
La semana pasada recibimos y conocimos una historia anónima que vale la pena compartir. Curamos su contenido y aquí lo compartimos contigo:
“Era un miércoles por la tarde y recuerdo que la recepcionista, con una cara poco amigable, me avisaba que era mi turno: “Sr. Carlos, puede seguir a la sala de reuniones. Allí le esperan.” Se trataba de mi entrevista con Recursos Humanos en una ‘multinacional importante’. Honestamente gran parte de mi fue por curiosidad y muy poca por necesidad. Sabía que trabajaban con productos complejos e interesantes, de esos que usan miles de personas, y había leído algunos blog posts de miembros de su equipo técnico, así que quería saber que tenían para ofrecerme. Tengo 10+ años de experiencia programando con Java y llevo al menos un par de años ‘jugando’ con la SDK de Android, incluso empecé a estudiar mucho sobre app design (supongo que soy de esos raros especímenes), y allí estaba, por empezar una entrevista para el puesto de Lead Java Developer.
Mientras me levanto de mi silla, Matías, otro chico que también iba a la entrevista me hace un gesto de ‘suerte’. La consultora que gestionó este encuentro me había dicho que estaban muy interesados en mí y que querían conocerme, así que era ‘pan comido’. Entrar, escuchar y decidir. Sin embargo, lo que paso en los siguientes 30 minutos me hizo comprender por qué esta industria está tan jodida y por qué seguiré siendo freelancer. Pero antes, un poco de contexto:
El primer contacto
20 días antes a esta entrevista, recibí un inmail vía LinkedIn de una reclutadora con este mensaje:

Por lo general, cuando la oportunidad se entiende y lo que ofrecen es interesante, respondo así sea “No, gracias”, pero este tipo de mensajes suelen molestarme: Mucho texto y nada puntual, no dicen ni el salario ni qué desafíos tendré ni el nombre de la empresa. Es frustrante. Pero en esos momentos estaba trabajando como freelance en un proyecto que manejaba mucha información en tiempo real y procesaba enormes cantidades de datos, y eso me había obsesionado los últimos 6 meses, así que al ver que existía la posibilidad de trabajar con Big Data, despertó mi curiosidad y le respondí lo siguiente:


En menos de 1 hora 4 personas de la consultora habían visto mi perfil y a las 2 horas la reclutadora que me contacto me escribía por Skype:
Reclutadora: “Hola Carlos* — nombre cambiado — , recién vimos tu perfil y cumples con los requisitos de nuestro cliente. Cuéntame, ¿Tendrías disponibilidad para asistir a entrevista el próximo miércoles?
Ah? Ella fue quien me contactó en primer lugar
Carlos: Hola. Sí por supuesto. ¿Podrías comentarme un poco más en detalle sobre la empresa y la oferta?
R: La empresa es una multinacional importante. La descripción del puesto esta adjunta en el mensaje (pero aquí te la envío de nuevo). El ambiente es muy amigable, tienen casual friday, full cobertura en salud y el salario es muy competitivo. Es una gran oportunidad.
¬¬… Siempre admiraré el talento que tienen los reclutadores para decir mucho y nada a la vez.
C: OK. Envíame la dirección y hora, y allí estaré.
La entrevista
Volviendo al momento de la entrevista, ahí estaba yo, entrando a una gran sala de reuniones:
“Hola Carlos” — dice amablemente quien a mi parecer era la líder de RRHH — “Toma asiento. Mi nombre es María* y ésta es Andrea*. Comencemos: ¿Cuéntame por qué quieres sumarte a la empresa?”
¿Cuál era la prisa?. Además, ¿No era que estaban interesados ellos en mi?
En ese momento dejé escapar un microgesto de no entender lo que sucedía. Sin embargo, asumí que era el protocolo y seguí la corriente:
Carlos: Bueno, pienso que trabajan con productos muy interesantes y con la cantidad de información que manejan me encantaría conocer en detalle como es la arquitectura y qué tipo de análisis cruzado de información realizan. También pienso que tienen un gran equipo y me encantaría poder trabajar codo a codo con ellos, creo que puedo aportar mucho y aprender mucho también.
Sé que sonó bien. Era mi respuesta preparada.
María: Genial, y cuéntame ¿qué tecnologías manejas?
C: Java y Android principalmente… y por supuesto HTML, CSS y un poco de JavaScript.
M: Hmm, te cuento que buscamos un profesional con experiencia comprobable desarrollando apps, para iOS y Android.
C: Ok, pero tenía entendido que buscaban un Lead Java developer.
M: Sí, pero también necesitamos que programe en Android y en iOS, nativo. Además, ¿tienes experiencia liderando equipos?
Sólo me preguntaba si en la empresa también necesitaban que la gente de recursos humanos supiera de compras y liderazgo de equipos de ventas…
C: Hmm, creo que lo que buscan es un Lead mobile developer. Mi experiencia liderando equipos ha sido poca: equipos de 2–3 personas y por lo general remotamente.
