Atracción hacia la Muerte, mi historia.
En una exposición evaluativa que daba en la clase de psicología sobre etapas de la vida, una de mis compañeras admitió un miedo que siente a morirse. Luego otras compañeras la acompañaron en ese miedo.
Esto me hizo plantarme a pensar tantas cosas, y como analista que a veces soy, me atreví a enfrentarla y acomodar su manera de pensar acerca del supuesto miedo que tiene a morirse. Yo al ver su manera de vestir, lo que consumia, su manera de afrontar a los demás, sabía que su actitud no acompañaba lo que compartía con toda la clase.
En eso le digo:
"Por lo que veo y se de ti, tú miedo no es el de morirte, tú miedo es el de estar muerta…” – (la reflexión seguía, pero esta frase fue suficiente para crear un silencio incomodo).
Al volver a mi casa, seguía pensando y buscando en mis recuerdo si alguna vez yo sentí lo mismo, encontré los cuadernos en los que de adolescente escribía y dibujaba en ellos (no todos, pero si algunos), en todo encontré muerte, pero nada me mostraba un miedo hacia ella, es más parecía que la estaba buscando. Al no encontrar nada que me muestre algún miedo que yo tenía, le pregunto a mi madre, ella me cuenta que siempre cuando se tocaban temas acerca de mi actitud en la escuela primaria, siempre era por mis dibujos raros (dibujos que mostraban muerte en ellos). Cabe aclarar que cuando tenía 7 - 8 años, no podía participar de la clase de historia, la maestra se sentía incomoda con mi presencia tan ausente (eso creo yo), siempre cuando tocaba esa hora me pedían que vaya a la dirección y me atendía un psicólogo, el cual me pedía todos los miércoles que le dibujara lo que más me gustaba y mis dibujos siempre eran iguales, en sentido a lo que reflejaban).
Y ya en la pubertad jugando con mi hermana menor, me quede dormido mientras leía un libro de “Historias de Sepulcro” (los martes y jueves me la pasaba en la biblioteca de la escuela, buscando libros de terror, especialmente me llevaba a mi casa los cuentos que cuando estaba en la primaria no me dejaban llevármelos porque eran de los jóvenes de la secundaria, que les decíamos, los chicos de la mañana por el tema del horario, para ser más breve me llevaba los libros más viejos que se encontraban en la biblioteca por la razón que en ellos había muerte, es decir, te mostraban muerte y no los temas típicos de demonios y fantasmas que no asustan a nadie, bueno, a nadie como yo). Mi hermana al verme tirado en el piso con el cuento, pensó que yo seguía jugando y que me estaba haciendo el muerto (siempre la asustaba disimulando que estaba muerto), entonces tomo la decisión de con una bufanda, atarme las manos y cruzarla por mi cuello y luego los pies, su idea era que al despertarme no me pueda mover, pero lo que paso fue algo muy distinto, en la madrugada con todas las luces ya apagadas, me desperté tirado en el suelo, en eso decido levantarme y cuando estire mis piernas mis manos se me pegaron al cuello, cortándome la respiración (porque siempre que nos aprietan el cuello nos olvidamos de respirar por la nariz, lo cual es complicado pero no te altera tanto como el respirar por la boca), trate de gritar para intentar llamar a mi madre para que me desate, lo cual fue inútil, entonces trataba de con mi pie golpear un placar que estaba cerca y esos golpes provocaban que mis manos más aplastaran mi cuello, entonces empecé a dar cabezazos y me desmaye. Cuando me estaba despertando sentía un frio que se deslizaba por mi cabeza y al abrir los ojos mi madre me sostenía con la cabeza debajo de la canilla. Cuando vio que yo tenía ya los ojos abierto me sostenía la cara y me preguntaba si yo estaba bien y la verdad que en ese momento no entendía porque mi madre estaba tan alterada y asustada, y miraba mi alrededor, estaban mis hermanas llorando y mi madre empezó a los gritos porque no le respondía sus preguntas. Las imágenes descriptivas de ese momento para los ojos de mi familia, fue la de un muerto, mi cara estaba tan pálida que podían ver todas las venas de mi rostro, mis ojos estaban rojos, y mi cabeza sangraba (creo que por los golpes que di con ella para que me ayudaran, es más, yo digo que al dar golpes con mi cabeza me desmaye, pero cuando mi madre me cuenta que al prender las luces y me encuentra tirado en el piso, yo seguía dando golpes he incluso cuando me desataron yo seguía sin respirar, dando cabezazos al aire).
Solo recuerdo la paz que yo sentía mientras todo estaban alterados y agitados. Desde ese entonces, siempre estoy buscando paz, pero nunca la he encontrado ni estando solo.
Está claro que siempre tuve tal atracción por la muerte, porque los recuerdos que he mantenido y en los recuerdos que tienen mis familiares acerca de mí, es de oscuridad, muerte y paz, no una atracción a las actividades paranormal, o a lo extraño. Me considero una persona enamorada de toda clase de utopía, y la muerte es una utopía para todo lo que está vivo (o yo lo veo de este modo).