Caen autores del sicariato en Iquique: Habrían pagado un millón y medio de pesos por el homicidio
El 8 de julio de 2016, un operador de minas fue asesinado por un extranjero, quien confesó que le habían pagado por el homicidio.
El crimen del operador de minas Gonzalo Aica Morales nunca calzó con el robo se su vehículo. Eso aunque quienes lo asesinaron fueron los mismos que lo llamaron interesados por el automóvil que él había puesto a la venta en internet.
Ese 8 de julio de 2016, recibió llamados de ciudadanos colombianos. Una hora después de reunirse con ellos, apareció con un disparo en su cabeza en el auto que vendía, en el estacionamiento de la Villa Puchuldiza en Iquique.
El trabajo de rastreo de números telefónicos y en terreno permitió que seis meses más tarde identificar y detener a Jefferson Sinisterra Díaz, el "Cali", como se hace llamar, quien apretó el gatillo. Su captura habrió un flanco, el del sicariato, que él mismo confesó que le habían pagado.
Según las palabras de Sinisterra, había sido contratado por un millón y medio de pesos, por otro extranjero: el paraguayo Julián Gavilán Acosta, detenido este miércoles por la Dirección de Investigación Criminal.
La pregunta que aún no ha podido ser respondida es por qué pagó por el crimen. Al menos fue detenido el homicida y quien planeó el crimen y pagó por terminar, supuestamente, con la vida de Aica.
Gracias por estar una vez más en #HellerBlogs2017
No olvides dar puntos y opinar.
El 8 de julio de 2016, un operador de minas fue asesinado por un extranjero, quien confesó que le habían pagado por el homicidio.
El crimen del operador de minas Gonzalo Aica Morales nunca calzó con el robo se su vehículo. Eso aunque quienes lo asesinaron fueron los mismos que lo llamaron interesados por el automóvil que él había puesto a la venta en internet.
Ese 8 de julio de 2016, recibió llamados de ciudadanos colombianos. Una hora después de reunirse con ellos, apareció con un disparo en su cabeza en el auto que vendía, en el estacionamiento de la Villa Puchuldiza en Iquique.
El trabajo de rastreo de números telefónicos y en terreno permitió que seis meses más tarde identificar y detener a Jefferson Sinisterra Díaz, el "Cali", como se hace llamar, quien apretó el gatillo. Su captura habrió un flanco, el del sicariato, que él mismo confesó que le habían pagado.
Según las palabras de Sinisterra, había sido contratado por un millón y medio de pesos, por otro extranjero: el paraguayo Julián Gavilán Acosta, detenido este miércoles por la Dirección de Investigación Criminal.
La pregunta que aún no ha podido ser respondida es por qué pagó por el crimen. Al menos fue detenido el homicida y quien planeó el crimen y pagó por terminar, supuestamente, con la vida de Aica.
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