El hombre necesita hacerse consciente de la discriminación de la cual actualmente es objeto. Hay una campaña internacional consagrada a estigmatizar a los hombres heterosexuales, criminalizándolos y despojándolos de muchos de sus derechos constitucionales. Para esto se ha recurrido a la victimización por demás de la mujer, por parte de lobbies feministas anclados en el Estado. Se ha colocado a la mujer en un pedestal inalcanzable y se ha culpabilizado al hombre y sus características natas por todos los males de la sociedad. El primer paso de estas organizaciones ha sido atacar lo natural, diciendo que "nada es natural, todo es producto de un aprendizaje social", luego apuntaron a los comportamientos masculinos, y los clasificaron de esencialmente malos. De ahí se vienen avocando a su erradicación, pretendiendo que los hombres adoptemos comportamientos femeninos, mientras que curiosamente las líderes de estos movimientos y sus activistas se comportan cada vez más como varones...
Por supuesto, esto no sería posible sin la colaboración consciente o inconsciente, sin la participación tanto activa como pasiva de muchos hombres: activa por parte de sujetos idiotas y útiles que sin pensar demasiado al respecto, abrazan causas falaces que le son presentadas commo justas en base a una retórica "igualitaria"; y pasiva por parte de muchos otros que simplemente no ven el problema o no consideran que sea tan grave como en verdad es, quizás porque tienen incorporado el mensaje mediatico de su propia culpabilidad y consideran que el avasallamiento de sus derechos es una acción justa y reparadora. Es decir son manipulados por medio de la culpa. La culpa, que muchas veces es usada por una mujer para manipular a un hombre, ahora se usa de forma masiva para "desarmar" a todos los hombres y evitar que se defiendan a sí mismos, permitiendo el avance de leyes escritas y no escritas que mancillan sus derechos.
¿Pero son las feministas el cerebro detrás de esto? Algunas sí, aunque ciertamente no las activistas que tan repulsivamente destilan odio y agresividad en sus manifestaciones. No, las cabecillas del movimiento están mucho más cercanas al poder real, al poder oculto. Un poder que tiene como meta desintegrar la sociedad y precisa antes para este fin, desintegrar la familia. Es por eso que atacan tan enfática y continuamente la figura del hombre, y la figura del padre. Y detrás de muchas de las consignas que enarbolan hay siempre otras, que son las que en verdad les interesa. No es igualdad lo que buscan, son privilegios y detrás de las sombras, quienes financian a estos movimientos quieren el antagonismo de unos con otros, logrando así la división buscada.
Como señalé antes, esto es siempre posible gracias a la colaboración tanto de mujeres como hombres que ingenuamente sostienen esta causa falaz, armada y financiada por otros hombres y mujeres que desean acentuar su dominio sobre TODOS NOSOTROS. En el fondo no es una cuestión de mujeres contra hombres, sino de ricos contra pobres, de las elites dominantes contra las grandes masas. Dicho esto, hoy el blanco directo de su embestida somos los hombres heterosexuales y no acepto de nadie que se haga el distraido, es tiempo de despertar, alzar nuestra voz y reclamar por nuestros derechos y nuestra dignidad.