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Tambores por la noche.

Paranormal5/30/2016
No era una noche como todas las demás, esa se sentía distinta; quizá: más fría, más negra y silenciosa, aun así; procedí a ver la película que ya había seleccionado en Youtube. Qué más da (me dije) no pienso salir. Como es normal que me pase; la película termino aburriéndome y casi dormido decidí salir al patio a fumar un cigarrillo.

 En esa noche se veía sobre saliente una luna llena; casi rojiza, aquellas pequeñas nubes obscuras no palidecían la belleza de una noche serena y fría. El soplar del viento era atemorizante pero extrañamente reconfortante, ese sonido inconfundible de las hojas de los arboles arrastradas por el aire era lo único que me acompañaba, o al menos; eso creía.



Quizá por un momento deje de disfrutar ese cigarrillo nocturno que tanto me relaja, me enfoque tanto en la noche y su infinita belleza que no me percate del pequeño acompañante que yacía postrado a mis pies. Tobi (dije con una voz firme y amistosa) el de inmediato se levantó y queriendo jugar como es característico de un canino; lo levanté entre mis brazos (cosa que no me costó trabajo, ya que Tobi es de raza pequeña) y caminando lo lleve a su pequeño hogar junto a mi puerta principal, lo baje lentamente, mire por última vez aquella noche; esa luna tan hipnotizadora y dando la última fumada a mi cigarrillo procedí a entrar a mis aposentos dispuesto a terminar aquella monótona jornada laboral.

Cuál fue mi sorpresa que apenas entrar en mi hogar la tranquilidad de la noche se vio interrumpida por aquellos sonidos que parecían ser tambores, como aquellos tambores que suenan en las tan conocidas películas de horror de los 80’s. Supuse de inmediato que me había olvidado de apagar la pantalla y quizá la película que había seleccionado, había concluido; y así el mismo Youtube me había seleccionado otra de los recomendados.



De ese modo ingenuo me dirigí a apagar dicho aparato, cuál fue mi sorpresa al ver que este no estaba en función. Se encontraba totalmente apagado, y ese sonido tan distintivo que rompía la magia de aquella noche se hacía por momentos más fuerte y otros tantos más débil. Más curioso que temeroso por la situación lentamente me acerqué a la ventana, no sin antes; ver mi celular y percatarme de la hora (3am me dije sorprendido) lentamente moví la cortina lo suficiente como para ver con un ojo atreves de ella. Supongo que eso fue tonto pues desde afuera la luz encendida de mi habitación me habría delatado en todo momento, ese día mi vista me jugo una broma y como cómplice mi cerebro no se hizo esperar, así; ambos me hicieron creer por un momento que la noche únicamente iluminada por la luna, había caído rendida en una oscuridad cegadora; tanto así que el pánico invadió mi ser, solo atine a estirar mi brazo lo suficiente como para accionar el interruptor que apago de inmediato la luz que me acompañaba; y como por instinto me recargue en la pared a un costado de la ventana.

Ya más calmado y habiendo pasado cuando menos 15 minutos, mi corazón se había acostumbrado a ese sonido tan estridente y extraño; que me había acompañado hasta ahora, parecía que por fin esos tambores habían cesado. Casi como un auto reflejo abrí nuevamente las cortinas solo para darme cuenta que la noche seguía prácticamente igual: una luna llena en medio del firmamento, esta vez rodeada de estrellas que quizá anteriormente no había notado por aquellas nubes que habían amenazado con una ligera lluvia. Casi incrédulo por lo sucedido decidí salir y quitarme tajantemente: aquel miedo que en el fondo sabia seguía palpitando dentro de mí.





Quizá fue la buena suerte que aquella noche se negaba a abandonarme; hizo despertar a mi amada esposa, y fue ella quien entre bostezos dijo:

--Estas algo pálido, ¿Te encuentras bien? (pregunto nerviosa y asustada)

--Si… (respondí tartamudeando)

Sin darle oportunidad a responder dije: Ve a dormir, enseguida te acompaño… Espere a que se cobijara y quedara dormida sin soltar siquiera un segundo el pestillo de aquella puerta, nuevamente nervioso dudaba dentro de mí. No sabía si abrir esa puerta o irme a dormir y olvidar lo sucedido, aquella gran duda fue interrumpida espontáneamente por los aullidos de aquellos canes pertenecientes a los vecinos, Tobi; como es su costumbre no se hizo esperar y los acompaño; haciendo que ese temor brotara inevitablemente, todo ese ruido acompañado por los pequeños rasguños que hacía en mi puerta, me hizo tomar una gran bocanada de aire y valor haciéndome abrir la puerta, solo lo suficiente como para dejarlo entrar. Esta ocasión entro y se dirigió a la cama se metió tan adentro que todo intento de sacarlo de ahí fue inútil, rendido por el cansancio de un día laboral desistí a mis intentos fallidos, cerré la puerta bajo llave y procedí a dormir junto a mi esposa, habrían pasado 10 minutos más desde que me acosté; que los aullidos cesaron y casi de inmediato quedé dormido profundamente.



