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Querés dejar de fumar..? Pasate, informate y decidite.

Salud Bienestar5/1/2014
Hola gente, como les va..?

Hago este post por 2 razones..
Por el reciente aumento de los Cigarrillos. Y para que si ustedes quieren, dejen de fumar.










Los síntomas físicos; (Trastornos físicos, ocasionados por la ausencia de tóxicos y nicotina en el organismo)

La ausencia de nicotina en el organismo y su actividad en el cerebro y sistema nervioso, pueden ocasionar los síntomas de: irritabilidad, insomnio o somnolencia, incomodidad o estados depresivos, vacio, sensación de sentirse extraño, angustia, confusión mental. Por otro lado, al dejar de fumar, el organismo comienza una labor de limpieza de los venenos y tóxicos de los órganos, fundamentalmente digestivos y respiratorios, así como una labor de recuperación de los daños ocasionados por la brutal práctica de fumar. Esto puede ocasionar, tos y algunos trastornos gástricos y físicos leves. También debido al mayor ingreso de oxigeno es probable que se sientan algunos mareos, cefalalgias y algunos otros síntomas diversos.

Los síntomas físicos son leves y muchas personas solo sienten algunos o éstos son tan leves que no se dan cuenta de ninguno de ellos. Duran pocos días y no representan para el fumador ninguna dificultad. Algunos ex fumadores lo toman con alegría pues sienten que su organismo se está limpiando de todas las substancias nocivas del cigarrillo y además está reparando los daños que le ocasionó la brutal práctica de fumar. Y por otro lado, el volver a los estados naturales de relajación y bienestar, es en parte como volver a recuperar lo perdido, como volver a vivir de verdad y representa un reto agradable para la mayoría de los ex fumadores.


Los síntomas de la adicción;(Sintomatología física y mental ocasionada por la abstinencia de nicotina)


Ansiedad por fumar, más comúnmente llamado “Mono”. Sin duda es el mayor obstáculo que debe vencer quien desea dejar de fumar. Los síntomas de la adicción son los responsables del 100% de los fracasos al dejar de fumar. Es decir, los fumadores fuman por la adicción a la nicotina, y recaen por su causa. No existe ningún otro factor que impida a una persona dejar de fumar. Todos los fármacos y sistemas alternativos de ayuda médica (chicles de nicotina, parches, medicamentos, etc.) están destinados a amortiguar esta sensación.

Esta adicción puede ser más o menos fuerte según la cantidad de nicotina a que está habituado a ingerir diariamente cada fumador y el tiempo que lleva fumando.. No influye aquí el factor de cuántos cigarrillos se fuma una persona diariamente. Está comprobado que las personas que fuman cigarrillos de bajo contenido de nicotina o que fuman pocos cigarrillos al día, inhalan más profundamente, en mayor cantidad y más acabadamente los cigarrillos, que las personas que fuman mucho. Una persona que solo se fume cinco cigarrillos al día puede estar ingiriendo la misma cantidad de nicotina que uno que se fuma veinte.

La nicotina es considerada una droga de fuerte dependencia, tanto o más que la cocaína o la heroína, por lo que su ausencia en el organismo genera una gran ansiedad por fumar. Se manifiesta como un deseo intenso por fumar con algunas sensaciones físicas y orgánicas que pueden desesperar al ex fumador. Al mismo tiempo, existe una predisposición a pensar en el cigarrillo constantemente. Esta dependencia se manifiesta con ataques de duración e intensidad variables, por lo común desde segundos hasta unos dos minutos, que pueden ser más fuertes a ciertas horas del día. Se presentan muy frecuentemente los tres primeros días de abstinencia, con intervalos que pueden ser de 10 a 30 o mas minutos. A partir del cuarto o quinto día, los ataques de ansiedad por fumar se hacen más espaciados pudiendo mantener su duración e intensidad o ser más leves y de menor duración disminuyendo en los días siguientes.

