La cárcel no es un lugar agradable. Pero hay que recordar algo siempre: incluso los presos más peligrosos siguen siendo humanos. No importa cuánto mal sea capaz de hacer alguien, no se puede poner en duda su condición humana. Y, como tal, merece al menos una oportunidad de reformarse y replantear su vida.
Mike Smith tenía un problema con la bebida. Estuvo fuera de la cárcel por apenas 10 días cuando volvió a beber y fue arrestado en una calle concurrida.
Cuando volvió a estar sobrio, estaba de vuelta en la cárcel. No recordaba en qué momento había sido arrestado, pero sí se puso a pensar en que si no dejaba de beber, iba a pasar el resto de su vida encerrado.
Entonces, dentro de la cárcel, decidió participar de un programa de rehabilitación. Pero para poder participar, le pidieron que hiciera un trabajo.
Así es como llegó a un rincón del Condado de Monroe en el que animales abandonados, abusados y confiscados de todo el país han encontrado un refugio.








Mike Smith tenía un problema con la bebida. Estuvo fuera de la cárcel por apenas 10 días cuando volvió a beber y fue arrestado en una calle concurrida.
Cuando volvió a estar sobrio, estaba de vuelta en la cárcel. No recordaba en qué momento había sido arrestado, pero sí se puso a pensar en que si no dejaba de beber, iba a pasar el resto de su vida encerrado.
Entonces, dentro de la cárcel, decidió participar de un programa de rehabilitación. Pero para poder participar, le pidieron que hiciera un trabajo.
Así es como llegó a un rincón del Condado de Monroe en el que animales abandonados, abusados y confiscados de todo el país han encontrado un refugio.








