Resumen lvl 5: Robin Wilson Beattie es una educadora sexual norteamericana que enseña BDSM y otras prácticas sexuales a personas discapacitadas. No te pierdas la entrevista, escuchala ACÁ
Wilson-Beattie es una educadora de salud sexual y discapacidad que difunde el mensaje de que la gente discapacitada quiere tener sexo y que les gusta lo mismo que a cualquier otro, desde la posición del misionero hasta el BDSM.
“Las personas asumen que la gente discapacitada no tiene interés en el sexo”, dijo Wilson-Beattie a Broadly. “No entiendo esa forma de pensar. Es parte del instinto humano. Ser discapacitado no significa que no quieres comer. O que no respiras. O que no quieres dormir”.
Wilson-Beattie nació sin ninguna discapacidad, pero un defecto de nacimiento extremadamente raro provocó un aneurisma en su espina a principios de sus treintas, trastornando la sensación y función de la parte inferior de su cuerpo. Una semana después de enterarse de que necesitaba cirugía para eliminar el aneurisma, los médicos también le dijeron que estaba embarazada. Wilson-Beattie continuó con el embarazo mientras volvía a aprender todo lo relacionado con su cuerpo inferior, como sentarse, caminar, usar el baño y tener sexo.
Aunque los doctores pasaron semanas enseñándole las funciones de su vejiga e intestinos, el segmento dedicado al sexo sólo duró 45 minutos. Los pacientes en su centro de rehabilitación estaban separados por género, como las clases de salud de la secundaria, y les mostraron un video de una mujer hablando acerca del sexo después de haber sufrido una herida en la médula espinal.
"El video generó más dudas que respuestas, para mí", dijo Wilson-Beattie. “Parecía que tu vida sexual había terminado para siempre. Era muy desalentador y funesto sobre la capacidad de expresarte como un ser sexual, al menos en mi opinión. Recuerdo haberme enojado y pensar que era una mierda”.
A pesar de las complicaciones surgidas a raíz de su lesión medular, Wilson-Beattie logró dar a luz a una niña sana. Y si bien no permaneció sexualmente activa durante el embarazo, sí estaba decidida a reconstruir su vida sexual después de que naciera su hija. Sin embargo, pronto descubrió que tendría que hacerlo sola.
“Los médicos son producto de nuestra sociedad”, afirma Wilson-Beattie. “Muchos no tienen en mente a los discapacitados y su educación sexual”.
Decidió usar su experiencia para llenar el vacío que los médicos dejaron, participando en ponencias sobre sexo y discapacidad, actuando como consultora sobre inclusividad para varias compañías de la industria sexual y enseñando educación sexual a individuos y grupos con discapacidades.
Después de lidiar con los proveedores de asistencia médica, quienes asumieron que no podía tener sexo y constantemente cuestionaban su estilo de vida y a sus parejas, su primera meta fue hacer que las personas sin discapacidades entendieran que las personas discapacitadas no son niños y se puede confiar en que saben qué es lo que necesita su cuerpo. “Tenemos control sobre nuestros cuerpos”, declaró. “Tenemos el derecho de tomar decisiones sobre lo que queremos y no queremos hacer. Superar esa actitud quizá es uno de los mayores impedimentos que hay”.
Las personas sin discapacidades tampoco comprende del todo cómo los discapacitados tienen sexo, opinó Wilson-Beattie, porque piensan que "sexo" equivale a "pene en vagina". Sin embargo, el mundo del sexo para los discapacitados es mucho más amplio por necesidad. Algunos no pueden utilizar sus genitales para nada. En lugar de esto, Wilson-Beattie enseña a sus alumnos a ampliar la definición de "sexo" y descubrir sus zonas erógenas.