Por fortuna la nicotina, si bien es una droga de adicción muy rápida y de alta dependencia, es también una droga cuyos síntomas de adicción no son muy perdurables en el tiempo y al cabo de un par de semanas, se elimina por completo, aun cuando las personas adictas, conservarán por muchos años o de por vida el “recuerdo” latente de la adicción en su registro orgánico. Esto podría compararse al registro que dejan algunas enfermedades infecciosas en el organismo. Vencida la enfermedad, el cuerpo conserva un registro de ella para enfrentarla a futuro con mayor eficacia y capacidad de reacción. Esto es lo que se denomina inmunidad. Lo mismo ocurre con la adicción a la nicotina. Esta es eliminada del organismo pero queda un registro latente de ella. Esto explica porque personas que han dejado de fumar, pueden recaer en el vicio muchos años después, con solo fumarse un cigarrillo.




Los síntomas sicológicos, (Sintomatología consciente y subconsciente asociada al hábito de fumar)


El fumador desarrolla a lo largo de su vida, todo un hábito mental consciente de fumar para todo. Los fumadores fuman para todo, para comer, para beber, para disfrutar de una película, para ir de paseo, para presenciar un evento deportivo, juegos, descanso, etc. Simplemente porque la ansiedad no los deja tranquilos y tienen que fumar para sentirse relajados y cómodos. Esto genera con el tiempo un fuerte lazo entre el hábito de fumar y la mente del fumador. Haciendo que el cigarrillo sea visto por este, como un amigo, un aliado, un compañero de vida, y como un acto casi imprescindible para vivir.

Otro tipo de adicción sicológica, es la subconsciente. El fumador está sometido al bombardeo constante de la publicidad que hacen las empresas tabacaleras relacionando el tabaco con deportes, acción, riesgo, aventura, fortuna, moda, etc. y para colmo hasta en el cine, televisión y medios escritos, aparecen múltiples escenas de personas que fuman en determinadas circunstancias. Todo lo cual queda grabado en el subconsciente del fumador, lo quiera o no, e inconscientemente relacionará dichas situaciones con fumar.

La adicción sicológica, es la dependencia mental al cigarrillo y es la que dispara el deseo de fumar en determinadas situaciones del la vida cotidiana. Cada cosa o situación, el fumador inconscientemente la relaciona con fumar, y cree que fumar le ayudará. Cuando la persona deja de fumar, se verá enfrentado diariamente a situaciones en las cuales normalmente fumaba. Al sentirse vacio, desgraciado, en un mundo extraño para él, sentirá inconscientemente o conscientemente el deseo de fumar. Si ésto lo unimos a la adicción física, se tendrán dos frentes de ataque bastantes fuertes. Por un lado la propia adicción física que se presentará constantemente como síntoma de abstinencia y por otro lado el factor psicológico que disparará constantemente dicha ansiedad ante cualquier circunstancia subconsciente o consciente de los hábitos cotidianos del fumador.

La adicción sicológica, según el tipo de persona y el grado de complemento que haya desarrollado en su vida de fumador con la práctica de fumar, puede también ser mucho más duradera en el tiempo, pudiendo permanecer por años en la mente de un exfumador, y ocurre que ante algún acontecimiento posterior subconsciente, puede “recrear” la adicción física, aun cuando de ésta ya no queden rastros físicos en el organismo y la persona puede sentir los mismos síntomas de abstinencia de los primeros días de que dejó de fumar.

Sin duda la adicción sicológica puede ser tanto o más responsable que la adicción física en los fracasos por dejar de fumar y es también la responsable directa de las recaídas mucho tiempo después de haber abandonado el tabaco. Y si ésta no es destruida, ocurrirá muy probablemente que ante alguna situación eventual futura, más o menos fuerte para el fumador, como tener alguna presión sicológica severa, alguna desgracia, o el simple hecho de encontrarse con alguna amistad con la cual fumaban en tertulias, la persona sentirá ganas de fumar creyendo que el cigarrillo le ayudará a sobrellevar o a hacer más placentera esa situación.



