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Colores... Un Cambio de Vida Capítulo 1 - Un Cambio de Vida

Info5/24/2011


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Un Cambio de Vida



¿Por dónde empezar? ¿Por dónde puedo empezar a contarles esta historia? Bueno, se me ocurren muchas formas, pero… ¿Cuál es la correcta o la adecuada? Utilicemos Había una vez… no, ya está muy trillado ¿No creen?
Ya sé, empezaremos así:

En una escuela muy, muy lejana… esperen. Creo haber utilizado esa frase antes, pero no recuerdo donde. Bueno cómo sea, no importa la frase con la que comience, lo que importa es que me entiendan lo que quiero contar así que empezaré a contarles del personaje principal, es decir de Gustavo Quetzal, sí, sí sé que es un apellido poco común, pero que le voy a hacer si así se apellida.
Gustavo tenía 17 años, iba en segundo año de preparatoria (que por cierto, la cursaba en el Centro Superior de Estudios o CSE) y contaba con amigos, que lo ayudaban de cualquier situación sin importar cuál fuera ésta. Toda su vida era perfecta, excepto algo. A pesar de que Gustavo tenía novia, sentía un vacío al respecto, ya que al estar a su lado no sentía lo que se supone se debe sentir en compañía de alguien, faltaba esa química que solo se da en la fantasía, esa chispa que despierte el interés de ambos. Gustavo no sabía por qué pasaba eso, Susana era bonita, sí, envidia de sus amigos, ya que era el único con novia en ese entonces, pero ni eso lo motivaba a estar más tiempo con ella. Y para finalizar, sabía de antemano que Susana si estaba enamorada de él, más de lo que podía imaginar.

Gustavo había conocido a Susana tres años atrás, cuando los dos iban en secundaria. Su historia empezó un buen día que el destino había otorgado la casualidad que sus grupos (Gustavo iba en el A, Susana en el C) se habían juntado para hacer una actividad con el maestro de educación física.

- Muy bien – dijo el maestro – quiero que formen parejas para que podamos hacer esto – hizo un movimiento con la mano que todos comprendieron que debían hacer lo mismo – busquen pareja
Rápidamente, Gustavo buscó a sus amigos por primer término, sin embargo ya estaban formados de dos en dos, buscó entre sus compañeros de su salón con el mismo resultado así que terminó siendo pareja de una chava, de cabello castaño y ojos azules, que lo miró de una forma que él comprendió que también había sido su última opción. Gustavo no le dijo nada, solo se limitó a hacer lo que la actividad les ordenaba hacer, que por cierto, no les salió nada bien, recibiendo como recompensa la burla de los demás y el regaño del profesor. Para fortuna de ambos, la clase concluyó, Gustavo se dirigía con sus amigos cuando escuchó por primera vez la voz de la chava, dulce y ligera, pensó que era la voz más bonita que había escuchado, diciéndole un simple “adiós”, Gustavo la regresó a ver y descubrió nuevamente esos ojos azules que le daban un realce a su rostro angelical – adiós – dijo él tímidamente, mientras ella daba media vuelta y se alejaba lentamente dejando a Gustavo en medio de la cancha de deportes. Nunca olvidaría en adelante esos ojos.
Las semanas siguientes, no pudo sacarse de la mente la imagen de aquellos ojos, sin duda, su recuerdo se volvía cada minuto una obsesión que le quemaba desde adentro, dejándolo sin nada que pensar o decir, y llegó el momento que decidió que tenía que hablarle, empezar a ser amigos o quizá…

Si bien no sabía cómo, él sabía cuándo debía ser el lugar preciso para hacerlo. Y tenía toda la razón. Un día antes de que acabaran las clases, la lluvia se dejó venir. Llovía a cántaros, era imposible salir de los salones o pasillos para poder llegar a la puerta principal o al portón de atrás. Solo unos aventureros, entre ellos Gustavo, decidieron internarse entre la lluvia fulminante, que los dejó a la mitad del camino, subidos en unas jardineras con salientes que si no fuera por la lluvia, serían utilizadas como bancas, pero con esa emergencia, eran utilizadas como refugios, utilizando también los grandes árboles como paraguas gigantes. Gustavo sintió la necesidad de no dejar subir a nadie más a su mitad de saliente, ya que entendió casi al momento de brincar para llegar a ese sitio, que era el momento adecuado para conocer a la chava de los ojos azules.

