En una noche veraniega
Doña Inés a Don Juan las nalgas niega
y con una voz de pedote
y agarrándose el camote le dice:
¿No es verdad ángel de amor
que en esta apartada orilla
mi verga con mantequilla
se desliza mucho mejor?
-¡Por Dios! ¡oh, Don Juan!, que soy doncella
la puntita nomás
-Callad puta plebeya, os la meteré toda ella
y los huevos detrás.
Llamé al cielo y no me oyó;
pues si sus puertas me cierran
clavo la verga en la tierra
y doy vueltas alrededor
A la mañana siguiente
apareció muerta enfrente,
jamás se supo si fue por dicha, por desdicha
o por los dos metros de picha
que Don Juan le propinó
Sin más ni más desventuras
aquí se la casca don Juan
al pie de la sepultura.