Tabaquismo


Hay muchas maneras de dejar de fumar y recursos para ayudarle. Los miembros de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo pueden servir de apoyo, pero para tener éxito, usted tiene que tener el deseo de dejar de fumar.

La mayoría de las personas que han sido capaces de dejar de fumar exitosamente hicieron al menos un intento infructuoso en el pasado. Trate de no ver los intentos pasados por dejar de fumar como fracasos, sino más bien como experiencias de aprendizaje.

Dejar de fumar o dejar de usar el tabaco que no se fuma es difícil, pero cualquiera puede hacerlo.

Conozca los síntomas que se deben esperar cuando usted deja de consumir tabaco. Los síntomas comunes abarcan:

Un intenso deseo de nicotina.
Ansiedad, tensión, inquietud, frustración o impaciencia.
Dificultad para concentrarse.
Somnolencia o problemas para dormir.
Dolores de cabeza.
Incremento del apetito y aumento de peso.
Irritabilidad o depresión.


La gravedad de los síntomas depende de por cuánto tiempo usted fumó. La cantidad de cigarrillos que fumaba al día también juega un papel.

¿SE SIENTE LISTO PARA DEJAR DE FUMAR?

Primero fije la fecha para comenzar y deje de fumar por completo ese día. Antes de esa fecha, usted puede comenzar a reducir el consumo de cigarrillo, pero recuerde que no existe un nivel seguro de consumo de tabaco.

Haga una lista de las razones por las cuales usted quiere dejar el tabaco. Incluya los beneficios tanto a corto como a largo plazo.

Identifique los momentos en que tiene mayor probabilidad de fumar. Por ejemplo, ¿Tiende a fumar cuando está estresado? ¿Cuando sale en las noches con amigos? ¿Cuando está tomando café o alcohol? ¿Cuando está aburrido? ¿Cuando está conduciendo? ¿Inmediatamente después de una comida o de tener relaciones sexuales? ¿Durante un descanso en el trabajo? ¿Mientras está viendo televisión o jugando cartas? ¿Cuando está con otros fumadores?

Comunique a todos sus amigos, familia y compañeros de trabajo su plan para dejar de fumar y la fecha para empezar. Puede ayudar el hecho de que ellos sepan por lo que usted va a pasar, sobre todo cuando usted esté malhumorado.

Deshágase de todos los cigarrillos justo antes de la fecha en la que va a dejar de fumar y limpie todo lo que tenga olor a humo, como prendas de vestir y muebles.

HAGA UN PLAN

Haga un plan de lo que va a hacer en lugar de fumar en esos momentos en que hay mayor probabilidad de hacerlo.

Sea lo más específico posible. Por ejemplo, tome té en lugar de café, ya que es posible que el té no desencadene el deseo por un cigarrillo, o dé un paseo cuando se sienta estresado.

Retire los ceniceros y cigarrillos del automóvil y en su lugar coloque galletas o confites duros. Finja que fuma utilizando una paja en la boca.

Encuentre actividades que le ocupen las manos y la mente, pero que no sean agotadoras ni engordadoras. Los juegos de computadora, solitario, tejer, coser y hacer crucigramas pueden ayudar.

Si usted normalmente fuma después de comer, encuentre otras formas de finalizar una comida. Coloque un cassette o un CD, coma un pedazo de fruta, levántese y haga una llamada o dé un paseo caminando (una buena distracción que también quema calorías).




CAMBIE SU ESTILO DE VIDA


Haga otros cambios en su estilo de vida. Cambie su horario y hábitos diarios. Coma a horas diferentes o consuma varias comidas pequeñas en lugar de tres grandes. Siéntese en una silla diferente o incluso en un cuarto diferente.