Al despertarme encontré con el desayuno listo y mi esposa sonriente, ya más calmado le preguntési había escuchado algo raro la noche anterior, no (respondió amablemente) ¿Sucedió algo? Enmudecí a la vez que probaba aquel delicioso desayuno. Sin más la mañana transcurrió como cada día.

Al llegar del trabajo casi oscureciéndose pude percatarme nada más entrar al vecindario que las estrellas serian lo único que nos iluminaria esa noche, esa ausencia de luz eléctrica me hizo recordar lo sucedido una noche antes y ese temor que parecía olvidado; nuevamente recorrió mi ser. El saludar a mis vecinos esta ocasión fue distinto al verlos caminar por la calle, no pude evitar preguntarme: ¿si ellos tenían algo que ver con aquellos sonidos?, ¿si ellos también los habían escuchado? O: ¿si yo necesitaba vacaciones?…



Por un momento olvide todo, al llegar a casa y cenar con mi esposa; esa cena tan romántica a la luz de las velas me hizo olvidar que hay un mundo afuera. Cansados ambos decidimos dormir temprano, pero algo extraño me hizo despertar en la noche; y sin saberlo explicar; una duda y ansias de salir invadió mi ser. Unos pasos casi automáticos y fuera de mi me llevaron a la ventana; al abrir esta, todo el vecindario podía verse completamente apagado, nuevamente esos pasos que yo daba sin pensar me condujeron afuera, otra vez ese sonido espeluznante; ese eco que la noche generaba me hacía sentir cada vez más nervioso, pero algo no andaba bien. Aunque el ruido era alto no había nadie más que lo hubiera notado al observar las ventanas de los vecinos estas se encontraban vacías, quizá porque: ¿yo era el único en escuchar semejante ruido? ó ¿mis vecinos tenían algo que ver? Aun con el temor que me invadía, pero con una curiosidad que cada vez se hacía mayor, procedí; me dirigí a mi azotea desde ahí supuse que podría ver lo que estaba pasando y salir de las dudas que me causaba dicho sonido.



Una vez ahí,me percaté por fin de lo que estaba sucediendo: en el descampado detrás de las casas; un ritual (lo primero que me vinoa la mente) pero no uno como en las películas, este más bien parecía una reunión algo extraña, eran aproximadamente 15 personas sin vestimentas extrañas, ropa ordinaria por lo que pude observar. La única con ropa extrañaera una mujer la cual vestía una especie de túnica roja cabello bastante obscuro y tez blanca; casi pálida, no podía observar más puesto que la hoguera que en el centro se encontraba no era muy grande. Aun así, pude reconocer a una de esas personas que ahí se encontraban, claramente era Miguel un vecino mío y al cual poco conocía, el y otras 4 personas más se encontraban bailando al ritmo de tan extraña música que generaban esos tambores, no sé si era la ausencia de luz o en realidad no habían dichos tambores; lo cual me genero más desconcierto y a la vez temor, las demás personas  se encontraban sentadas a su alrededor observando dicha danza; la mujer de túnicatenía la mirada perdida en la luna; como esperando a que sucediera algo.
Ya habrían pasado apenas unos pocos minutos cuando de la oscuridad se acercó a paso lento un hombre bien vestido, de traje y sombrero de copa; unos guantes blancos que hacían resaltar que en su mano sostenía un cáliz; al parar su marcha frente a la mujerya mencionada está bajo la mirada y en un solo movimiento se arrodillo frente a dicho sujeto. Este le ofreció el cáliz a la mujer arrodillada frente a él, al instante Miguel y las personas que le acompañaban se detuvieron; contrario a los tambores, estos cambiaron el ritmo a uno más lento y perforante para los oídos. La mujer tomo entre sus manos al cáliz mientras esta se ponía de pie, una vez de pie levanto las manos tanto como su cuerpo se lo permitió e hizo un movimiento ligero, pero suficiente para inclinar la copa y vaciar su contenido en ella; un líquido que a la distancia no pude identificar pero que parecía no tener fin, no lo podía creer: que en tan pequeño recipiente cupiera tanto liquido; el cuerpo de la mujer se encontraba bañado completamente y del cáliz seguía brotando ese líquido extraño,en tanto el hombre frente a ella lentamente se retiró por la penumbra de lacual había salido.
No podía continuar observando un segundo más, asustado y desconcertado corrí a despertar a mi amada esposa; sin explicarle nada de lo sucedido tomé tantas pequeñas cosas como me permitieron mis bolsillos, le pedí; cargara a Tobi y me siguiera.Salimos de casa y apresuramos la marcha sin rumbo fijo, estaba dispuesto a no regresar nunca a ese sitio; y ¿cómo podría después de lo que ocurrió?

Han pasado ya casi 3 años desde aquel incidente que me cambio la vida, esos constantes malos sueños, esos cambios de humor que me origino el no poder dormir, ese ruido infernal que aun hoy retumba en mi mente, esa imagen de aquel hombre y esa mujer, esa mujer que me visita en sueños; y que me invita a regresar…
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