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Este Creepypasta es llamado "Aquella noche en el espejo"
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Aquella noche en el espejo [Creepypasta]



Antes de comenzar les diré de una vez que mi historia no tiene un final dramático ni ninguna resolución dramática. No se molesten en leerla si eso es lo que están esperando. Esta historia es sobre un momento muy específico de mi vida. Un momento que, por más que intente, no puedo negar como un truco que mi mente haya jugado en mi, o un lapso momentáneo de razón perdida por miedos infantiles.

Creo que el miedo a los espejos debe ser bastante común. Recuerdo cuando era mas joven vi una de esas compilaciones de series de horror de TV. De esas que eran historias cortas entre comerciales. En retrospectiva, no era lo mas “tétrico” del mundo, y si lo viera hoy en día, probablemente invitaría amigos para burlarnos de las historias tan ridículas o las malas actuaciones.
Sin embargo, recuerdo la historia de un hombre que era atormentado constantemente por un psicópata desfigurado, el cual solo veía cuando estaba frente a un espejo. La historia era de esas típicas en las que el hombre veía la figura del asesino en el espejo, y al momento de voltear, no veía nada.

Quizás la razón de que recuerdo este episodio tan bien, es porque poco después, escuche a mama morir. Digo “escuche”, porque nunca vi su cuerpo por completo. Estaba viendo la TV (Una serie diferente) cuando escuche que un objeto de porcelana se rompe, seguido de un golpe fuerte que venia de la cocina, a dos cuartos de donde estaba. El sonido fue extrañamente sorprendente, pero recuerdo asomar mi cabeza para ver las piernas de mama en el piso de la cocina. Por suerte (supongo), mi papa corrió primero gritando su nombre frenéticamente. Me quede paralizado, supongo que por el miedo… Recuerdo que me dijo que me quedara donde estaba.
Los doctores nos dijeron que un virus llego a su corazón. Recuerdo que mi papa protesto sobre que nunca había escuchado algo así. Ni yo tampoco, pero el concepto de la muerte era algo nuevo para mí, recuerdo haberme llenado de un sentimiento de miedo existencial, como si de repente, todos lo que conocía, se derrumbarían en un montón de polvo sin vida en cualquier momento.

No creo haber sido un niño temeroso. Al menos no más que la mayoría. Y mi inconformidad con los espejos, nunca se sobrepuso a mi miedo de las arañas o espacios pequeños, por ejemplo. Supongo que los espejos son una fuente de miedo para las personas. Uno de los signos de conciencia, es si un ser vivo se reconoce o no en un espejo. Quizá retenemos creencias primitivas, de que lo que vemos no somos nosotros mismos, si no una especie de alter-ego siniestro. Sin mencionar las escenas de terror en las películas que los utilizan. Un personaje se agacha en un lago para tomar agua en su cara, y cuando se para, ve su cara distorsionada de alguna manera grotesca.
Acabo de llegar de una fiesta de una de las casas cercanas de la fraternidad.

Vivía en una vieja casa estilo victoriano la cual yo y cuatro amigos míos habíamos rentado. Era el único que había llegado a la casa, después de abandonar la fiesta temprano (Si le puedes decir a las “2:00 am” temprano) y mis compañeros seguían fuera. Subí las escaleras a mi cuarto, exhausto y no deseando otra cosa más que acostarme en mi cama y sentir que el resto del mundo quedaba atrás. Pero no lo hice. De manera inusual, decidí subir unos cuantos escalones más hacia el viejo y pobremente diseñado baño, que compartía con dos de mis compañeros. El baño era iluminado por un solo foco. Tome un poco de pasta de dientes en mi cepillo, y con calma lave mis dientes, para después hacer gárgaras escupiendo los residuos por el drenaje. Fue cuando subí mi cabeza… No podía creer lo que estaba mirando…

Parada detrás de mí, en la regadera con las cortinas totalmente abiertas, estaba mama con la boca totalmente abierta, como si gritara, pero sin hacer ningún sonido. Sabía que era mama, pero era una figura grotesca de cómo yo la recordaba. Sus ojos no estaban más, o quizás simplemente eran profundamente color negro. Su piel, tan pálida que era casi azul y su cabello oscuro parecía empapado por agua, cayendo sobre sus hombros en tiras delgadas. Su boca no estaba exactamente gritando, sino más bien como si su quijada colgara. Imposiblemente abierta, mucho más de lo que una persona puede extender. Parecía estar vistiendo un camisón blanco, mojado como su cabello y pegado a su desgastado cuerpo. Sus piernas lucían como si se fueran a torcer bajo su peso, mientras sus brazos parecían llegar hasta las paredes.

Solo la pude ver por algunos segundos, antes de voltear la mirada, gritando y cayendo hacia atrás azotándome en el piso. La regadera estaba vacía. Nunca hubo sonido alguno y solo podía escuchar mi respiración haciendo eco en el baño. No recuerdo cuanto tiempo estuve tirado en el baño; La luz fluorescente tintinaba constantemente, y había demasiado temor en mi para poderme mover. Eventualmente escuche que abrían la puerta de la planta baja, mientras un grupo de borrachos entraban a la casa. Me encontraron en el piso, creían que había bebido tanto alcohol que casi me desvanecía en el piso del baño.
Nunca la volví a ver. No la quiero volver a ver, y cada día que pasa deseo no haberla visto. Hay mitos de gente que se ha asustado tanto hasta la muerte, o que son atormentados por sueños de un solo evento de sus vidas. Yo he tenido sueños también, pero no son lo que me atormentan hasta este día.

Cuando alguien que amas muere, tiendes a olvidar todo lo malo sobre ellos, y eventualmente tus buenas memorias de ellos se fusionan con el cariño que compartes con las demás personas quienes los conocían. Pero no es así como me siento de mi madre. Era demasiado joven como para tener historias interminables de cariño sobre ella. En su lugar, todo lo que puedo recordar es su cara, aquella noche en el espejo.

Mi historia no termina conmigo quitándome la vida, o nada dramático como eso. He pensado sobre eso, sin embargo. Trate de ponerme una soga en mi cuello algún día y apretarlo, solo para saber que se siente. Pero nunca lo terminaría. No se trata tanto de si quiero o no vivir. Lo que me preocupa más que nada es que nadie está seguro de lo que pasa cuando morimos. Nadie lo sabe. Pero lo que vi aquella noche en el espejo…
Me hace pensar que yo lo sé…

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