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8 Cosas que los yankees pueden aprender de los argentinos

Info4/19/2017
Sobre aceptar a las personas que no son parecidas a vos.

En Argentina , se acepta la diversidad. ¿Homosexuales? No hay drama. Argentina ha sido uno de los primeros países en el mundo en legalizar el “matrimonio igualitario” y permitirle a las parejas del mismo sexo que adopten niños. Hasta los cambios de sexo pueden ser cubiertos por la obra social (plan privado) o por el servicio público de salud. Y todo lo que uno necesita hacer para cambiar su identidad de género es llenar un formulario.

Si sos un extranjero en Buenos Aires, más vale que te prepares para el interrogatorio entusiasta del taxista, que querrá saber todo sobre tu país de origen. Argentina tiene una de las políticas más laxas de América Latina respecto a que te quedes o trabajes en el país legalmente.

Cuando viajo de visita a los Estados Unidos (con mi pasaporte estadounidense), muchas veces siento que tengo que justificarme ante quien sea que me pone el sello sobre por qué deberían dejarme entrar a mi país. Al contrario, cuando llego a Ezeiza, siempre me hacen sentir bienvenida.

Si sos un extranjero en Buenos Aires, más vale que te prepares para el interrogatorio entusiasta del taxista, que querrá saber todo sobre tu país de origen. Argentina tiene una de las políticas más laxas de América Latina respecto a que te quedes o trabajes en el país legalmente.

Cuando viajo de visita a los Estados Unidos (con mi pasaporte estadounidense), muchas veces siento que tengo que justificarme ante quien sea que me pone el sello sobre por qué deberían dejarme entrar a mi país. Al contrario, cuando llego a Ezeiza, siempre me hacen sentir bienvenida.



Sobre la importancia de la familia.

De ninguna manera estoy diciendo que a los estadounidenses no les importa la familia. Pero los argentinos, en general, son mucho más apegados a su familia. Los argentinos, sin importar la edad que tengan, no dudan en decirle a su madre o su padre (su vieja o su viejo) cuánto los aman. Las reuniones familiares de los domingos son casi sagradas. Y los hijos normalmente se quedan cerca de la casa de sus padres cuando finalmente se mudan “solos” -¡lo cual no ocurre hasta bien entrados los veintipico!-.

Que la educación y la salud pública pueden ser gratuitas.

¿Cómo es que un país con tantos quilombos políticos y económicos, y niveles de burocracia extraordinarios puede ofrecer educación y atención médica gratuita a todos sus ciudadanos, cuando en los Estados Unidos ni siquiera empiezan a ponerse de acuerdo en lo más mínimo en este sentido? Es algo que me supera.

Sobre cómo relajarse (o bajar un cambio).

¿Me chocaste el auto? “Qué bajón, pero no pasa nada, son cosas que pasan…”. ¿Tu pareja te engañó o dejó por otro? “Ya fue, ya fue…”. En general, a los argentinos solo les dura el enojo por unas pocas cosas (el fútbol, por ejemplo). La vida es muy corta como para derrocharla, cuando uno puede estar tomando un buen vino y disfrutando un asadito con amigos, familia y vecinos.

¿Todo el resto de cosas malas que pasan en la vida? Son cosas que pasan, no más.


Que hay cosas más importantes en la vida que el laburo.

He visto señales de este tipo desde que me mudé a Argentina : “abrimos cuando abrimos, cerramos cuando cerramos; si venís cuando está cerrado, es que el destino no quiso que nos crucemos”. O también “Casi siempre está cerrado”.

Entre esa actitud y el hecho de que tienen más feriados pagos que cualquier otro país en el planeta, no hay muchos negocios argentinos que siquiera consideren estar abiertos las 24 horas o en días festivos como la Navidad. Tienen una vida que vivir.

En los Estados Unidos, ni bien te conocen, te preguntan “What do you do?” (¿A qué te dedicás?). Esta pregunta no es la primera que surge en una conversación con un argentino. Tus interlocutores saben que hay cosas mucho más interesantes de las que hablar que tu profesión.


Sobre cómo enfrentar una crisis.

¿Hay crisis financiera? Nadie sabe cómo sobrellevar una paliza económica mejor que un argentino. Con una inflación creciente, complicaciones para cambiar pesos por dólares que ni siquiera intentaré explicar aquí, y una historia de corridas bancarias y colapsos económicos, los argentinos saben que a pesar de todo la vida sigue. Que las cosas cambian. Que todo mejora con el tiempo. Y que después vuelve a empeorar. Así que mejor acostumbrarse. Sacá los pesos que tenés enterrados en el patio o guardados bajo el colchón y andá a comprar carne para el asado, porque nunca sabes que depara el mañana.



Sobre lo maravillosos que son los saludos.


Nada de saludarse dando la mano o con una palmadita en la espalda por acá. Los argentinos se abrazan y lo hacen seguido. Te van a dar un abrazo de verdad, agarrándote fuerte y dándote un beso en la mejilla al mismo tiempo. Y si está ok que el cartero o la señora del almacén te abracen, imagínate lo que pasa cuando ves a tus amigos o a tu familia. Quizás te parezca raro al principio, pero te sorprenderás de lo rápido que te acostumbras.

Cuando vuelvas a los Estados Unidos, te maravillará darte cuenta de que es una de las cosas que más extrañás. Me acuerdo cómo fue volver a EEUU por primera vez después de haber vivido en Argentina durante un tiempo. Yo estaba trabajando como maestra en una escuela primaria, y tenía que dar una clase de español sobre la cultura argentina . Una nena de unos 7 u 8 años, que era amiga de mi hija, corrió por el pasillo y me dio un abrazo. ¡Por supuesto que yo también la abracé! Más tarde el director de la escuela me llamó y me dio un sermón, diciéndome que “está mal abrazar a los niños”. No es joda (= no estoy bromeando). Le contesté con claridad que prefería renunciar que negarme a devolverle el abrazo a una nena que me había abrazado en primer lugar. Ni bien pude, me subí a un avión y volví a la Argentina .


Que la comida está para ser disfrutada.

El mejor ejemplo: ningún argentino pensaría en comprar café para llevar. El café se disfruta sentado y relajado, mientras uno mira a la gente pasar o conversa con alguien. Los asados son cosa de todo un día (y hasta la noche también). A los niños se les da tiempo para que almuercen en la escuela: nada de 15 minutos para comer a las apuradas y regresar a la clase. Y hasta las argentinas que más se cuidan con la comida saben que una bocha de helado no mató a nadie, así que no sentirán ni una pizca de culpa cuando se coman un conito de helado de dulce de leche.

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