02/05/16
Esta vez tomaré asiento en esa esquina de la habitación. Espero no le moleste, señor.
No quiero sonar como una maleducada pero hace cuatro meses que trabajamos en lo mismo, ¿por qué siempre me hace la misma pregunta? Sé que tiene las mejores intenciones pero me sometí a esto porque, en verdad, quisiera olvidar aquel día y usted no hace más que recordarme lo, además, ¿por qué no puedo irme a casa? Extraño a mis padres y mis amigos. Mi mejor amiga nunca me perdonará el haber faltado a su cumpleaños.
¿De qué está hablando? ¿Ellos…muertos? No, ellos siguen con vida, lo sé. Les prometí que saldría de aquí.
¿Cuándo se los dije? Señor, a través del suelo, sé que ellos me visitan por las noches y me acompañan en mi soledad; no sé si ya lo dije pero una de mis aficiones es el arte, ¿le gusta? Dibuje sus rostros en las paredes con la sangre de esos ratones que están detrás suyo. No es por criticar pero las instalaciones en este lugar son bastantes malos y más la higiene.
¿Por qué me mira así? ¿Insinúa que estoy loca? Claro…todos ustedes no saben hacer otra cosa que ver lo malo de los demás pero se lo dejo pasar, usted, a comparación del resto, me cae bien, si…, muy bien.
¿Cómo me siento? Me encuentro perfectamente bien solo quiero olvidar lo que vi, nada más, ¿es mucho pedir? Pero si así lo prefiere, lo diré de nuevo, si bien recuerdo…todo comenzó el año pasado, cuando los idiotas de mis profesores optaron por llevarnos de excursión al bosque, dígame usted, ¿de qué sirve esta clase de obras extraescolares para los jóvenes? ¡EN NADA, ABSOLUTAMENTE PARA NADA!
Cuando terminamos de levantar las carpas en un pequeño descampado de la zona, para que los profesores nos tuvieran a la vista, mis amigos querían explorar y pensaron que la mejor forma era en el corazón del bosque.
Desde un principio estaba en desacuerdo pero ellos me empezaron a decir “cobarde” o “miedosa”. Me molesté, no le voy a mentir y quería demostrarle que no, no era y nunca seré así.
Esa misma noche, esperamos a que todos durmieran para escabullirnos; mientras más nos adentrábamos, mi cuerpo comenzaba a temblar y sentía un ligero mareo, lo primero que pensé era que me había sentado mal la comida que mi madre preparó antes de llegar allí. Amy, mi mejor amiga, hablé de ella ¿recuerda? Por la cara se le notaba el miedo, quizás por el aspecto lúgubre y frío del lugar, cualquiera estaría en su estado, al igual que usted, imagino...
Por el rabillo de mi ojo, vi algo asomarse a lo lejos pero lo ignoré creyendo que era un animal; cada paso que daba, le restaba la vida a cualquiera que estuviera conmigo en aquel momento, como está pasando ahora mismo. Señor, en verdad, ya no quiero estar aquí, por favor…sáquenme, ¡se lo ruego! ¿Por qué me mira de ese modo? ¿Cómo si tuviera…lástima? ¡NO QUIERO MORIR! ¡Llevo contando los segundos que me quedan y usted no hace nada por detenerlos! Si termino de contar la historia, me dejarán ir, ¿no? De acuerdo…
Recuerdo que Chad y Cory, ambos hermanos, encontraron una especie de fábrica abandonada y como cualquier preadolescente curioso, entramos para ver el sitio. Había mucha humedad, las paredes estaban con moho, cajas y papales esparcidos por todo el lugar y había un generador que llevaba al segundo piso, ¿qué paso en ese momento? No sé muy bien con exactitud, la migraña que tenía me estaba matando en ese momento pero…escuchamos un grito y varias pisadas que se acercaban a nosotros. Acordamos tomar diferentes caminos para investigar y fue la peor mierda, se lo juro, no sé en qué estaba pensando.
Señor…y-yo…todo paso muy rápido, en un momento pasé de tener la mano de Amy a poner presión en su cuello. De verdad, créame, yo no lo hice… ¡DEBEN CREERME! ¡FUERON ESAS PERSONAS, ME OBLIGARON, ELLOS TIENEN LA CULPA!
Traté de buscar a los demás mientras era perseguida por…esa cosa que vi en el bosque; detuve mis pasos al ver a otra persona portando una pistola, ¿cómo era su apariencia? Casi no le pude ver el rostro, llevaba como un pañuelo y prendas obscuras pero lo que más resaltaba, eran las vendas que llevaba en sus brazos. En ese momento, Chad que estaba frente a esa persona, se encontraba tirado en el suelo, y-yo…no sabía qué hacer, tenía miedo…era tanto el pavor que tenía que me paralicé y observe como los demás caían frente a mis ojos.
La gota que rebalsó el vaso, fue cuando sentí una respiración atrás mío y más tarde, un gran peso. Me faltaba el aire, me removía con desesperación e intentaba agarrar lo que fuera que estuviera a mi alcance para atinarle. Hasta el día de hoy me sigo haciendo la misma pregunta, no sé como logre zafarme; aquel desconocido llevaba máscara, por si me lo pregunta, Señor. Logré encontrar la salida pero no esperaba aquella bienvenida por parte de los policías, dijeron que estaba bajo arresto por homicidio, refiriendo se a mis amigos, ¿se lo imagina? ¿Yo?
Intenté una y otra, y otra, y otra y otra vez explicároslo pero ellos no me escucharon, SE RIERON DE MI cuando les dije la verdad. Sois todos unas mierdas que no saben hacer bien su trabajo, ¿cuántos inocentes estarán tras rejas solo porque ustedes “son la ley”? Cuántos…cuántos…cuántos…cuántos… ¡CUÁNTOS!, ¡RESPONDA! ¿ACASO NO ESTOY EN LO CIERTO, SEÑOR?
Vaya, qué sorpresa, ella otra vez pero… ¿qué hace con esa jeringa? Y… ¿por qué me miran de esa forma? Si ustedes son los locos aquí…
07/06/16
El pasado mes del presente año, a las 12 horas, se halló el cuerpo sin vida de Eva C. Lee tras cometer un suicidio colgando se con ayuda de una sábana en las regaderas de las Instalaciones *********.
Las empleadas dieron su testimonio diciendo que en ningún momento ella hizo acto de presencia en aquel lugar y las cámaras de vigilancia tampoco pudieron captar algún movimiento extraño esa noche pero en la escena encontraron pequeños trozos de vendas, hollín y un pañuelo con un extraño símbolo en él.
Revisando detalladamente las cintas de video, lograron escuchar sonidos de pasos y estática en una de ellas que olvidaron reproducir; por el momento, no pudieron hallar a la persona que estaba presente ese día y la policía hace todo lo posible por buscar al o los culpables.
El caso aún sigue en pie…
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Alex y Lia