De pronto, entre la multitud de estudiantes que estaban refugiados en los pasillos con techo, salieron tres figuras, un chavo alto, una profesora y ella, con sus eternos ojos azules buscando ayuda.
- ¡Por aquí! ¡Aquí hay lugar! –
Gritó Gustavo ignorando a la profesora que se había adelantado a los otros dos, queriendo subir y al no poder por el “descuido” de Gustavo, se fue, dejando el camino para que Susana llegara hasta él. Susana subió a la saliente jadeando, seguramente por la carrera que se había echado desde los pasillos.
- Gracias, sabía que debía haber lugar en las jardineras
- Al menos ya no te estás mojando
- Oye… - dijo segundos después - tú eres el que era mi pareja en deportes
- ¿Te acuerdas?
- Cómo no, fuimos el peor equipo

Gustavo no quería que le recordaran aquello. No podía dejar de mirar sus ojos y solo contestaba a las preguntas y comentarios que Susana hacía con ligeros sonidos que no denotaban ninguna respuesta. Susana estaba ya rogando a los cielos para que la lluvia parara, cuando las palabras salieron de la boca de Gustavo
- ¿Quieres salir conmigo?
- ¡Qué! – Susana había apartado su vista del cielo - ¿Qué dijiste?
- Qué si te gustaría salir conmigo
- Pero ni te conozco
- Soy Gustavo, voy en el “A” y yo, yo, no sé…

Gustavo ya estaba pensando en una manera de justificar su tontería, tal vez, exclamando que no tenía nada que decir, o tal vez, que sufría de una rara enfermedad que te hacía decir cosas estúpidas, cuando para sorpresa de él, Susana suspiró y le dijo muy tranquilamente:
- En Tacos Locos
- ¿Qué?
- El lugar al que me vas a llevar, quiero que sea Tacos Locos, ¿Te parece?
- Está bien
- OK, te espero, hoy no puedo, que sea mañana, a las 7, eh, te espero enfrente a Tacos Locos, en la entrada de Billares 8
- Ahí estaré

La lluvia mágicamente cesó, cómo si esperara el momento que Susana aceptara la propuesta de Gustavo, Susana se fue, y él esperó cada segundo a que llegara la hora para ir a su encuentro con el destino.
La primera cita de Gustavo con Susana fue estupenda, aunque le pareció muy raro el lugar que Susana había escogido, seguida por una segunda donde fueron a bailar y a la tercera cita, un simple paseo por el zócalo de la ciudad, se hicieron novios. Un noviazgo que duraría tres años, incluyendo su salida de la secundaria y el paso a preparatoria, que por cierto, Susana tenía planeado estudiar en el CBITS, pero por su relación con Gustavo, acabó estudiando en el CSE; las locuras que hace alguien por amor.
Todo eso había ocurrido tan rápido que cuando Gustavo estaba en segundo, se imaginaba que había pasado apenas un día antes, y como ya he explicado antes, Gustavo sentía ese vacío tal vez porque Susana no era la indicada o ya había pasado mucho tiempo; fuese como fuese ya era demasiado tarde, tenían que terminar.

