fue el primero. Cuando el virus aún se encontraba en fase de pruebas, quisimos imitar a los europeos y empezamos nuestra busca de candidatos con inmunidad al Z-115. David fue el primero junto con otro, su nombre era Thomas. David era un comandante del ejército ya retirado que meses antes había sido encontrado culpable de asesinar a su esposa, argumentando que lo estaba engañando. Nuestras primeras búsquedas eran en las prisiones con presos condenados a cadena perpetua o pena de muerte. Para que de alguna manera lograrán redimirse, sirviendo a la ciencia. Sentenciado a una vida en prisión fue sustraído de ésta y lo trajimos al laboratorio. Después de semanas de exhaustivas pruebas solo David había sobrevivido, Thomas no aguantó y sucumbió a las pruebas físicas. Un par de meses después hubo una contingencia en el laboratorio. Tuvimos problemas con unas sustancias y las instalaciones tuvieron que ser evacuadas. Aparentemente, David usando sus nuevas habilidades logró escapar y se escondió. Posteriormente se unió a “New Alliance”; fue un fugitivo muy buscado pero nunca damos con su paradero. Pasaron los meses y entonces fue cuando ocurrieron los ataques a nuestras instalaciones y empezó el brote. El resto de la historia creo que ya la sabes.
- Otra cosa, ¿qué buscaban usted y su escuadrón además del cuerpo de David?
- Información. Todo lo que se pudiera sobre el virus y sus efectos. Incluso existían avances de la cura que me son necesarios para seguir con mi investigación a partir de tu sangre. También habían datos sobre los demás virus: Z-116, Z-117 y Z-118.
- Usted mencionó que con ayuda del Z-116 se puede controlar el Z-117, ¿a qué se refería?
- El Z-117 solo se puede provocar mediante la muerte de un súper soldado. Dota de grandes habilidades al reanimado, como usted pudo observar con David. Sin embargo, con el Z-116 el sujeto puede intercalar además de aumentar notablemente las habilidades del sujeto. ¿A qué me refiero? Bueno, no se necesitaría morir para pasar al estado del Z-117, sería absolutamente a voluntad. Sería el arma perfecta para cualquier guerra.
- ¿Y el Z-118?
- Las últimas investigaciones que los españoles hicieron sugieren una mejora “estética” por así decirlo al Z-117. Tendría las capacidades de la mutación surgida por éste último pero sin convertirse en ese monstruo, como usted lo llama. Seguiría siendo humano, al menos, en el aspecto externo. Aunque esto claro, es pura teoría.
- Si uno de estos virus, infectará a alguien que no fuera inmune, ¿qué pasa?
- Por los últimos reportes que recibí de España, los efectos de éstos son absolutamente perjudiciales para lo que queda de la especie humana.
- ¿Cómo afecta?
- Bien, infectar a una persona sana con cualquiera de estos lo haría mutar como David, pero sin control. La fuerza de un súper soldado combinada con la falta de inteligencia de un zombie. Un total caos. Y con diferentes variaciones por cada uno.
- ¿Y si a un zombie se le infectará con estos virus?
- Un poco peor, no muta tanto. Pero aumentan sus habilidades físicas y cognitivas. Por ejemplo podrían tener sentido de manada, usar armas, coordinarse. Un verdadero ejército de no muertos. Se me olvidó mencionar, en ambos casos, tu capacidad de mimetismo dejaría de funcionar. Porque ya no serías uno de ellos, ellos contendrían el Z-116 o Z-117, por ejemplo, y tú solamente el Z-115. Ya no te verían como un semejante. Ahora serías visible, vulnerable a sus ataques.
- Vaya, eso sí que me sería desfavorable.
- Te podría decir más, si encontrará esa información. Buscamos por todas partes y no la encontramos. Marcus no la robó, no sé qué le pudo haber pasado. David no tuvo por qué haberla robado, tampoco le era de utilidad.
- Es su día de suerte, tenga.
- Pero, ¿cómo?
- La encontré y me la llevé creyendo que este lugar también sería destruido.
- Bueno, pues gracias. ¿Algo más que quieras saber?
- Una cosa más, ¿por qué se hizo una orden de aprehensión en contra mía por supuesto desacato de órdenes?
- ¿Qué se hizo qué?
- ¿No lo sabía?
- La verdad no, tendría que consultarlo con el general Smith.
- Bien, gracias aun así, doctor. Mejor váyase, supongo que la camioneta de afuera es suya.
