Según los entendidos en materia espiritual, cuando una persona muere, no siempre consigue el camino hacia su descanso.
A veces, sobre todo cuando la muerte es trágica o se tienen asuntos pendientes, de acuerdo a algunas creencias, el espíritu queda atado a la tierra, viviendo una y otra vez las circunstancias de su partida o tratando de resolver alguna situación.
Algunas culturas afirman que ciertos espíritus quedan atrapados en la rabia y la ira, que vivieron en los últimos instantes de su vida, y llenos de sed de venganza, atormentan a los humanos con los que se topen.
Un ejemplo de esto pareciera ser lo ocurrido, en el año 2013, en la pequeña aldea Tambon Tha Sawang, de Tailandia, donde los pobladores aseguran que el espíritu enojado y celoso de una mujer fue el responsable de las muertes de más de diez hombres jóvenes y sanos.
Todas las víctimas, sin explicación aparente, murieron mientras dormían.
De improviso, sin haber presentado ningún tipo de malestar previo, comenzaron a asfixiarse y botar espuma por la boca hasta perecer ahogados.
Los pobladores responsabilizan al espíritu de una mujer enojada y celosa, conocida en la región como la “viuda fantasma”, que escoge a sus víctimas mientras estas duermen, para colárseles en el sueño y llevarse sus almas.
Al verla la víctima se paraliza de miedo, y no puede gritar ni pedir ayuda, mientras el espíritu lo ataca y se lleva su aire hasta matarlo.