Satisfaga sus hábitos orales en formas diferentes. Coma apio u otro refrigerio bajo en calorías. Mastique goma de mascar sin azúcar o chupe una rama de canela.

Vaya a lugares públicos y restaurantes donde fumar esté prohibido o restringido.

Consuma las comidas regulares y no coma demasiadas golosinas ni alimentos dulces.

Haga más ejercicio. Camine o monte en bicicleta. El ejercicio le ayuda a aliviar las ganas de fumar.

ESTABLEZCA ALGUNAS METAS


Establezca metas para dejar de fumar a corto plazo y recompénsese cuando las logre. Todos los días, ponga en un frasco el dinero que normalmente gasta en cigarrillos. Luego compre algo que le guste.

Trate de no pensar en todos los días por delante en los que necesitará abstenerse de fumar. Tome las cosas un día a la vez.

Incluso una fumada o un cigarrillo harán que el deseo por más cigarrillos sea más fuerte. Sin embargo, es normal cometer errores. Aunque fume un cigarrillo, no necesita fumar el próximo.

OTROS CONSEJOS

Vincúlese a un programa para dejar de fumar. Los hospitales, secretarías de salud, centros comunitarios y lugares de trabajo frecuentemente ofrecen programas. Aprenda autohipnosis u otras técnicas.

Pregúntele al médico sobre medicamentos que le pueden ayudar a dejar la nicotina y el tabaco y evitar que recaiga.

Averigüe sobre parches, goma de mascar y aerosoles de nicotina.

El sitio en la red de la Sociedad Estadounidense de Oncología (American Cancer Society) www.cancer.org es un excelente recurso para fumadores que están intentando dejar de fumar y el Great American Smokeout también puede ayudar a algunos fumadores a dejar el hábito.

Ante todo, no se desanime en caso de no ser capaz de dejar de fumar la primera vez. La adicción a la nicotina es un hábito difícil de romper. Intente algo diferente la próxima vez. Desarrolle nuevas estrategias e inténtelo de nuevo. Muchas personas lo intentan varias veces hasta que finalmente dejan el hábito.

Y...? que pasa cuando dejo de fumar..??


Cuando se deja de fumar se notan rápidamente algunas mejoras en el bienestar físico.
Sólo en dos días

En sólo un par de días el cuerpo queda liberado del monóxido de carbono que contiene el humo del cigarrillo. Consecuencia: aumenta el nivel de oxígeno en la sangre y mejora el aspecto físico general.

Fumar también constriñe los vasos sanguíneos, de modo que la sangre fluirá más fácilmente. Las personas con problemas circulatorios notarán que los dedos de las manos y de los pies se enfrían menos.

Una vez que desaparezca el síndrome inicial de abstinencia dormirá mejor. Tanto el olfato como el gusto se harán más sensibles, hasta el punto de que el humo del tabaco de otros fumadores le podrá irritar, y asímismo le fastidiará el olor que deja en su ropa.
Los beneficios de dejar de fumar

A los 20 minutos

La tensión arterial y el pulso se normalizan y se incrementa el flujo sanguíneo.

A las 8 horas

El nivel de monóxido de carbono en la sangre empieza a disminuir.

A las 48 horas

El monóxido de carbono y la nicotina han desaparecido por completo.

A los 2 ó 3 días

Menos mucosidad, o ninguna, en la garganta y los bronquios y con ello, menores dificultades respiratorias.

A los 5-7 días

Mejoran los sentidos del olfato y el gusto, el aliento es más fresco, los dientes están más limpios y el nivel de energía aumenta.

A las 2-3 semanas

El síndrome de abstinencia físico desaparece y pueden pasar horas sin acordarse del tabaco. Disminuye asimismo el riesgo de trombosis.

A las 3-4 semanas

La tos y las molestias en los senos nasales desaparecen. Disminuyen los problemas de falta de aliento y se siente menor fatiga. Más energía. Los pulmones son más fuertes ante una infección.