- Lo era, Marcus robó las llaves. Quizás ya se encuentre en la alcaldía.
- Yo me encargaré de él y devolveré el cuerpo de David a usted. Venga conmigo, quizás nos podamos llevar una camioneta de esos cabrones, una de carga nos serviría si queremos transportar el cuerpo. ¿No le parece?
- Tiene razón.
- Veamos que tenían estos cabrones. Una carabina M4 con un par de cargadores y un revólver calibre .45, bien es algo. Tenga usted la pistola, esperará afuera. Usted aún le debe esa cura al mundo, dispare para defenderse. Vamos.
- Bien, vale.
Salimos de las instalaciones por la escalera de emergencia y nos dirigimos caminando hacia el ayuntamiento para que no nos vean llegar. Nos escondemos en las ruinas de los edificios y empezamos a hacer un plan. Después me bajo y sigilosamente cruzo la calle y el parque para llegar hasta la cabecera municipal. He arribado, hora de entrar.
De una patada abro las puertas fuertemente y puedo divisar rápidamente que me encuentro rodeado de una docena de hombres armados. Encaro el fusil en cuestión de un parpadeo y empiezo a disparar. Sin que ellos se dieran cuenta, han muerto.
Meto el otro cargador y sigo avanzando por el edificio. Encuentro no tanta resistencia como esperaba, no recordaba que son los remanentes de “New Alliance”. Sigo avanzando por el complejo eliminando a todo aquel que se interponga entre mí y mi objetivo. Maldición, ya no tengo munición en la carabina, mejor la tiro ya no me sirve.
Ahora desenfundo las escuadras y sigo mi camino de exterminio de soldados. Ahí va uno, otro a mi derecha, tres a la izquierda. Todos mueren, que fácil me ha resultado. Oh, otro se oculta en las sombras, no lo creo amigo. He despejado mi camino pero me he acabado la munición de las escuadras. Las enfundo y encaro la escopeta. No encuentro a Marcus, ¿dónde estará el maldito?
Me encuentro en la oficina del alcalde, carece de iluminación. Un foco encima de su escritorio parpadea, hay algo sobre éste, algo grande, como un cuerpo. Atrás veo una figura humana con algo en su mano, pareciera un frasco con un líquido oscuro en su interior y entonces la persona dice:
- Lieutenant Gutierrez, what a pleasure to have you here. I suppose that you came here for the body of my brother, don’t you?
- You are right, Marcus. Just give me the body and nobody gets hurt, alright?
- We both know that you’re lying. That’s why I took this.
- What’s in the glass?
- David’s blood infected with Z-117.
- So, what you’re going to do?
- Drink it.
- Don’t even move or you’ll have lots of buck shots all over your body.
- Too late, lieutenant. *gulp*
- Damn it.
En acto reflejo le vació todas mis municiones en mi escopeta sobre Marcus y cae muerto… pero no del todo. Se levanta con todo su cuerpo perforado por mis postas, pero no muere. Rápidamente recargo al tope la escopeta y le vuelvo a disparar todo el cargador, pero no cae. Solo lo empujan mis disparos, esto no puede ser bueno.
De repente su carne se regenera, factor de curación, maldición. Entonces, lo peor viene: la mutación. Su piel empieza a engruesarse formando una especie de caparazón, los dedos de sus pies y manos empiezan a alargarse tomando la forma de garras. Sus dientes se convierten en filosos colmillos del tamaño de mi dedo medio y sus ojos son tan grandes como del diámetro de una botella de un aspecto amarillo rojizo y unas pupilas tipo felinas.
Empieza a correr hacia mí con la intención de taclearme pero apenas consigo esquivarlo. Enardecido se abalanza otra vez contra mí, pero esta vez no falla. Me lanza contra las paredes y se rompen, termino en la zona verde del cabildo. Que hueco he formado.
Logro ponerme en pie, aunque muy adolorido. No sé cómo no se me rompió algún hueso, supongo que mi sistema óseo se endureció con las mutaciones del virus, al menos, eso creo.
Entonces, Marcus toma impulso y salta casi aplastándome. Es muy rápido, demasiado para mí. Creo que más rápido que su hermano, solo que este es más como un animal, tan siquiera David podía razonar. Eso puede ser un impedimento, la existencia del raciocinio nos vuelve más lentos. Pero él no, es una verdadera bestia.
