En el trabajo tenemos estos flexos de aire industrial que personalmente me encantan. Me parece que tienen mucho rollo. Me encanta esa forma que tiene. Aunque por otro lado ese color no me termina de convencer. Puede que en la foto no parezcan tan feos, pero en la realidad tienen un color beige que termina por amarillear y que a mi personalmente me cansa. Así que desde el primer minuto que los vi pensé que quedarían genial en algún color vibrante.
Si a esto le sumamos que en la mesa del estudio sólo tenemos un triste y feo flexo para dos, y que además están reformando la mayoría de los laboratorios de los alrededores y tirando muchos objetos, os podéis hacer una idea de por donde van los tiros. Si, se me metió en la cabeza que tenía que conseguir uno de ellos. Así que me arme de paciencia y puse ojo avizor por si acaba encontrándome uno en la basura. Y finalmente después de mucho esperar mis deseos se hicieron realidad.
Uno de ellos acabo en el montón para tirar y claro, no tarde ni dos segundos en agarrarlo y llevármelo para casa.
La verdad es que a pesar de sus achaques no estaba en muy mal estado. Necesitaba una limpieza en profundidad y una buena capa de pintura para que desapareciera ese color tristón, pero nada demasiado complicado.
Lo primero fue limpiarlo en profundidad. Quite primero todo el polvo y después con una bayeta y un poco de amoniaco disuelto en agua me dispuse a quitar todo el grueso de suciedad. El amoniaco no es un producto que use casi nunca, pero desde luego es imbatible para eliminar grasa y restos de pegamentos, así que me vino perfecto para quitar un par de pegatinas viejas y medio podridas que tenía.
Una vez bien limpio, tocaba proteger bien las zonas que no se iban a pintar. Con cinta de carrocero fui protegiendo todos los cables, conexiones y piezas que quería mantener en su color original. Además tape bien todo el interior de la pantalla. Como veis en las fotos yo lo hice con papel de periódico, pero os recomiendo usar mejor una bolsa o algo similar. En general funcionó bastante bien, pero una pequeña gota consiguió traspasar la protección. Nada muy grave, pero creo que no hubiera pasado usando plástico.
Ahora ya toca pintar toda la superficie. Para ello use pintura en spray. Mi consejo es que si no tienes experiencia con este tipo de pintura practiques antes en un cartón o algo así. No es complicado pero puede costarte un pelín pillarle el punto. El único truco es hacer capas muy finas desde una distancia de unos 20-30cm. De esta forma aunque necesites varias capas te aseguras de que el acabado sea uniforme y que no aparezcan los temidos goterones.
Una vez pintado y seco tocaba arreglar detalles. Lo primero quitar cualquier resto de pintura que se haya colado por algún sitio indeseado, como mi gotita de la pantalla. Para ello lo mejor es humedecer un algodón o bastoncillo en aguarrás y frotar. Se quita sin ningún problema.
La segunda parte consistió en eliminar un fieltro cochambroso que había en la base y remplazarlo por otro nuevo. Eso no tiene mucho misterio. Quitar el viejo, medir el tamaño del nuevo, recortar y pegarlo con un buen pegamento de contacto.
Y así ha quedado el flexo nuevo!!!!
¿Qué te ha parecido el cambio?