
1. Lucas 22:31-34
Jesús anuncia la negación de Pedro
Lucas 22:31 "Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;
Lucas 22:32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.
Lucas 22:33 El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte.
Lucas 22:34 Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces."
Este es el momento en el cual el Señor Jesús está con sus discípulos y tiene la última cena antes de su muerte.
Este es el mismo día en que Jesús les lavo los pies y también cuando ellos discutieron quien era el mayor.
En medio de esta discusión el Señor les dijo que iban a ser probados. A Simón le dijo que iba a ser sarandeado como al trigo.
Hoy en día la gente tiende a tratar quién es el mayor, quizá no en una discusión, pero por las medallas que tienen, títulos universitarios, utilidades que sus empresas generan, el carro que manejan, la mujer que conquistan, su apariencia física, etc.
Lo primero que me llama la atención es porque el Señor deja que el diablo pida y pida por la vida de uno de sus hijos. El Señor no lo reprendió, sino que le dijo que si. Uno se pregunta porque un Dios tan bueno, tan poderoso, no ha destruido al diablo. Nos haría la vida mucho más fácil.
¿Si Dios es tan bueno porque no destruye al diablo? Dios no destruye al diablo por amor a nosotros. Para que aprendas a ser un vencedor, necesitas un enemigo que requiera que saques lo mejor de ti para derrotarlo.
El Señor decide dejar al diablo para que sus hijos aprendan a ponerle el pie sobre su cabeza y que aprendan que son más que vencedores en Cristo Jesús. ¿Cómo vamos a ganar una batalla si no tenemos un adversario digno de vencer? El Señor sabe que el diablo te está pidiendo para sarandearte y que vas a pasar por un momento de confusión y aflicción. Dios le concede al diablo su petición. Las pruebas no son malas, son necesarias. Son necesarias porque hacen algo bueno en nosotros.
¿Has visto alguna vez un campo de trigo?
La espiga puede ser muy linda pero no se puede comer porque tiene basura, dentro hay granos que si se pueden comer.
Para que el grano salga, la espiga tiene que ser sarandeada.
El Señor le entrega la espiga al diablo pero en ese momento el Señor ora para que su fe no le haga falta. El diablo comienza a sarandear la espiga. ¿Cómo se sentiría si usted fuera el grano en ese momento?.
La vida es como el colegio, si usted llega a tercer grado, tiene que tomar un examen para pasar al siguiente grado. Si pierde el examen, tiene que pasar por tercer grado de nuevo. Si se cambia de colegio a otro porque reprobó el examen y talvez allí no se dan cuenta, le va a tocar de nuevo hacer el mismo examen. Si decide irse a otro país, el examen lo va a estar esperando allí. La manera de pasar por las pruebas no es huir, es permanecer firme. Jesús pidió para que su fe no faltara, porque en se momento, en que el trigo es sarandeado, el grano se siente mal.
¿Sabe que para el diablo la fe es como insecticida para los insectos? Si usted es firme en la fe, el diablo huye de usted.
Amos 9:9 "Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito en la tierra."
Luego de que el trigo es zarandeado, el grano queda mezclado con la basura. Es una confusión, no se sabe si hay basura o grano, pero el viento del Espíritu Santo sopla, la basura se va y el grano se queda.
La única basura que queda es aquella que aun tiene un grano que tiene que ser limpiado.
Ni un solo grano cae al suelo. Lo que queda de ti después de una zarandeada es mejor de lo que había antes.
Cada vez que viene el diablo y le pide al Señor alguien para zarandearlo (el mismo diablo no te puede tocar sin permiso), Dios sabe muy bien que algo muy bueno está por pasar. El mira más allá de la zarandeada.
Pedro estaba muy seguro de sí mismo.
El le dijo a Jesús que nunca lo iba a negar, que iba a ir hasta la muerte por él. Dios permite que seas probado en las áreas en que te sientes más seguro, para que tu confianza no esté en virtud alguna, sino en Dios.
El quiere, que esa casa que está sobre la arena no permanezca,
sino que construyas sobre la roca.