Recargo otra vez con mis últimas rondas la escopeta, apunto a sus ojos pero logra esquivar todos los perdigones. Maldición, sin cartuchos. Hora de usar los revólveres. Son .357, las balas más rápidas para armas cortas hechas por el hombre. Empiezo a disparar, pero no hacia él, sino hacia dónde se mueve. Como si fuera “Space Invaders”.
Se cubre los ojos con sus garras y a pesar de mi velocidad de recarga y buena puntería, no le he hecho ni un solo daño. Además las municiones se me empiezan a agotar, estas son mis últimas piñas. Este es el momento, todo o nada. Ven bastardo, vamos a bailar un poco.
Sin titubear corro a toda velocidad hacia él, con los revólveres en mano abro fuego contra él. Se cubre y corta las balas con sus garras como si fueran pan, esto no puede ser bueno. Me ha, atravesado. Maldición, no, no puede ser. Como pude ser tan despistado.
Me alza como si nada con sus dedos atravesando cada vez más mi abdomen y pecho. Quiero gritar, pero no puedo, ya no tengo aire en mis pulmones. ¿Será este mi fin? Después de todo lo que he hecho, muero como un simple perro, todo por lo que he peleado, ha sido en vano. Acá termina la historia del teniente Lucio Joaquín Gutiérrez Urbina, exlíder del quinto regimiento de infantería del Ejército Mexicano.
Mi vista se torna muy borrosa, veo que Marcus lentamente empieza a alzar su otra mano, creo que me quiere cortar la cabeza. Si pudiera quitarme estas garras, quizás mi factor de curación detendría la hemorragia y el sangrado pararía, pero creo que no será así.
Aún tengo un revólver en mi mano izquierda, pero sin balas. La piña está afuera esperando una bala, pero ya no tengo. Meto mi mano en mi bolsillo derecha y encuentro un objeto de metal, un poco oxidado. Es una bala, mi bala del suicidio. Si tan solo pudiera cargar. Muevo mi mano hacia la piña y meto la bala, cierro el revólver y pulso el martillo. Logro alzar el revólver apuntando hacia el ojo de Marcus y al mismo tiempo que él dirige su otra mano hacia mi rostro jalo el gatillo. El proyectil sale disparado y perfora su ojo izquierdo.
Quita sus manos de mí, la hemorragia, ha parado. Mis sistemas se recuperan, pero él… Se está retorciendo del dolor, quizás fue un daño parcial. Desenfundo mis cuchillos y corro hacia él y lo derribo con lo que tengo de fuerza. Con mis manos firmes ambos filos atraviesan sus ojos y perforan su cerebro. Ya no se mueve, ha, ha muerto, finalmente.
Caigo desmayado, he perdido mucha sangre.
- ¿Dónde estoy? ¿Por qué está todo blanco?
- Vaya, veo que lo lograste. Sabía que no me decepcionarías.
- ¿Pero qué…?
- ¿Me extrañabas hermanito?
- ¡Luis, no lo puedo creer! Pero, ¿cómo? Estás muerto.
- Mi cuerpo murió, pero mi espíritu no. No me podía ir sin despedirme de ti.
- Luis, *sniff* lo siento tanto. Todo esto es mi culpa, tu muerte, todo
- Oye, para de llorar. No es tu culpa, yo decidí entrar en el ejército, si morí, fue mi culpa. Sabía a lo que me metía.
- No digas eso, de no haber sido por mí, nunca te habrías enlistado. No habrías muerto.
- Tranquilo, Lucio. Oye, no podemos cambiar el pasado. Vive tu presente, el futuro te depara grandes cosas. Créeme, lo he visto.
- No creo, quizás esto sea una alucinación mía.
- Sé que no crees en Dios, pero él cree en ti. Ten fe, esperanza, aunque esto sea una alucinación como dices, no quiere decir que sea falso. He venido a darte ánimos, a que no renuncies a tus objetivos.
- Luis…
- No tengo mucho tiempo, tengo que irme. Nos veremos después, un favor dile adiós a mamá y papá. Diles que siento lo de mi muerte.
- Alto, no te vayas, te necesito.
- Ya no más. Despierta, Lucio.
- Despierta, Lucio. Vamos, aún te necesitamos con vida.
- ¿Doctor, qué, qué ocurrió?
- Estabas perdiendo mucha sangre, creí que te perdía. Es un alivio ver que aún respiras.
- ¿Ocurrió algo en mi corta ausencia?
- No, nada de nada. Marcus está muerto, creo que nuestra misión ha terminado.
- ¿Algo más?
- Solo que estabas balbuceando mientras estabas inconsciente, decías un nombre: Luis.
- Creo que sí.
