Al mirar a los niños y jóvenes en esta actualidad y al compararlos a como era yo cuando tenía su misma edad, y veo que paso el tiempo, no mucho, pero si lo suficiente para detectar diferencias. Hoy vemos a los niños crecer con una rapidez que parecen que están corriendo, si bien, creo que antes los niños no corrían, pero si flotaban con calma.
Son como una lámpara encendida…
Me pongo nostálgico y recuerdo los juegos, aquellos sueños, y donde hoy veo basura, recuerdo que antes veía un lugar con una enorme variedad de materiales para inventar cosas. Hoy tenemos de todo, que no es necesario inventar algo que cruzando la calle lo puedes comprar.
Es raro decir que antes no tenías nada y solo bastaba tu grupo de amigos y tu cabeza, y hoy, hay tanto y necesitamos cada vez más, es raro, pero es la verdad.
Si bien, el capitalismo siempre controlo a mucha gente, hoy veo a los jóvenes esclavos del marketing, es imposible desarrollar una filosofía propia, porque, estamos constantemente comunicados con el exterior, que no tenemos o mejor dicho, no nos hacemos un espacio para comunicarnos con nuestro yo interior.
Son como un vaso de vidrio vacío …
Muchos jóvenes y también algunos adultos, están constantemente rodeados de personas y demás cosas, que cuando estos sienten silencio, se asustan y muestran su miedo a la soledad y pocas personas, como ejemplo yo, que siempre hemos buscado estar un poco apartado del resto, es porque vemos y nos damos cuenta que realmente nunca estamos solos, y que, hay bastantes cosas que nos rodean y nos sentimos ahogados e invadidos.
Y si creo que los niños de hoy son una lámpara encendida, es por su inocencia que se vuelve una tremenda curiosidad que constantemente se encuentra encendida y nunca se apaga, bueno, hasta que se vuelven jóvenes adolescentes y empiezan a ser, un vaso de vidrio vacío .
Porque si bien, considero que la libertad o democracia son una especie de utopía, los jóvenes de hoy son su propia cárcel, sin darse cuenta.
Como dice una de las canciones de Andrés Calamaro “… La vida es una cárcel con las puertas abiertas…”.
Son como una lámpara encendida…
Me pongo nostálgico y recuerdo los juegos, aquellos sueños, y donde hoy veo basura, recuerdo que antes veía un lugar con una enorme variedad de materiales para inventar cosas. Hoy tenemos de todo, que no es necesario inventar algo que cruzando la calle lo puedes comprar.
Es raro decir que antes no tenías nada y solo bastaba tu grupo de amigos y tu cabeza, y hoy, hay tanto y necesitamos cada vez más, es raro, pero es la verdad.
Si bien, el capitalismo siempre controlo a mucha gente, hoy veo a los jóvenes esclavos del marketing, es imposible desarrollar una filosofía propia, porque, estamos constantemente comunicados con el exterior, que no tenemos o mejor dicho, no nos hacemos un espacio para comunicarnos con nuestro yo interior.
Son como un vaso de vidrio vacío …
Muchos jóvenes y también algunos adultos, están constantemente rodeados de personas y demás cosas, que cuando estos sienten silencio, se asustan y muestran su miedo a la soledad y pocas personas, como ejemplo yo, que siempre hemos buscado estar un poco apartado del resto, es porque vemos y nos damos cuenta que realmente nunca estamos solos, y que, hay bastantes cosas que nos rodean y nos sentimos ahogados e invadidos.
Y si creo que los niños de hoy son una lámpara encendida, es por su inocencia que se vuelve una tremenda curiosidad que constantemente se encuentra encendida y nunca se apaga, bueno, hasta que se vuelven jóvenes adolescentes y empiezan a ser, un vaso de vidrio vacío .
Porque si bien, considero que la libertad o democracia son una especie de utopía, los jóvenes de hoy son su propia cárcel, sin darse cuenta.
Como dice una de las canciones de Andrés Calamaro “… La vida es una cárcel con las puertas abiertas…”.