En ese momento, Andrea, que no había pronunciado una palabra pero anotaba todo lo que decía, sale de la sala. Un poco raro todo.
M: Sí, buscamos un profesional que se maneje en mobile y por nuestra experiencia quienes conocen Java y trabajan con Android, tienen facilidad para moverse con iOS. Por cierto, en tu LinkedIn no mencionas tu experiencia previa liderando.
C: Si, Fueron trabajos con startups y en modalidad freelance, por eso no están ahí.
La cara de María no podía mostrar más decepción. ¿Acaso mi experiencia con startups no vale?¿o acaso si no está en
LinkedIn
no cuenta? …Conozco a más de un
perfil
inflado, no debería ser eso.
M: Ah, entiendo. ¿Podrías darme más detalle?
C: Sí claro. Quizás convenga sumar a un técnico a esta entrevista para que comprenda mi experiencia mejor. — sugerí amablemente.
M: No funciona así, primero es la entrevista con RRHH
procesos, procesos, procesos…
C: Ok.
Le conté por 8–10 minutos sobre mi experiencia bien técnica y aunque parecía atenta, sé que no entendía nada. Era frustrante.
M: Comprendo. Creo que tienes una buena experiencia, aunque no se note tanto un tu perfil de LinkedIn . ¿Tienes alguna consulta adicional?
C: Sí, ¿podrías indicarme cuál es el salario?
M: Es superior a USD 3200, sin contar bonificaciones, es un buen salario para un recurso tan crítico y escaso como el perfil que buscamos.
¿Recurso?
C: Ok, y ¿con quien trabajaría?
M: Al principio un poco solo porque estamos reorganizando el sector, pero luego vamos a ir sumando interns y staff con mayor seniority.
C: Entiendo, entonces puedo armar mi equipo.
M: No funciona así, pero tu opinión es muy importante.
Ok. Es decir, lo de “Lead” era sólo una etiqueta :/
C: Comprendo.
M: Perfecto. Bueno, te estaremos avisando la próxima semana si es necesario una entrevista adicional, pero te soy sincera tenemos varios candidatos en espera. Gracias por tu tiempo.
‘Que ingenuo yo’ pensé. ‘Entrar, escuchar y decidir’…sí, claro.
Salí del lugar con la sensación de que había perdido mi tiempo. Creo que Andrea también pensó lo mismo y por eso se fue.
Personalmente considero que el mundo de la tecnología es muy dinámico y las empresas como ésta se están quedando atrás al atarse a tantos procedimientos. Una entrevista mal organizada me hizo desestimar una oferta que parecía interesante. Los procesos de selección no deberían estar en manos de quienes no conocen, al menos, lo básico de programación. Si somos un “recurso crítico y escaso” no tiene sentido dejar el reclutamiento en manos de consultoras que solo tienen el objetivo de enviar candidatos. Cuando “buscar empleo” no es prioridad para nosotros los programadores y “encontrar EL candidato” sí lo es para la empresa, los procedimientos estándares no aplican. Requería una búsqueda en Google de 5 minutos para conocer mi perfil y sacarle mayor provecho a la entrevista.
Algo no está funcionando bien. En la entrevista perdí tiempo yo y también la empresa.
Una semana después…
Ni bien salí de la sala de reuniones había descartado totalmente la oferta. Me sentía de hecho algo indignado. Al cabo de una semana, navegando en LinkedIn encontré a Matías, el chico que estaba esperando conmigo. Había ingresado a esta empresa. Lo agregué para felicitarlo pues me había caído bien y debo reconocer, quería saber su experiencia.
Luego de intercambiar unos mensajes con él, me comentó que se sumó como Developer Sr. por el mismo salario que me iban contratar a mi. Y ahí comprendí todo.
Definitivamente no era el lugar para mi. Oferta poco clara, burocracia innecesaria y salario según la cara. Si así es como piensan ser competitivos, entonces Gracias, prefiero seguir siendo freelancer.”
Una reflexión final:
Programar es hoy en día una habilidad que toda empresa necesita, una habilidad escasa y en demanda… el mejor escenario para los talentosos. Las empresas lo saben e incluso tú lo sabes. Pero la adaptación al cambio no es fácil para todos y aunque las empresas sepan ‘leer las condiciones del mercado’puede pasar un tiempo hasta que realmente reaccionen acorde a las circunstancias, en particular las ‘multinacionales importantes’ donde el primer obstáculo es su misma organización.
Trabajar en una empresa (presencial o remoto) o ser freelancer es una elección personal y depende de tus propias motivaciones, pero sea cual sea la decisión, asegúrate de identificar desde el día 1 que la oportunidad ofrecida está a tu altura: información completa para tomar decisiones con fundamentos, condiciones claras para saber tus límites y alcance, y trato digno que demuestre que reconocen tu valor y potencial. Eso no se negocia y tomar una postura sólida, es tu manera de contribuir a cambiar la forma como se recluta hoy en día.
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