- En fin, en pie soldado. Tenemos que llevarnos estos cuerpos, no podemos dejarlos expuestos y que cualquier cabeza de chorlito se acerque y se los lleve. Vamos.
- Está bien, doctor, lo que usted diga.
Recojo mis armas, creo que ya no tengo munición. Quizás los muertos aún tengan algo encima. Luis, si estás viéndome donde sea que estés, gracias hermano.
Una hora después...
Bien, hemos puesto los cuerpos en la camioneta del doctor. Las llaves estaban en el escritorio de Marcus, vaya suerte. Afortunadamente no superaban los 150 kilogramos, y con mi fuerza incrementada no representaron gran problema.
He hurtado de los cadáveres de los soldados y apenas he conseguido recargar ambos cargadores de mis escuadras, un cargador de la carabina. Supongo que se les agotó la munición, eran los remanentes de “New Alliance”. Tarde o temprano tendrían que sucumbir, o a nosotros o a los muertos. Sus días ya estaban contados.
Bien, he dejado mis revólveres y escopeta en el asiento de copiloto, no me sirven sin munición, quizás solo como garrotes. Encendemos nuestras camionetas y partimos a toda marcha hacia Dallas, no sin antes haber vaciado lo que había de combustible en los tanques de los vehículos que encontramos.
Dos horas después...
Nos acercamos a la ciudad, pero antes de arribar nos topamos con un convoy militar conformado por tres vehículos, quizás sea el general. Entonces me desvío del trayecto del doctor y me adentro en las llanuras para bloquearles el paso, al fin y al cabo es una Jeep. A toda velocidad freno a unos pocos metros de los vehículos militares y ellos hacen lo mismo. Bajo de mi camioneta y me pongo frente a los soldados, que me están apuntando con sus armas, en cualquier momento podrían disparar. Es él, el general Smith.
- Remember me, general?
- Lieutenant, is that you?
- Obviously, I’m back baby.
- Why?
- Because you made a reward for me. Why? Just because I disobey your orders?
- Not just that, I know that you have information that could expose the governments of the world.
- So? What are you going to do? Shoot me?
- If it’s necessary, I will.
- So what are you waiting for, coward?
- Soldiers! Aim…
- Stop! –Grita el doctor Stevenson pulsando el martillo del revólver apuntando al general.
- George? What are you doing? Are you collaborating with this terrorist?
- He isn’t a terrorist, Abraham.
- Your first name is Abraham?
- Calm down Lucio, this isn’t time for jokes. General, he helped me to recover the body of George. And not just that, he saved from his brother Marcus and killed his mutation. That’s right, we got another body. He has made more for the cure in the last weeks that you in five years in this war. And don’t forget that he is the only immune person in the world that we know; he is the solution to this. If you kill him, you’ll have to kill me too, the only scientist that can finish with this illness. So tell me Abraham, what are you going to do?
- Soldiers, keep down your guns. Get on the vehicles and get back to Dallas. You win this time, Gutiérrez. And officer, I am going to quit that reward for your head, be happy, you are a free man, once again.
Ya una vez solucionadas nuestras diferencias, todos los presentes volvemos a nuestros vehículos y arrancamos rumbo a Dallas. Afortunadamente no tuve que usar las pocas municiones que me quedan, espero poder obtener más munición en la ciudad, también más provisiones. No podría aguantar mucho tiempo con lo que tengo, ya estoy en las últimas.
Después de unos 15 minutos hemos llegado a la ciudad texana. Nos abren las puertas y bajamos de los vehículos. El general me da órdenes de acompañarlo a él y al doctor Stevenson a su laboratorio, tenemos asuntos que discutir.
- So, tell me lieutenant, is there something else that me and the American Army can do for you? We’re at your service.
- Well, actually it is. I need more ammo and supplies.
- What kind of ammo and how much?
- At least a box of ammunition of each caliber that I have.
- And those are?
- .12, 9mm, .357 and 5.56x45 mm. Also I’ll need two magazines for Beretta 92 and one for a M4.
- You’ve got them and the supplies too. I’ll send a couple of soldiers to give you what you need.
- Thanks a lot, general.
- Something more?
- Now that I think about it, I need other stuff.
- Like what?
- First of all, I need Stevenson.
- What?!
- You heard me. I need him and also an airplane, with enough fuel for a travel to Spain. And also a squad of your best soldiers.
- Did you just lose your mind?! I can’t let you do that, lieutenant!
- You just don’t understand. Tell him what you explained me at Houston, doctor.