El sol se estaba poniendo, solo se figuraba el contorno del astro rey en el horizonte aquella tarde y Gustavo estaba pensando cómo terminar con Susana. Estaba acostado sobre su cama, meditando o quizás solo dejando que el tiempo siguiera su infinita marcha - ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? – solía repetirse en la mente. La solución vino por sí misma.
El teléfono celular sonó, él contestó. Era ella. Le pedía urgentemente que se encontraran el parque más cercano a la casa de Gustavo, no decía para qué pero que tenía que ser inmediatamente.
Él no tardó mucho tiempo en llegar al parque. El lugar era sombrío, lúgubre y daba la sensación de que era el único que ahí se encontraba, solo se veía un haz de luz proveniente de una grieta del kiosco, cosa que no le importó mucho. Para ayudar a la vista tétrica que daba estaba el hecho que solo un farol alumbraba un rincón del parque donde estaba colocada una banca perfectamente sobre la luz del farol, tal vez coincidencia o tal vez a propósito. La noche caía más y más y no había rastros de Susana. Gustavo cada vez se ponía más inquieto, así que para tranquilizarse empezó a leer los anuncios pegados sobre el poste del farol.

FUNCION ESTELAR PRESENTA
DRAGON BLANCO VS. FANTASMA 04
EN EL PALENQUE MUNICIPAL SABADO 24 21:00 HRS.

GRAN INAUGURACION
LA FLOR DE TRIGO
FUENTES DE SODAS Y MUCHO MAS…
ESPERANOS AV. CEDROS 17 FRENTE A TACOS LOCOS
(ANTES BILLARES 8)


- Llegaste antes – dijo una voz áspera y gruesa, ante la sorpresa de Gustavo
- ¿Perdón?
- Sí, los demás llegan más tarde

Gustavo veía frente a él un señor ya muy anciano, con gorra y pantalones hasta el pecho, unos lentes exageradamente grandes y con una escoba en una mano.
- ¿Eres nuevo? – le preguntó el anciano
- No sé de qué esté hablando, señor
- Ah, no – el anciano parecía confundido – al menos… todos dicen lo mismo, pero ni creas que no sé a qué viniste, don Héctor siempre sabe, siempre

El señor lo examinó a través de sus anteojos de la cabeza a los pies, parecía que de un segundo para otro iba a atacarlo con la escoba, pues estaba parado en una posición que denotaba agresividad.
- Y tú chavo – continuó el viejo - ¿Estás con Xavi o con La locura Speed?
- No soy pandillero – dijo Gustavo al comprender
- ¿Entonces, a qué vienes?
- ¿No que don Héctor siempre sabe, siempre?
- Eres muy astuto hijo, muy astuto – el viejo rió. Le faltaban algunos dientes – deja a este pobre anciano terminar mi trabajo, que por cierto soy don Héctor, el barrendero de esta zona, si algún día necesitas mi ayuda, y sé que la vas a necesitar, solo llámame

El señor se fue barriendo toda basura a su alcance. Gustavo se quedó meditando lo que le había dicho el anciano. Ya pasaban más de las 11 y no había presencia de nadie más, él solo, sentado en la banca, a luz del único farol que servía y el frío empezaba a pasar la cuenta.

Ya estaba decidido a irse, cuando de la oscuridad emergió una figura, su cabello castaño se reflejaba más bajo la luz amarillenta del farol, sus ojos azules clavados fijamente en sus ojos y lo que parecía ser un gesto de tristeza.
- Gracias por venir – dijo Susana – es muy importante que me pongas atención
- Dime – Gustavo no despegó su mirada de los ojos azules
- Sabes, has sido excelente amigo, gran novio, pero creo que nos hemos distanciado mucho últimamente, ya no podemos seguir así
- ¿Qué?
- Terminamos – unas lágrimas empezaron a brotar – si hoy terminamos, quiero que sepas – en ese momento Susana estalló en lágrimas – que ni fuiste tú ni soy yo, simplemente fue él… el amor que se equivocó.
- ¿Tiene que ser así? – Gustavo ni siquiera sabía que decir, él pensó que era él quien tenía que decir eso, creyó erróneamente que solo él sentía ese alejamiento y que por lo tanto ella lo seguía amando – Podemos platicar, no sé, ver algo para solucionar esto
- No seas tonto, hay otro, es eso, hay otro

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