No te pierdas la entrevista con Naomi Shimada, modelo japonesa plus-size. ACÁ podés escucharla.
Es mitad japonesa y mitad española, pero vive en Londres. Si bien se desempeña como modelo plus size de firmas como Topshop y Asos, hoy se la identifica también por sus documentales acerca de la imagen corporal. Una pasada por su cuenta de Instagram da cuenta de que el estilo no tiene nada que ver con el tamaño, como ella promueve. De hecho, después de haber pasado por tantos pesos diferentes, asegura que puede lucir bien en cualquier tamaño. Sus faldas midi en colores naranja mandarina o verde flúo, sus vestidos apretados sin ropa interior, y los conjuntos de crop top y pollera, son la muestra de su estilo atrevido y explosivo. El resultado para sus seguidores, una chica sexy y hermosa, con tanta actitud que provoca inspiración. En diversas entrevistas, ella cuestiona por qué la industria de la moda y sus consumidores no tienen en cuenta cómo se sienten las personas cuando miran a las modelos. Para ella, lo que importa no es el color ni la edad, tampoco si la modelo es demasiado flaca o demasiado grandota; las marcas deberían proponer modelos que al verlas el público diga "es una mujer hermosa, me conecto con ella".
Naomi Shimada es modelo; usa una talla 46 y ha desvelado que las modelos ‘plus size’ a menudo tienen que llevar relleno para conseguir trabajo.
Se suele pensar que muchas modelos de 'talla estándar' (es decir, de la talla 36 a la 38) no representan a las 'mujeres reales' porque se ven forzadas a mantener su peso por debajo de lo natural y aparecen retocadas con Photoshop para parecer incluso más delgadas en la postproducción, mientras que las modelos 'plus size' (talla 42 y superiores), representan el cuerpo de las 'mujeres reales', puesto que reflejan más de cerca a la media de talla 46 del Reino Unido.
Estos argumentos resultan convincentes, apoyados por el discurso del empoderamiento de las mujeres y la confianza con el propio cuerpo. Ahora, la modelo Naomi Shimada -que usa una 46- ha cuestionado la validez de esta interpretación al revelar un aspecto poco conocido aunque repetido en este tipo de modelos: el relleno.
"Cuando me mudé a Nueva York, lo primero que me pidió la agencia era que me comprara un conjunto de rellenos, para la cadera, el trasero, la barriga y tetas de espuma básicamente. Resulta que la mayoría de las modelos de tallas grandes tienen todos estos rellenos y en cada trabajo te piden que los traigas. Incluso he escuchado que algunas chicas tienen trajes enteros para parecer más gordas y más proporcionadas; más grandes o que simplemente te hacen parecer el tipo de mujer que necesitan para ese día", explica Shimada.
¿Son estas capas artificiales de carne más 'reales' que los cuerpos esculturales retocados con Photoshop? "El relleno te permite conseguir más trabajos porque puedes convertirte en cualquier talla que necesiten. Esto hizo que me preguntara: ¿qué es real? Incluso en una sección de la moda que se supone que debe acoger la diversidad, nuestros cuerpos todavía no son aceptados tal y como son", explica Shimada.
Nadie glorifica la talla media normal", añade, recordándonos las palabras de su compañera modelo Natasha Culzac: "La talla 42 en la industria de las modelos es como estar en tierra de nadie". Muchos consideran que son demasiado grandes para ser 'estándar' y demasiado pequeñas para ser 'curvy'.
"Tuve un verdadero dilema a la hora de utilizar relleno, puesto que la ventaja de ser una modelo de tallas grandes era que no tenía que cambiar mi cuerpo. Se supone que somos nosotras las que estamos 'redefiniendo la belleza', ¿no?", confiesa y añade: "Muchas veces tengo la 'talla buena' para un trabajo en concreto, pero eso es porque parezco delgada en comparación con sus clientas, ya que he trabajado para marcas con líneas de moda que empiezan con la talla 48".
Reivindicando más diversidad en general en la industria, Shimada confiesa: "Como mujer de la talla 46 y como modelo, quiero vivir en un mundo donde las modelos de todas las tallas aparezcan en todas las marcas. Durante mi adolescencia, tenía la sensación de que la moda quería ser diferente. Las campañas de publicidad en los 80 y 90 eran interesantes y diversas, pero ahora siempre se va a lo seguro, que por supuesto es sinónimo de delgadez".
Pide a la industria de la moda que se arriesgue: "La única forma de normalizar la representación de la gente de varias razas, diferentes edades y más tamaños, es aceptarlas tal y como son".