- What is he talking about doctor?
- I didn’t have to tell you, general. But in Spain, there could be a solution to this.
- Why?
- They have the equipment, technology, all that I need for get a cure, or at a least an antivirus for the Z-115.
- I thought that they could have more.
- That’s not all, Abraham. They also have other virus: Z-116 and Z-118. I have the Z-117 and the Z-117-1 inside the bodies of the Williamson’s brothers. But without the 116 the 117 is useless. I need it, so in that way the subject can control the Z-117.
- And the subject is our dear lieutenant Gutiérrez. Am I right?
- Yes, with those viruses with him, I could research more about this. We could even, I don’t know, turn a zombie into a human. Just think about the possibilities, they are infinite. If you give him what he asked to you, we’ll finish all this shit.
- I believe in what George is telling me, Lucio. I’ll give you what you need. If once for all we could end with this nightmare, I’ll do whatever I can so you can finish your mission.
- Thanks a lot, general.
- Stay at the city for two days. In that time I’ll get you what you need. I know about a couple of pilots from the Air Force that could help you. And I also have the team that you want; they’re the best from the city. I think that you already know them.
- Who are them?
- The same soldiers that you were about to shoot some hours ago.
- Oh, right. Well, thanks general. See you later. Bye.
Salgo de la sala mientras que el general y el doctor siguen conversando. Necesito descansar un poco, hoy casi muero por otro monstruo. El doctor mencionó la variante Z-117-1, ¿será acaso el 117 en un humano promedio? Posiblemente así sea, en fin, debí ser infectado, ¿no? Pero no muestro signos de mutación, ahora que recuerdo George me mencionó inmunidad también a los demás virus.
Que sueño, creo que dormiré en los asientos traseros de mi Jeep, no se me asignó un barracón como la anterior ocasión, no importa, me iré en dos días. Ahí está mi camioneta, hora de descansar.
Horas después...
Me ha despertado un golpeteo en una de las puertas de la camioneta, es el general. ¿Qué querrá? Le abro y empezamos a dialogar:
- Good night, lieutenant. Sorry for disturbing you.
- No problem, what brings you to my “house”?
- Um, well, I want to give you this.
- What is it?
- A uniform, from our army.
- Cool, look, it’s from my size.
- Oh please, look at the inscription in the chest.
- Let me see, here says: “Captain Gutiérrez”. Wait, what?!
- It’s a gift, for your services to this community. Even after that I put a reward for your head.
- Thanks, and from what am I captain?
- From the seventh squad of infantry of the American Army.
- Which is…?
- The same squad that will go with you to Spain.
- It’s an honor, general.
- Also, here you have your magazines, totally loaded.
- Oh, thanks.
- Here’s your ammo. Is less that you wanted, because of your trip you cannot have a lot of weight. I hope you don’t have problems with that. They’re enough for your weapons.
- Incredible, hey I have something to ask you for, Smith.
- You can tell me.
- For coming here, I faked my death to the Mexican Army. So this, that I am live, let’s keep it as a secret, for the moment. Because if they know about my abilities and all this stuff, it could cause problems.
- Don’t worry about it, captain. I’ll keep the secret.
- Thanks, and well, I better go back to sleep. Good night, Abraham.
- Good night, Lucio. See you tomorrow; we’re going to have a meeting with your new team at Stevenson’s laboratory, 12:00 p.m.
Guardo lo que el general me dio en la parte trasera de la camioneta, bien, eso es todo. Debería de hacer inventario, veamos que tenemos:
• Remington 870: 25 cartuchos (8 por tubo). Nota personal: Creí que solo le cabían 7.
• 2 Beretta 92: 60 balas (15 por cargador, 4 cargadores).
• Carabina M4: 60 balas (30 por cargador, 2 cargadores.)
• 2 Revólveres Python: 50 balas (6 por piña).
• 2 cuchillos.
Creo que con esto bastará, lo que no sé, ¿a qué parte de España iremos? Podría ser donde fuera: Salamanca, Madrid, Barcelona, Sevilla, Toledo, hay varios lugares. Eso se verá mañana, mientras tanto a dormir.
A la mañana siguiente...
¿Qué hora marca el reloj de la camioneta? Vaya, las 11:45 de la mañana. No se me vaya a hacer tarde, por suerte el laboratorio queda a 10 minutos del estacionamiento, así que no debería de preocuparme. Me pongo el uniforme gringo, vaya es más cómodo que el de mi madre patria. En fin, me pongo mis pistoleras y enfundo los cuchillos y corro hasta el laboratorio.