A los 2-3 meses

La función pulmonar mejora un 5%.

Al año

Se divide por dos el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

A los 2-3 años

Los riesgos de padecer neumonía o gripe son los mismos que los de un no fumador. Los riesgos de ataques al corazón, angina de pecho y problemas cardiovasculares continúan bajando.

A los 5 años

El riesgo de cáncer de garganta, esófago y vejiga se reduce a la mitad.

A los 5-10 años

Los riesgos de enfermedades cardiovasculares o trombosis son los mismos que los de los no fumadores.

A los 10 años

El riesgo de cáncer de pulmón se divide por dos.

A los 15-20 años

El riesgo de padecer cáncer de pulmón, garganta, esófago o vejiga es el mismo que el de los no fumadores. Aun así, el riesgo de padecer cáncer de pulmón de los ex fumadores empedernidos (20 o más cigarrillos diarios) sigue siendo el doble el resto de sus vidas.




Otras ventajas




Menos estrés

Apenas unos meses después de dejarlo, los fumadores más empedernidos se consideran a sí mismos menos estresados.

Existe la evidencia de que la nicotina, lejos de aliviar el estrés, puede causarlo. La percepción de los fumadores de que la nicotina lo alivia se debe simplemente a que satisface la demanda del cuerpo de más nicotina entre cigarrillos; la respuesta de "agradecimiento" del organismo tras la nueva dosis es la que alivia la tensión.

Más tiempo y... más dinero

La ganancia de tiempo tras dejarlo es una sorpresa para los ex fumadores.

La mayor parte de los fumadores no es consciente del tiempo que dedican a preocuparse por el tabaco: dónde comprarlo, cuándo, en festivos o por la noche...

Y... ¡para qué hablar del dinero!

Sentimiento de logro

Es absolutamente satisfactorio fijarse una meta y lograrla, particularmente cuando el camino tiene obstáculos imprevistos que hay que superar.

Muchos ex fumadores están legítimamente orgullosos de haberlo dejado y ese sentimiento puede fortalecer enormemente su autoestima.

Es buena idea que las metas establecidas en los primeros días o semanas tras dejarlo sean realistas y no decir cosas como 'lo dejo ahora mismo y para siempre'.

Puede incrementarse la motivación si se premia usted mismo en diversas 'fechas señaladas' que usted mismo fije: un día sin fumar, luego tres, una semana, dos semanas, un mes, etc. Muchas 'victorias' de este tipo incrementan la confianza en uno mismo.

Recuperar el control

Uno de los aspectos más duros de dejar de fumar es resistir a la ansiedad por fumar.

Cuando se deja de fumar, esos momentos de ansiedad llegan regularmente, pero habitualmente desaparecen en un par de minutos.

Esa ansiedad es como un músculo bien desarrollado. Cuando deja de usarse se va debilitando hasta que se atrofia por completo. Cada vez que se supera un momento de ansiedad se da un paso más hacia esa atrofia.

Cuando aprenda a soportar los momentos de ansiedad, habrá ganado en todos los frentes. Esos momentos se irán espaciando y desaparecerán, recuperando el control de la adicción.

Una nueva faceta de la personalidad

Dejar de fumar puede hacer que emerjan aspectos nuevos de la personalidad.

Como parte del proceso de conocimiento de los factores que desencadenan el ansia por fumar, muchos fumadores acaban por saber qué les enfada o estresa, qué les hace feliz o qué les aburre.

Aprender a controlar nuevas situaciones y a sortear obstáculos puede ayudar al desarrollo personal.





Dejar de fumar está en uno mismo. Las imagenes en los paquetes no influyen en el fumador. Pero sólo las imagenes no influyen, el contenido de los paquetes, si.





Con esa plata, podes comprarte algo para vos, o juntar dinero para darte algun gusto que dura mas que un humo que se inhala y se exhala.




Todo está en ustedes.
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