Pocos minutos después...
He llegado, justo a tiempo. Entro y todos están en una mesa con unos papeles, ¿de qué estarán hablando?
- Oh, captain Gutiérrez, we’re glad that you have come. Let me introduce you your new team:
• Lieutenant Rogers, expert in hand to hand combat.
• Sub Lieutenant Palmer, the fastest pistol in Dallas.
• Sergeant Harrison, one of the best military medics you ever known.
• Lance corporal Jackson, my favorite sniper.
• And private Jackman, he can fix your gun in a couple of seconds.
This, captain, is your new team. Best in Texas, so what do you think?
- Great, it’s an honor to command this squad. Nice to meet you guys, like Smith said I am the captain Gutiérrez, but you can call me Lucio. I don’t like formality. OK, so Abraham, tell us our objective.
- Um, OK. You are going to use a Learjet 60, one of the fastest private jets in the world. We found it at the airport, it could belong to a rich guy, but he maybe is dead, capacity: 10 persons. Whatever, your destination: the University of Salamanca. There are the viruses that Stevenson wants.
- That’s right soldiers; the place has been secured by the Spanish army. And for what I know there is a partner of mine, the doctor Juan Alvarez. He has the viruses.
- That’s right, doctor. But there is a problem, the Learjet just can reach a distance of 2,772 miles and Salamanca is 4,832 miles from Dallas, according to our scientists. You are going to make a scale at an aircraft carrier located in the middle of the Atlantic Ocean that belongs to the NATO, to resupply your fuel, we don’t know if they still alive prepare to fight if it’s necessary.
- It sounds easy.
- Not so fast Rogers, after you get the fuel at the carrier, you will make another scale at the airport of Lisbon, Portugal. Or you won’t reach Salamanca, at least you want to walk or in the best of the possible cases: drive a distance of 292 miles through infected territory, if you survey the crash. I think that flying is your best chance.
- All right, captain, we’ll do it.
- OK, captain. By the way, I didn’t present you the pilots: captain McDougal and Corporal Truman.
- Nice to meet you, gentlemen. Thanks for your services to this mission.
- Captain, you and your team will land at Salamanca, go to the University, get the viruses –whatever it costs-, get back to the jet, scale in Lisbon, again in the carrier and back in Dallas. Do it as faster as you can, we don’t have time to waste.
- Got it, general. I’m sure that my new team and I won’t have any troubles.
- I know it, captain. You fly tomorrow, at 4:00 a.m., I’ll wait for you at the airport. You can go, sleep, relax; you’ll need your energies.
Salimos todos los presentes del laboratorio y volvemos a nuestros hogares. No me gusta hablar mucho, solo cuando es necesario. Siempre he sido reservado, sobre todo con la nueva gente. Él que calla, otorga.
Debo de volver a mi camioneta, ahí duermo después de todo. Afortunadamente los asientos son cómodos. Bien, aquí estoy. Dormiré, luego voy a cenar y vuelvo para descansar. Para finalmente partir mañana a Salamanca.
A la mañana siguiente...
Hora de partir. Tomo las llaves de la Jeep y las guardo en mi bolsillo. Me pongo las pistoleras y cargo mis armas cortas. Tomo el M4 y lo cargo al igual que mi escopeta. Los cuelgo en mi espalda y enfundo los cuchillos. Guardo los cargadores y municiones de la escopeta y revólveres en mi pernera y bolsillos del uniforme. Salgo del vehículo dejando ahí mi ropa y lo que sea que tenga ahí. Y empiezo a caminar al aeropuerto, es temprano.
He llegado al aeropuerto y me acompañan mi nuevo pelotón. El general nos da un discurso:
- Soldiers, I wish you the best of the lucks. I know that maybe not all you will survive, that’s for sure. The future isn’t written. Take care; this flight may take like a half day. Inside of the jet are your backpacks with supplies, there is also some food and water inside. The doctor George Stevenson will go with you, he has to talk with Juan Alvarez. Don’t worry; the pilots know the location of the carrier. Well, I think that’s all. Good luck.
Vaya, el doctor viene que sorpresa. Podría sernos de gran utilidad, nunca se sabe. Hora de partir, le entrego las llaves de mi Jeep al general, que la cuide mientras no estoy. Ya estoy dentro, que cómodo se ve. Me siento junto a la ventana y veo el avión despegar mientras el general se despide. España, prepárate. Adiós América.
Continuará...